REVISTA DIGITAL DE PROMOCI脫N CULTURAL                     Director: Ren茅 Avil茅s Fabila
17 | 07 | 2019
   

De nuestra portada

Nueve vistazos para acercarse a Joaqu铆n


Abraham Gorostieta M.

1. Joaqu铆n L贸pez-D贸riga Velandia es un periodista que logra crear sentimientos positivos y adversos al mismo tiempo: se le cree y se le acepta o es falso y se le rechaza. Lleva 15 a帽os comunicando las noticias todas las noches en el noticiero estelar de Televisa. Durante la entrevista, niega ser l铆der de opini贸n, periodista de poder, niega ser influyente. Es, dice, s贸lo un reportero. Se le conoce por varios motes: El Teacher, le dice casi todo mundo que lo conoce. El Licenciado, como le dice su asistente o su secretaria en Radio F贸rmula. El querido Joaqu铆n, como se refieren Ciro G贸mez Leyva, Carlos Mar铆n y otros columnistas. L贸pez Choriga, 鈥減uro choro ese cuate鈥 dicen en la UNAM los estudiantes. Sus antiguos compa帽eros de la fuente de presidencia en los sexenios de L贸pez Portillo y Salinas no tienen una buena opini贸n sobre 茅l. Y la periodista de espect谩culos, Maxine Woodside, le dice El divo de la noticia, y algo hay de cierto en eso, pues entrevistar a L贸pez-D贸riga es m谩s dif铆cil que entrevistar a diez secretarios de Estado; pero a 茅l le gusta que le digan y se le conozca s贸lo como: reportero.
En su oficina, en Televisa, nos conducen hasta la sala de juntas. Un letrero bastante grande lo bautiza como El War room de JLD. Sobre las paredes hay todas las caricaturas que de 茅l han hechos los distintos moneros de los diarios, bien enmarcadas. Tambi茅n su foto entrevistando a Juan Pablo II. A Ronald Reagan. Al fondo una pintura de formato grande, sin firma, da la impresi贸n de ser un Siqueiros, la fuerza de su color, amarillo al fondo, con negros y rojos que rasgan el fondo 谩mbar por los trazos salvajes que lo cruzan, llevan su sello. En toda su oficina se pueden ver distintos sables de gala de la Marina.
M谩s al fondo, m谩s retratos del periodista que son fieles huellas de su olfato como periodista y entrevistador. Ah铆, en Vietnam, sentado sobre las ruedas de un tanque; otra en Irlanda del Norte, Israel, El L铆bano, Iraq, Kuwait, Ir谩n y Nicaragua. Abrazando o saludando lo mismo a poetas y escritores como Octavio Paz, Pablo Neruda o, Garc铆a M谩rquez y Carlos Fuentes. Su quehacer lo llev贸 a estar enfrente de Salvador Allende, Indira Gandhi, Yasser Arafat o Alberto Fujimori. Son celebres sus entrevistas a Anastasio Somoza o Daniel Ortega. Sus cr贸nicas de los funerales de Francisco Franco, as铆 como las muertes del yugoslavo Josip Broz Tito o del primer ministro sueco Olaf Palme. Ah铆 tambi茅n, junto a Mauricio Garc茅s, Mar铆a F茅lix, Julio Iglesias, Siqueiros, Rivera. Para ser alguien qui茅n no se cansa de decir que 鈥渘o hay periodistas poderosos y que 茅l, desde luego no lo es y mucho menos, vanidoso鈥, los muros lo desmienten.
Hombre de largos silencios en sus respuestas. Las piensa mucho, distante, y tajante, un poco ensimismado, de respuestas cortas, concede un espacio de su tiempo para platicar.

2. El reportero, tajante, dice no hablar de su infancia o sus padres 鈥渟on de los temas que no hablo, s铆, porque 茅sa es mi vida privada鈥.
Nace en Madrid, en 1947, en el r茅gimen de Franco. Su padre, Joaqu铆n L贸pez D贸riga, era ingeniero naval militar 鈥渦n hombre cari帽oso y muy buena onda鈥 1, ha dicho el periodista. Su madre, Mar铆a Jos茅 Velandia, una mujer dedicada al hogar. Ni帽o del mar, 茅l mismo se describe: 鈥淵o estoy en asuntos del mar desde ni帽o; aprend铆 a velear a los 5 a帽os鈥. Al enviudar, do帽a Mar铆a Jos茅 decide emigrar a tierras mexicanas, donde viv铆an sus padres. As铆, el ni帽o Joaqu铆n, a sus diez a帽os, y su hermana menor, Mar铆a Cristina, conocen toda una tierra llena de olores, sabores y colores nuevos. Termin贸 sus estudios primarios y secundarios en el Instituto Cumbres, en donde form贸 un peri贸dico estudiantil donde 鈥渃ontaba cosas, de lo que luego supe eran cr贸nicas鈥 2. Ingres贸 en la Escuela de Derecho de la Universidad An谩huac, falt谩ndole una sola materia para cumplir con los cr茅ditos requeridos, el joven L贸pez D贸riga decide abandonar sus estudios y entregarse a su pasi贸n: el periodismo.
Y es que el oficio de reportear, desde un inicio, lo atrap贸. Lo ha repetido tantas veces y lo repite tambi茅n en esta ocasi贸n: 鈥測o soy reportero, me despierto pensando en periodismo, vivo pensando en periodismo, me duermo, pensando en periodismo y cuando sue帽o, sue帽o con periodismo鈥.
3. El peri贸dico El Heraldo de M茅xico vio la luz en 1966. Gustavo D铆az Ordaz era el presidente en turno y Gabriel Alarc贸n Chargoy encabezaba al grupo de empresarios millonarios due帽os del diario, donde estaba Manuel Espinosa Yglesias, Carlos Trouyet y Ra煤l Bailleres. De tintes conservadores y anticomunistas, El Heraldo entr贸 con fuerza a la capital y para hacerse pronto de reporteros, los sueldos que ofrec铆a eran altos.
La familia Alarc贸n, en especial don Gabriel, mantuvo fuertes lazos con el poder. En el libro La otra guerra secreta, del investigador Jacinto Rodr铆guez Mungu铆a, recopila varias cartas de don Gabriel al entonces presidente D铆az Ordaz en donde se puede leer una relaci贸n intensa, tersa, rom谩ntica, comprometida; como lo es la carta enviada el 24 de septiembre de 1968 al presidente, ah铆 Gabriel Alarc贸n escribe:

