REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 09 | 2017
   

De nuestra portada

Aniversarios Latinoamericanos


José Miguel Naranjo Ramírez

Centenario Luctuoso de José Enrique Rodó

Conocer el pensamiento de los grandes escritores latinoamericanos nos sirve para identificar los problemas que históricamente nuestros pueblos han tenido en común En la segunda mitad del siglo XIX y sobre todo en los primeros años del siglo XX, nacieron gran cantidad de ensayos filosóficos-literarios sobre el presente y futuro de los pueblos de América. Dentro de esta corriente latinoamericanista José Enrique Rodó ocupa un lugar prominente en la historia, hoy que se recuerda el centenario luctuoso del afamado escritor uruguayo, lo conmemoraremos presentando su obra más clásica e influyente en Hispanoamérica titulada: Ariel.
Ariel es un ensayo filosófico-modernista publicado en el año 1900 y es considerado una verdadera joya de la historia literaria hispanoamericana. José Enrique Rodó murió muy joven, pero desde temprana edad su pasión fueron los libros y si bien la mayor parte de su vida la dedicó a leer y escribir, Rodó también tuvo tiempo para ser Diputado, Profesor, Periodista, sin embargo, su ambiente predilecto se encontraba en los libros, fue a través de sus libros como Rodó se convirtió en maestro de la juventud de América y este nombramiento lo adquirió para la eternidad al momento de salir publicado el ensayo: Ariel.
El nombre del ensayo tiene su origen en la obra de teatro de Shakespeare titulada: La Tempestad, en este drama Ariel es un personaje que representa el espíritu de la bondad, la nobleza, la razón, la inteligencia, la libertad. En el ensayo Rodó hace hablar a un viejo maestro que sus alumnos lo llaman Próspero quien en La Tempestad representa a un sabio y generoso mago. El viejo profesor se dirige a sus alumnos por ser la despedida del grupo después de un año de tareas y trabajos, el profesor que sin ninguna duda es el alter ego de Rodó, inicia el ensayo dirigiéndose a su grupo con el epígrafe: A la juventud de América.
Como punto de partida el profesor se dirige a la juventud, sus reflexiones van hacia la esperanza, el ánimo; los sabios consejos tienen el objetivo de hacernos responsables de nuestros actos y destinos, ser joven es ser revolucionario, inconforme, pero toda esa fuerza y vigor de la juventud debe ser encauzada hacia sociedades más humanas, lo primero que el viejo profesor aconseja a sus alumnos es que tengamos confianza en nosotros mismos:
“Si con relación a la escuela de la voluntad individual, pudo Goethe decir profundamente que sólo es digno de la libertad y la vida quien es capaz de conquistarlas día a día para sí, con tanta más razón, podría decirse que el honor de cada generación humana exige que ella se conquiste, por la perseverante actividad de su pensamiento, por el esfuerzo propio, su fe en determinada manifestación del ideal y su puesto en la evolución de las ideas. Al conquistar los vuestros, debéis empezar por reconocer un primer objeto de fe, en vosotros mismo.”
Partiendo del consejo base de creer en nosotros mismos, el viejo profesor empezará a abordar gran cantidad de temas algunos de carácter universal y otros dirigidos de manera concreta a los pueblos de América. Rodó veía en la educación el único camino que podría lograr un verdadero desarrollo de los pueblos americanos, no obstante la realidad es que entre más pasaban los años más nos alejábamos de los libros, de la crítica, de la razón, del pensamiento libre, y si bien en su ensayo el escritor no cae en el pesimismo, sí vislumbraba una problemática de estancamiento o desviación hacia el futuro por la falta de claridad, por el deseo de la imitación hacia lo ya establecido. Es por ello que Rodó exigía a las nuevas generaciones que replanteáramos el destino de nuestros pueblos, y eso solo se logra con un alto grado de educación y responsabilidad.
