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04-07-2013 
EL ALTO MANDO DEL IMCINE ENTRA EN PÁNICO - RESPUESTA DEL CINEASTA JAVIER OTEKA AL DIRECTOR GENERAL DEL IMCINE C. JORGE SÁNCHEZ SOSA
Autor: Javier Ortiz Tirado / OTEKA
México, D.F., 30 de junio, 2013.

En respuesta al oficio del IMCINE No. 01CG/0-069/2013 firmado por su Coordinador General, C.P. Pablo Flores Fernández, en el que en tres fojas me contesta al escrito que envié al Lic. Enrique Peña Nieto, Presidente de México, registrado con número de folio GR-2200029913-7 de la Dirección General de Atención a la Ciudadanía de la Oficina de la Presidencia de la República, en cuatro fojas le comento lo siguiente:

Respecto a sus ilustrativos párrafos respecto a la “Ordre des Arts et des Lettres”, y no “Odre”, como el señor contador público la escribe y que así escrita según el diccionario de la Real Academia Española significa cuero para contener líquidos como vino o aceite, o persona borracha o muy bebedora, en las listas publicadas en Internet [http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_members_of_the_Ordre_des_Arts_et_des_Lettres] y [http://es.wikipedia.org/wiki/Orden_de_las_Artes_y_las_Letras], en ninguna de las categorías de Commandeur, Officier ni Chevalier aparece siquiera alguno de los ‘destacados’ personajes que menciona el contador público. Permítame agregar que el adjetivo ‘destacado’ podría también calificar nombres como los de Arturo Durazo Moreno, Joaquín Guzmán Loera, Elba Esther Gordillo, Andrés Granier Melo, Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas, Carlos Slim, Alejandro Ramírez, Germán Larrea, Genaro García Luna, Florence Cassez, Alfredo Bryce Echenique, Consuelo Sáizar, Marina Stavenhagen…

Por cierto, la última persona destacada que cité, guionista y presunta socia en la película ‘Viaje Redondo’, de mediana calidad técnica y artística, pero que tanto benefició siendo ella misma Directora General del Imcine, y que como premio de pilón en el 2009 recibió el Mayahuel de Plata en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, desde luego después de autorizar un millonario subsidio anual al festival, cuando éste era presidido por el ‘destacado’ y controvertido Raúl Padilla López, y dirigido por usted, señor Jorge Sánchez Sosa, debo añadir que aquella servidora pública aún sigue siendo investigada por el Órgano Interno de Control por supuestas irregularidades y delitos cometidos durante su gestión. De modo que no comprendo cómo es que el contador público se contradice al afirmar, por un lado, que el Imcine no cuenta con rezagos de sexenios anteriores y, por el otro, al reconocer que dicha institución “tiene conocimiento de que el Órgano Interno de Control está llevando a cabo un procedimiento administrativo que se está substanciando”.

En su escrito, el contador público afirma que usted en ningún momento ha expresado que reconoce “los fracasos, irregularidades y complicidades de sus antecesores, y que a varios directores, funcionarios y ‘aviadores’ les haya ‘aceptado su renuncia’, y dice desconocer la fuente de la información”.

Por si acaso es cierto que la desconoce, en el sitio ‘Web’ del IMCINE, en la página correspondiente al directorio de funcionarios, se advierte que desde este sexenio ya no laboran ahí Cuauhtémoc Carmona Álvarez, excoordinador general; Hugo Villa Smythe, exdirector de apoyo a la producción cinematográfica; Judith Bonfil Sánchez, exdirectora de divulgación cinematográfica; Rodrigo Bernardo Soto Zermeño, exdirector de finanzas, evaluación y rendición de cuentas; Ulises Marcos González León, exdirector de recursos humanos, materiales y tecnológicos. Asimismo, según las respuestas que el Imcine ha dado a mis numerosas – más de 100 - solicitudes de información y recursos de revisión ante el IFAI, también han dejado de prestar sus servicios a dicha institución más de una treintena de servidores públicos. Entonces, si no les aceptó usted su renuncia, ¿cómo fue que llegó a su fin la relación laboral con esos altos funcionarios y demás personal? ¿A qué se dedicaban, por qué ya no trabajan ahí bajo sus órdenes?