Antes que nada, deseo expresar a usted que la amistad y la lealtad que le profeso, las antepongo a todo, y al exponer seguidamente mi actuaci贸n en los problemas estudiantiles lo hago para que no exista duda de mi buena fe y entrega a su gobierno, y muy especialmente a que respaldo abiertamente su actuaci贸n valiente y sensata y patri贸tica. Usted, se帽or presidente me conoce y sabe que no soy falso. Estoy lo mismo que mis hijos, con usted y respaldamos firmemente su actuaci贸n con nuestra modesta forma de actuar, pero le pedimos su orientaci贸n鈥 Desde el inicio de los alborotos he estado personal y telef贸nicamente en contacto con los siguientes colaboradores suyos: Lic. Luis Echeverr铆a, quien me ha orientado e indicado l铆neas a seguir en cada caso extern谩ndome su conformidad con su actuaci贸n鈥 El Procurador de la Rep煤blica nos pidi贸 que se destacara, como lo hicimos, el acto de sabotaje en instalaciones de la CFE. Asimismo los retratos de varios aprehendidos y consignados鈥 Gral. Corona del Rosal nos ha orientado sobre la forma en que nuestras informaciones resultan negativas a los agitadores鈥 Dr. Emilio Mart铆nez Manautou el jueves pasado me llam贸 a primera hora para felicitarnos por la forma en que se destacaba en primera plana la foto del Che y las aulas universitarias con nombres de l铆deres comunistas鈥 Gral. Marcelino Barrag谩n manifest贸 su agrado a nuestros reporteros por la forma en que se public贸 la intervenci贸n del ej茅rcito y pidi贸 que se destacara, cosa que hicimos la noticia de la exterminaci贸n de un grupo de bandoleros agitadores de la sierra de Chihuahua. Sinceramente creo que mi lealtad y la de mis hijos est谩n a prueba de cualquier duda. Por muchos a帽os se nos ha criticado nuestra parcialidad y entreguismo, pero le ratifico a usted que somos y hemos sido Diazordacistas y agradecidos leales y sinceros a usted. Se帽or presidente, nos sentimos en un cuarto oscuro y solamente usted nos puede dar la luz que necesitamos y se帽alarnos el camino a seguir. 3

Un a帽o despu茅s, en junio de 1969, al se帽or Alarc贸n se le aprob贸 la constituci贸n de dos compa帽铆as que controlaban cuando menos 40 salas de cine.
En abril de 1968, el joven L贸pez D贸riga, de 19 a帽os de edad, ingresa a El Heraldo. No quiere hablar de la familia Alarc贸n ni de su estilo de hacer periodismo 鈥渄e la familia Alarc贸n no puedo hablar鈥, responde. De lo que habla es de que 鈥渃ubr铆 todo el conflicto del 68, y luego, y luego las olimpiadas del 12 de octubre. Cubr铆 desde la pedrada del 26 de julio hasta la madrugada del 3 de octubre, que luego se olvida el 3 de octubre鈥, enfatiza.
No se olvida, aunque el reportero, lo olvid贸 por muchos a帽os. Desde aquel 3 de octubre de 1968 hasta 2003, el periodista no escribi贸 sobre el tema. Una lectura de sus columnas en la Hemeroteca de la UNAM, de la revista que fund贸 y dirigi贸 Respuesta, o de sus cr贸nicas, constatan que el columnista no abord贸 el tema en las d茅cadas de los 70, 80, 90 y fue hasta el a帽o 2003, que habl贸 de ello, de pasada, pues el tema central fue que don Gabriel Alarc贸n una ma帽ana del 3 de octubre, le dio su credencial de reportero.
De aquellos a帽os, de la redacci贸n de El Heraldo, el veterano periodista, Miguel Reyes Razo da unas estampas:

En el centro del pasillo principal de la redacci贸n de El Heraldo de M茅xico, metido en su bien cortado traje, sin transpirar ni gritar una orden, Mario Santoscoy encend铆a -parsimonioso-, un cigarro gringo -鈥渄e carita鈥- con un caro 鈥淒unhill鈥. Trabajador, madrugador, persona muy ordenada ten铆a el respeto y control de los reporteros. Santoscoy era ese d铆a 2 de Octubre de 1968 el Jefe de Informaci贸n. 脡l distribu铆a 鈥渇uentes鈥 de Informaci贸n. 脡l valoraba lo que los reporteros acarreaban. Muy temprano, a la hora de elaborar las 贸rdenes hab铆a escrito: Reyes Razo: A las 5 de la tarde cubre el mitin en Tlatelolco. Reporte todo a la Jefatura de Informaci贸n鈥 Mientras fumaba aguardaba la comunicaci贸n del reportero.
El viernes 13 de septiembre hab铆a ocurrido la 鈥淢archa del Silencio鈥. Desde Antropolog铆a hasta el Z贸calo Reyes Razo rese帽贸 el avance de la muchedumbre que lij贸 el Paseo de la Reforma. Sin gritos. Mudos. Fausto Trejo, Heberto Castillo鈥
鈥淵a estaba la vanguardia del Consejo Nacional de Huelga en el Z贸calo y eran miles los que se les un铆an desde Paseo de la Reforma鈥︹, tecle贸.
鈥溌縉o se da cuenta donde y para qui茅n trabaja usted, Reyes Razo? -lo punz贸 Don Mario Santoscoy. 鈥淥tra entrada. 脕ndele. Y ap煤rese鈥.
As铆 era Don Mario Santoscoy. Exigente, duro, inflexible. Los reporteros ten铆an que hacer 鈥渂uenas鈥 entradas. Claras. Joaqu铆n L贸pez-D贸riga aprend铆a. Informaba lo que ocurr铆a en el aeropuerto.
As铆 estaban las cosas en El Heraldo de M茅xico la tarde del 2 de Octubre de 1968.
Reyes Razo pens贸 que la soldadesca se dedicar铆a a repartir culatazos, golpes, insultos, frases humillantes, cuartelarias a los manifestantes.
Luego al escuchar algunas explosiones Reyes Razo pens贸 que la tropa dispersaba a la multitud dispar谩ndole balas de salva; amedrent谩ndola.
Pero cuando todo se llen贸 de gritos y de disparos y de ayes Reyes Razo acept贸: 鈥淵a me voy a morir鈥. Hizo breve despedida de los suyos. Padre, madre, esposa, hijos, hermanos. Ya me voy a morir鈥.
Y a trabajar. A llamar a Santoscoy.
鈥淓scuche los disparos, se帽or. El Ej茅rcito鈥 Las tanquetas鈥︹
鈥淓scuche. Se oye con toda claridad el tiroteo. Mande a otros reporteros, Don Mario. Yo no podr茅 cubrir todo鈥
Eran las 5 y 10 de la tarde-noche del 2 de Octubre.
Los disparos perforaron gruesas tuber铆as. Escapaba el agua a raudales. Nerviosos, los soldados romp铆an a golpes de culata los focos de los andadores de Tlatelolco. Detr谩s ambulantes protegidos con el emblema se anunciaban: 鈥溌ruz Roja鈥 Cruz Roja鈥 No disparen鈥
Civiles con el pu帽o enguantado en blanco. Eduardo Quiroz -Jefe de fot贸grafos de El Heraldo de M茅xico- iba con ellos. Trabajaba con ah铆nco Lalo. Tiroteo intenso. Luego calma. Plaza desierta. Llovida. Y los muchachos reducidos, arracimados junto a los muros de la iglesia. Tiros espor谩dicos.
Y entre empellones con leperadas rencorosas Reyes Razo sali贸 de Tlatelolco. Se vio libre junto a las 鈥淪uites Tecpan鈥. Edificiazos propiedad de la familia Alarc贸n. Los due帽os de El Heraldo de M茅xico.
Entr贸 a la redacci贸n. Don Alberto Peniche Blanco -Gerente del peri贸dico- lo detuvo:
Se dirigi贸 hacia el Jefe de Informaci贸n. Le hab铆a mandado informaciones fragmentadas鈥
No lleg贸.
鈥淟e habla Don 脫scar. El joven 脫scar Alarc贸n. Vamos鈥
El joven 脫scar Alarc贸n entr贸:
鈥溌ue los maten a todos! 隆Bola de comunistas! 隆Rojos alborotadores! 隆Que los maten a todos! 隆Me cuestan mucho por concepto del Impuesto del Uno por ciento para educaci贸n para que anden en las calles alborotando! 隆Que los maten a todos! 隆Y usted Reyes Razo no le cuenta nada a nadie del peri贸dico!
Mario Santoscoy se hizo cargo de la informaci贸n.
As铆, as谩, Mario Santoscoy inform贸.
As铆 pas贸 el 2 de Octubre de 1968 4.

