REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
20 | 05 | 2018
   
06-07-2016 
A UNA MUJER LE ESCRIBO.
Autor: Jesús Manuel Crespe Escalante



DÍA LUNES.



Hace un buen de mal
que no me escribe
ni yo le hablo
pero hace más de un buen de bien
que callo muchas cosas
que me las guardo
aquí en el corazón
aquí en el hígado
aquí en los pulmones
y que no se escapa para nada
ni quiere paraqué
sólo hace un buen de mal
que no te miro
que no te espero
que no te olvido.



DÍA MARTES.




Tengo que escribir, leer,
pensar, sentir.

Los suspiros emergen de
heridas de amor
y de no amor
se borran ligeramente
con una lagrima
o un llanto a cuenta gotas
y se van
se pierde sin rumbo fijo.

Tengo que soñar, imaginarte,
olvidar, llorarte.

Ya todo está muerto.
Ya todo es un llanto.
Tengo.

Somos libres
verdaderamente libres
¡ Y qué bueno!
No hay sistemas ni insecticida en los libros
y mis libros
y mis versos también son libres
libres de mi y de ti.

Porque ahora tu recuerdo
mata cualquier aburrimiento pasajero
como éste, que se va muriendo en un beso
adiós amor, te quiero.



DÍA MIERCOLES.




Esta soledad no es mía en lo más mínimo
ni esta tristeza tampoco
ni esta nostalgia, abrazadora, puta, coqueta,
ni estos versos a lado mío
ni esta mujer desnuda
que me empierna la vida con su cuerpo,
con su risa sonrisa, sus labios,
con sus besos, y mis besos.

Esta mujer nunca será mía
ni queriendo, ni soñando,
nunca será mía, sólo mía, siempre, jamás.

Pero empero, obvio que sí,
yo siempre seré suyo, siempre,
y en casos generales que me olvido,
triste, borracho,
en algún recuerdo como éste.




DÍA JUEVES.




Si bien, esta noche es una sola noche
pareciera que al cerrar los ojos
fueran muchas noches en un sólo sueño.

Pareciera más allá de aquí
que todo fuera una sola tristeza
para muchas nostalgias
hasta un sólo recuerdo el que me jode
con su existencia y su insistencia.

Pero no, amor que duermes y sueñas sin mí,
nada es una sola cosa, ni tu ausencia,
ni la noche, ni mi insomnio.



DÍA VIERNES.



Se queman mis pulmones y juntos asados,
rostizados, por los suspiros que me roba
este alivio y sano cigarro.
Nostálgico por la ciencia cierta
de matar recuerdos,
lento, dolorosamente imaginativos.

Imagínate mi amor
que estoy en medio de mi cuarto
mirando el foco amarillento
fumándote mientras bebo a sorbos
tus últimos besos.

Fíjate como es la soledad
cuando no existes a lado mío
que tan sólo me siento como un cigarro, humo,
acompañado de una copa llena de vacios.


DÍA SÁBADO.



Cómo escribir un verso secreto
que no sea cuento y soneto, ni nada de eso.

Un versito en verso, inédito, muy nuevo,
si todo parece que ya tiene dueño.

Cómo lograr que ese verso de amor
no tenga de toda influencia,
que llegue a tus manos, virgen, libre, y
de toda injusticia.

Que llegue bien desempolvado de celos amargos.
Que llegue a tu vida, mi vida, ahora que estamos.

¿Cómo? Si ya todo está escrito
y dicho sea de paso reescrito.

Y es más, ahora estoy seguro,
qué de seguro estas pensando,
cómo será ese verso,
a lo que yo respondo imaginándote
a mi lado, amor.
Será sólo eso. Un verso muerto.




DÍA DOMINGO.


Soy perseguido por un fantasma
abnegado, sonámbulo, divertido por ratos,
viciado, terco del alma a los pies.
Un flacucho desnutrido, idealista,
deprimido, vago de oficio, histérico,
aburrido, amargado, diseñado para no hacer nada.

Todo el tiempo anda de quejoso,
“que esto” “que lo otro” “que aquello”.

En las noches es como un niño molestoso,
como una esposa calentona, ingenua y sola.

Me jode con sus perversiones.
A cada rato insinúa sus locas virtudes
(que consiste en estar enamorado).
Pobre flaco, se le ve bailando siempre,
emocionado brinca de gusto,
pasea por la casa desnudo,
gritando con todas sus fuerza que está enamorado,
muy enamorado.

No lo culpo, pero a veces se pasa de tierno.
Lo he visto robarse las flores de don amor.
Lo he visto comprarse globos y tarjetitas de mal gusto.
Pero él no se da cuenta, es obvio que no se da cuenta,
está enamorado, vilmente muerto.