REVISTA DIGITAL DE PROMOCI脫N CULTURAL                     Director: Ren茅 Avil茅s Fabila
23 | 11 | 2017
   

Confabulario

Corruptia p茅sima p茅sima


H茅ctor Nezahualc贸yotl Luna Ruiz

   "La culpabilidad construye una identidad".
   Ikram Antaki

El gordo exgobernador observ贸 con resignaci贸n c贸mo la cortina de hierro del avi贸n se levantaba, dejando entrar a un impertinente sol que le hiri贸 la visi贸n; cerr贸 de nuevo los ojos y otra vez los volvi贸 a abrir para descubrir a s贸lo tres metros de 茅l una nube de flashazos. El 鈥淭rancos鈥 y el 鈥淐achalote鈥, los alt铆simos polic铆as federales que lo custodiaban patearon el suelo al un铆sono, nerviosos pero no se movieron de su lugar, sujetando al exfuncionario de los brazos. Un guarura del procurador general coloc贸 de inmediato un peque帽o templete con el discurso en la carpeta, llegando de improviso el funcionario y acomodando las hojas golpe谩ndolas nerviosamente en el templete.
-Muy buenas tardes. Cumpliendo estrictamente las 贸rdenes del se帽or presidente, fue detenido el d铆a de antier lunes, en la ciudad de Tegucigalpa, el ex gobernador de Veracruz Ezequiel Plancarte, a quien presentamos el d铆a de hoy a la opini贸n p煤blica mexicana鈥
Ezequiel Plancarte volvi贸 a cerrar los ojos, mientras se imaginaba o recordaba en una playa muy soleada, d谩ndole nalgadas alevosamente y en medio de risotadas a sus dos 鈥減artners鈥 que le hab铆a conseguido su exsecretario particular, cortes铆a de Joaqu铆n Guti茅rrez Arce, capo di tutti capi del Golfo y el Pac铆fico. Hacendoso, Guti茅rrez hab铆a unificado los dos c谩rteles regionales en medio de una carnicer铆a y tormenta de sangre inenarrable, que inclu铆a el control total del puerto de Veracruz, generosamente compartido con el entonces gobernador. Los entenados de Lucas Vallarta, reci茅n desaparecido l铆der del C谩rtel del Pac铆fico, casi fueron acallados y salvajemente eliminados del escenario comercial del narcotr谩fico, despu茅s del exterminio quir煤rgico de la fuerza combinada del Ej茅rcito federal y la polic铆a veracruzana. Fue 鈥淟uchito鈥 Vallarta, hijo menor del fallecido, quien denunci贸 entre compungidos lloriqueos a moco y baba el doble juego criminal del gobernador Plancarte: s贸lo afect贸 a miembros del c谩rtel del Pac铆fico, fortaleciendo inigualablemente a Joaqu铆n Guti茅rrez. Adem谩s de los 200 millones en cuenta en la Rep煤blica Checa, Guti茅rrez le hab铆a mandado a Sof铆a y Elsa, las poseedoras de esas tetas y nalgas de ensue帽o que鈥
-鈥bvio es inferir que, en este entendido y habi茅ndose suscitado la emergencia en tres estados, desat谩ndose la masacre de m谩s de 3 mil personas, fue imprescindible la reuni贸n urgente de las Comisiones del Congreso de la Uni贸n, quienes emitieron el acuerdo del 14 de abril de 2017鈥
La masacre de los tres estados no era m谩s que la cruel venganza que las fuerzas de Guti茅rrez y la fuerza combinada del Ej茅rcito federal y la polic铆a veracruzana aseguraron al capo por la muerte de su esposa y sus ni帽os, muertos y decapitados sorpresivamente por los sicarios de Lucas Vallarta. El exgobernador suspir贸: se hab铆a cansado de advertirle a Guti茅rrez que su desquite contra Vallarta pod铆a ser la perdici贸n de todos, pero el jefe narco, loco de dolor, no pod铆a olvidar las cabecitas de sus peque帽os y la rubia testa de su esposa aparecidas en el estacionamiento del cuartel de la Marina. Orden贸 el reclutamiento de centenares de sicarios y asesinos a sueldo, pobres diablos dispuestos a convertirse en afortunados homicidas, a quienes se les pag贸 generosamente, que aunados a la fuerza combinada del Ej茅rcito y la polic铆a estatal convirtieron en campos de batalla las ciudades de Naranjos y Poza Rica.