En aquellos a帽os Joaqu铆n era el m谩s joven de la redacci贸n. Santoscoy le ped铆a ir todos los d铆as de su茅ter, as铆 pasaba como estudiante. El joven reporte贸 las ceremonias al aire libre en el Z贸calo, la toma del Casco de Santo Tom谩s, las asambleas y marchas de cientos de estudiantes. 鈥淵o no conoc铆a a los muertos hasta la madrugada del 3 de octubre en el Hospital Rub茅n Le帽ero despu茅s del tiroteo y matanza de la Plaza de las Tres Culturas. Fue impresionante entrar al anfiteatro de la tercera delegaci贸n donde estaban la mayor铆a de los cad谩veres. Haberlos visto apilados ah铆 en el atrio de la iglesia en la misma plaza. Yo no conoc铆a la muerte. Ah铆 la vi鈥 5, rememor贸 L贸pez D贸riga en una entrevista.
Mario Santoscoy, periodista forjado en diarios como La Naci贸n y La Prensa, compadre y cercan铆simo a don Manuel Buend铆a, fue uno de los maestros de Joaqu铆n, 鈥渕i gran maestro fue Mario Santoscoy, que era el jefe de informaci贸n鈥, hace una pausa, recuerda y habla: 鈥渘o te daba consejos. Te correg铆a todos los d铆as con una gran paciencia: esto no se escribe as铆 y esto no se escribe as铆. Mi madre que ten铆a una maestr铆a en filolog铆a rom谩nica, licenciada en Filosof铆a y Letras, me dec铆a: 鈥榥o te da pena escribir como escribes鈥, y ni modo aprendiendo, as铆 se hace uno鈥, narra el periodista. Adem谩s de don Mario, L贸pez D贸riga se reconoce como alumno de Alberto Peniche Blanco, Ram贸n Cos铆o, Jacobo Zabludowsky, don Jos茅 Pag茅s y Francisco Mart铆nez de la Vega, sobre los dos 煤ltimos el periodista recuerda 鈥測o hablaba muy seguido con ellos y eran muy generosos conmigo鈥.
Renuente, accede a hablar sobre la redacci贸n de El Heraldo: 鈥淓ra un periodismo joven y diferente. De grandes fotos, por ejemplo: el 68; todo lo que El Heraldo no dec铆a en sus reportajes -porque lo que se hizo fue concentrar, (nosotros 茅ramos reporteros y aport谩bamos nuestra informaci贸n y ah铆 se redactaba la informaci贸n)-, y lo que no dec铆an las cr贸nicas lo dec铆an las fotos, eran planas enteras con fotos que dec铆an todo鈥.
Orgulloso de sus inicios, con un dejo de a帽oranza, explica 鈥渆n la redacci贸n o m谩s bien El Heraldo ten铆a una de las mejores secciones culturales que dirig铆a Luis Spota. Estaban todos los j贸venes novelistas que iban a ser grandes鈥.
A lo largo de sus 47 a帽os en el periodismo, 鈥渕e dieron la planta del heraldo el 3 de octubre de 1968鈥, aclara. Una sola columna, escrita el 3 de octubre de 2003 da cuenta de los hechos, ah铆 narra que siendo un joven, se qued贸 dormido sobre su m谩quina de escribir y ah铆 lo sorprendi贸 don Gabriel Alarc贸n. El d铆a que Joaqu铆n escribi贸 esa 煤nica columna donde habla de que s铆 hubo un ataque de las fuerzas armadas en contra de estudiantes -35 a帽os despu茅s-, ese d铆a, dej贸 de existir El Heraldo de M茅xico.