Estética, conductas, verdad, fe, humanismo, valores, libertad, ética, orden moral, juventud, religión, democracia, utilitarismo, egoísmo, materialismo, son sólo algunos de tantos temas abordados y desarrollados de manera nítida por Rodó. El planteamiento que realiza sobre los posibles problemas que podía generar el régimen democrático en sociedades no ilustradas es muy interesante. De entrada Rodó parte que la democracia en nuestros pueblos ha sido mal comprendida, el punto es que no todos somos iguales en capacidades, por lo tanto no todos pueden dirigir los gobiernos y destinos de los pueblos, esto no es un planteamiento antidemocrático sino hasta natural. Rodó sobre el tema apunta:
“Toda igualdad de condiciones es en el orden de las sociedades, como toda homogeneidad en la naturaleza, un equilibrio inestable. Desde el momento en que haya realizado la democracia su obra de negación con el allanamiento de las superioridades injustas, la igualdad conquistada no puede significar para ello sino un punto de partida. Al instituir nuestra democracia la universalidad y la igualdad de derechos, sancionaría, pues el predominio innoble del número, si no cuidase de mantener muy en alto la noción de las legítimas superioridades humanas, y de hacer de la autoridad vinculada al voto popular, no la expresión del sofisma de la igualdad absoluta, sino, según la consagración de la jerarquía emanando de la libertad.”
Por supuesto que Rodó era un hombre con enorme fe en la democracia, pero para que un sistema tan complejo funcione debe ir acompañado con la educación y la crítica. Rodó propone una democracia racionalmente concebida, donde todos valemos de manera igualitaria, pero no todos somos iguales en capacidades y los verdaderos humanistas son los que deberían gobernar si queremos diseñar un mejor futuro.
“La realidad de una razonada jerarquía, el dominio eficiente de las altas dotes de la inteligencia y de la voluntad, por la destrucción de la igualdad democrática, solo cabe pensar en la educación de la democracia y su reforma. La educación popular adquiere, considerada en relación a tal obra, como siempre que se le mira en el pensamiento del porvenir, un interés supremo. En la escuela, por cuyas manos procuramos que pase la dura arcilla de las muchedumbres, donde está la primera y más generosa manifestación de la equidad social, que consagra para todos la accesibilidad del saber y de los medios más eficaces de superioridad. Ella debe contemplar tan noble cometido, haciendo objetos de una educación preferente y cuidadosa al sentido del orden, la idea y la voluntad de justicia, el sentimiento de las legítimas autoridades morales.”
Hoy a cien años del fallecimiento de José Enrique Rodó, los postulados planteados en Ariel, no tan solo tienen una enorme validez y vigencia, además, nos sigue haciendo un llamado a la consciencia, un llamado al compromiso de no dejar de luchar por construir una mejor sociedad, seguro que con nuestro esfuerzo no alcanzará para cambiar por completo nuestra realidad, pero jamás debemos dejar de luchar:
“Lo que a la humanidad importa salvar contra toda negación pesimista, es, no tanto la idea de la relativa bondad de lo presente, sino de la posibilidad de llegar a un término mejor por el desenvolvimiento de la vida, apresurado y orientado mediante el esfuerzo de los hombres. La fe en el porvenir, la confianza en la eficacia del esfuerzo humano, son el antecedente necesario de toda acción enérgica. Hay una profesión universal, que es la de hombre.”

Centenario del natalicio de Augusto Roa Bastos

Yo el escritor, el periodista, el guionista, el crítico literario, el paraguayo exiliado en Argentina y Francia. Yo el ganador del Premio Cervantes de Literatura, estoy cumpliendo cien años de haber nacido en Asunción, Paraguay, un país que amo y amaré aun después de existir, porque la República del Paraguay se encuentra en mis obras y yo en ella. Soy Augusto Roa Bastos y en los festejos del centenario mi escribidor ha decidido recordarme con mi principal novela: Yo el Supremo publicada en el año 1974 y considerada una de las mejores obras del siglo XX.
Por años en mi narrativa les di vida a muchos personajes tomados de la realidad y escribí novelas y cuentos, hoy que ya no soy parte material de este mundo desde el 2005, a través de la creación ficticia de mi escribidor les platicaré sobre Yo el Supremo.
