REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 02 | 2018
   
01-08-2014 
Historias Varias: Suposiciones
Autor: José Antonio Quiroz Pineda
Tal vez sí existe una razón, que no es el fanatismo religioso, de porqué los derechistas políticos defienden tanto a los fetos humanos y es que se sienten identificados con ellos.

En ambos casos hablamos de seres que no se pueden considerar personas (unos por falta de desarrollo y otros por exceso de mala leche), que son parasitarios y que dan más de un dolor de cabeza a quienes los mantienen con vida.

Esta razón parece tener más sentido cuando uno considera que los derechistas pierden la simpatía por los fetos cuando estos últimos dejan de serlo. Es más, hasta les crean impuestos para exprimirlos cuando crezcan.



Muchos podrán decir los gobernantes que los nuevos impuestos o las nuevas reformas (que siempre tienen el visto bueno de los organismos bancarios internacionales) tienen como único fin beneficiar a todos los ciudadanos. Sin embargo, si algo tenemos claro los ciudadanos de a pie es que los esquemas de la economía actual no fueron ideados en una reunión de líderes sociales honestos y grandes empresarios altruistas sino que fueron pensados por los que han tenido poder económico para facilitar sus negocios y, claro, para mantener su posición social.



Estoy casi seguro de que en algún momento del futuro (uno no muy próximo) el petróleo será re expropiado por una administración federal de derecha; habrá una fuerte campaña mediática en la que el régimen en curso se auto elogiará por confiarle al ingenio nacional el desarrollo de tecnología con la que explotar el recurso y en la que se criticará a los que estuvieron a favor de la reforma energética del 2013 por no hacerlo. Seguramente la mencionada acción se llevará a cabo justo antes de unas elecciones y de, cómo no, la privatización de una materia prima importantísima para la creación de una nueva energía cuya distribución estará controlada por los empresario ex petroleros.



Por lo mientras, la apertura de Pemex a la iniciática privada o, como les gusta llamarla a los oficialistas, “la modernización de la paraestatal”, significa algo positivo para Andrés Manuel López Obrador: la oportunidad de seguir vigente en el escenario político y, quizás, hasta de “revivir” esos gigantescos mítines del pasado.

Así, entre reformas agresivas y líderes sociales aferrados y mansos, el país empieza el nuevo año…