4. 鈥淎 Televisa me trae Jacobo Zabludowsky鈥, reconoce sin titubeos. En 1970, el joven Joaqu铆n iba a cubrir la Asamblea Anual del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional en Copenhague. Jacobo lo ve en un Sanborns y le informa que pronto comenzar谩 un noticiero, 鈥渕e mandas informaci贸n, y yo le dije que s铆. Lo consult茅 con Gabriel Alarc贸n y viendo que no ten铆a ning煤n problema hice simult谩neamente mi carrera en El Heraldo y en 24 Horas鈥, narra el periodista.
De aquellos a帽os, el Teacher aclara: 鈥淛acobo Zabludowsky, invent贸 a los reporteros de televisi贸n, antes del noticiero de Jacobo -que fue idea de Emilio Azc谩rraga Milmo y que luego la implement贸 Miguel Alem谩n, siendo el gran operador Jacobo-, los noticieros eran de los peri贸dicos. El de canal 2 era de Exc茅lsior y el del canal 4 de Novedades. Todav铆a en el 68 qui茅n inform贸 todo en televisi贸n fue el noticiero Exc茅lsior con Ignacio Mart铆nez Carpinteiro鈥.
Disc铆pulo de Zabludowsky, L贸pez D贸riga explica c贸mo aprendi贸 el oficio: 鈥淎 Jacobo le aprend铆 a trabajar todos los d铆as, a trabajar incasablemente. Le aprend铆 que en el periodismo no hay inspiraci贸n sino hay transpiraci贸n. Es un ejercicio de trabajar incansablemente. Con Jacobo no hab铆a navidad y a帽o nuevo, ni d铆a de las madres. Todos los d铆as trabajo, como hasta la fecha鈥.
Enf谩tico, puntualiza: 鈥淛acobo fue quien nos abri贸 la televisi贸n a los reporteros, los noticieros eran de locutores que le铆an los textos que preparaban en los diarios, no hab铆a m谩s. Jacobo nos abri贸 a los reporteros -todos de peri贸dicos- el espacio de la televisi贸n. No ten铆amos que tener buena voz ni presencia de gal谩n. 脡ramos reporteros, no locutores que eran los grandes personajes de la radio. No puedes entender a la radio sin esos grandes locutores que luego pasaron a la televisi贸n鈥.
Su mentor, Jacobo, recuerda que el joven Joaqu铆n ten铆a dos caracter铆sticas fundamentales: estilo para redactar y tenacidad 6.
Se sonr铆e y narra una an茅cdota con su maestro: 鈥淐uando muere Agust铆n Lara, yo le avise a Jacobo y nos fuimos juntos al hospital ingl茅s donde llevaba semanas agonizando el compositor. Yo hab铆a hecho una nota porque Jacobo me dijo una noche 鈥榁ete al hospital ingl茅s ma帽ana, vete a las 4 am porque van a ingresar a Agust铆n Lara鈥. Estaba ah铆 desde las 4 am y de repente llega Agust铆n Lara acompa帽ado de Malita G贸mez Cepeda que era la secretaria de don Emilio Azc谩rraga Vidaurreta. Tard贸 semanas en morir, y cuando lo hace yo estaba en El Heraldo y le avis茅 a Jacobo. Me dijo que nos ve铆amos en el hospital ingl茅s e hicimos el recorrido del transporte del Hospital a Gayoso. Entonces ya para el lunes Jacobo me dice 鈥榩ues 茅chate la cr贸nica鈥, y la hago. Sal铆amos de la oficina de Jacobo para el noticiero de las 11 pm y Jacobo me dice: 鈥榁as a ver como ma帽ana no va a faltar un cursi que empiece su nota diciendo: ya se apag贸 el farolito鈥. Me detuve al momento y le dije ahorita lo alcanzo. 鈥樎緼 donde vas?鈥, me pregunt贸. A ver una cosa, respond铆 y correg铆 mi nota que empezaba: ayer se apago el farolito'.
De 1970 a 1978 el joven L贸pez D贸riga se curti贸. Lleg贸 a ser jefe de informaci贸n. A tener un noticiario de 15 minutos a las 12:15 de la noche y a cubrir las ausencias de Jacobo. En 1977 comenz贸 a colaborar en Siempre! y en Novedades como columnista pol铆tico. El periodista llevaba una carrera mete贸rica. Un viejo colega de la 茅poca, Ra煤l S谩nchez Carrillo, lo recuerda como un excelente reportero, y tambi茅n un gal谩n noviero y un amante de la velocidad: 鈥淔ue un gran motociclista como yo; por los a帽os de 1979 a 1981, m谩s o menos nos 铆bamos a Acapulco, a Cuernavaca, 茅l en su Honda 1300 y yo en una Kawasaki 900. Al Teacher, como le dec铆an, y a la Mu帽eca, como me dicen, nos conoc铆an como galanes por eso鈥 7.
Pero no todos sus colegas son generosos con el periodista, ni tienen tan gratos recuerdos con 茅l, sus compa帽eros de la fuente del Departamento del Distrito Federal en aquellas 茅pocas de Hank Gonz谩lez, lo describen como alguien 鈥渕uy prepotente鈥, 鈥減esado, siempre con guaruras鈥, 鈥渟e le abr铆an las puertas de todos lados debido a que era consentido鈥, 鈥渦n periodista al que hab铆a que respetarlo y sus parrandas y atropellos eran bastante conocidos鈥. Otros aseguran haberlo visto apostando millones de pesos en la Feria de San Marcos y perderlos, 鈥渢otal, los pagaba Rodolfo Landeros鈥 y algunos hacen hincapi茅 en sus adicciones.
Para entonces sus compa帽eros de la fuente de Presidencia hablaban de la 鈥渃ercan铆a鈥 del periodista con el entonces presidente Jos茅 L贸pez Portillo. En el libro Prensa vendida, de Rafael Rodr铆guez Casta帽eda se puede leer: 鈥淓l 7 de junio de 1977, en la entrega de los Premios Nacionales de periodismo, el Presidente convoc贸 a los galardonados a Los Pinos, acudieron a recibir el diploma, presea y un cheque de 50,000 pesos, entre otros Joaqu铆n L贸pez D贸riga de Televisa, por entrevista, Carlos Monsiv谩is de Siempre! por cr贸nica鈥 8.
En noviembre de 1978 es designado Director General de noticiarios y eventos especiales en Canal 13, la invitaci贸n se la hace el caricaturista Abel Quezada, ef铆mero director del Canal por solo unas horas.