- 鈥ediante el cual se decreta la suspensi贸n de garant铆as y la concesi贸n de facultades extraordinarias al ciudadano presidente de la Rep煤blica鈥
Pens贸 entre risas que tan a toda madre situaci贸n no pod铆a durar mucho, pues la Marina lleg贸 a detener a un batall贸n completo de la fuerza combinada, compuesta de 37 sicarios civiles y 62 soldados y polic铆as estatales, que ebrios de gozo, tequila y cerveza, hab铆an sido arrestados en las afueras de Naranjos mientras celebraban.
-鈥acultades de legislar consistentes en: la emisi贸n de los reglamentos de imposici贸n de penas extraordinarias a los traidores a la patria y homicidas graves, orden谩ndose las instrucciones de procesos extraordinarios correspondientes a los lamentables hechos referidos鈥
Adem谩s 茅l se hab铆a retirado temprano a descansar a su casa esos aciagos d铆as. 驴Qu茅 quer铆an que hiciera? 驴Incumplir su palabra con Guti茅rrez?
-鈥ue mediante juicio sumario oral se le practicar谩 a efecto de que enfrente las graves acusaciones que pesan sobre 茅l.
隆Qu茅 l谩stima! 脡se era d铆a de ba帽arse, emperifollarse como siempre y romper la duela con Estelita. Hasta Vallarta, que en paz descanse, se la chule贸, siendo que el pinche narco siempre andaba presumiendo a sus viejas鈥 Pinche Vallarta, las 3,500 balas expansivas que le echaron lo dejaron convertido en una informe masa de sangre, carne y huesos molidos y quemados鈥 Se lo dije鈥
-鈥onsistentes, en la m铆nima, la sentencia de 40 a帽os鈥
Estelita, buen trabajo y dinero que cost贸, pero vale la pena鈥
-鈥 la pena capital aplicada con base en la suspensi贸n de garant铆as y las facultades extraordinarias concedidas al presidente Ren茅 Samuel P茅rez Palem贸n鈥
La imagen de Estelita desapareci贸 y apareci贸 la de sus piernas regordetas, sus manos sudadas esposadas y 茅l solo, solo, solo. Los periodistas gritaban enardecidos: 鈥溌緾ree que sea suficiente por sus cr铆menes? 驴De qu茅 se r铆e? 驴Tiene miedo de morir? 驴En qu茅 piensa? 驴Tiene algo que declarar al pueblo de M茅xico?
-隆Pero licenciado, es una salvajada!
-Legal, en todo caso, abogado, recuerde que la reciente reforma al art铆culo 22 de la Constituci贸n retom贸 la pena capital para los traidores a la patria, habi茅ndose integrado al C贸digo Penal Nacional el agravante de enriquecimiento il铆cito para la aplicaci贸n de la pena capital. El a帽o pasado terminamos los protocolos de la Convenci贸n Americana de Derechos Humanos, que establece la excepci贸n a la luz del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol铆ticos.
-Pero todav铆a est谩n por sentenciarse las revisiones de los amparos que contra la promulgaci贸n y primera aplicaci贸n del decreto interpusieron las ONG鈥檚 y la Comisi贸n Nacional de Derechos Humanos鈥
-Si es que logran ganar el incidente por excepci贸n improcedente de aplicaci贸n erga omnes del decreto, en cuya negativa confiamos plenamente se emita los pr贸ximos鈥 tres d铆as, abogado.
El famoso y connotado abogado Iv谩n Ram铆rez se mes贸 el relamido peinado de raya en medio, sin despein谩rselo, signo de que estaba desesperado, pero no lo suficiente; cuando se lo despeinaba, estaba cerca de la exasperaci贸n. Mir贸 de nuevo al Secretario de Gobernaci贸n, que lo escuchaba atento, y contraatac贸.
-隆Pero si la normatividad y la Jurisprudencia alrededor de la suspensi贸n de garant铆as rechazan toda imposici贸n de penas de muerte y penas trascendentales!
-Eso d茅jeselo al Juez, abogado, nosotros s贸lo llamaremos a integrar el Jurado, se帽alar al Juez y esperar que se haga justicia.
