REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 02 | 2018
   
02-02-2012 
ZEMPAXOCHILT
Autor: NATALIA B. MAGAÑA BAROCIO
Fragmento del cuento "ZEMPAXOCHITL" AUTORA NATALIA M. BAROCIO

Capitulo 4
IXTLI

Cuanto nos cuesta tomar decisiones cuando uno está entre dos pueblos… cuán difícil es saber lo que es una decisión correcta. yo estoy sola ahora, mi padre y mi pueblo me dieron la espalda fue hace ya más de diez años que no vivo a las afueras del pueblo me incorporé al pueblo de los gachupos luego que fueron a inspeccionar los alrededores avisados por otro de nosotros mismos que estamos ocultos en la selva. Ahora estoy embarazada pero nadie me acompaña, mi fruto será un criollo y su padre no puede darme un lugar ante su iglesia o la mía.
Él ya estaba unido a otra mujer y tenía hijos de mi edad cuando yo llegué a su casa después de vivir por seis años en la selva que era la que nos cubría del dolor de haber perdido nuestra ciudad, raíces y pertenencia. Ya llevábamos un tiempo en penuria por culpa de los dioses de mi padre, salimos de la ciudad como mi padre lo indicó antes de que llegaran los españoles. No sé cómo es que mi papá lo supo antes que ellos llegaran pero una mañana desperté y mi padre se encontraba de rodillas con los ojos muy abiertos y negros como capulines, no se a donde es que veía ya que tenía las manos levantadas y lágrimas en sus mejillas, desencajado y sudoroso ruidos guturales oí de su garganta y vi como se iba convirtiendo en persona otra vez. Las enseñanzas de mi padre para mí, fueron las mismas que había aprendido de su padre y así a su vez mi padre es un Chilam Balam, un sacerdote que nos dicta los mensajes de los dioses cuando es su voluntad mirarnos y hablarnos de lo que nos depara el haber en este tránsito de vida. Y son enormes las horas que pasaba mi padre en meditaciones con inciensos de muchos colores… y sus olores tan penetrantes, que aun me marea el aroma a cobalto. Todo el tiempo hablaba con alguien – ¿qué te parece hermana mía? – decía mirando al vacio y sonriéndole a la nada nunca entendí si hablaba con el espíritu de mi madre o con la tierra, ¿tal vez era un demonio? por que según el cristianismo solo eso puede ser… yo crecí prácticamente sola con un pueblo en agonía y una chichí nostálgica por la muerte de su única hija. Sus hijos todos guerreros se quedaron en la ciudad para defenderla de los que entonces eran extranjeros que traerían muerte y destrucción a nuestra tierra. Salimos pues todos de la ciudad en la que nuestra vida se había dado hasta este momento por órdenes de mi padre organizaron cuadrillas de ataque para acabar con el pueblo conquistador, y volver entonces a nuestra majestuosa ciudad.
Mi chichí se despidió de sus hijos junto con sus esposas e hijos y partimos a la selva calurosa. La mirada de mi padre al partir seguía siendo extraña, todavía recuerdo que me daba miedo quedarme sola con él en las noches cuando hacia sus oraciones y tomaba trances y formas de animales. Caminamos varios días internándonos en la selva esperando la llegada del enemigo. Pasaron algunos meses antes que llegaran con sus banderas largas y cañones y así comenzó la batalla entre mi pueblo y los extranjeros. Parecía pues que lo que nos había dicho mi padre era verdad; cuando nos dijo que llevaban tiempo en nuestra tierra tomando otras ciudades en busca de metales preciosos; ya que conocían bien la tierra y sus inclemencias. Durante todo ese tiempo en el pueblo se vivía una sensación de expectativa más porque parte de nuestro trabajo era purificar y erradicar nuestros actos de los desordenes de carácter teníamos pues que reflexionar cuanto habíamos herrado en nuestros actos para poder arrepentirnos pidiéndole en una total humildad y devoción a nuestros dioses que nos libraran de los españoles y nos permitieran volver pronto a nuestra tierra. Para mí que tan solo era una niña la verdad tanto miedo de no poder volver a vivir una vida como la de “antes” no existía. Casi no recuerdo la vida en la ciudad pues yo la abandoné siendo muy pequeña y la vida en la selva era para mí la única forma de vivir entre depuración y miedo…
Todo el tiempo nos mantenían vigías informados sobre la batalla que se vivía mi cuidad de la cual todos éramos parte. Y de principio todo era esperanza, pues nuestros guerreros venían dominando las peleas por más de seis meses cristianos. Aunque después de eso los dioses de mi padre dejaron de sonreírle las