Es más, le pregunto: ¿Qué sigue haciendo el Imcine con cerca de 200 burócratas? ¿Le parece aceptable que, por ejemplo, la película ‘Nosotros los Nobles’ que no fue apoyada por Fidecine, en sólo 13 semanas de exhibición, según Canacine, haya logrado 7,050,474 asistentes, en tanto que las 102 películas mexicanas exhibidas durante el 2012 a nivel nacional, incluyendo 67 estrenos, sólo hayan logrado 10,930,000 asistencias, o sea, un promedio de 107,088 asistentes por película? ¿Y le parece justificable que Fidecine, fideicomiso que fue creado para apoyar películas mexicanas con viabilidad comercial, en más de 10 años que tiene desde su creación y de las casi 170 películas que ha apoyado, sólo haya recibido de sus productores un retorno de inversión de aproximadamente el 11%? ¿Y que, con ese nefasto y muy sospechoso logro, los miembros de su Comité Técnico, sin aplicar estudios de mercado ni métodos mínimamente confiables para diagnosticar y pronosticar, se den el lujo de rechazar magníficos proyectos argumentando con extremada ligereza que no tienen viabilidad comercial y en cambio apoyen otros donde varios de esos miembros tienen intereses económicos, violando con ello, presuntamente, el artículo 56 del Reglamento de la Ley Federal de Cinematografía?, lo cual he documentado amplia, profunda y seriamente en mi blog PoliticOteka.blogspot.com y también lo he sumado a las decenas de pruebas que he integrado a mis denuncias ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y ante los Órganos Internos de Control en el Imcine y en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que continúan en lentísimo proceso.

Anexo a esta carta, sólo como ejemplo para refutar lo asegurado por el contador público, una nota del periódico Crónica, del 12 de abril de 2013, donde usted, ya como director del IMCINE, afirma que “el fideicomiso que creó el Imcine llamado Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine) ‘ha sido un fracaso”, y agrega: “Hemos fracasado nosotros en un instrumento que nosotros creamos que fue Fidecine en el que distribuidores y exhibidores también nos han acompañado en este proceso, y creo que nos cuesta trabajo reconocer el fracaso de este instrumento, pero hay que revisarlo a fondo y estamos dispuestos a hacerlo”.

Asimismo, anexo otro artículo publicado por El Universal el 26 de mayo de 2013, en donde usted declara: “El Imcine participa esencialmente en tres fondos. Hasta ahora han sido decididos por cineastas nacionales. Esto ha creado cuestiones positivas y negativas, pero entre ellas se genera inevitablemente una complicidad que va más allá de las necesidades creativas”. Y enseguida, en vez de exigir que quienes autorizan los proyectos cumplan la Ley o de lo contrario sean procesados y sancionados conforme a Derecho, propone usted que la solución sea la de invitar a un grupo de cineastas extranjeros para que mayoritariamente decidan a que cineastas mexicanos habrán de apoyar con los impuestos que pagamos los mexicanos. ¡Vaya solución maximiliana! Y además propone usted como modelo a replicar en México, el de Colombia, que si bien ha mejorado su cinematografía durante los últimos años, teniendo una población de poco menos de la mitad de la mexicana, sólo ha logrado aproximadamente un 27% de asistencias para ver sus propias películas, respecto a las logradas por nuestro país, según se deriva de las estadísticas del Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica - Proimágenes Colombia, así como de los anuarios estadísticos del Imcine.

Y yo me pregunto, pues si así están las cosas para el nuevo director del Imcine y su coordinador general, ¿por qué de una vez no invitan a cineastas extranjeros para que nos vengan a escribir, producir y dirigir las películas que reflejen la identidad y la cultura mexicanas? Tan malinchista, ¿o acaso cosmopolita?, es la orientación que está permeando entre las autoridades y representantes del gremio cinematográfico que, en la pasada entrega de Arieles, se otorgaron los mayores premios a películas que abordan la identidad y cultura de Argentina y Uruguay, países de origen de los cineastas galardonados, festejados y promocionados.

Aunado esto a lo que en su escrito sigue diciendo el señor contador público, sobre la hegemonía que en México ejerce la industria norteamericana del cine, y que no es privativa de nuestro país, me permito comentarle que mirar así este asunto de gravísima importancia para nuestra soberanía y cultura, es como aceptar la fatalidad del destino trágico que lucha por imponernos nuestro vecino país del norte; es decir, someternos, ‘ponernos flojitos y cooperando’.

Y el defender nuestra soberanía, identidad y cultura, no significa actuar como pueblerinos carentes de una visión cosmopolita, como sugiere el señor contador público que, en vez de que usted lo haga, él toma la palabra por usted. Por el contrario, los cineastas mexicanos queremos llevar a los nuestros, y al mundo entero, nuestra visión del mundo que tiene raíces ancestrales y de lo cual debemos estar orgullosos y trabajando infatigablemente por lograr nuestro liderazgo a nivel global. Esto no significa que debamos excluir lo extranjero y a los extranjeros de nuestras actividades culturales, ¡no, de ninguna manera! Lo que digo es que no deben ser ellos, mayoritariamente, quienes decidan a qué mexicanos se apoya con los impuestos que pagamos los mexicanos. A los extranjeros destacados podemos invitarlos a compartirnos sus experiencias, a asesorarnos en aquellos aspectos donde tengan conocimientos que sean de nuestro interés, a coproducir cine con nosotros, a distribuir y exhibir nuestras películas en sus respectivos países, etc.