-驴Y el indulto? Recuerde que eso queda inc贸lume鈥 Por lo menos prom茅tamelo鈥
-Ya hemos hablado de eso con el se帽or Presidente y no ser谩 posible. Estamos dispuestos a respetar de manera absoluta la decisi贸n del poder Judicial y asumir sus consecuencias鈥
-S铆, como hac铆a Ju谩rez, licenciado- dijo con rencor Iv谩n, que era de los que culpaba al Benem茅rito por el Tratado McLane-Ocampo y otros pecados.
-Tal cual, licenciado, tal cual -contest贸 Maceo Ya帽ez, el Secretario de Gobernaci贸n, funcionario con ampl铆sima cultura, juarista y probable precandidato a las elecciones venideras.
El juicio oral sumario del exgobernador Ezequiel Plancarte fue transmitido solamente por la Radio y el Internet p煤blicos, pues los derechos de transmisi贸n fueron concesionados a la empresa 鈥淎rgonautas鈥, propiedad del conocido director de cine y luchador por las mejores causas de izquierda y los derechos humanos, Emeterio Icaza, que mand贸 la se帽al a cerca de 30 millones de mexicanos. La mayor铆a entonces vio el juicio por internet o en sus casas, oficinas, bares, cantinas y dem谩s sitios comunes donde se reunieron a enterarse del caso completo. D铆as antes se ley贸 en un sitio de Facebook 1 , concretamente en el grupo 鈥淵o tambi茅n me ofrezco como verdugo de Ezequiel Plancarte鈥:
-隆Ash! Qu茅 hueva me dan con su juicito de 鈥淕rasa nefasta鈥, we.
-Yo digo que, si sale culpable, es poco castigo darle mate. Es mucho mejor asarlo y d谩rselo a los perros.
-El grupo es anti 鈥淕rasa nefasta鈥, como lo llamas, as铆 que no te quejes y si no te late, pues c贸rtate鈥
-Con colgarlo de los purititos huevos me conformo.
-Yo no creo que contemplar c贸mo juzgan a ese paria y lo eliminan de la Tierra puede ser edificante; me declaro neutral en este pleito.
-Mmmmm鈥 隆Jajajajaja!
-Es justo que pague as铆 por sus cr铆menes, provoc贸 mucho dolor y sufrimiento a mucha gente.
-Pues no creo que mat谩ndonos entre nosotros arreglemos los problemas; eso era la Ley del Tali贸n y nunca resolvi贸 nada. Y si se trata de justicia, tampoco creo que Plancarte pague con su vida todo el da帽o que hizo; para eso est谩n las c谩rceles, para que refundidos purguen todos sus cr铆menes con la sociedad; con su dinero, sus influencias y contactos鈥 si les quedan鈥
-(Caritas compungidas)
-T铆pico nerd que se la pasa acosando. Ni quien te pele.
-(Caritas carcaje谩ndose)
-Por pendejos como t煤, este mundo est谩 como est谩.
-驴驴驴驴驴驴驴驴驴驴驴驴驴驴驴驴???????????????
-Me refiero al pendejo que se declar贸 neutral.
-T铆pica fresita que mira para abajo a todos.
-Lo que queda claro es que la oligarqu铆a va cediendo en su lucha contra el pueblo organizado, que si bien obtiene s贸lo peque帽as concesiones, van abriendo caminos de entendimiento con el sector progresista del grupo gobernante. En esta l贸gica debe inscribirse nuestro apoyo f谩ctico e intervenci贸n en la defensa de los intereses del proletariado, compa帽eros鈥
隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆隆?????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????
-Ha de haber desempacado de Marte.
-隆Un m茅dico, un m茅dico, pronto, un m茅dico!
-Jajajajajajajaja!
