REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
15 | 11 | 2019
   

De nuestra portada

Cuentos y minificciones


Roberto Bañuelas

Crónica del paraíso perdido
Hay voces que se levantan de las cenizas, pero son sólo confusión de lamentos y la historia del despojo no se entiende porque los nuevos dueños han elaborado su propia historia que, a pesar de la retórica y las artimañas lingüísticas, el hurto no desaparece aunque haya cambiado de dueño. Tu corazón y tu cerebro adquirieron más la sombra que la luz para nombrar a tu destino en forma diferente porque la violación sustituyó al futuro adulterio de las gentes de razón. Todo tiene un orden y una legalización del despojo que ya estableció la nueva ley de gravedad de la historia elaborada por el vencedor que ha tenido su herencia en los nuevos saqueadores que han hecho del delito sus blasones y armas simbólicas para el frontispicio de sus mansiones. La vida es continuidad de hurtos y suplantaciones aunque tu corazón sangre sin tener que ofrendarlo a ningún dios de piedra y que siga el sacrificio impuesto para que agradezcas tu condición de esclavo con más fatiga que sueños. Tus cantos a la aurora eran continuación del crepúsculo en llamas que caminaba hacia la gran sombra nocturna en que otra vez soñaste con la venganza de los pedernales de fuego mientras los monos hacían gimnasia para robustecer los músculos contra la agresión triunfante; pero llegaron los poderosos y se comieron a los monos para no comerte a ti, tan apto para ser esclavo, siervo y sirviente en el sueño futuro de las mansiones por construir donde en un futuro que devino presente triunfante las orquestas sonaban himnos y fanfarrias para la descendencia descolorida de la casta triunfante, con el apoyo de armas poderosas y la protección del nuevo Dios. Acepta que tus dioses y tus ángeles nahuales quedaron soterrados, ocultos o reducidos a cascajo para nuevas construcciones con luminosos altares, extrañas plegarias y ceremonias que producían dolor en las rodillas mientras tu espíritu confuso sigue clamando por la presencia del dios destronado para que tú y todos los tuyos aprecien el valor íntegro de la orfandad y así te quedarán libres todos los caminos de tu desamparo. Te convertirás en guerrero o en mendigo y correrás entre la multitud que forma peregrinación en busca de un empleo para ser tolerablemente explotado, o bien, aprenderás media docena de tonos en una guitarra ajada y pretenderás cantar la historia de otra pasión extraviada entre la indiferencia de los dolidos de amor perdido y de esperanzas lejanas de reivindicación porque la vida debe cumplirse en un ceremonial de indiferencia, de odio y de tristeza renovable cada día mientras arrastras los pies o viajas en el metro y te haces pasar por el ser pensante en reflexiones oblicuas para no dar el asiento a la mujer embarazada que cree saber quién le hizo la maldad mientras los dos buscaban sólo un escapada de la desdicha junto a otra tarde que se escapaban de la luz y de las esperanzas fallidas al mismo tiempo dos aspirantes a delincuentes te observan y miden la falta de riesgo en quitarte la chaqueta de gamuza que estás estrenando ahora que vas de visita a casa de la gorda divorciada que con palabras sustitutas te ofreció el campo florido de su cuerpo; te bajas del tren y corres a buscar protección donde está un gendarme y los asaltantes frustrados desde el carro en que viajabas te la mientan con un ademán de brazo y de mano engarruñada y esperas al próximo tren que también transporta delincuentes y te subes empujando hasta encontrar un lugar mínimo para viajar de pie y miras de reojo las rodillas de la estudiante que va leyendo la historia del país perdido o entregado a la conquista del capital extranjero porque aquí sólo queda el beneficio de la explotación de la mano de obra barata y agradece que tú sí tienes quien te exprima sin tener que integrarte a otra marcha de protesta contra los bajos salarios y el día de la reivindicación no llega porque forman una masa mayor los que sí están dispuestos a ser robados y explotados en su lucha contra el estómago vacío y los ojos desorbitados de los niños que ya se acostumbraron al vacío y al espanto de la vida repetida en su miseria y en el renovado sentimiento de venganza en la próxima revolución que fracasa desde antes de su inicio con los sobornos o las amenazas que sí se cumplen contra la carne dolorida y quemada por un sol que a todos alumbra que a unos los quema y otros los broncea con ayuda de aceites mientras contemplan el jadeo del mar y los gritos de vacacionistas que tienen la vida financiada desde los primeros saqueos de la conquista que continúa para los que sí tienen el poder en un puño que estruja y maneja el contenido de la ley a su antojo y voluntad como representación del mundo y sus alrededores donde quedan las ciudades perdidas susceptibles de urbanizar para nuevos colonos que disponen de los beneficios del dinero bien habido con malas mañas artilugios sobornos y sociedades de testaferros protegidos por la misma ley de desamparo para los desclasados y menesterosos que ruegan y maldicen entre el insomnio y el estómago vacío porque el cerebro sólo tiene registro de la desgracia y su fértil continuidad en el desamparo y en el olvido que se considera como un mal necesario para que tú sí aprecies lo que tienes por herencia y oportunidades que has sabido acrecentar en tus horas de galeote complacido porque un maestro que sabía de economía te dijo que toda la historia de la doliente humanidad está basada en la explotación del hombre por el hambre desde la erección de las pirámides de Egipto hasta los rascacielos del capital globalizado del que tú también quieres ser parte y olvidarte de los postulados que hasta el año pasado declamabas entre tazas de café en el restaurante donde se reunían los desheredados de la revolución triunfante que lo fue sólo para un porcentaje que tiene el deber histórico de que haya una clase dominante y guardiana del poder porque sin poder no hay orden y no queremos agrandar el ejército espontáneo de los menesterosos insaciables por su hambre atrasada y acumulada porque el bien reunido no alcanza para todos y nadie, por altruista y bondadoso que sea, quiere arrebatar la herencia de pobreza de los desposeídos que no saben que toda revolución para permanecer se convierte en reaccionaria y exterminadora para sostener los principios que la hicieron posible… Y, algún día, no elegido por nosotros, llegará la muerte, esa puta paradójica y contradictoria que con todos se acuesta y a todos es fiel.

