REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
28 | 09 | 2020
   

Confabulario

Relatos


Yurazzy

MIEDOS Y DINOSAURIOS
A causa del miedo perdí la muestra de los ojos de Ana, mis bolsas rellenas de cartas, los días cuando te ponías el color azul en los labios y me enseñabas a mirar el cielo ahí. Perdí los cajones donde sembré tus habas y tus acelgas. Perdí a cada uno de los centauros que tenía amarrado junto al árbol que nació en mi mente cuando nos conocimos. El día de hoy he llegado a creer que este sitio es tan ilusorio como la gota de viento que se deja colar entre mis piernas cuando me muerdes las frutillas recién envejecidas y las vas aventando al aire sin importarte que a mí me importe. Hoy, creo absolutamente que este destino es solo una fugaz cruzada con estas tierras, que solo es una puta más que se viste con las largas telas del infortunio.

MUJER QUE LLEGA
Se ha acercado a mí la hermosura con su silencio de transparencia. Me han dicho unas señoras en el camino que solo viene para lastimarme y meterse en mis palabras, para hacer de mí una bola de farsa.
Ella es como una mujer que llega y se te revela en las conchas con las que tropiezas de niña a orillas de un mar, como el no entendimiento de tu llegada a este mundo, del volar a ras del suelo y rasparte la cara con un miedo lleno de piedras grandotas. A veces deseo sus rosas, sus hojas y espinas sangrando en sus tallos, a veces deseo (muchas veces deseo) que la hermosura con su silencio se moje junto a mis caras cuando las semillitas de café digan que ya es hora de caer en chorro sobre la porcelana de las pieles femeninas.

PENÉLOPE EN MIS LUCES
Fragancia de viento tienen sus manos, de aroma a lejanos campos y lagos, de nubes quebradas y soles que vaticinan el número de mis versos. Era ésa para mí una exacta descripción de Penélope, ella era toda la simetría de la luna bien pintada sobre los montes, era un espectro escandaloso de la sonrisa del amor sacrificado noches antes de mis noches.
Desvestida bajo los niveles de una sorda pronunciación, encendida Penélope por una gorda inventativa que aun siendo errónea se atrevía a rayar con sus colores las páginas de aquel libro de Borges.
En mis luces la imaginaba con las mejillas blandas y sus canciones en Do menor mientras su cuerpo de girasol me colocaba las guirnaldas reinventando vez tras vez mi calma.


LÁGRIMAS PINTORAS
Escuché aquella noche de junio del 56 que la conquista de los ojos de Raquel fue un total atino, que quedaron solo versos lastimados para recibir la navidad dentro de seis meses. Ya no me recitaría los poemas que se dibujaban en escalerita sobre los muslos ni iríamos nadando hasta no sé donde persiguiendo la cola de la sirena cuando caían las estrellas fugaces. Por momentos, solo quería quedarme con el cómodo pensamiento de que -“mañana la aurora estará derramada sobre mis piernas y el heraldo jamás podrá decirte que mi vida ya no serás tú”- …nunca me quedé limitada por este conformismo; me tatué sobre las palabras el cosmos de su arte para habitarlo ahogándolo dentro de mi pecera y su cabellera ya no se agitará en vaivenes de círculos trazando en mi brazo nueve cantos sin forma.
Tuve dudas sobre todo esto. Comenzaba por dibujar a Raquel con mis carbones finos, a dibujar todas sus pausas, sus laberintos y hasta sus pensares más íntimos que cada día me solía susurrar. Tuve dudas sobre todo esto. Comencé por esparcir las llamas sobre sus pausas y sus laberintos, comencé por borrar a Raquel.

MARIPOSAS CIEGAS
El inusual despegue de sus aletas cuando cruza las calles paralelas a su hogar, es desde mis visiones una fábula concisa que acarrea más enigmas que toda una teoría sobre la lluvia.
Todo el desprendimiento de su vestimenta colorida y polveada es para mí un brusco diálogo con otros. A veces me ha parecido tan enloquecedor su coqueteo con mis señales pausadas, a veces solo quisiera colocarme en medio de sus territorios y quedarme ahí hasta que me broten las alas y las escamas con aguate. Todo lo que observo me suena a una absurdez mayor, a una contemplación de la belleza infinita colocada sobre lo finito haciendo giros por encima de los pastos.