De la ternas presentada por el Poder Judicial, el Congreso de la Uni贸n escogi贸 a la doctora en Derecho Elodia Rosas Astro, campeona de oratoria desde secundaria, eficaz magistrada, especialista en Derechos Humanos y autora de varios libros. Por principio de cuentas, cuando la llam贸 el secretario de la C谩mara de Senadores para que compareciera a examen oral con los miembros de la Comisi贸n de Justicia y Derechos Humanos, Elodia se rehus贸. Dijo que no cre铆a en la pena de muerte, que no la aceptaba de ninguna manera, que se trataba de un remedio ineficaz, obsoleto, caduco e ilegal por el cual el Estado obraba como criminal, suplantando la funci贸n del homicida, olvidando su deber irrestricto de proteger la vida humana por sobre todas las cosas. 鈥淪i estoy en contra de las corridas de toros y de la crueldad a los animales, sin mencionar mi trayectoria profesional, l贸gico es inferir que desprecio profundamente la pena de muerte como m茅todo de alcanzar la justicia y la reconciliaci贸n. B煤squense otra u otro Juez鈥, dijo a la comisi贸n. El presidente del Senado, Aureliano Rovirosa, carraspe贸 brevemente y volvi贸 a insistir: que no estaba obligada a juzgarlo culpable, pod铆a sobreseer incluso si quer铆a, pero deb铆a ser la Juez, ya se hab铆a votado internamente y lo dem谩s era tr谩mite. Elodia pase贸 un rato por su despacho, golpe贸 los juegos de equilibrio de aluminio que ten铆a en su escritorio y acept贸 asintiendo con la cabeza: 鈥淓n nombre sea de Dios, pues鈥. Rovirosa apenas roz贸 su mejilla con los labios y sali贸 presuroso a informar de su 茅xito, dejando a la magistrada y Juez honoraria con miles de dudas de orden moral.
El d铆a de la apertura de la instrucci贸n lleg贸. En la etapa intermedia, el Ministerio P煤blico ya hab铆a presentado en la postulaci贸n la acusaci贸n de traici贸n a la patria por genocidio y enriquecimiento il铆cito como consecuencia. Las pruebas luc铆an irrebatibles, pues se hab铆an conseguido las deposiciones de testigos como las de los dos jefes de zonas militares de Veracruz que participaron en la refriega; cuatro mayores del Ej茅rcito mexicano; tres sargentos; veinticinco soldados; veinte polic铆as estatales; trece polic铆as municipales; y lo mejor: declaraciones de treinta y cinco sicarios detenidos. 驴Documentales? Las 贸rdenes mediante mensajes, tarjetas y oficios donde Ezequiel Plancarte enviaba fuerza tras fuerza a los lugares de los hechos, reforzando las mismas o simplemente esperando que no quedaran muchos testigos. En la etapa de saneamiento procesal el abogado Iv谩n Ram铆rez volvi贸 a insistir en que el juicio deb铆a sobreseerse, pues la aplicaci贸n de la pena capital era ilegal e inhumana a todas luces. Volvi贸 a mencionar el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol铆ticos y la Convenci贸n Americana sobre Derechos Humanos, que si bien preve铆an la suspensi贸n de garant铆as, no se autorizaba la aplicaci贸n de la pena de muerte. Pero el juez de control ya hab铆a recordado que el M.P. hab铆a mencionado que el verdadero esp铆ritu de los instrumentos internacionales era el de avisar a tiempo de las medidas a emprender, procedimiento internacional que se hab铆a asegurado. Luego la defensa desech贸 todo acuerdo probatorio, pues siempre quiso ubicar al gobernador fuera de todo escenario, acci贸n o evento incriminatorio, pero las evidencias de su voluntad sobre las acciones no s贸lo eran irreprochables, sino abrumadoras. Las audiencias de desahogo de pruebas duraron tres d铆as, enfoc谩ndose b谩sicamente en demostrar el control y gu铆a que el gobernador y su gente (la mayor铆a hoy pr贸fugos) tuvieron sobre las fuerzas gubernamentales federales, estatales y municipales. Por supuesto, compraron conciencias y armas extras del desv铆o inobjetable y demencial de recursos para infraestructura b谩sica y obras sociales. El grado de infiltraci贸n era tan escandaloso, que el Ministerio P煤blico integr贸 otros 36 desgloses para investigar c贸mo manejaron con precisi贸n quir煤rgica los ataques con fuerzas combinadas del Ej茅rcito, polic铆a estatal y sicarios de Joaqu铆n Guti茅rrez. Por supuesto, de los testimonios fueron emanando la responsabilidad del Secretario de Gobierno de Veracruz, as铆 como de otros siete tambi茅n secretarios de estado, a los que se agreg贸 el exprocurador y el contador de Ezequiel Plancarte. Especialmente impactantes e importantes fueron los testimonios de los jefes militares de zona; los generales pr谩cticamente acusaron a la Constituci贸n por permitir la intervenci贸n del Ej茅rcito en asuntos que son de la polic铆a, 鈥減ues, de preferencia, el soldado mata鈥. Los soldados y polic铆as disparaban donde les dec铆an 鈥渓os que ah铆 viv铆an鈥, de manera que hasta venganzas pendientes se cobraron en esas enloquecidas horas de venganza y muerte. La puntilla lleg贸 con la comparecencia del testigo protegido Carlos Rej贸n L贸pez, exsecretario particular de Plancarte, quien lleg贸 entre un enjambre de periodistas y estrictas medidas de seguridad; declar贸 confirmando todo y se retir贸 como hab铆a llegado.