El milagro esperado
Se organizaron marchas de sometimiento en las que imágenes circundadas de áureos rayos guiaban a los peregrinos que buscaban el milagro de anular la pobreza sin tener que padecer la explotación heredada desde incontables generaciones precedentes a su padecimiento actual.

-¿Qué edad tiene usted?
Aunque le atribuyan a Dios la dimensión de la eternidad, tiene sólo la edad de las supersticiones, los dogmas y las religiones que lo han inventado.

Entre la plenitud y la nada
Mientras el ingeniero que era el copiloto dormía un sueño terrestre, Sigmund cruzaba el espacio negro y creía escuchar la voz de Dios en el helado silencio del espacio cósmico.


Entre la resurrección y el final
Había sido, durante su ya larga vida, un mediocre sano y aceptado que simulaba estar siempre de acuerdo con todos; cuando por enésima vez, le repitieron que en la resurrección cobrarían vida también los malvados y los asesinos para ser perdonados y reincorporados a una vida feliz, él proyectó, para ese día de multitudes incontables, un solemne suicidio.

Sobrevivencia del romanticismo
La Luna no deslumbra ni quema como el Sol: de ahí proviene la reverencia poética que se tributa al satélite de nocturno esplendor.

Lo que todos esperan
Comprobó que era el centro de atención de un solemne homenaje; pero todo lo soñó porque se quedó dormido sin haberse quitado la nueva dentadura. Esa noche, el vaso de agua con alguna solución antibacteriana, permaneció inútil y olvidado.

Escudo
Las águilas se quedaron en los escudos, pero la fauna hostil sigue aumentando como serpientes en todos los climas y latitudes.

También es evolución
Se reproducían o se extinguían con la misma facilidad aquellos seres ridículos sin tener que confrontar la lucha de clases.

Bailarín travesti
Dos hombres, desempleados y tristes, intentan obtener unas monedas en el intento suplicante de hacer reír a la gente con las piruetas de un perrito famélico vestido de rumbera que también se gana la vida como propiedad privada de los improvisados payasos.

Modus vivendi: la biografía
Frente al acoso del insomnio, estaba yo considerando las ventajas de suicidarme cuando sonó, con estruendo de alarma, el teléfono: era , al otro extremo de la línea, la voz opaca y servil de Arnoldo Farel que, otra vez, se encontraba sin trabajo y me ofrecía, a cambio de cierta cantidad, escribir mi biografía de artista incomprendido. Este escritor, mercenario sin obra creativa, ha sobrevivido de elaborar biografías laudatorias y ditirámbicas para miserables que han clonado en la carrera política el robo y la impunidad. En mi caso, estoy seguro, este profesional del halago, trasmutaría la adjetivación hacia la incomprensión y la falta de valoración crítica a mis trabajos de invención y fantasía.
Le contesté que yo no escribía para mediocres alfabetizados, y que prefiero la falta de reconocimiento al laudo comprado. Definitivamente, hay personas que se sienten dueños de grandes ideas porque no pueden realizarlas.