La novela la escribí en el largo periodo que viví exiliado de mi país, Yo el Supremo va a narrar la cruel y despiadada dictadura de José Gaspar Rodríguez de Francia. La crítica literaria ha encontrado en la obra, crónicas, relatos, anécdotas, leyendas, biografías, datos históricos, personajes, etc. Pero en esencia es una novela histórica ubicada como la novela del dictador.
El periodo histórico que comprende la novela es de1811 fecha en que inicia su actuar en la vida pública el Doctor Francia, conocido como yo el supremo, considerado el padre de la Patria, el defensor del Paraguay, el que le dio leyes a esta nación, le otorgó libertad e igualdad, hasta 1840 fecha en que muere este dictador eterno.
Es una novela total y por lo tanto resulta imposible en un artículo describir todo lo narrado, pero el punto de partida de la obra es un pasquín que apareció en la puerta de la Catedral en el año 1840 que a la letra dice:
“Yo el supremo Dictador de la República. Ordeno que al acaecer mi muerte mi cadáver sea decapitado, la cabeza puesta en una pica por tres días en la plaza de la República donde le convocará al pueblo al son de las campanas echadas al vuelo.
“Todos mis seguidores civiles y militares sufrirán pena de horca. Sus cadáveres serán enterrados en potreros de extramuros sin cruz ni marca que memore sus nombres.
“Al termino de dicho plazo, mando que mis restos sean quemados y las cenizas arrojadas al rio…”
Con este pasquín inicia el diálogo entre dos personajes centrales en la obra, por una parte, la voz narrativa se le otorga a “Yo el Supremo” que dialogará con Policarpo Patiño quien es el hombre más cercano al dictador:
“¿De qué me acusan estos anónimos papelarios? ¿De haber dado a este pueblo una patria libre, independiente y soberana? Lo que es más importante ¿de haberle dado el sentimiento de Patria? ¿De haberla defendido desde su nacimiento contra los embates de sus enemigos dentro y fuera? ¿De eso me acusan?”
Toda la trama consistirá en descubrir quién o quiénes son los autores del pasquín. Mientras esto sucede el dictador le dictará una circular eterna a Patiño, consistente en dar a conocer a todos sus servidores la historia del Paraguay desde el estallido de su revolución de independencia allá por 1810, de cómo defendió los principios de independencia y soberanía, cómo logró que Paraguay se gobernara de manera autónoma sin la intervención de Argentina:
“¡Nuestro soberano Monarca sigue siéndolo de las Españas y las Indias, comprendidas todas sus islas y la tierra firme! Descargue un manotazo acallándola: ¡Aquí al monarca lo hemos puesto en el arca! Grité. ¡Aquí en el Paraguay la tierra firme es la firme voluntad del pueblo de hacer libre sus tierras desde hoy y para siempre! La única cuestión a decidir es cómo debemos defender los paraguayos nuestra soberanía e independencia contra España, contra Lima, contra Buenos Aires, contra Brasil, contra toda potencia extranjera que pretenda sojuzgarnos.”.
Hay momentos de la novela donde es innegable que la figura de “Yo el Supremo” es atrapante, como todo dictador tuvo momentos de aciertos, además, era un hombre de amplia cultura, lector de los clásicos griegos y latinos, un hombre imbuido en la literatura francesa de Rousseau, Voltaire, Montesquieu, admirador de Benjamín Franklin, e incluso hay una anécdota que bien puede ilustrar el problema latinoamericano de tener puros políticos ignorantes que no saben nada del Estado, de las leyes, de las ideas políticas, la anécdota es la siguiente: Están discutiendo sobre el futuro de la nación, uno de los integrantes manifiesta que es mejor morir antes que vivir esclavos, “Yo el Supremo” aplaude esa postura y agrega que Montesquieu dijo que se puede vivir libres con poner orden en nuestras Repúblicas, a lo que un interlocutor manifestó: “Vea, Doctor, usted entiende de libros y de gente sabia. Por qué no se ocupa usted mismo de esas güevadas. Si cree conveniente, escríbale a ese señor Montesquieu. Le podemos dar aquí un empleíto de secretario rentado de la junta, para que nos ponga en orden los papeles. Imposible entenderlos. Era pedir muelas al gallo.”
