REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 11 | 2017
   

Letras, libros y revistas

Porfiristas eminentes


David A Figueroa Hernández

Porfiristas eminentes. La presente lectura resulta al más puro estilo literario y de investigación que caracteriza al doctor Javier Garciadiego, en el que a través de dos personajes un tanto oscuros de la época referida, se adentra en sus biografías militares y en las que demuestra la escasa valía de los rangos militares cuando son ganados no por valentía sino por compromisos políticos.
Garciadiego logra una analogía importante con la vieja metodología de Lytton Stracehy, quien sugería limitarse a lo fundamental en un personaje; a buscar parajes no conocidos de los protagonistas pero que al final resultan relevantes en el quehacer histórico.
Así, en una primera parte, el investigador en historia de México, resalta la vida de Higinio Aguilar, militar que asciende gracias a su cercanía con el general Porfirio Díaz y de quien recibe pequeños favores a cambio de su lealtad. Por otra parte, también quedan a la luz pública, los diversos y complicados “arreglos” que Aguilar realizaba, principalmente en los estados de Puebla y Veracruz, donde su nombre era conocido ampliamente.
Una vez finalizado el Porfiriato, Aguilar tuvo diversos desencuentros en los gobiernos de Madero y Huerta; posteriormente con los constitucionalistas Carranza y Obregón, pero al final, su mayor fortaleza, su ideología positivista. Fuera ya de una realidad nacional, sus convicciones le permitían, junto con su filiación al ejército, sortear las vicisitudes y responder siempre con apego a lo que creía mejor para él y para su país durante las primeras tres décadas del nuevo siglo pese a su avanzada edad.
En una segunda oportunidad, Garciadiego nos muestra la vida de otro personaje no tan abordado por la historiografía nacional pero que también contribuyó a forjar las estirpes porfiristas y huertistas; fiel seguidor de Félix Díaz, presumía de una gallardía nunca reconocida debido a los excesos de autoridad cuando podía realizarla. Su nombre: Gaudencio de la Llave.
De la Llave, oriundo de Veracruz y a diferencia de Aguilar, mostró a temprana edad su gusto por los regímenes militares. Una vez terminado el Porfiriato, nuestro personaje buscó una figura que estuviera a la altura de sus preceptos coercitivos, por lo que el gobierno encabezado por Victoriano Huerta y posteriormente las constantes revueltas de Félix Díaz, lo llevarían a desplegar en la zona de Puebla y Veracruz, un importante destacamento que en la zona resultó muy efectivo para las revueltas.
En ambos casos, el investigador del Colegio de México y ahora también encargado de los trabajos de la Capilla Alfonsina, hace un estupendo recuento histórico-militar de la vida de dos personajes que poco son abordados por los historiadores de novela y comerciales; el paso de ambos por la historia nacional, representan un México ideológicamente del siglo XIX tratando de encontrar eco en uno moderno, con nuevos estratos sociales y formas de pensar que difícilmente fuera del ejército podrían encontrar cabida.
Pese a ser la milicia una forma de vida para ambas figuras, los vaivenes revolucionarios no son gratificantes con Higinio Aguilar, pero tampoco lo son con Gaudencio de la Llave; a este último, hasta le retiran el rango. Ambos, perfectos ideólogos del Porfiriato, confluyen en la zona militar pero no en la forma de aplicar las enseñanzas castrenses; uno, muestra osadía para corromper; el otro, gallardía para no dudar en asesinar y traicionar.

Porfiristas eminentes. Javier Garciadiego. Breve Fondo Editorial. 1996, 167 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx