REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
05 | 12 | 2019
   

De nuestra portada

Carta de Amor: Bellas Mujeres


Rafael Martínez de la Borbolla

'En todo momento de mi vida hay una mujer que me
lleva de la mano en las tinieblas de una realidad
que las mujeres conocen mejor que los hombres y
en las cuales se orientan mejor con menos luces'.
Gabriel García Márquez.

Todas las mujeres son bellas sin importar su edad, educación o código postal. Lo son porque su cuerpo es la misma prueba de que Dios existe, en donde nos gestamos todos los hombres. Porque son principio de inspiración y canto de batalla. Representan el más grande milagro que los hombres hemos visto en el Universo, estando agradecidos a Dios por ellas desde el día que nacemos hasta nuestro último aliento.
Algunas están esperando con ansias poder enseñar la sonrisa a la menor oportunidad, otras son más parcas, la muestran poco o solo en el momento preciso para radiar su luz. No hay belleza más irresistible en la mujer que la feminidad y la dulzura. La elegancia y el buen trato, son equivalentes a todos los poemas que los hombre hemos escrito. La belleza física es relativa, al final para cada mujer hay un hombre que la ve como la joya fina que es. Las hay con el pelo largo o corto, de distintos colores, altas y bajas, flacas y llenitas, cada una se viste lo mejor que puede y abre los ojos cada mañana con la esperanza de un nuevo día; de lucha para las que tienen hijos, de tenacidad para las que construyen su futuro, de refugio con sonrisas en los ojos que acarician con las manos la cabeza de los que están tristes o en crisis.
Coquetas, serias, graciosas, astutas, empresarias, amas de casa, intelectuales, conflictivas, dicharacheras, quejumbrosas, impredecibles, berrinchudas, intensas, parlanchinas, desordenadas, deportistas, disciplinadas, interesadas, videntes, exitosas; las hay de todo. Son como las estrellas en el universo, hay millones pero todas son distintas y a su modo perfectas.
Todas coinciden en su memoria selectiva y las cosas que convienen recordarse son estructuradas con la eficacia de un experimentado estadista para la derrota definitiva del hombre, ante sus aseveraciones de pronto nos encontramos inmersos en un laberinto sin respuestas; el perdón es nuestra única salida y salvación. El nivel de inteligencia no importa, siempre habrá un hombre menos inteligente que ellas que necesite de su comprensión y guía. Debemos reconocerlo, las mujeres son más inteligentes que los hombres.
A los hombres nos enloquecen las lindas mujeres que nos miran directo a los ojos y te dicen lo que están pensando, las que no tienen miedo de equivocarse, saben escuchar y te van abriendo su intimidad despacito, nunca insultan, pero si tienen que decirte algo que les molesta, lo dicen con la sensibilidad de un diplomático y la contundencia de un juez, visten de jeans y faldas, se pintan los labios y huelen a limpio, sonríen cuando las miran. Las que comen antojitos y cervezas contigo, las que pueden postergar la dieta por un día. Son únicas porque además de gustarse a ellas, se arreglan para gustarle a su hombre. Las lindas mujeres son románticas por naturaleza y están con los ojos bien abiertos esperando a su príncipe azul. Estas lindas mujeres están en todos lados, se pueden encontrar en el centro comercial, en el autobús, en cines y restaurantes, en el trabajo. Disfrutan de tomar su cafecito bien platicado con las amigas, las más lindas mantienen amistades entrañables, son confidentes de todos los secretos, jamás traicionarían a una amiga. Son Sol aún cuando la vida está nublada.
Las mujeres hermosas besan sin motivo, aceptan alegres los piropos y su voluntad nunca se resigna, no salen en revistas, las ojean en sus ratos libres y esperan al novio ilusionadas con vestidos de colores. Se ríen de todo aquello que les produce simpatía, ven al hombre como lo que es: su compañero y amigo, le han tomado gusto a los deportes reservados antes para el género masculino y apoyan con pasión a sus equipos favoritos. Expresan palabras de aliento y sabios consejos, son casi místicas. Las mujeres hermosas derrochan belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos y cruzando las piernas cuentan historias, desarrollaron un sexto sentido por lo que la intuición es natural para ellas.
Las mujeres extraordinarias no han nacido envueltas en pétalos de rosa ni terciopelos; saben estar solas y entienden que las relaciones se construyen a diario, no tienen pareja solo para salvarse y conociendo su valía esperan al indicado, prestan atención a los ojos del hombre que las pretende, a su sonrisa y apretón de manos, así no se engañarán, saben que cada examen trae preguntas distintas y han sobrevivido con paisajes repletos de cansancios y esperanzas. Han enfrentado ese tipo de dudas y problemas que despiertan a las tres de la madrugada. Comprenden que el tiempo no cura nada y aún así están dispuestas a continuar el camino con la vista al frente y la cara en alto. Entienden que para ser felices deben de empezar por apreciarse a ellas mismas, la risa vendrá mañana para los que lloran la noche.
Las mujeres independientes no necesitan de un hombre para ser feliz, el hombre que pretenda conquistarlas debe demostrar que sabe moverse en la vida, aprecian la sinceridad y apoyo de la pareja, son transparentes con todas las personas y en cualquier situación. No disfrazan lo que sienten y son abiertas a expresarse de sus crisis y dificultades, e incluso llorar cuando lo necesitan, astutas por naturaleza, han viajado y nadie las engaña, imposible impresionarlas; los hechos hablan más que las palabras, les encanta dar pero también recibir, entienden el concepto de respeto y equilibrio, permanecen de pie en medio de la tormenta, son las que ya perdieron el miedo a la vida convirtiéndose en faro que ilumina en medio de la noche, prácticamente son invencibles, no traicionan ni mienten, no porque no sepan sino porque simplemente no va con ellas; se nutren de verdad, empatía, esfuerzo y valentía. Cuando entregan su corazón se convierten en un todo: confidentes, compañeras, amantes y amigas. Aprendieron que si las cicatrices enseñan; las caricias también. Efectivamente la vida no es fácil ni justa, pero de ellas depende hacer un mundo mejor, reconociéndose como el arquitecto de su propio destino.
Para las mujeres modernas un mundo sin amor es un lugar letal, para resguardar su intimidad manejan con habilidad el misterio, no compiten con los hombres, la batalla de los sexos concluyó hace décadas, ven al hombre como amigo, comprenden su fuerza y aceptan sus debilidades, comparten las responsabilidades de pareja y de hogar, son exitosas y no dependen de nadie para tomar sus decisiones, son las que ante situaciones adversas se ponen de pie y aprietan los dientes, las que no se rajan ni dan un paso atrás ni para tomar aliento, entienden que el apego es lo que da sentido a la vida, manejan con destreza esa habilidad para conectarse con la pareja que ellas han escogido, la dignidad es parte fundamental; un sentimiento fuerte de amor y pertenencia porque se saben dignas de amar y pertenecer, son entusiastas y sinceras, el coraje y compasión es un complemento en ellas; tienen el coraje de ser imperfectas, la compasión para ser amables y auténticas, para presentarse como son; fueron capaces de renunciar a quienes pensaban que debían ser para ser lo que eran.
Aceptan su vulnerabilidad porque han entendido qué es lo que las hace únicas; no les da miedo decir “te amo” primero, tienen la disposición de respirar calmadamente esperando los resultados de una mamografía para regresar a casa y mimar a sus pequeños. Están dispuestas a invertir tiempo y entrega en una relación que puede funcionar o no, porque la vulnerabilidad es el núcleo de la vergüenza y del miedo de su lucha por la dignidad que es donde nace la dicha, la creatividad y el sentido de pertenencia: el amar. No intentan controlar sus emociones, se dan al que las merece, al que las ha ganado, dejaron de hacer lo incierto, cierto, ejercen la gratitud y la dicha hasta en momentos de terror. Se saben vivas y están completas.
Las mejores mujeres son Musas: son las lindas, hermosas, extraordinarias, independientes y modernas mujeres; bellas en toda la extensión de la palabra, cada hombre afortunado de amar tiene a su propia Musa, son las que están a nuestro lado y nos dan fuerza e inspiración, son complemento, las que nos cobijan en los tiempos difíciles y nunca abandonan, las que depositan en nosotros su confianza y con cariño nos recuerdan nuestro potencial, les gusta recibir rosas y que les escriban poemas, no estorban ni juzgan convirtiéndose en motor de vida, se preocupan por nosotros y las necesitamos como la luz del sol, son las que te aman y las que amamos, las que se enamoran y se refieren de uno como si fueras quien pone las estrellas en el cielo. Las que nos abrazan fuerte y con su agua apagamos nuestro fuego, son por las que moriríamos sin dudarlo incluso en el silencio, las que te comprenden con solo mirarte, por las que luchamos a diario, en las que pensamos todo el tiempo convirtiéndose en centro de nuestra existencia, las que se comunican incluso mediante el silencio, con las que caminamos juntos hombro con hombro el recorrido en que el ser humano es el protagonista principal de la mejor de las obras: Su vida diaria. Las Musas no reparan, destruyen los escombros que nos lastiman y duelen, porque no hay otra forma de renacer que morir primero, las que no sirven de consuelo, sino de soporte para reemprender a su lado el vuelo.

@rafaborbolla