“Yo el Supremo” con el paso de los años se convirtió en un cruel dictador, abusó del poder, cometió todo tipo de fechorías, pero ¿hubieran hecho algo mejor los demás políticos contemporáneos si partimos de la anécdota antes narrada? Aquí se empieza a comprender mejor porqué hemos vivido más de cien años en soledad, “Yo el Supremo” aún no ha muerto.

75 aniversario de Sergio Ramírez

La ciudad de León, Nicaragua, será el escenario central de una de las historias más intrigantes que se han escrito en la literatura centroamericana, esta historia se encuentra magistralmente narrada en la novela: Castigo Divino, publicada en el año 1988, obra del festejado y destacado escritor nicaragüense Sergio Ramírez.
La novela está basada en un hecho real consistente en un múltiple asesinato por envenenamiento de una familia nicaragüense a inicios de los años treinta. Si bien el suceso aconteció en la ciudad de León, Nicaragua, Sergio Ramírez nos hará viajar por varios países de Centroamérica como Guatemala y Costa Rica. Para el escritor mexicano Carlos Fuentes, Castigo Divino “Es la novela de Centroamérica, y estamos allí dentro de un abrazo tan húmedo y sofocante como el clima mismo y los atributos pueblerinos que los acompañan: la cursilería empalagosa, la mojigatería más hipócrita, la violencia más impune.”
Castigo Divino es una novela policiaca, que contiene crónicas, periodismo, historias, política, una novela escrita por un abogado para abogados, no pueden faltar en la trama el amor, el sexo, los deseos, engaños, pasiones, familias, habladurías, hipocresías, costumbres y finalmente la muerte, pero hay algo central que le da unidad a la obra y es la descripción magistral de toda una sociedad y época, desnuda la doble moral religiosa y política, pero sobre todo, la novela narra el establecimiento de una terrible dictadura que está empezando a vivir el pueblo nicaragüense encabezada por la familia Somoza.
Son muchos los personajes que aparecen en esta larga trama, no obstante, Oliverio Castañeda es figura central, y partiendo de este personaje de manera muy general los introduciré al universo de la novela. El doctor Oliverio es originario de Guatemala, es descrito como un joven guapo, elegante, caballeroso, desde muy joven ha ocupado importantes cargos diplomáticos representando a su natal país. En el año 1932 Oliverio llegó a vivir a la ciudad de León, junto a su esposa Marta, luego, luego, a su llegada entablaron amistad con la familia Contreras encabezada por don Carmen Contreras, su esposa Flora, y sus hijas María del Pilar y Matilde.
Al inicio de la década de los treintas, en Guatemala estaba iniciando la dictadura de Jorge Ubico, el Doctor Oliverio había ocupado un cargo diplomático en Costa Rica junto al sobrino de Jorge Ubico, llamado Rafael Ubico, quien de manera intempestiva había muerto sufriendo fuertes convulsiones, en algunos lapsos de la novela descubriremos que Oliverio había participado en movimientos para derrocar al dictador Jorge Ubico e incluso creó un Partido llamado Salvación Democrática para lograr tal fin, al no consumar su objetivo fue expulsado del país.
Una vez instalado Oliverio y su esposa Marta en León, Nicaragua, el joven empezó a relacionarse con la alta sociedad nicaragüense, la familia Contreras le profesó tanto aprecio que pronto la pareja se fue a vivir a la casa de los Contreras, es importante no perder de vista que todo lo narrado se encuentra en el periodo de 1932 a diciembre de 1933. Continuando con el relato, el 14 de febrero del 33 Marta Jerez de Castañeda muere presentando al igual que Rafael Ubico fuertes convulsiones.
