REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
14 | 12 | 2017
   

Letras, libros y revistas

Tempestad sobre México de Rosa King


Marcela Magdaleno

El nuevo comandante Felipe Ángeles delgado de buena estatura más que moreno con la palidez que distingue al mejor tipo de mexicanos de rasgos delicados y con los ojos más nobles que haya visto en un hombre. Un indio distinguido y educado en Francia. Incondicional de Madero. Rosa King


El año pasado se super festejó la Revolución y por tantas expectativas se dejó a un lado la reflexión profunda de libros relevantes como Tempestad sobre México de Rosa King, el cual con una narrativa fluida y amena, habla de las anécdotas de los personajes de la Revolución. La enigmática señora King amiga de Huerta protectora de Madero, admiradora de Zapata, elegante, imaginativa y valiente. La historia de las traducciones es interesante ya que no solamente hay que conocer el idioma, lo ideal es estar cerca de quien escribió el libro, compartir momentos e intercambiar impresiones, situación que no siempre es posible, pero la maestra Adriana Estrada Cajigal, sí tuvo este privilegio y fue la primera traductora del libro. Al conversar con Adriana nos internamos en su mundo histórico y anecdótico de Morelos, trabaja de seis a nueve de la mañana, su estancia que acondicionó como estudio, está colmada de libros, mapas, esculturas y fotografías familiares. En su casa hay un hermoso asoleadero con flores y plantas donde guarda con cariño un jarrón de la vieja fábrica de San Antón diseñado por Rosa King.

Nos comenta que entre sus cosas apenas encontró un mapa turístico de los años treinta donde se indica la casa de té de la inglesa. La primera vez que Rosa King vino a Cuernavaca con su esposo, no le gustó, opinó que era un lugar polvoso y sucio. Al enviudar tuvo que sostener a dos hijos y se vino a vivir a México, cerca de su hermana y cuñado, y así es como llega a Cuernavaca pero esta vez ya no lo vio tan feo y advirtiendo que los extranjeros no tenían lugares para reunirse en las tardes, y con su legado inglés, decidió poner un salón de té, ya que era un negocio familiar. En la esquina de Matamoros y Morrow, la señora King rentó el primer piso de una vieja casa del gobernador Alarcón. Sacó sus tazas de porcelana y cucharas de plata, y adelante, a tomar té, como si fueran los invitados a su casa. Adriana nos comenta que tiene una vieja fotografía de esa casa decorada con una tetera de latón colgando en la entrada, así se reconocía el salón de té.

La señora King admiraba a los artesanos de San Antón que trabajaban una cerámica original; así rentando el segundo piso de la casa y adaptándola como tienda, comenzó a vender sus trabajos. Los extranjeros que llegaban compraban artesanías y después tomaban su té. Quizás Rosa fue la primera extranjera que se interesó por las artesanías y decidió integrarlas a un mercado internacional, comenta Adriana. Posteriormente hizo su fábrica de cerámica y realizó sus propios diseños semejantes pero más sencillos. Con el tiempo compró el Bella Vista, animada por Pablo Escandón que era el gobernador y, precisamente, ése es el escenario de su libro, por ese moderno hotel, en los años en que estalla la Revolución, pasaron los personajes más populares de la revolución mexicana: Madero, Huerta, Zapata, Felipe Ángeles.

Referente a la traducción del libro Adriana Estrada nos habla de su trabajo con Rosa King. Una tarde mi padre me dijo que lo acompañara a visitarla porque estaba algo enferma, al llegar ella tomó el libro de su buró y se lo dio ya dedicado a mi papá; él le dijo que no leía inglés pero que yo sí, entonces ella le quitó el libro y me lo dio, pidiéndome traducirlo al español. Ya se habían hecho ocho ediciones en ingles pero ninguno en español, y para ella era muy importante que los mexicanos lo conocieran. Así es como yo se lo leía a mi papá, a quien le gustó mucho, y lentamente lo fui traduciendo, mi papá y yo conversábamos sobre el tema y eso me ayudaba para hacer anotaciones y darle un contexto histórico.

Pasado el tiempo una persona de México, me vino a ver y me dijo que la señora King le había dicho que yo estaba haciendo la traducción, eso me dio más ánimo y lo tomé con más seriedad, y continúe con el trabajo, aunque fuera poco a poco.