enfermedades de los españoles comenzaron a atacar a nuestros guerreros. Lejos de mi padre y de la guía de los gobernantes de nuestro pueblo no habría cura así fue que los guerreros comenzaron a morir irremediablemente desmoralizando a nuestros guerreros sanos. Pronto volvió más de un guerrero esperando órdenes para poder ganar la guerra; y fue así que comenzó el pánico entre nosotros y la propia eliminación de nuestro pueblo. Hubo sacrificios sangrientos para agradar a los dioses por órdenes de mi padre. Muchas vírgenes hermosas perdieron la vida intentando salvar a nuestro pueblo. El dolor se volvió parte cotidiana de nuestra vida y el olor putrefacto de derrota comenzaba a rodearnos de manera disimulada como bruma que entra por los tobillos hasta dejarte sin ver más allá de la medida de tu propia mano.
Para colmo estas enfermedades mortíferas también empezaron a tomar la vida de la gente que vivía a las afueras de la ciudad fueron enfermando los vigías informantes que volvían y tenían contacto con las familias de los guerreros y se quedaban una noche con sus esposas razón por las que las siguientes en caer a la enfermedad fueron las familias de los vigías que en realidad fueron las primeras expulsadas por impías de nuestra comunidad, la batalla se estaba perdiendo pero en las afueras, la batalla más perdida era la de nuestro pueblo ya que por el fanatismo a los dioses de mi padre la gente comenzó a ayunar, buscando el perdón y el cobijo de sus dioses. Los niños pequeños como yo tardamos en comprender que era lo que realmente sucedía. Murió pues nuestro gobernante principal quedando nuestro pueblo en las manos de un rey que era más un niño que hombre inexperto y sin suficiente sabiduría como para aprender a lidiar con los problemas de los hombres. Dirigido por mi padre principalmente este nuevo rey se dedicó solo a sopesar el dolor de su madre por la pérdida de su esposo el gran rey. Mi padre, que me había enseñado con mucho tiempo sobre las distintas entidades a las que se le tenían que pedir y como pedirles me suplicó por un tiempo hablara pronta con mi chichí para que rindiéramos algún tributo o sacrificio sin embargo mi chichí había ya perdido la esperanza en sus dioses al darse cuenta que todos sus hijos y aun su pareja habían perdido la vida frente a las creencias de alguien más.
Así fue que aprendí que en tiempo de guerra no hay dios que valga ni esperanza que no se sofoque ante el dolor de perder a quien más se quiere. Mi chichí y yo nunca fuimos expulsadas por las razones obvias ya que yo era hija de chila Balam sin embargo ya no formábamos parte de los ritos y ceremonias que tenía mi pueblo… a mi por ser pequeña se me disculpaba sin embargo mi chichí siempre fue vista con malos ojos.
-mi hija, tengo una hija- agradezco a los dioses o al dios de cruz que traen los españoles agradezco a la vida ¡que dicha más grande la mía! que mi vientre me ha regalado una compañera en este calvario llamado vida.
Necesito dormir… el ruido que se escucha afuera es penetrante es como un chiflido que perfora tu mente. ¿Que hay hoy en el ambiente…?es el frio que dejó entrar la partera cuando se fue; tengo una sensación extraña. Debo dormir.
Ixtli se encuentra recostada; la calma que denota su cara no parece advertir este encuentro. Cerca su pequeña hija se encuentra cobijada a su madre ninguna parece percibir en el ambiente su encuentro con Tlalzolteotl.
A veces, cuando llega después de tomar la vida de oscuros mortales, Tlalzolteotl se detiene a contemplar la belleza de la vida que no conoce. Siempre es grande el momento en que la vida surge. Los mortales apreciamos tan poco la oportunidad de respirar… que no nos damos cuenta de cuando dejamos de hacerlo.
Tlalzolteotl no debe perder tiempo Ixtli debe abandonar este cuerpo, mortero de placeres, dolores y putrefacción- Espíritu nuevo ven, que Tlalzolteotl te llama. Escucha mi voz que te lo ordena- el vaho de la vida sale de Ixtli sin tardar.
Miro mi cuerpo inerte al lado de mi hija soy una energía que brilla frente al fogón de mi cama, -¿qué es lo que más disfrutaste de estar viva?
-¿Me hablas a mi?-no veo ningún otro espíritu ante mí. No me has olvidado, tu padre te adiestro bien sobre mí para el momento en que yo llegara- mis huecos vacios, donde antes hubo ojos cambiaron su expresión, me encuentro frente a Tlalzolteotl
- veo por tu cara que ya sabes quién soy yo. No menciones mi nombre podrías enmudecer ya que ahora eres espíritu.- mi padre y los padres de mi padre me habían instruido sobre su entidad cruel… que vendría por mí en algún momento cuando yo fuera una anciana y que debía agradecer hasta el momento de su llegada a la vida por regalarme tiempo en este paseo pero no puedo agradecer si mi hija se queda sola.