Siempre la guerra
Las guerras contra los invasores, codiciosos, extranjeros y poderosos, no son frecuentes en el transcurso de un siglo. Debe entenderse que el ejército de cada nación, por necesidades históricas de sobrevivencia, tiene la misión de sofocar las revueltas que el pueblo realiza a causa y a pesar del hambre que padece.

Insomne reflexivo
A todos los seres humanos (¿?), más que el amor a la vida, nos une el temor a la muerte. Peregrinamos toda la vida para llegar a un punto sin retorno. Todo cuanto hacemos en la vida es para convencernos de que somos y estamos. La muerte siempre encuentra al que se esconde o huye de ella.

La semana de los inocentes
Cada uno de los cuatro sospechosos recibió su cuota equivalente de estridentes y soeces interrogatorios. Después de una semana de variantes en la vejación y en la sutileza de tormentos, se llegó a la conclusión de que no eran culpables aunque coincidieran con disímbolas descripciones. Pero la víctima, que sufrió frente a las máscaras que lo golpearon más cuando el botín les resultó escaso y ridículo, cada día se fue acercando a una paz liberadora. Y la noche se hizo.

Frente a la sed del mundo
A mitad del desierto, extensión sin señales con el centro en todas partes y la circunferencia en ninguna, el hombre caminaba en busca de un oasis o de un profeta que le pronosticara un charco de agua. Acompañado de una sed torturante, confundió un espejismo movible con un lago azul, y corrió para llegar a saciar su sed, pero el lago se alejaba más y más ante cada intento por alcanzarlo. Sintió que iba a morir, pero se despertó con un grito y de camino a la cocina en busca del agua sin espejismos ni distancias infinitas.

Amistad efímera
Cuando una mitad de los invitados estaban eufóricos y la otra de beodos insolentes y babeantes, abandoné la fiesta antes de la medianoche y salí, con falso optimismo, a encontrar la aparición de un taxi; pero lo que surgió, entre fantasma y sombra con voz aguda, fue el Diablo.
-No te asustes -me aclaró con voz lastimada por la laringitis. En este mundo de odio y maldad, en que me siento desplazado y sustituido, no busco más comprar almas perversas proclives a la corrupción… Sólo quiero un poco de charla amistosa mientras llega el auto que esperas, pero va tardar una media hora.

De usos y costumbres
Todos, en la marcha febril del diario acontecer, nos hacemos viejos dando más importancia al estado del tiempo que al paso de los años.

El enigma de las esferas
En el anverso y reverso del tiempo completo entre una identidad esférica para medir el paso del alma en vuelo, la nueva generación inaugura errores para disimular los horrores de la precedente legión de alucinados. El diario retorno inventa aniversarios de la paz soñada contra la guerra no ganada. El carrusel de vanidades transporta las voces alquiladas del triunfo. La exactitud de lo inesperado refleja en el insomnio de los espejos la ingratitud de la tribu delirante. La pléyade genética y la enajenación dirigida multiplican el túnel del extravío consciente.

El doble juego
Desde el principio se estableció el doble juego de la vida y la muerte que un lirismo apasionado disfraza la realidad del mundo y sus conflictos para que tú y yo, entre el encuentro y la despedida, formemos una isla al margen de los frutos del poder y del estado de sitio que nos conduce a esta nocturna soledad. Las naturalezas vivas disfrutan todavía el encuentro de las palabras protagonistas de un lenguaje no erosionado por los prejuicios y las supersticiones de las masas manipuladas, que sueñan y deliran por un mundo que nos legó la existencia programada con la celebración al alto vacío de los poetas que sí ven la otra cara del mundo.

El triunfo de la alucinación
Su presencia de protagonista en el vacío, desde las barbas hirsutas hasta la calvicie progresiva, coincidían en la de un fauno decrépito con capacidad para odiar a los protagonistas de un éxito moderado en que todos le resultaban agresivos y apoyados por personajes con influencia política. Así como el asedio a su prosa rebuscada integraba la constancia de una insolencia en busca de venganza, todos sus personajes giraban en torno a su doble, a su sosías, a su Doppelgänger, y juntos salían a caminar al paseo central de la avenida, obligando a la desilusionada esposa a escuchar, entre voces y gesticulaciones de demente progresivo, las tristes historias autobiográficas de sus personajes delirantes con vocación de manicomio.