5. Canal 13 cambi贸 su estatus jur铆dico en 1977 para ser sectorizado en la Secretaria de Gobernaci贸n, para este prop贸sito, entre otros, fue creada la Direcci贸n de Radio Televisi贸n y Cinematograf铆a (RTC) y se design贸 como su titular a Margarita L贸pez Portillo, hermana del presidente.
La rector铆a de Margarita sobre Canal 13 fue ca贸tica, se caracteriz贸 por una inestabilidad pol铆tica, administrativa y financiera. Innumerables cambios de director (19). Abel Quezada solo duro en su puesto unas horas el 1潞 de diciembre de 1976. Nulos mecanismos de control administrativo y de producci贸n, dispendio y una alta n贸mina de empleados Free Lance, constituyeron parte de este panorama.
El acad茅mico Alejandro Olmos explica en el libro Apuntes para una historia de la Televisi贸n mexicana: 鈥淎 Margarita L贸pez Portillo se le responsabiliza de que gran parte de las decisiones que involucran al canal, se tomaran sin tener un conocimiento claro y profundo de la televisi贸n. Eran decisiones verticales, arbitrarias, que inevitablemente terminaban por chocar con la realidad鈥 9.
鈥淟os problemas se agudizaron luego de que en enero de 1978, la Secretaria de Hacienda finiquit贸 el fideicomiso para la operaci贸n del canal creado ex profeso al momento de ser adquirido por el Gobierno Federal a trav茅s de Somex鈥, explica Fernando Mej铆a Barquera 10.
Ello en la pr谩ctica permiti贸 a la Secretaria de Gobernaci贸n y a Margarita L贸pez Portillo, nombrar directamente a los funcionarios del canal, de lo cual estaba imposibilitada hasta ese momento. En noviembre de 1978, se opt贸 por reorganizar la direcci贸n del canal, con la finalidad de que la informaci贸n generada por el gobierno -en el contexto de la reforma pol铆tica- se difundiera de la mejor manera posible entre la opini贸n p煤blica. Se decidi贸 contratar a uno de los periodistas con m谩s trayectoria dentro de Televisa: L贸pez D贸riga. El 20 del diciembre de 1978 comenz贸 a transmitirse el noticiero Siete d铆as.
El acad茅mico Alejandro Olmos narra: 鈥渓a gesti贸n de L贸pez D贸riga fue de claroscuros. Paralelamente al manejo, en ocasiones, bastante oficialista de la informaci贸n, se despleg贸 una muy profesional cobertura de acontecimientos internacionales como la ca铆da en 1979 de Anastasio Somoza en Nicaragua, lo que provoc贸 que en determinadas coyunturas se incrementar谩 su rating鈥 11.
El noticiario D铆a Siete que lleg贸 a considerarse como una serie competencia de 24 Horas. Con frecuencia su noticiero ganaba las noticias de ocho columnas. Sus programas de comentarios alcanzaron cierta respetabilidad con la participaci贸n de algunos intelectuales y escritores como Carlos Fuentes, Ricardo Garibay, Jaime Sabines, Elena Poniatowska, Renato Leduc, Guillermo Jord谩n, Cristina Pacheco, Jorge Ibarg眉engoitia y Emilio Carballido. D铆a Siete peleaba las noticias a Zabludowsky 鈥淣o pocas veces se habl贸 de que ello era producto de su cercan铆a personal con el entonces presidente Jos茅 L贸pez Portillo鈥 12. Amistad que nunca desminti贸: 鈥渢engo tan pocos amigos que prefiero perder una nota que perder un amigo鈥 13.
El periodista Rafael Rodr铆guez Casta帽eda rese帽a: 鈥淓n 1981, L贸pez D贸riga repiti贸 y recibi贸 de las manos de Jos茅 L贸pez Portillo el premio nacional de periodismo en el g茅nero de noticia y por su programa Siete d铆as que ven铆a con su diploma, su presea y un cheque de 150,000 pesos. Director de noticias de Canal 13, L贸pez D贸riga aprovechaba su conocida relaci贸n amistosa con el presidente L贸pez Portillo para manejar en forma aut贸noma, a su capricho, el 谩rea a su cargo鈥 14.
La administraci贸n de L贸pez D贸riga terminar铆a, por vez primera en septiembre de 1981, en medio de una ola de ataques y denuncias de supuesto dispendio y prepotencia. El director de Comunicaci贸n Social de la Presidencia, Luis Javier Solana, le inform贸 de su cese, ordenado por 鈥渞omper el orden institucional, al desobedecer 贸rdenes precisas del Consejo de Administraci贸n y causar graves da帽os t茅cnicos y econ贸micos a la corporaci贸n鈥 15.
Ese principal acto de desacato tuvo que ver con su negativa a reinstalar -pese a que as铆 lo hab铆a decidido Margarita L贸pez Portillo- al ex gerente de eventos deportivos, Jos茅 Ram贸n Fern谩ndez, que en la v铆spera hab铆a sido sustituido por Jorge Berry.
En una entrevista para la revista L铆deres, el periodista recuerda: 鈥淓l s谩bado 5 de septiembre de 1981 me corrieron de Canal 13 en condiciones muy lamentables, con acusaciones, con cercos de la entonces Federal de Seguridad por no participar en el proyecto pol铆tico de sucesi贸n que encabezaba Margarita L贸pez Portillo, ellos lo disfrazaron de muchos modos, pero finalmente 茅se fue el punto鈥 16. L贸pez D贸riga se neg贸 a favorecer en su espacio informativo al tapado Javier Garc铆a Paniagua, como se lo ped铆a Margarita L贸pez Portillo.
Despu茅s de siete auditorias y un desistimiento de demanda por parte del socio principal de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, el asunto fue olvidado.
Pero no todo fue f谩cil, un problema circulatorio en una pierna debido a la combinaci贸n de su alergia a la nicotina y su adicci贸n al cigarrillo se agrav贸. Hac铆a siete meses hab铆a perdido dos dedos del pie izquierdo, y con esta crisis volvi贸 a la silla de ruedas.
Otra versi贸n sobre esos hechos la narra el periodista Jos茅 Ram贸n Fern谩ndez: 鈥淟a 茅poca del gobierno de L贸pez Portillo fue de demasiado golpeteo con cambios de director todo el tiempo. Cuando fue director Pedro Ferr铆z padre (y tambi茅n trabajaba aqu铆 Ferr铆z hijo), quisieron correrme y me corrieron. Recib铆 un comunicado en el que me desped铆an. Tom茅 mis cosas y me sal铆 del canal. Julio Scherer, entonces director de Proceso, me busc贸 y me hizo una entrevista fuerte. Luego de la publicaci贸n, me buscaron de RTC, alguien me dijo que la se帽ora Margarita L贸pez Portillo no me conoc铆a y no me hab铆a despedido, y que me regresara a trabajar a Canal 13. Me dijo que la se帽ora Margarita no hab铆a firmado ese memor谩ndum. Al mes regres茅 a Canal 13 y continu茅 con mi trabajo en Deportes. En la entrevista explic贸 que L贸pez D贸riga y Ferr铆z chico hab铆an hecho intrigas contra m铆 para meter a Jorge Berry. Que era su oportunidad para quedarse con todo. Al mes sali贸 de Canal 13 el actual hombre omnipotente de las noticias, que acabo de ver en Acapulco en un yate precioso que dec铆a Pemex鈥 17.

