REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
25 | 11 | 2017
   
Roberto Ortega Guerrero



Nació en México D.F. el 3 de octubre de 1946.
Estudió la Licenciatura en arquitectura. Universidad Nacional Autónoma de México.
De 1970 a 1981 ejerce la profesión. De 1982 en adelante se dedica a la pintura. Arquitecto. Pintor. Dibujante. Creador de arte-objeto. Diseñador de joyería. Ha realizado más de 15 exposiciones individuales y participado en muchas colectivas. Ha expuesto en Texas, San Diego, Phoenix, Sacramento y Fresno California
Su formación autodidacta en artes plásticas le permite incursionar de manera muy personal en la técnica y temática de sus obras, entre las que destaca de manera muy particular la serie llamada los "planos volumétricos", propuesta que presenta un juego dual al equilibrar la asociación que construye la imagen figura-fondo, logrando estructurar una totalidad de concepto tridimensional sobre un plano.
Como arquitecto y pintor autodidacta, mi obra ha sorteado diversos caminos que configuran mi temática actual, mostrando por una parte los aparentes vestigios de una inmensidad, de una realidad que a pesar de las vicisitudes mantiene su grandeza puesto que mucha ausencia aporta gran presencia, y por otra el reflejo de lo inasequible, que se puede visualizar al ser encarnado en una obra pictórica. Dentro de la trama que se enarbola en los planteamientos plásticos, ya sea por composición, planos y formas logrando composiciones expresivas y formales, la temática conforma un lenguaje que puede llegar a traducirse en una carga emocional sublimada que aborda el revés del mundo.
El interludio en el cual se genera la conciencia de uno mismo, solo es una preparación para abordar la identidad que a uno siempre lo ha esperado, la de creador, un ser que penetra hondamente en lo que nos rodea. El artista, mediante distintos vehículos, descifra y replantea de una manera sumamente personal la relación que existe entre las cosas. Los lenguajes plásticos tienen la misión de tocar al individuo en su parte más honda y quizá desconocida para él mismo. Hay obras que nos marcan, estilos en los cuales nos reconocemos, formas que nos inquietan, resoluciones pictóricas impecables, puesto que no debemos olvidar que la misión del arte es el crecimiento emocional del hombre.
José Luis Colín comentó: “Y la conciencia de Ortega sin desconexión de su realidad, sino incluyéndola, adquiere el cariz metafísico, como él denomina este sentimiento, provocado por la conjunción de aquellas cualidades y de las que surgen las mismas preguntas esenciales sobre el ser humano y su existencia. Actitud que puede ser en principio de la santa locura o de la iluminación”.
También Francisco León González añadió: “La pintura de Ortega más que una impresión es la visión del inconsciente mutilado, los muñones del cuerpo, el desmoronamiento referencial, cuyo sentido deriva, contraste insoportable, en la inconciencia de un mundo cosificado, determinado por una arquitectura cuyos cimientos solo es posible rastrear bajo el manto de las pesadillas.”
En este número de El Búho podrán, estimados lectores corroborar lo maravilloso de la obra de Roberto Ortega.









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Obras de Roberto Ortega Guerrero

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Portadista Revista El Búho 199