La pena que embargó a Oliverio por la pérdida de su esposa fue enorme, volvió una temporada a Guatemala y muy pronto se reencontró con parte de la familia Contreras en Costa Rica y en ese viaje regresó a vivir a la casa de los Contreras en Nicaragua, mucho se decía de los amoríos que Oliverio tenía con las hijas de los Contreras e incluían en esta pasión amorosa a doña Flora, quien es descrita como más bella que sus dos hijas juntas. El 2 de octubre Matilde Contreras muere inesperadamente sufriendo al igual que las muertes pasadas fuertes convulsiones.
Los periódicos no dejaban de hablar sobre el caso del Doctor Oliverio y la familia Contreras, la mayoría de las voces señalaban a Oliverio como el envenenador, pues al inicio de la novela Oliverio y su amigo el Globo Oviedo se dedicaban a envenenar perros con estricnina, pero agregaban que Oliverio envenenó a su esposa para quedar libre y contraer nuevas nupcias con una de las hijas millonarias de los Contreras, que envenenó a Matilde Contreras porque se había enamorado de él e interfería en los planes de Oliverio para casarse con María del Pilar.
Mientras las habladurías y rumores aumentaban, la familia Contreras junto a Oliverio dieron cristiana sepultura a Matilde, a la siguiente semana y para ser puntual el día 9 de octubre, don Carmen Contreras enferma y muere con los mismos síntomas de su recién finada hija Matilde, esto conmocionó a la ciudad de León. El juez por presión social sin tener una carpeta de investigación dio la orden para que se detuviera a Oliverio Castañeda, lo encerraron y una vez que armaron un expediente se le notificó al reo el delito por el que estaba detenido.
“No es que esté jugando con mi vida. Se está jugando con la justicia, a golpes de escándalo. Se me encarcela primero, sin razón legal, y se me notifica tardíamente el auto de detención, después se me priva de mi inalienable derecho a defenderme, pues se siguen procedimientos en los que yo, como reo, debería estar presente; y toman declaraciones a mis espaldas. Tampoco nadie me ha acusado formalmente por los delitos que se me imputan.”
A partir de lo aquí descrito, empezará todo un juicio penal que desnudará a gran parte de la sociedad nicaragüense, sociedad de doble moral, gobiernos corruptos coludidos con empresarios, poder judicial sumiso al dictador y, por lo tanto, Estado de Derecho inexistente. En la parte final las palabras del Juez del caso describen lo antes escrito: “–¿Ya viste? Ellos deciden qué es lo que yo debo averiguar –el Juez Fallos se ajusta el pañuelo sobre las orejas –. Deciden exhumar cadáveres, me secuestran testigos, y ahora se roban pruebas del proceso. Ésta es la nueva ley que hay en Nicaragua. La que le van a aplicar a Sandino, de seguro.”
Novela histórica, detectivesca, con crónicas y relatos periodísticos, archivos jurídicos, con sentimientos de justicia e injusticias, abuso de poder, historias de amor, en general novela apasionante y atrapante, no deje de leerla, es un verdadero disfrute su lectura. Al final usted podrá saber quién es el culpable, lo que por ahora sí queda muy claro es que Sergio Ramírez a través de este hecho real, le ha dado vida a la gran novela de Centroamérica y eso es un acto literariamente divino.

50 aniversario de Cien años de soledad

En el mes de mayo de 1967 salió a la luz la primera edición de la novela: Cien años de soledad y el impacto que tuvo en el mundo literario fue sorprendente. Es una novela total, cautivante de principio a fin, cuando se empieza la lectura rápidamente nos vemos inmiscuidos en ese universo maravilloso de donde no saldremos jamás hasta concluir la historia. Una vez finalizada la lectura el sentimiento es de asombro ante tanta genialidad y creatividad que tuvo Gabriel García Márquez en los años de concebirla y al momento de escribirla.
A los cincuenta años de su publicación la novela sigue siendo una lectura canónica, y aún, ya leída, su relectura se disfruta de manera exquisita, única, porque, así como “Deslumbrada por tantas y tan maravillosas invenciones, la gente de Macondo no sabía por dónde empezar a asombrarse.” (P.257).
