REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 09 | 2017
   

Arca de Noé

Los trancos


Carlos Bracho

Tranco I
La imaginación, la inventiva, la disciplina y el profesionalismo de los escritores es digna de ponderar, digna de señalar con el dedo índice. Sí, cuando yo abro un libro y que de sus páginas empiezan a salir los espíritus que allí danzan, cuando esas almas toman vida en cada uno de los personajes descritos, también mi alma corre al parejo de esas emociones, de esas aventuras, de esas peripecias.
Viene esto al cuento, porque en meses anteriores, tomando unos mezcales y que en una cazuela permanecían orondos unos chapulines con sal y chile, y comiendo unos ricos tamales oaxaqueños y escuchando “Dios nunca muere”, y ya que Nacho y yo le habíamos tirado de pedradas al maloso de Trump, cuando nuestros dardos venenosos le habían dado en las nalgas al mero mero mexica, cuando la tarde pardeaba y el sol se quería ya meter cansado que estaba de lanzar rayos a los terráqueos ¡Zas! Que se nos presenta la musa inspiradora ¡Zácatelas! Que aparecen los dioses inspiradores y ¡Zas! Que se nos va ocurriendo inventar un libraco que contemplara entrevistas con los y las personalidades del pasado. Y nos pusimos manos a la obra, echamos a andar el hilo que forma un buen tejido, y dado que tenemos buenos amiguetes en el mundo de la literatura, hicimos una lista de ellos. Total, nos comunicamos, les enviamos los “mails” y los telefonazos respectivos. Como resultado dijeron que sí, que con gusto emprendían con nosotros esa aventura. Al poco tiempo empezamos a recibir sus calificadas obras. El resultado es sorprendente, es único. Nacho y yo creemos que será un libro que abra cancha en el intrincado mundo de las empresas editoriales, al leer los trabajos recibidos saltamos de gusto, y casi nos acabamos una botella del mezcal que tanto nos gusta. Además de ser trabajos pulcros, dignos, eficientes y bellos, vemos que será un instructivo, una ayuda para conocer más sobre los personajes entrevistados, datos que ya habíamos olvidado, fechas que se habían quedado en el fogón salen a relucir. Sí, dijimos, es –será- un libro que engrosará nuestros conocimientos sobre la vida y la obra de cada uno de los personajes.
Va la lista:
Ignacio Trejo Fuentes entrevistó nada menos que a Jesucristo. Héctor Anaya se discutió con una soberbia charla con Dante Alighieri. Ernesto Herrera platicó largo y tendido sobre los grandes conocimientos filosóficos de Giovanni Pico Della Mirandola. La Monalisa tuvo una plática amena y productiva, encandilando con su belleza a Eduardo Rodríguez Solís. Nicola Tesla narró cómo sus grandes inventos le fueron escamoteados, claro, César Ibarra estuvo feliz de escucharlo. Margarita Aguilar entrevistó a la gran escritora mexicana Rosario Castellanos. Virgilio López Ortiz no tuvo empacho ninguno en pasar varias horas charlando con La Malinche, que por cierto fue una gran mujer. Jairo Calixto Albarrán tuvo un encuentro con Juan Nepomuceno Almonte. Giordano Bruno le dijo a Carlos Bracho sus verdades, sus ideas por las cuales fue quemado vivo por la “Santa Inquisición”. Y las horas deliciosas y lúdicas que Claudia Marcucetti pasó con este gran escritor ruso: Fiódor Dostoyevski. Y cuando dos grandes tocan tierra, ésta se estremece con sus sabias palabras, sí, Mario Saavedra, se atrevió a entrevistar a dos escritores de pura cepa: Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato.
A Maquiavelo continuamente lo tienen, cuando lo analizan a la ligera, como un personaje políticamente “maligno”, Betty Zanolli, al establecer una conversación con este personaje, nos dice que él merece otro destino. Y Felipe Garrido –qué envidia- pasó unas deliciosas horas entrevistando a la más bella mujer de su época, a Simonetta Vespucci. Pero cuando Sergei Eisenstein, el estupendo y profundo cineasta ruso, a Alberto Ruy Sánchez le confesó algunos detalles y algunos pasos que dio en el mundo, así como en México, esos detalles le dieron una chispa de luz a Alberto. Verónica Franco, además de ser una bella mujer, era también poeta, escritora y adelantada que fue para su época, eso a Jorge Ruiz Dueñas, al entrevistarla, lo hizo vivir, lo hizo que el recuerdo de esa mujer quedara grabado en lo más adentro de Jorge.
¿Y cómo hemos bautizado a este libro? No fue fácil encontrar un título. Pero Ignacio y yo al unísono dijimos: se llamará ENTREVISTAS APÓCRIFAS. Ya en estos días de septiembre, tendremos el nombre del afortunado que editará este libro.
Bien, mientras sale a la luz, digamos ¡Salud! Por este libro. ¡Salud por todos los libros del mundo! Sí, porque leer nos hace mejores, leer nos hace vivir.
Vale