REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 07 | 2019
   

De nuestra portada

Rafael Bernal, un extraordinario narrador


José Miguel Naranjo Ramírez

Su nombre era muerte
Rafael Bernal (1915-1972) es uno de los grandes escritores mexicanos que en este año se cumplirá el centenario de su natalicio. Bernal es considerado pionero de la novela policiaca en Latinoamérica, fue un viajero incansable, diplomático, defensor ferviente de la fe católica, al extremo de: “ser encarcelado por encapuchar la estatua de Benito Juárez, en la alameda central de la ciudad de México”. A raíz de este hecho el entonces Presidente Miguel Alemán, decretó el 21 de marzo como fiesta nacional, todo esto y mucho más representa la figura del conmemorado escritor.
La pluma de Rafael Bernal siempre mantuvo un espíritu crítico, su fe religiosa no lo limitó, al contrario, lo ayudó a crear desde su visión la teoría de la libertad y a pesar del pesimismo con el que describe las acciones de los hombres, Bernal plantea que el yo, necesita del otro, y lo único que puede hacer mejor las relaciones entre los humanos, es el amor.
La novela con la que iniciamos los festejos del gran escritor se titula: Su nombre era muerte, publicada en el año de 1947. Es una obra magistral, en la cual Bernal realiza un relato de ficción y aprovecha el contexto de la obra para hacer una crítica política y social, pues cuando la obra salió publicada, Rafael Bernal tenía 32 años de edad y el mundo acababa de presenciar la masacre de la segunda guerra mundial, en ese difícil ambiente era normal esperar una obra con un fuerte pesimismo, sin embargo, al ser Bernal un escritor de fe, la obra Su nombre era muerte, también se convirtió en una novela teológica, con la finalidad fundamental de presentarnos a Dios y el amor, como el camino hacia la libertad e igualdad.
La historia del relato inicia con un personaje al borde de la muerte: “Tal vez ya mi trabajo resulte inútil y sea demasiado tarde para empezar estas memorias; la muerte me rodea y no sé cuánto tiempo me quede.” El personaje central de la historia era un hombre de 49 años de edad quien odiaba a los hombres, había soñado con ser un gran escritor, pero el mundo lleno de envidia, maldad, egoísmo, incomprensión, lo había convertido en un misántropo, por ello llegó a expresar: “La maldad de los hombres y el asco que me producía su contacto me arrojaron de las grandes ciudades, rumbo a las orillas de la civilización, hasta llegar a Chiapas.”
El nombre del personaje central es Antonio, odiando a los hombres decidió alejarse del mundo y vivir en la selva: “Vagué cinco años por la selva del Usumacinta. Allí conocí a Pajarito Amarillo y a Mapache Nocturno, dos venerables jefes de tribu, grandes sacerdotes de no sé qué dioses olvidados ya, los únicos amigos verdaderos que he tenido.” La historia se va desarrollando en un ambiente puramente selvático. Antonio vivía en absoluta soledad acompañado solamente por el aguardiente, poco a poco se fue haciendo amigo de las dos tribus, pero de manera especial en amigo de “Pajarito Amarillo”.
Con el transcurso de los días el hombre blanco en medio de la tribu, se convirtió en un Dios para ellos, los curaba, les daba consejos, y ellos le pusieron el nombre con el que aparecerá en toda la historia de la novela que es “Tecolote sabio”. Una vez que dejó el alcoholismo, “Tecolote sabio” no tenía que preocuparse por nada, porque los de la tribu lo mantenían, fue así como dedicó gran parte de su tiempo a investigar sobre el lenguaje de los moscos.