6. 鈥淣o me gusta que me digan periodista, sino reportero, como todos los reporteros diariamente salgo a la calle y reporteo brutalmente鈥 18, le dijo L贸pez D贸riga a la periodista Elvira Garc铆a. Y de periodismo le gusta hablar, un poco.
Para 茅l no hay que elegir en cuanto si el periodismo es un oficio o una profesi贸n: 鈥淓s un oficio en el que hay que ser muy profesional鈥, asegura y pronto ataja: 鈥測o no tengo definici贸n de lo que es el periodismo mexicano, cada quien ejerce el periodismo como quiere, no hay una regla鈥.
Enf谩tico se帽ala, dando golpes con su dedo 铆ndice sobre su escritorio 鈥淵o ejerzo el periodismo y me voy a los hechos, por eso digo que a m铆 me han demandado pero jam谩s me han desmentido. La regla que aprend铆 es que una informaci贸n la tienes que confirmar y confirmar y confirmar y una vez que la tienes confirmada, hay que confirmarla otra vez. Con el tema de las redes se antepone la velocidad en la informaci贸n; en lo que yo nunca voy a caer鈥.
Se acomoda en su silla, no est谩 a gusto, se vuelve acomodar, se le dan ejemplos de periodistas que ejercen el columnismo con poca seriedad. Se le pide su opini贸n sobre el exceso de opini贸n que sufre la prensa mexicana, diarios como Exc茅lsior que llegan a tener ochenta columnas al d铆a, y as铆 andan varios grandes diarios, m谩s los de provincia. Se vuelve a acomodar sobre su sill贸n y opina: 鈥減ues cada quien su vida y sus diarios y sus medios, s铆, pienso que no sobra, mientras m谩s opini贸n mejor, m谩s pluralidad y la gente elige鈥. Se insiste sobre el g茅nero al que todo periodista aspira. La columna. El reportero inquiere: 鈥淟a columna no es el g茅nero sucio del periodismo. Puede ser y no puede ser depende de c贸mo se use. Yo escribo la columna y adi贸s, es como todo, cualquier instrumento. Un bistur铆 puede salvar una vida o matar una persona. No creo en esas generalizaciones, un g茅nero sucio puede ser lo que sea, depende c贸mo lo uses鈥.
Y abunda: 鈥淟a columna es un trabajo de todos los d铆as, hay que reportear, esto es un trabajo de transpiraci贸n, no de inspiraci贸n. Hay que buscar la nota, corretearla, confirmarla y reconfirmarla. Aqu铆 no es de decir, 鈥榟铆joles, hoy no estoy inspirado鈥 y ya no hago columna, ah chinga, es de disciplina, de trabajo, de esfuerzo鈥.
No le gusta hablar de periodismo mexicano, no le gusta platicar sobre deontolog铆a, sobre las reglas. No se aventura a dar un concepto sobre lo que 茅l considera que es periodismo, nada. 鈥淗ay tantas clases de periodismo como periodistas hay, como medios hay, pero adem谩s ante el abanico que hay la gente elige. Yo soy un trabajador del periodismo, de la informaci贸n, soy un reportero. Yo hago un periodismo estrictamente informativo. Alguna vez alguien me dec铆a: 鈥榥o, es que nosotros tenemos que formar y crear opini贸n鈥. Y no. Yo no. No soy un formador, soy un informador. Mi tarea es informar. Ese cuento de los l铆deres de opini贸n que alguien se invent贸, no jam谩s, yo nunca he conocido a un l铆der de opini贸n. Lo m铆o es informar, no crear criterios, menos opini贸n p煤blica, no educar, solo informar, soy un reportero鈥.
Entonces se le pregunta por el m茅todo L贸pez D贸riga para ense帽ar a informar y solo informar, y si se ha perdido la escuela que exist铆a en las redacciones, justo como 茅l aprendi贸. 鈥淣o se pierde la escuela en las redacciones. Yo lo hago todos los d铆as. Yo no hago escuela, no soy tan arrogante. Lo que yo hago es tratar de que la nota quede lo mejor posible. Alguna vez alguien se molest贸 y yo le dije 鈥榤ira, ni te molestes, s铆, porqu茅 s铆 a ti te molesta que yo te corrija, m谩s me podr铆a molestar a mi estarte corrigiendo la nota 4 veces鈥. A m铆 una vez Mario Santoscoy me hizo hacer una nota siete veces. Esto es un oficio鈥.
Periodista de silencios, periodista que no contesta, periodista que no quiere hablar de periodistas, baja la guardia y accede: 驴Usted cree que Julio Scherer es el periodista m谩s importante de la segunda mitad del siglo XX en M茅xico?, se le pregunta. Un silencio largo, mira al que pregunta, sus ojos encendidos: 鈥淪铆, claro que s铆, y antes de 茅l fue Jos茅 Pag茅s, son grandes personajes del periodismo sin los cuales, sin uno y el otro no se podr铆a entender el periodismo de hoy鈥, responde. Otro silencio largo, abunda: 鈥淛os茅 Pag茅s en su tiempo y Julio Scherer en el suyo abrieron un periodismo que no exist铆a. El de la Libertad de Expresi贸n鈥.
Amigo de don Manuel Buend铆a, con su voz en el recuerdo y con silencios largos, el reportero recuerda: 鈥淐laro que conoc铆 a Manuel Buend铆a, muy bien. El d铆a que lo matan, yo ten铆a mi oficina en la calle de Marsella, a 4 cuadras de la de Manuel en Insurgentes. Cuando yo llegu茅 a Insurgentes todav铆a estaba el cad谩ver de Manuel en la banqueta. Nos hab铆amos visto d铆as antes. Hab铆amos comido en El Rinc贸n Gaucho de Wolf Rubinski. Lo vi a Manuel, ah铆 en el suelo y no me lo cre铆a y son cosas que no te las puedes creer. No lo quise ver muerto. Escrib铆, por supuesto. Hab铆a salido de su oficina, iba al estacionamiento y lo mataron por la espalda. Manuel Buend铆a era lo que muchos quer铆amos ser, el gran periodista, el gran reportero el gran columnista, el gran personaje鈥.
Se acomod贸 bien en su sill贸n, recuerda a uno de sus maestros: 鈥淓scrib铆 en Siempre! Jos茅 Pag茅s Llergo era un hombre extraordinario, cuando hablan de El Quijote como su s铆mbolo, yo creo que el quijote se quedaba corto. Con las historias y sobretodo con la generosidad. Don Jos茅 se adelant贸 a su tiempo. Convirti贸 la revista Siempre! en una trinchera de los que no ten铆an trinchera. Una vez un colaborador le dijo: 鈥楳aestro, voy a hacer un peri贸dico鈥. 鈥樎縔 por qu茅 va a hacer un peri贸dico?鈥, pregunta Pag茅s. 鈥楨s que ya compr茅 una rotativa鈥 le responde. 鈥樎h chinga!, entonces 驴si usted tuviera un ca帽贸n har铆a una guerra?鈥.
El reportero est谩 relajado. Se le pide otra estampa: 鈥淭rat茅 poco a Granados Chapa, pero lo conoc铆 por mi relaci贸n con Manuel Buend铆a. 脡l tambi茅n es de esos grandes personajes del periodismo, sobre todo porque 茅l nunca transigi贸 con el poder, sale de Exc茅lsior y sigue a Julio. Su historia鈥
Una estampa m谩s: 鈥淐oincid铆 con Carlos Denegri en la cobertura del lanzamiento del Apolo 12. Yo estaba con mi m谩quina port谩til y lleg贸 Carlos Denegri con un reportero, un fot贸grafo, con una secretaria, con un traductor y con un operador suyo de telex. Impresionante Carlos Denegri. No, no tuve mayor trato con 茅l, solo lo vi esa vez. Nunca me salud贸. Una vez le dije, 鈥榦iga le hablaron por tel茅fono y contest茅鈥 y me dice 鈥樎縴 usted por qu茅 toma mis llamadas?鈥. 鈥楶ues llamaron a mi tel茅fono鈥, le respond铆 y se dio la vuelta y se fue. Fuera de eso no tengo una imagen de 茅l. En mi ni帽ez lo recuerdo en un programa que ten铆a en el canal 2 y terminaba siempre diciendo 鈥楧ios mediante鈥 fuera de eso, nada鈥.
La mayor铆a de los periodistas se sienten inc贸modos al hablar sobre Carlos Denegri, el periodistas que era talentoso con las letras, con olfato, que sab铆a d贸nde estaba la noticia, pero que al mismo tiempo era parrandero, drogadicto, mujeriego, golpeador, prepotente, no se med铆a para usar su poder y usar a los hombres del poder a su antojo y capricho, los periodistas no se quieren ver reflejados en ese espejo, que de alguna forma, tambi茅n es la prensa mexicana.