En la actualidad los lectores de esta magistral novela nos seguimos asombrando, además, Macondo y sus personajes serán para siempre una compañía en nuestras vidas llenas de soledades, pasiones, deseos, amores, tristezas, luchas sociales, ilusiones, en general, estamos ante una realidad total, inacabable, irrepetible, inabarcable, por lo tanto, en los festejos del cincuentenario introduzcámonos en la región encantada llamada Macondo.
José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán representan el origen de la dinastía de los Buendía, ellos son los primos que se casaron y fundaron el pueblo llamado Macondo, a partir de estos dos personajes, García Márquez nos contará una larga historia desarrollada a través de la genealogía de los Buendía conformada por siete generaciones.
Son gran cantidad los temas abordados en la obra, e incluso la propia descendencia de hijos legítimos e ilegítimos de los Buendía es muy amplia, y, por si fuera poco, la cantidad de personas con las que se relacionan no es menor; sin embargo, en esta ocasión compartiré a un personaje que considero clave en toda la estructura genealógica de la obra y me refiero a Pilar Ternera.
La primera referencia que daré de Pilar Ternera es que fue amante de los dos hijos de José Arcadio y Úrsula, (primera generación), llamados José Arcadio Buendía y Aureliano Buendía, (segunda generación), de estos amoríos nacerán los integrantes de la tercera generación, pero me detendré un poco en comentar sobre los dos hijos mencionados. José Arcadio será impulsivo y aventurero, él nació cuando iban camino a fundar al pueblo de Macondo, por muchos años se fue con los gitanos y después de recorrer el mundo regresó a sus orígenes tatuado de pies a cabeza, cuando se reintegró a su familia se casó con Rebeca, José Arcadio en la historia no heredó una familia legítima, su descendencia proviene de la relación que tuvo con Pilar Ternera.
Aureliano Buendía al inicio es retraído, pero desde muy joven le interesó el oficio de orfebrería que desempeñó su papá y se fue convirtiendo en un espíritu lúcido. Su figura es clave en toda la obra porque será el gran General que lideró a los Liberales en la guerra de veinte años que vivió Colombia entre Liberales y Conservadores. Antes de ir a la guerra Aureliano se casó con Remedios Moscote, de este matrimonio no nacieron hijos; al morir Remedios recién casada y embarazada siendo aún una niña, al igual que su hermano José Arcadio, la descendencia de Aureliano se origina de la relación con Pilar Ternera.
A partir de esta segunda generación que conforman los hermanos José Arcadio y Aureliano Buendía, se estructurará y derivará todo el linaje de los Buendía, junto a ellos se encuentra su hermana Amaranta, pero ella no tendrá descendencia y salvo fuertes momentos de pasión, deseos y amores, todo indica que siendo muy vieja murió virgen.
Luego entonces, la tercera generación de los Buendía proviene de las relaciones extramaritales con Pilar Ternera; de los amoríos con José Arcadio Buendía nació José Arcadio mejor conocido sólo como Arcadio, y de los romances que tuvo con Aureliano Buendía nació Aureliano José. Ahora bien, hasta aquí pondré un alto en desarrollar las generaciones de los Buendía, porque con lo antes explicado queda muy claro que Pilar Ternera es un punto central en la historia genealógica de la familia Buendía, y esto de entrada explica el origen ilegítimo de la familia, agregando que hasta aquí, después del matrimonio incestuoso de José Arcadio y Úrsula, no existía ningún riesgo que se cumplieran los temores de Úrsula que en la familia naciera un hijo con cola de cerdo por relaciones incestuosas; esta historia apenas comienza.
La estructura antes desarrollada es una breve guía para ingresar al universo de la novela, en la obra nos encontraremos con una realidad real, mezclada con ficción y realismo mágico a plenitud, todos los personajes representan estar en soledad. Cuando Macondo se fundó sólo existían 20 casas, 300 habitantes, nadie era mayor de 30 años y naturalmente no había muertos, ni religión, ni Estado; con el paso de los años al igual que Eva al probar la manzana, Úrsula fue la responsable de traer la primera invasión de inmigrantes a Macondo y con ellos si bien llegó la civilización, la tecnología, la modernidad, también llegaron las guerras, la explotación, las huelgas, las matanzas, los gobiernos corruptos, etc.