Durante el sexenio anterior se cometieron innumerables irregularidades y actos de corrupción que impidieron que nuestra industria cinematográfica se consolidara. La señora Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, calificó al gobierno calderonista bajo el lema de “el sexenio del cine”. Quizá se refería a las enormes ganancias que obtuvo el duopolio de la exhibición que, por beneficiar y beneficiarse del cine norteamericano, en el 2012 graciosamente concedió poco menos del 5% como cuota de participación de mercado para el cine mexicano. Desde luego, todo ello con la complacencia de las autoridades.

Recuerde que la campaña de logros del entonces presidente Calderón, transmitió hasta el cansancio un spot testimonial del novel cineasta Michel Franco que recientemente había obtenido un dudoso reconocimiento en Cannes. Pues resulta que hice solicitudes de información a la Presidencia de la República, a la Secretaría de Gobernación y al Conaculta, en orden a que confesaran en qué medios, fechas y horarios se había transmitido esa campaña, y cuánto se había pagado por ella. ¿Pues qué cree?, las tres entidades me respondieron que esa información es inexistente. Y, por supuesto que al IFAI, en aquella ocasión, le tembló la mano para instruirlos a que proporcionaran la información de ese spot que sigue hospedándose, existiendo en Internet, y del que fuentes autorizadas calculan que su transmisión a nivel nacional, en ‘prime time’, costó al erario público millones de dólares… que al final de cuentas de nada sirvieron al cine mexicano.

Finalmente, señor director general del Imcine, permítame insistir que de ninguna manera estoy de acuerdo con la visión y actitud fatalista que expresa su coordinador general, al conformarse con el hecho de que el cine norteamericano ejerza en México su hegemonía, como en el resto del mundo [lo cual no es del todo cierto, si por ejemplo analizamos la industria de cine en la India]. Y no estoy de acuerdo, Jorge, porque la visión que tengo como mexicano, de ninguna manera es conformista ni perdedora.

Quiero contarle brevemente el porqué veo así las cosas. Mi padre, que en paz descanse, siendo todavía muy joven, a finales de los años cincuentas fue invitado a presidir el Club de Fútbol Pumas de la Universidad que entonces jugaba en la segunda división. Él propuso profesionalizarlo e impulsarlo hasta que, en poco tiempo, con el gran equipo de técnicos y jugadores que integró y dirigió, y con el entusiasta apoyo de la UNAM y de varios patrocinadores, el año de 1961 ganaron el campeonato que los llevó a la primera división, de la cual no han descendido desde entonces. Esa es la actitud que yo heredé de mi padre y estoy plenamente convencido que podría ser semejante en el caso del cine mexicano, siempre y cuando se cumpla con la Ley y se actúe con eficacia, eficiencia, honradez y transparencia. El camino más corto entre dos puntos, decía mi padre, es el de la línea recta.

Jorge, yo quiero un cine mexicano en la primera división. ¡Y quiero participar en ello! ¿Por qué, sólo por querer manifestar mis creencias religiosas con libertad, el Fidecine insiste en ejercer su censura previa en contra de mi película en proyecto? ¿Por qué, sólo por denunciar con pruebas fehacientes las irregularidades y presuntos delitos cometidos durante el sexenio anterior, me consideran varios de ustedes como enemigo del Imcine y de sus satélites, y me mantienen vetado en el ejercicio profesional?

No se moleste, Jorge, en contestarme porque lo sé, es su costumbre no responder los escritos, y además es obvio, estorbo en un medio donde impera la corrupción endógena y sistémica que anhelo, quizá con ingenuidad, que durante este sexenio las autoridades, junto con los ciudadanos, estaremos dispuestos a combatir y corregir. Y si usted realmente se compromete con ello, además de que la Patria se lo va a pagar, como usted con justeza o ironía ha llegado a decir, como funcionario público seguirá devengando un salario, como el que poquísimos mexicanos reciben, y que según el Portal de Obligaciones de Transparencia es por un total bruto mensual de $135,902.98, además de seguros y un paquete amplísimo de prestaciones. Y de no ser así, de no actuar conforme a lo que esperamos los ciudadanos y en particular la comunidad cinematográfica que se encuentra en gran medida marginada del acceso a los fondos que maneja el Imcine, que la Nación se lo demande.

Sinceramente,

FCO. JAVIER ORTIZ TIRADO KELLY


C.c.p.:
Lic. Carlos Eduardo Romero Castro.- Director General de Atención Ciudadana, Oficina de la Presidencia de la República.
Lic. Emilio Chuayfett Chemor.- Secretario de Educación Pública.
Lic. Rafael Tovar y de Teresa.- Presidente del CONACULTA.
C.P. Pablo Flores Fernández.- Coordinador General del IMCINE.