Llegó el momento que “Tecolote sabio” a través de una flauta que le hizo Florentino, quien era hijo de “Mapache Nocturno”, podía comunicarse con los moscos. Al inicio “Tecolote sabio” tenía el proyecto de que los moscos llegaran a un acuerdo de paz con los hombres, lo primero que logró, fue que a él ya no lo picaran. Empezó a conocer la organización política y social de los moscos y resultó un Estado totalitario, rígido, sociedad plenamente estratificada, con existencia anterior al hombre, sin un Dios en su corazón, sin igualdad, donde la voluntad del Consejo Superior era la ley máxima y quien se atrevía a pensar y oponerse a sus disposiciones, inmediatamente moría.
Con el conocimiento de la organización mosquil se fue haciendo más fuerte la amistad entre los moscos y “Tecolote sabio”. El consejo Superior mosquil tenía un propósito central que era la dominación de los hombres, cuando le manifestaron el plan a “Tecolote sabio”, éste por supuesto que aceptó el reto: “¡Aquí estaba mi oportunidad! ¡Yo podría ser el más grande de los hombres y en forma tal que no me olvidaran como siempre olvidan a sus grandes hombres! ¡Qué me importaba que mi reino fuera sobre esclavos! Sería yo el más poderoso y me venganza sería completa, perfecta.”
Mientras el Consejo Supremo mosquil y “Tecolote sabio” organizaban la táctica de guerra mediante la cual dominarían y esclavizarían a los hombres de todo el mundo, el Gobierno del Estado envío a un grupo de Antropólogos para que investigaran la cultura de los lacandones y ver si existían las condiciones para poder civilizar a esa raza. El grupo de los investigadores iba dirigido por el científico Wassell, y entre sus acompañantes se encontraba una hermosa mujer llamada Johnes.
La historia es bastante amplia, “Tecolote sabio” sigue con el proyecto de dominar al mundo a través de los moscos y estos buscan la destrucción del género humano. Cuando “Tecolote sabio” empezó a convivir con los investigadores y particularmente con la señorita Johnes, terminó enamorado de ella, esto venía a cambiar los planes, el sentimiento de ambición por el poder, la dominación, la venganza, el odio, habían cambiado: “Pero el odio y el amor no pueden vivir juntos, el uno destruye al otro; y en mi alma triunfó el amor.” Quién triunfará ¿El amor o el odio, el bien o el mal?
Mi estimado lector, leer la novela Su nombre era muerte, es un verdadero disfrute, la temática es bastante amplia y de interpretaciones diversas, pero hay un punto esencial que nos quiere transmitir el autor y es el concepto cristiano de la igualdad de los hombres por ser todos hijos de Dios. Rafael Bernal a través de las reflexiones de “Tecolote sabio” nos presenta su visión para hacer este mundo más humano: “Nunca los hombres serán verdaderamente esclavos mientras crean en Dios -le repuse-. Él es el principio más firme de la libertad, y no es tan fácil el quitarles esa creencia. Los hombres sin Dios serían una presa fácil para nosotros, los hombres como yo, que por eso fui una presa fácil para todos los vicios y para las desventuras, que por eso me entregué a la amargura y al odio.”
Finalmente, cualquiera que sea su Dios es respetable, pero de ninguna manera se comprenderá, que en nombre de Dios, se promueva la barbarie como apenas sucedió en Francia, Dios en cualquier fe, debe ser motivo de concordia y paz.