Novela de pasiones y sentimientos encontrados, Macondo bien representa a nuestro continente o a cualquier pueblo donde nacimos, en muchos aspectos los sentimientos y las vivencias de los personajes no son distintas a las vividas por nosotros, es por ello que es una obra atemporal, con rasgos individuales y colectivos, que describe lo local y lo universal, lo real y lo ficticio, una novela para la eternidad, una gloria de la literatura hispanoamericana, El Quijote americano como la describió el escritor Carlos Fuentes, y, finalmente, la epopeya de una obra que jamás será olvidada, porque Cien años de soledad nos ha provocado cincuenta años de felicidad.

40 años de La tía Julia y el escribidor

Novela con rasgos autobiográficos, donde aparecerán verdades y mentiras, imaginaciones, invenciones, realidades mezcladas con fantasías, personajes reales que conviven con personajes ficticios, una novela escrita con pasión y genialidad, porque la pasión, el amor y el recuerdo de lo vivido originó esta historia melodramática. Una vez publicada en el año 1977, La tía Julia y el escribidor, provocó todo tipo de sentimientos e incluso la propia protagonista de la obra Julia Urquidi Ilanes, escribió un libro donde pretendió decir lo que ella sintió que Vargas Llosa no dijo, ante todo este ambiente de confusión, Mario Vargas Llosa sobre la novela apuntó:
“No se escriben novelas para contar la vida sino para transformarla, añadiéndole algo. Partí de algunas experiencias aún vivas en mi memoria y estimulantes para mi imaginación y fantaseé de manera muy infiel esos materiales de trabajo.” (Mario Vargas Llosa, La verdad de las mentiras, Seix-Barral, Barcelona, 1990.)
La tía Julia y el escribidor es una de las novelas de Vargas Llosa que más he disfrutado, la obra se lee a dos ritmos, en los capítulos impares conoceremos al joven Varguitas quien en la historia tiene 18 años de edad, estudia derecho en la Universidad de San Marcos y trabaja en la radio Panamericana siendo el encargado de realizar los boletines informativos que circulan a cada hora. Julia es una guapa mujer que en la novela tiene 32 años, recién divorciada, hermana de Olga quien está casada con Luis Llosa, el famoso tío Lucho de Varguitas.
En los capítulos pares el escribidor nos narra las historias escritas por un personaje al que le da vida llamado Pedro Camacho, quien es un reconocido folletinista boliviano contratado por los dueños de la radio donde trabaja Varguitas, para que escriba radioteatros. Los radioteatros de Pedro Camacho se vuelven los más escuchados en todo el Perú, las historias al inicio son fascinantes y como al concluir cada capítulo no se conoce el final de la historia, el lector se va a leer el siguiente capítulo con ansiedad de seguir avanzando y conocer qué pasó con Varguitas y la tía Julia, y qué pasará con el famoso y enigmático personaje Pedro Camacho.
Julia se acababa de divorciar y se fue una temporada al Perú a casa de su hermana Olga y su cuñado Lucho. Varguitas era el niño-joven consentido de la familia, todos tenían mucha esperanza en un gran futuro por ser un ferviente lector e incipiente escritor de cuentos. Julia además de guapa y carismática tenía un carácter que fácilmente maravillaba a las personas, al inicio a Varguitas no le agradó porque la tía Julia lo trató como a un niño, al paso de los días Julia le pidió la acompañara al cine, se empezaron a conocer, platicar, y se fue estableciendo una bonita relación de amistad y un enorme entendimiento entre el joven lector y escritor, y la guapa, agradable y experimentada tía Julia.