Omnivalencia de la creación
Frente al paisaje deseado, el tiempo asmático se tropieza con asilos de palabras no usadas por el insomnio de los poetas. La extensión del silencio se transforma en un río de versos que conduce a la verdad frente a la celebración de la luz. El poeta contempla su retrato al óleo amarillo de la bilis derramada. La suma de destierros teje un caos laberíntico que retarda la llegada a la fiesta del amor. El litoral de lo sublime le hace olvidar la redondez del vacío envolvente. El poeta golpea en el escritorio-yunque la forja del futuro del presente que llega para el prodigio de la palabra reveladora. La lectura del testamento nocturno cancela las visitaciones del amor. La entraña de lo absurdo dialoga a oscuras con los espejos que reflejan sin sentir la nostalgia de la niebla. La musa y la masa se complementan y se anulan. La misión del juglar alucinado es la de completar el prodigio de la creación frente a la diversa y múltiple oquedad.

Poeta en el exilio
Yo, poeta en el exilio permanente, declaro que es importante cumplir con la voz interior que nos ordena recorrer y consignar el memorial de la esperanza y la injusticia. Los pueblos, sometidos por los dogmas y el fanatismo heredado, que caminan de rodillas, no avanzan. Con la misma abulia social el mundo sigue su penosa marcha al encuentro de otro desencanto clonado.
Ante una espiral de muchedumbres deshumanizadas, que creen más en la liberación de la muerte que en el combate diario de la existencia, no quiero invitar a las palabras a un muro de silencio petrificado.

Doble celebra
-Te estuvimos esperando en la fiesta de Norma que cumplió y celebró su cumpleaños…
-Yo también cumplí quince años el mismo día; pero el doctor me dio cita esa tarde para atenderme en mi segundo aborto…

Asalto
-¡Arriba las manos!
- ¡No puedo: son prótesis!

Profeta dialéctico
En el universo, que es sordo y silencioso a pesar del estruendo lejano y evolutivo del cosmos, dejad de implorar ayuda a los cielos que sólo son fragmentos mínimos de nebulosas en pugna. Aprended a superar vuestros sufrimientos con el auxilio de la ciencia humana. Todos los pueblos son creadores de un padre protector que nunca retorna al hogar desde que dijo que iba a comprar cigarros.

Retorno del éxodo
Insomne, construyendo frágiles castillos habitados por fantasmas de saurios melancólicos, erijo en la oscuridad la morada pétrea para proteger los sueños convalecientes de la ira organizada en el día contaminado de ruido y de luz para abrirse paso entre la muchedumbre que se recicla en la búsqueda del empleo y de la realización presente de la leyenda antigua de un milagro fosilizado.
Los pájaros, en la ausencia programada de árboles, hacen filas paralelas sobre el tendido del cableado eléctrico. Abajo, sobre las aceras de cemento, todos pulen y raspan las suelas de sus zapatos en la carrera febril que llega a la meta de la nada para encontrar el exacto retorno a otro punto de la soledad masiva.
La risa es el disfraz de un llanto perdido bajo los últimos fulgores del atardecer. Ya no hay cantos ni juegos porque las calles son para la marcha de autos que ruedan con fatiga hacia el desamparo de la vejez en el páramo de la desilusión.
Poliedro de la tristeza disfrazada de entusiasmo vociferado en los días impregnados del consumismo agresivo, la semana repite la angustia y la polilla de los días impregnados de fatiga, y cuando llega la noche entre ruidos fatigados, algunas mujeres se vuelven estatuas con voz de oferta hacia el valle de los placeres cardiacos, y todo para producir un alivio a los insomnes que miden las horas con el ritmo quebrado de sus pasos sin rumbo.
Soñadores en huelga de nuevas ilusiones, recorren la sonda del tedio en el ir y venir bajo los campanarios mudos por la hora que señala el arribo de la noche. Los relojes de algunos edificios señalan en su ojo perpetuo otra hora que consume vida. Pero los noctívagos, que se extravían con el propio deseo de esperar la aurora, caminan hasta la luz del día que les ofrece otra manifestación de protesta con la herencia intocable de la miseria redundante, que, en el tránsito del tedio a la desilusión, todos caminan imaginándose ricos por todo lo que ven y que no necesitan ni pueden comprar.

Conversión justificada
Después de varias noches de insomnio y de angustiosa reflexión, decidió no volver a comer carne de cerdo para no caer en el canibalismo.

Combate intangible
Estaba observando en el televisor una lucha absurda y desigual entre algunos gigantes y una tribu de enanos cuando, por el efecto plenipotenciario de un rayo cercano de esta temporada de lluvias, el aparato se apagó acompañado de algo similar a una explosión. Pocos minutos después, cuando retornó el funcionamiento de la corriente eléctrica, encontré sobre el piso cadáveres de imágenes que resultaron muy difíciles de desprender del piso de mi estudio y arrojarlas, como a combatientes vencidos, en la corriente del WC.