El complot mongol

La novela policiaca ha sido un género poco desarrollado en Latinoamérica, los escritores más importantes del género regularmente son ingleses o estadunidenses, ejemplo de ello son los escritores Arthur Conan Doyle o Edgar Allan Poe, respectivamente. Sin embargo, el que poco se cultive la novela detectivesca en nuestras tierras, no significa que no existan algunas obras maestras por leer, tal es el caso su la novela El complot mongol.
Rafael Bernal en considerado el iniciador de la novela policíaca en Latinoamérica, en el año de 1946 publicó Tres novelas policiacas, pero la novela donde logró consagrarse como un experto y exquisito narrador del género, es con la obra El complot mongol, publicada en 1969. Es una novela que te mantiene entretenido, interesado e intrigado, de principio a fin, al momento de la lectura, Bernal logra involucrarte en la historia y como toda investigación detectivesca, ya no te detienes hasta conocer el final.
Todo la historia se desarrolla en la ciudad de México, en un plazo de tres días: “No faltan en la novela ninguno de los elementos del thriller: el investigador duro, hábil con la pistola y los puños; orientales misteriosos e inescrutables; la intervención de investigadores de las potencias hegemónicas; la muchacha bella en apuros; persecuciones, muertes y un final sorpresivo. Y todo dentro de un logrado ambiente opresivo en una ciudad de México cuyos caminos parecen dirigirse implacablemente hacia el Barrio Chino, la calle de Dolores.”
La novela inicia narrando la vida de un policía al servicio del sistema político en el poder (en esos años único, poderoso y autoritario). Su nombre es Filiberto García, un hombre de aproximadamente 60 años de edad, practicó, rudo, decidido, y con una frialdad en sus actos espantosa, siempre que el gobierno tenía alguna piedra en el zapato, sólo acudía a su hombre de confianza y se hacía lo que se tenía que hacer, es por ello que Filiberto se burlaba de la ley: “La ley es una de esas cosas que está allí para los pendejos.”
El Coronel que había citado a Filiberto le estaba planteando un asunto muy delicado que tenía que investigar, era un asunto de Estado e incluso si las cosas salían mal hasta una guerra mundial se podía desatar. “-En algunas ocasiones ha trabajado con el FBI. Por cierto no lo quieren y no les va a gustar que lo destaque para este trabajo. Pero se aguantan. Y no quiero que tenga disgusto con ellos. Tienen que trabajar juntos. Es una orden. ¿Entendido? –Sí, mi Coronel. –Y no quiero escándalos ni muertes que no sean estrictamente necesarias. –¡Pinche Coronel! No quiero muertes, pero bien que me manda a llamar a mí. Para eso me mandan a llamar siempre, porque quieren muertos, pero también quieren tener las manos muy limpiecitas.
El Coronel le dijo a Filiberto que pronto llegaría su superior para explicarle en qué consistía la investigación, fue así como llegó puntualmente el señor Del Valle y después del saludo y las presentaciones de costumbre, el señor Del Valle le explicó a Filiberto lo siguiente:
El caso es éste. Un alto funcionario de la Embajada Rusa se ha acercado a nosotros y nos ha contado una historia extraña. Tome usted en cuenta que los rusos no acostumbran contar cosas, sean extrañas o no. Por eso lo hemos oído con cuidado. Según la Embajada Rusa, el Servicio Secreto de la Unión Soviética se enteró, hará unas tres semanas, cuando se empezó a planear la visita del Presidente de los Estados Unidos a México de que en China Comunista, esto es, en la República Popular China, se planeaba un atentado en contra de él, aprovechando esta visita. Nos informan que el rumor se captó por primera vez en la Mongolia Exterior. Posteriormente, hará diez días, se volvió a captar en Hong Kong y se supo, parece que en fuentes fidedignas, que habían pasado por esa Colonia Británica, rumbo a América, tres terroristas al servicio de China.
“-Esta mañana los rusos nos informaron de algo más. Parece ser que los terroristas tienen órdenes de entrar en contacto aquí en México con algún chino que es agente del Gobierno del Presidente Mao Tse Tung. Aquí se les dará el material que piensan utilizar en su fechoría, ya que sería peligroso tratar de pasarlo por la frontera. ¿Ha entendido? –Sí. –Pues bien, señor García, tenemos que saber si existe ese chino en México y si ese rumor del complot es cierto, y tenemos tres días para averiguarlo
.”
Sobre el rumor antes explicado empieza la verdadera trama y drama de la novela, Filiberto vivía en el Barrio Chino, tenía buena amistad con ellos, y por si fuera poco estaba obsesionado con Martita, una china a la cual le traía demasiadas ganas, porque además de guapa, Filiberto seguido decía que estaba “muy buena”.
Horas después de la entrevista donde recibió la orden del trabajo a realizar, Filiberto se vio obligado a asesinar a dos que ya lo esperaban en su departamento, al otro día se reunió con los comisionados del FBI y los Rusos, para coordinar los trabajos detectivescos. La novela está llena de suspenso, intrigas, muertes, violencia, algo de sensualidad, los diálogos son tal y como normalmente se dan en este tipo de ambiente.
Mi estimado lector, uno de los mensajes centrales de la novela es realizar una fuerte crítica política y social, contra un sistema político autoritario, corrupto, donde la ley nunca rige en este país. Rafael Bernal nos enseña que por encima de la ley está la ambición del poder, y si hay que matar para llegar a él, se hace. ¿Algo ha cambiado?

miguel_naranjo@hotmail.com