Yo tuve a mi tata que me cuido al morir mi madre pero ella no tiene a nadie- interrumpo tus pensamientos -me dice Tlalzolteotl
-no puedo perder tu tiempo… yo tengo todo aquel tiempo que necesite, pero tu no. tienes una cita con alguien más-yo la miro serena pero no acepto que deba morir- mi hija- logre decir al fin –mi hija morirá si yo no estoy. Estamos solas y nadie vendrá ya que mi pueblo no me quiere y el padre de mi hija solo vendrá hasta que sea de día. – eso es asunto de alguien más tu hija sobrevivirá es su destino su espíritu es grande como los de las entidades del sol y eterno como los seres ocultos en la luna.
-le suplico no me lleve “madre hermana”-le dije con la voz cortada-mi vida apenas comienza no he descubierto nada que verdaderamente me guste más, yo…-¡a callar! ¿Sabes cuantos mortales me suplican como tú?- me interrumpió Tlalzolteotl -jamás he escuchado a nadie que suplique. Sin embargo ¿darías lo que fuera por seguir con vida?
-lo que fuera…- conteste sin dudar- a mi nada del mundo me sirve pero tienes con que negociar. Tu hija- eso es lo que quiero.-no puedes llevártela ahora no puedes tomarla.-no la quiero ahora-interrumpió de nuevo-no tendría que contarme. Mi camino se ha vuelto tedioso con los siglos, todos los mortales justifican de sus vidas los males ante mí. Sin embargo yo no conozco de pasiones ocultas o de iras y resentimientos que se meten en el alma y siegan cualquier conciencia. Espero poder tener con un ser tan grande como tu hija una conversación sensata sobre el mundo y no de quien habita en él.
He reordenado en mi cabeza miles de veces ese preciso momento. El momento en que le di a Tlalzolteotl a mi hija me dijo que volvería por ella al cumplir quince años… Dijo también que era por ambición que aceptaba mi trato… dijo que habíamos cerrado un trato de oro, pero lo que no dijo fue que nunca debí decir que sí.
En ocasiones creo que todo fue un sueño y es de hecho de lo que me he convencido, pero cada vez que se acerca más la fecha pienso en esta promesa y me refugio en esta iglesia de extranjeros con este dios que perdona los errores de los mortales… me doy golpes de pecho hincada frente a los altares de piedra. Pues para este dios no existen los tratos con espíritus de muerte, ni la oscuridad para aquél que no la quiere.
Han pasado catorce años ya…