8. Las autoridades de Canal 13 volvieron a contratarlo en febrero de 1985 como director de noticias del Instituto Mexicano de Televisi贸n, Imevision puesto en el que dur贸 exactamente un a帽o. Cuatro a帽os antes, en 1981 funda y dirige la revista Respuesta y el programa radiof贸nico Respuestas. En 1987 regresa a El Heraldo como columnista.
Distintos colegas hablan de historias de L贸pez D贸riga en sus a帽os como reportero de la fuente de presidencia. Historias reales y fant谩sticas. Todas coinciden en su cercan铆a con los Presidentes de M茅xico. El reportero responde sobre su amistad con don Jos茅 L贸pez Portillo, pero pronto regresa a sus silencios y evasiones: 鈥淵o conoc铆 a Jos茅 L贸pez Portillo cuando 茅l era subsecretario de Patrimonio Nacional con el maestro Flores de la Pe帽a -de quien yo s铆 era muy amigo-, y era director de la Facultad de Econom铆a. L贸pez Portillo era muy amigo de Echeverr铆a y ah铆 lo empec茅 a tratar, y yo cubr铆a la fuente financiera y era el m谩s joven de todos los reporteros. Una vez Ortiz Mena fue secretario de Hacienda y yo a los 21 era reportero de El Heraldo y Ortiz Mena me dice 鈥榦iga joven 驴usted qu茅 hace en esta conferencia de prensa?鈥 Yo vengo de El Heraldo de M茅xico, le respond铆鈥.
Un largo silencio. El reportero aclara: 鈥淟os presidentes no tienen amigos. Tienen un compromiso, un deber, una misi贸n. Quien se considere amigo de un presidente est谩 equivocado. Como Scherer que se crey贸 amigo de Echeverr铆a鈥, enf谩tico aclara: 鈥淎 ver, los presidentes no tienen amigos, o no deben tener amigos o dicho de otro modo o la suma de todo, nadie puede creer y sobretodo los periodistas que es amigo del presidente鈥.
En el libro, Los Presidentes, de Julio Scherer, el veterano periodista narra:

Las exclusivas de Miguel de la Madrid han sido para Enrique Loubet, Joaqu铆n L贸pez D贸riga, Regino D铆az Redondo en dos ocasiones y Guillermo Ochoa y 脕ngel Trinidad Ferreira. No hay interrupci贸n en esos coloquios, alguna discrepancia, alg煤n momento de tensi贸n, los di谩logos son tersos, fluidos, agua que corre sobre un lecho de arena.
Consta en las entrevistas exclusivas que el licenciado De la Madrid es equilibrado, sin titubeos, certero, hecho para el trabajo y el reposo en su momento, unidas las cualidades personales a las dotes de mando. Al presidente no se le pregunta acerca de la 铆ntima responsabilidad que comparti贸 con el licenciado Jos茅 L贸pez Portillo en el sexenio pasado, por ejemplo. Tampoco se le pregunta por Jos茅 L贸pez Portillo, antagonista de su existencia 19.

En el sexenio de Carlos Salinas, L贸pez D贸riga cubr铆a la fuente de presidencia. Sus colegas de la fuente narran: 鈥淛oaqu铆n era sumamente talentoso para la cr贸nica, era distante con nosotros, siempre hab铆a alguien entrajado cerca de 茅l鈥, otro: 鈥溍﹍ ya ten铆a mucha experiencia en cubrir giras presidenciales, nos llevaba de calle a todos鈥, otro m谩s: 鈥渆n las giras fuera de M茅xico del presidente, ese periodista y Fidel Samaniego, eran los consentidos. El equipo de log铆stica de presidencia les asignaba a una persona que les cuidara sus cosas y las llevara a la habitaci贸n del hotel鈥. Uno m谩s: 鈥淛oaqu铆n siempre tuvo un asiento aparte de los dem谩s reporteros en el avi贸n presidencial鈥. Y otro: 鈥淟es daban habitaciones de primera, incluso en el mismo hotel donde se hospedaba el presidente, y ten铆an una camioneta especial con chofer鈥. Uno final: 鈥淓l presidente los llevaba en su mismo veh铆culo para platicarles detalles que le interesaba sacar. A cambio les facilitaba las entrevistas con los secretarios de Estado鈥.
En el libro La Herencia, del doctor Jorge Casta帽eda se lee tambi茅n sobre esta cercan铆a:

Salinas ten铆a que felicitarse a s铆 mismo: Camacho hab铆a perdido su 煤ltima oportunidad para saltarse las trancas. A partir de ese preciso instante, al iniciar Salinas su gira por el Pac铆fico, se dedica a la otra vertiente de la doble tarea en curso: Contentar a Colosio y acabar de izar la capucha. En una cena en Ciudad Obreg贸n con don Luis Colosio, padre de Donaldo, en donde estuvieron Jos茅 Carre帽o Carl贸n y Manlio Fabio Beltrones. 鈥淪alinas hab铆a recurrido a dos nuevos gui帽os: referirse a Sonora en su discurso como una tierra de triunfadores y aconsejarle a dos periodistas incluidos en la gira y especialmente allegados al mandatario, Fidel Samaniego y Joaqu铆n L贸pez D贸riga, tratar bien a Colosio: 鈥渓es conviene鈥 20.

Jorge Fern谩ndez Men茅ndez, escribe en la contraportada del libro Cr贸nicas del poder, escrito por Joaqu铆n L贸pez D贸riga: 鈥渆se periodismo fino y riguroso, pasional e ir贸nico, culto y mordaz, de Joaqu铆n L贸pez D贸riga, un maestro en contar historias, en lograr que el lector literalmente vea en sus cr贸nicas lo que est谩 sucediendo, la historia que el periodista cuenta鈥. El libro son las cr贸nicas que el reportero realiz贸 durante el sexenio de Salinas de Gortari. En la presentaci贸n del mismo el periodista escribe: 鈥渟eguir a todas partes a un Presidente de M茅xico como Carlos Salinas con su personal estilo de gobernar y de hacer las cosas. De 茅l, lo que m谩s he admirado es su capacidad de sobreponerse, de ajustar la historia a su tiempo y de resurgir todas y cada una de las veces que le quisieron sepultar. En lo personal, a煤n no puedo comprender esa fuerza para separar, desde las profundidades del dolor, los deberes de un hombre de Estado, de su duelo, de sus duelos鈥 Es un hombre que me asombra todos los d铆as鈥.
Se le pregunta sobre el estilo de don Julio de reportear, de descubrir y descubrirse en sus libros. Silencio. Se acomoda en su sill贸n y habla: 鈥淛ulio Scherer es un gran personaje. Yo creo que lo que Scherer retrata en sus libros es una cosa: el trato personal que pudiera tener con los pol铆ticos y otra es la informaci贸n que pose铆a鈥, y regresa al tema: 鈥淟os periodistas no somos amigos de poderosos. Los amigos del poder, ellos no te consideran sus amigos. Yo he tratado a todos los presidentes de M茅xico. Yo saludar铆a a Carlos Salinas si es que 茅l me saluda. En alguna ocasi贸n en una boda nos saludamos鈥.