El d铆a de la audiencia de lectura de sentencia, Elodia lleg贸 temprano al Juzgado y se prepar贸 para hablar claro y fuerte; cant贸 dos canciones con la guitarra (鈥淨ue te vaya bonito鈥 y 鈥淟a Negra Cruz鈥) e hizo dos buches de Astringosol. Estuvo leyendo discursos de T谩cito y unas l铆neas de Antonio Caso que le gustaban mucho; de todos los estilos con que pod铆a vestir a su discurso opt贸 por el cinismo, pues manejaba en su sentencia ideas opuestas y hasta contradictorias. La pantalla mostraba s贸lo el escritorio de la Magistrada y Juez Honoraria, apareciendo ella; tom贸 asiento y comenz贸 a sacar diversas notas de su bolsa antes de empezar a hablar. Comenz贸 con los formulismos de siempre, habl贸 sobre los hechos; la acusaci贸n del Ministerio P煤blico; lo que expuso la defensa, y redonde贸: 鈥減or lo que una vez agotada la posibilidad de que se hayan hecho valer los medios de excepci贸n por incompetencia, litisdependencia, cosa juzgada, falta de autorizaci贸n o declaratoria para proceder penalmente o de alg煤n otro requisito de procedibilidad y extinci贸n de la responsabilidad penal, procedo a sentenciar:
Una de las grandes satisfacciones por las que el ser humano puede vanagloriarse es la de disfrutar de la vida con esa conciencia. Disfrutar es reconocer, aceptar, gustar, maravillar, asombrarse de que lata nuestro pecho, donde la esperanza, la fe y la libertad esperan construir los sue帽os. Somos el 煤nico animal capaz de apreciar la existencia y tener esperanza en nuestro futuro. Apreciando la capacidad de vivir, de dar vida, se aprende el derecho a la misma, que sigue siendo el gran misterio de la ciencia y de toda religi贸n con las que tratamos de explicar mejor esa especie de magia. Este simple derecho conlleva toda una historia de sufrimiento, dolor y miseria del ser humano en contra de sus mismos hermanos; en este derecho estaba el de la vida contra el Estado, que tradicionalmente dispuso de 茅l. Como mexicanos lo recobramos y otra vez hemos cedido la capacidad de que se nos prive de la vida en aras de la seguridad y del honor del Estado, entre otras razones que involucran a la colectividad y a la ciudadan铆a. 驴Y por qu茅 nos estamos prestando con nuestras instituciones y nuestro personal para dar cuenta de esta disminuci贸n de derechos? Hoy juzgamos un grav铆simo agravio a esta colectividad y a esta ciudadan铆a en particular y en general; hoy esclarecemos la grave irresponsabilidad que ha trastocado no s贸lo muchas vidas, sino que puso en grave riesgo la subsistencia de nuestros sistemas de justicia; de creaci贸n y elaboraci贸n de leyes; y de ejecuci贸n en general de la administraci贸n p煤blica mexicana. Este ataque a los tres poderes se materializ贸 en la implementaci贸n de una estructura militar y paramilitar totalmente armada para destruir vidas e infraestructura en las ciudades de Naranjos y Poza Rica, de quienes se consider贸 鈥渞ivales鈥, sin escatimar ni importar vidas e infraestructura p煤blica o los derechos de terceros. La responsabilidad del servidor p煤blico que encabez贸 el gobierno del estado de Veracruz agota su supuesto para llegar a colmar con su simple desaparici贸n f铆sica todo lo que provoc贸 con sus dolosas maquinaciones y acciones, comprobables con oficios, mensajes, tarjetas firmadas, testimonios, declaraciones, peritajes de audio y video, cuentas de compras, en fin, de todo lo que ya se ha dado cuenta. Manipul贸 un conflicto y una vez ocasionado, potenci贸 su explosividad y actu贸 en consecuencia para agravarlo hasta una conclusi贸n siniestra y de lamentabil铆simas consecuencias. 