Mientras en los capítulos impares vamos poco a poco conociendo el surgimiento de una pasión incontrolable. En el capítulo II nos encontramos en los preparativos de una boda limeña que se realizará entre la bella Elianita y el pelirrojo Antúnez. El Doctor Alberto Quinteros es quien junto al narrador nos cuentan los pormenores de la boda, agregando el dato que el Doctor Quinteros es tío de la bella Elianita. Después de describir los excesivos gastos en los preparativos de una boda de ricos en una sociedad de alta pobreza, el tema central es cómo una joven tan bella había aceptado casarse con un tipo ordinario al cual siempre había rechazado y, por si fuera poco, al elegir al pelirrojo Antúnez, rechazó a gran cantidad de grandes prospectos, quien estaba muy molesto, triste y decepcionado por la boda era Richard, hermano de Elianita.
“El doctor tenía la mano levantada. La espera, sumada al recuerdo de Elianita y Antúnez, y la inquietud por el estado de su sobrino, comenzaba a ponerlo nervioso. En ese momento distinguió, en el murmullo incoherente y bajito que escapaba de los labios de Richard, la palabra Revólver. –¿y para qué quieres un revólver, sobrino? – Para matar al pelirrojo o para matarme a mí. Porque yo la quiero como hombre y no me importa nada de nada, tío.”
Antes de que el Doctor Quinteros se llevará a su casa al ebrio sobrino Richard, Elianita en plena diversión de su ¡gran boda!, sufrió un desmayo y el Doctor Quinteros la atendió rápidamente; a solas el Doctor Quinteros le dijo al pelirrojo Antúnez que había sido una imprudencia que en su estado hubiera bailado así toda la noche, que hubiera podido tener un aborto, a lo que el pelirrojo solo abrió sus ojos incrédulamente. ¿Quiere saber que qué pasó con esta historia de amor incestuoso? Siga usted leyendo los radioteatros del gran Pedro Camacho.
Varguitas continuó conviviendo con la tía Julia, un día fueron a un bar con la tía Olga y el tío Lucho, se pararon a bailar y perdidos entre la multitud Varguitas sin saber bailar apretó de la cintura a la tía Julia, acompañado de un enorme deseo y agrado, Varguitas besó levemente a la tía Julia, ésta si bien no correspondió, se sintió por una parte abrumada y al mismo tiempo feliz, llegó un momento que el beso fue correspondido y aquí iniciará entre ellos externamente lo que internamente ya sentían, una pasión incontrolable, un deseo de quererse, de abrazarse y posiblemente de amarse.
Lo que inició como un romance donde Julia pensaba que no existía ningún futuro por las diferencias de edades, se convirtió en una extraordinaria historia de amor, pasión y drama, porque cuando la familia de Varguitas se enteró de los amoríos con Julia, no tan sólo lo vieron como una locura e idea descabellada, absurda, además, harían todo por separarlos e inclusive los papás de Varguitas que radicaban en Estados Unidos, emprendieron el viaje exclusivamente para obligar a Julia a que abandonara el país y si no lo hacía así, sería denunciada.
Varguitas plenamente enamorado le pidió a la tía Julia se casara con él: “–¿Cuánto duraría, Varguitas? –Me preguntó, con voz tristona –. ¿Al cuánto tiempo te cansarías? ¿Al año, a los dos, a los tres? –Si me juras que me aguantarás cinco años, sin enamorarte de otra, queriéndome sólo a mí, okey –me dijo–. Por cinco años de felicidad cometo esa locura.”
En la vida real, Mario Vargas Llosa y Julia Urquidi se casaron en 1955, en esta fascinante historia novelada y publicada hace cuarenta años, Vargas Llosa en el capítulo XX, escribe: “El matrimonio con la tía Julia fue realmente un éxito y duró más de lo que todos los parientes, y hasta ella misma, habían temido, deseado o pronosticado: ocho años. En ese tiempo, gracias a mi obstinación y su ayuda y entusiasmo, combinados con una dosis de buena suerte, otros pronósticos (sueños, apetitos) se hicieron realidad. Habíamos llegado a vivir en la famosa buhardilla de París y yo, mal que mal, me había hecho un escritor y publicado algunos libros.”

miguel_naranjo@hotmail.com