Cuando muere la señora King me desilusioné pero mi papá me sugirió que lo terminara, y por la pasión a la historia, y también porque soy muy curiosa y me interesaba mucho lo que ella escribió, continué. En ese entonces yo tenía como veintiún años, estaba en la edad de salir bastante, iba a bailes, al cine, a reuniones, y por eso no avancé mucho, pero por esas fechas vino una señora de México diciendo ser la sobrina de la señora King advirtiéndome que tenía los derechos y que ella lo iba publicar, y peor aún, desilusionada, lo abandoné. Después de veinte años me di cuenta que el libro no salía, y como yo ya tenía el compromiso con Rosa King, saqué de nuevo el libro y lo comencé a trabajar. Cuando trabajé con Valentín López González, él se mostró muy interesado y me motivó, cada semana me decía: Adriana tráeme el nuevo capítulo. Así fue como concluí la traducción. Cuando ya estaba terminado se lo mostré y el mandó a hacer varios en facsimilares y los regaló a diferentes personas, pero yo le dije que aún tenía varios errores. Por azares del destino uno de esos libritos llegó a manos de CONACULTA y salió la edición, conocida por todos, por supuesto que como yo conocía tan bien el libro me di cuenta que tenía errores y estaba muy escueto, el libro que yo realicé tenía anotaciones, notas bibliográficas, referencias históricas y fotografías del archivo de mi hermano que lo situaban en la época.

Adriana Estrada no vivió la Revolución pero le parece que uno de los temas más interesante que manejó Rosa es todo el proceso revolucionario e ideológicos sin meter criterios ni juicios sino como una muy buena cronista. Adriana no vivió la revolución pero estuvo cerca de quienes participaron en ella y sobre todo de su padre, primer gobernador constitucional, con quien solía gozar sus conversaciones en las largas cabalgatas escuchando entrañables historias sobre la Cuernavaca de los años treinta. Rosa King y su padre se tenían una mutua admiración, él sabía que ella, sin aspirarlo, había sido parte de la revolución y ella sabía que él, había sido piedra medular para la reconstrucción del estado.

Lo que más me gusta de su libro, nos comenta Adriana, son sus anécdotas y conversaciones con amigos y la descripción de la época como cuando evoca a la ciudad de México después de la Decena Trágica: La ciudad en penumbra alumbrada en ocasiones por la tétrica luminaria de las piras funerarias de los muertos en las calles.

Porque después de haber sufrido pérdidas materiales y vividas la agonía y muerte de personas inocentes, envueltas en fuego cruzado era lógico que ella estuviera en contra, sin embargo, su punto de vista es neutral. Siempre se habla de la revolución y los revolucionarios, y nosotros nos vamos del lado de la Revolución zapatista, pero poco se habla de los soldados federales, que tenían muy buenos generales entre ellos Felipe Ángeles que fue muy amigo de Rosa King. Fue una época en que para que se hiciera una sola revolución tuvo que haber muchos muertos de ambos lados. En parte todos querían casi lo mismo, lo mejor para nuestra patria, y ella, de manera imparcial, lo narra.

Últimamente se nos olvida que hubo muchos muertos en la revolución que no fueron zapatistas sino soldados, por ejemplo ella narra cuando iba escapando y al ser atacados, los soldados sonaron una orden y, poniéndose en columna bien organizada, protegieron a los civiles. También se acuerda del relato del profesor Agustín Güemes donde narra cuando le tocó levantar el campo en la bajada de la muerte, siendo él miembro de la cruz blanca. Existen muchas anécdotas de aquella época que hablan de que en algún momento nuestros abuelos trataron de borrar con su silencio lo que sucedió porque fue algo muy doloroso, incluso en la estrofa tres de la marcha morelense lo expresa: Borremos de nuestra alma, la lucha fratricida, que en tiempos no lejanos, tu suelo ensangrentó.

Considero que eso es lo más importante de Rosa King, que su libro registra la memoria histórica de nuestro estado, y que ella, con una mirada viajera, narra los hechos de forma exótica, amorosa y sencilla. Finalizamos el relato recordando que el Instituto de Cultura de Morelos está a punto de sacar la tan anhelada traducción de la maestra Adriana Estrada Cajigal Barrera del libro Tempestad sobre México de Rosa King.

* Traducida por adriana EsTrada.