驴El m贸vil? La cooperaci贸n leal, cooperativa y asertiva en la criminalidad con Joaqu铆n Guti茅rrez Arce, con quien existen diversos audios, videos, fotograf铆as, testimonios y declaraciones que evidencian su relaci贸n directa y estrecha. Con sus vidas no pagan todo el da帽o que causaron, y si nuestro sistema tiende a una justicia restaurativa, la m谩xima sanci贸n que ahora se impone ni la sacia ni la satisface, pero debe aplicarse porque es el agotamiento del supuesto. Bajo este supuesto, enmarcado por nuestro sistema pol铆tico, legal y de justicia vigente, es intolerable que alguien que ha provocado tanto dolor, sufrimiento y oprobio pueda seguir viviendo entre nosotros. Por ello, en nombre de los Estados Unidos Mexicanos, su pueblo, su Constituci贸n Pol铆tica y las leyes que de la misma emanan, y sus instituciones, lo sentencio a sufrir la pena capital de inyecci贸n letal el 21 de abril de 2017 a las 11:00 hrs. 鈥淨ue Dios se apiade de su alma鈥. Los flashazos cerraron moment谩neamente los ojos de Elodia, quien dirigi贸 su vista al sentenciado y lo mir贸 ba帽ado de l谩grimas. Se enoj贸 consigo misma por sentir l谩stima.
Muchos suspiraron aliviados y hasta lo celebraron; otros protestaron el grave retroceso en materia de derechos humanos; hubo quienes advirtieron que no tolerar铆an a quienes se opusieran al fallo, y otros que se convertir铆an en 鈥溍geles de la vida鈥 y dedicar铆an su vida a abolir la pena de muerte. Los art铆culos y ensayos period铆sticos abundaron en los dos sentidos, tanto neutrales y apologistas, como condenadores y fan谩ticos del castigo y la pena de muerte. Se debati贸 sobre el derecho de matar, qui茅n pod铆a ejercerlo o exigirlo; cu谩nto costaba una vida humana y cu谩nto se pod铆a regatear por ella; qui茅n pod铆a conceder o negar la vida; el significado de la existencia y su posibilidad de disposici贸n. Una semana antes de la ejecuci贸n, en las redes sociales aparecieron enlaces con videos donde diversas personas daban gracias al pr贸ximo ejecutado. Se trataba de varios ejidatarios de los poblados de 鈥淪alazares鈥, 鈥淧almar de Cuautla鈥 y 鈥淐ompostela鈥, en el estado de Nayarit; cuando muchacho, Plancarte realiz贸 en esos lugares sendos esfuerzos de desarrollo agrario, beneficiando a varias organizaciones de productores. No s贸lo organiz贸 a todos, creando dos organizaciones, sino diversos c铆rculos de estudio de la conflictiva agraria de la regi贸n; uno de ellos tambi茅n se dedic贸 a alfabetizar, pues Plancarte consigui贸 apoyo econ贸mico para ese efecto. Cuando fue gobernador, nunca recibi贸 a la comisi贸n de nayaritas que lo fueron a ver, pero tampoco los despreci贸, s贸lo les daba largas; ellos nunca perdieron la fe en su viejo amigo y siempre lo disculpaban dec铆an que 鈥渆staba muy ocupado鈥. Iv谩n Ram铆rez pudo concertar una visita de la comisi贸n al 鈥渃orredor de la muerte鈥 (abrazos largos y detenidos, l谩grimas, risas por amables reproches, etc.), con la que hicieron otro video que en unas horas se volvi贸 viral. Terminaba con las frases en blanco: 鈥淪i se le permite vivir, Plancarte dedicar谩 sus recursos a enmendar todo lo roto. Todos merecemos una oportunidad; todos merecemos vivir鈥. Obviamente que la presi贸n iba directamente sobre el Presidente de la Rep煤blica, quien contaba con la facultad de indulto, pero ya se hab铆a declarado, y la radio y la televisi贸n lo repet铆an en todo momento, que no se ejercer铆a esa facultad. La televisi贸n oficial se content贸 con exhibir en su canal pel铆culas y documentales sobre la vida y obra de Benito Ju谩rez, como avalando de esta manera su postura agreste.
El d铆a de la ejecuci贸n, la balanza de quienes la aprobaban o desaprobaban hab铆a aumentado para este 煤ltimo lado; estaban pr谩cticamente 51-49. La reciente visita del Papa y el bombardeo en las redes para 鈥渋naugurar el perd贸n鈥 hab铆an surtido efecto en una poblaci贸n que se hab铆a cansado de querer vengar con sangre el Apocalipsis veracruzano. Las im谩genes de Plancarte despidi茅ndose entre l谩grimas de su esposa e hijos contrastaban con las manifestaciones de las v铆ctimas y sus familiares, que apenas llegaban a unos cuantos cientos, exigiendo la integraci贸n de los comit茅s y comisiones de v铆ctimas. No se hab铆a visto a煤n nada de la 鈥渞ecuperaci贸n鈥 de los bienes siniestrados; se hablaba de bonos supuestamente dados en prenda en una fundaci贸n a partir de bienes primero secuestrados y luego ofrecidos en subasta, supuestamente, de Plancarte. De varias de las cuentas abiertas para garantizar el pago de la reparaci贸n del da帽o, no se sab铆a qui茅nes ser铆an beneficiarios o las manejar铆an, pues se desconoc铆an los administradores, etc. Plancarte despert贸 a las seis de la ma帽ana, hizo ejercicio en el patio del penal y meti贸 dos canastas; tom贸 dos jugos grandes de naranja y desayun贸 chilaquiles rojos con pollo, con un huevo tierno arriba, como siempre le hab铆a gustado. Estuvo leyendo hasta las diez cuarenta y cinco, cuando lleg贸 el confesor, quien le dio la extremaunci贸n y se dirigi贸 al corredor de la muerte y de ah铆 a la c谩mara; se hinc贸 y rez贸 tranquilo durante unos minutos. De pronto, se incorpor贸 y dijo: 鈥淓spero que mi muerte sirva para desagraviar a los ofendidos y para descanso de las v铆ctimas, y que mi sangre derramada sirva para resta帽ar las heridas que nos laceran para poder construir un M茅xico de seguridad y paz鈥. Despu茅s se acost贸 en la plancha, le pusieron los brazaletes de seguridad, los de presi贸n y las enfermeras mojaron sus brazos con alcohol; cada una puso una hipod茅rmica en cada brazo. El actuario ley贸 la parte de la ejecuci贸n en la sentencia y orden贸 su supresi贸n de la faz de la Tierra. Tranquilo, Plancarte vio c贸mo el actuario por un lado y el perito qu铆mico por el otro bajaban las palancas que mandaban a sus arterias los l铆quidos para dormir y para matar; un dulce y tremendo sopor se apoder贸 de 茅l, trat贸 de decir algo, pero cay贸 su cabeza agotada y luego ya nada.
Volvi贸 la pol茅mica con id茅nticos ecos a la vez en que se acord贸 la ejecuci贸n y luego dej贸 de ser tema de inter茅s; al mismo tiempo, se volvi贸 viral un video que presentaba el funeral de Plancarte en su pueblo natal, y otros tres videos de c贸mo recibieron su parte de cenizas los ejidos de 鈥淪alazares鈥, 鈥淧almar de Cuautla鈥 y 鈥淐ompostela鈥. Las flores abundaban en los cuatro videos y al televidente le quedaba una sensaci贸n de paz y reconciliaci贸n, como insistieron innumerables veces los comentaristas y los lectores de noticias. En las redes muchos se lamentaron hasta llorosos y otros tantos cantaron victoria por la muerte. Al cabo de tres meses se volvi贸 a hacer una encuesta y result贸 que el 75% deploraba la ejecuci贸n de Plancarte, mientras que s贸lo un 25% la consideraba 鈥渃orrecta鈥.