9. 鈥淣unca hay que perder la capacidad de asombro, de indignaci贸n, y a veces, hasta de enojo鈥, recomienda el reportero. Explica sobre su sobreexposici贸n: 鈥淵o estoy sujeto a escrutinio p煤blico todos los d铆as, todas las noches, todas las ma帽anas, a quien me quiera leer, todo el d铆a al que me quiera escuchar en la radio y todas las noches a quien me quiera ver en la televisi贸n. No es que uno quiera o no, uno est谩 y punto. Adem谩s a un escrutinio implacable鈥.
Estuvo en MVS radio con un programa de entrevistas. De ah铆 se fue a la estaci贸n Radio F贸rmula, propiedad del empresario Rogerio Azc谩rraga, a hacer un noticiario radial todos los d铆as. En diciembre de 1997, a invitaci贸n de Bernardo G贸mez y Emilio Azc谩rraga Jean, regresa a Televisa, F茅lix Cortes Camarillo, le llev贸 la invitaci贸n, que consist铆a en hacer un programa period铆stico semanal de entrevistas y reportajes que llev贸 el nombre Chapultepec 18, 鈥渘o hubo condiciones de regreso, tuve una conversaci贸n breve pero muy clara con Bernardo G贸mez. Pr谩cticamente creo que solo nos vimos a los ojos y estuvimos de acuerdo鈥 luego vino una pl谩tica con Emilio 鈥渘uestro pacto es de un apret贸n de manos y nuestro contrato es de mirarnos a los ojos. No hay ning煤n papel鈥 21. Nuevamente, su ascenso fue mete贸rico. Al a帽o era conductor del espacio de noticias matutino Primero Noticias y en poco tiempo, relev贸 en la conducci贸n al periodista Guillermo Ortega, quien era el que daba las noticias en el noticiario estelar de la empresa. El reportero rememora: 鈥渆l 煤nico que no quer铆a ir al noticiero de la noche era yo. Yo era feliz por la ma帽ana鈥.
De aquellos a帽os el periodista explica la ruptura en Televisa: 鈥淟a transici贸n en Televisa a la llegada de Azc谩rraga Jean fue como una familia que se separa. Esto era una familia y se separa. Yo estoy aqu铆 y todos los que trabajamos aqu铆 estamos m谩s tiempo aqu铆, que con nuestras familias. Me sent铆 muy triste cuando se fue Jacobo, yo lo repito, no hubiera sido reportero de televisi贸n sin la generosidad de Jacobo, 茅l fue quien me invit贸 en esa primera etapa, ya en la segunda etapa me invit贸 Emilio Azc谩rraga Jean y Bernardo G贸mez 20 a帽os despu茅s鈥.
Para el periodista: 鈥淭elevisa ha tenido la virtud e inteligencia de transformarse como se ha transformado el pa铆s, me refiero en esta etapa. Es un pa铆s diferente, es una Televisa diferente鈥. Durante 15 a帽os, Joaqu铆n L贸pez D贸riga, todas las noches ha dado las noticias. Se le pide un par de estampas, una descripci贸n sobre dos personajes tan dis铆mbolos e iguales: Deme una estampa de Emilio Azc谩rraga Milmo, una estampa que le mueva los sentimientos, los afectos, se le pide. Silencios. Mira de nuevo al que pregunta. Piensa mucho, responde: 鈥淭e la debo. Te la debo que me mueva los sentimientos. Para buscarla鈥. Deme una estampa de Emilio Azc谩rraga Jean: 鈥淢谩s que estampa es una conducta de respeto y afecto mutuo鈥.
Todos los d铆as se levanta a las 6 am y termina pasada la media noche. 鈥淣i modo que escriba libros de 2 a 5 de la ma帽ana鈥 responde cuando se le dice que nos debe muchos libros. Se le pregunta sobre el conflicto de ser poderoso y tener mucho dinero y el ser un 鈥渟imple reportero鈥. El periodista explica: 鈥淓n el periodismo te haces millonario pero yo tanto en la radio como en Televisa tengo condiciones excepcionales de trabajo鈥. Dice el periodista, quien vive en la zona exclusiva de las Torres de Polanco, en Rub茅n Dar铆o, donde los departamentos cuestan desde 1鈥500,000 d贸lares.
La entrevista est谩 por concluir. El periodista reflexiona sobre s铆 mismo: 鈥淵o quiero ser un periodista hasta el 煤ltimo d铆a de mi vida, no aspiro a ser un gran periodista, no trabajo para obtener un premio o reconocimientos. Mi mayor reconocimiento es trabajar todos los d铆as. No soy periodista poderoso, no los hay, la poderosa es la informaci贸n. A m铆 me niegan llamadas鈥, aclara, por si al que entrevista no le ha quedado claro, repite: 鈥測o no soy un periodista poderoso鈥.
Un silencio largo, el reportero piensa y concluye: 鈥渢rabajo desde la ma帽ana hasta la noche, cuando me despierto lo primero que hago es pensar en qu茅 voy a escribir en la columna, mi mujer se enoja conmigo porque yo digo que me despierto pensando en periodismo, y me voy a dormir pensando en periodismo y cuando sue帽o, sue帽o en periodismo鈥, un silencio m谩s. 鈥淢i familia es la principal damnificada, me dicen, oye, qu茅 sacrificio el que haces y trabajar todo el d铆a y yo contesto, 鈥榩ara m铆 no es ning煤n sacrificio鈥. Sacrificio es para mi familia, es la principal damnificada y adem谩s es tambi茅n un acto de ego铆smo de uno hacia ellos. Para m铆 lo m谩s importante es mi familia y mira qu茅 paradoja, no le dedico tiempo a mi familia鈥.

NOTAS
Entrevista con la Revista L铆deres Mexicanos. Tomo 73.
2 Entrevista con la Revista Contral铆nea. Texto de Ver贸nica D铆az
3 La otra guerra secreta. Jacinto Rodr铆guez Mungu铆a. Pag. 109, 110 y 111.
4 A 44 a帽os de los hechos, queda la memoria. Miguel Reyes Razo, 03 octubre de 2012
5 Entrevista Revista L铆deres Mexicanos. Tomo 73
6 Entrevista con la Revista Contral铆nea. Texto de Ver贸nica D铆az
7 Entrevista con la Revista Contral铆nea. Texto de Ver贸nica D铆az
8 Prensa Vendida. Rafael Rodr铆guez Casta帽eda.
9 Apuntes para una historia de la Televisi贸n Mexicana. Del Canal 13 a Tv Azteca. Alejandro Olmos.
10 La Industria de la Radio y la Televisi贸n y la pol铆tica de Estado mexicano 1920-1994. Fernando Mej铆a Barquera.
11 Apuntes para una historia de la Televisi贸n Mexicana. Del Canal 13 a Tv Azteca. Alejandro Olmos.
12 La Industria de la Radio y la Televisi贸n y la pol铆tica de Estado mexicano 1920-1994. Fernando Mej铆a Barquera.
13 Detr谩s de la m谩quina me siento Superman. Entrevista con Guadalupe Reyes y Katia D鈥 Artigues
14 Prensa Vendida. Rafael Rodr铆guez Casta帽eda.
15La Jornada semanal. Num. 74. Columna Medios. Ra煤l Trejo Delarbre.
16 Entrevista con la Revista L铆deres Mexicanos. Tomo 73.
17Entrevista de Jos茅 Antonio Fern谩ndez a Jos茅 Ram贸n Fern谩ndez. Canal 100.
18 Ahora dicen de 茅l cosas teribles, yo los vi tir谩rseles a los pies y llenarle la frente de incienso. Cr贸nica, 20 de agosto de 1996. Elvira Garc铆a.
19 Los Presidentes, Julio Scherer Garc铆a. Grijalbo.
20 La Herencia, Jorge G. Casta帽eda. Alfaguara.
21 Entrevista con la Revista L铆deres Mexicanos. Tomo 73.