REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 07 | 2019
   

Letras, libros y revistas

La Biblioteca de David recomienda…


David A Figueroa Hernández

Mi vida querida. En múltiples ocasiones hemos leído acerca de historias cotidianas pero no siempre sobre lecturas que narren eventos singulares, sobre personas comunes y sobre los que gire algo en común, de eso precisamente nos habla Alice Munro en esta sencilla lectura de hechos narrativos.

Ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2013, esta mujer canadiense logra que a través de su pluma, una historia singular posea un toque de efervescencia en cada uno de sus cuentos. Difícil resulta, y más en nuestra época contemporánea, encontrar buenos cuentistas ya que pareciera que, el fervor por las novelas y por las historias extravagantes, reducen a pocas editoriales y a los mismos escritores, a escribir cuentos; en México y el mundo subsisten pocos cuentistas con resultados destacados. Es un género venido a menos literaria y editorialmente hablando.

Pese a ello, la presente lectura resulta, página a página para el lector, una magistral forma de revelar acontecimientos sencillos como son: la amistad, el amor, un encuentro casual, un trauma infantil, el miedo a lo desconocido, entre otros, que son llevados a través de una historia singular en los que confluyen con el dolor y la decepción entre los seres humanos.

El lector se encontrará con un estilo fresco y moderno de contar historias cortas pero que le permitirán ver no sólo la forma de escribir de esta autora canadiense, sino lo grandioso que son las relaciones humanas cotidianas; todas ellas capaces de crear y recrear un sinnúmero de resultados diferentes, acordes con el carácter y sentimientos de cada persona.

Por otra parte, Munro también posee una singular recreación en cada una de sus historias: la permanencia e importancia que le imprime a su país, a sus ciudades y a las historias que suele contar; en cada historia también es sensible la acotación hecha al periodo alusivo de la Segunda Guerra Mundial a la que hace referencia constantemente. Esto sin duda alguna permite que los personajes se ubiquen histórica y contemporáneamente en un lugar; las raíces no se pierden.

En la parte final de sus relatos, Munro hace un recuento infantil de los primeros años de su vida y logra plasmar aspectos como son el miedo y la percepción infantil de ver el mundo de los adultos. En el último capítulo, titulado “Mi vida querida” (también título del libro), la autora nos transporta a la dificultad que tuvo para crecer ante la relación con sus padres, la pobreza y el hecho de enfrentarse a ir a la escuela y convivir con otros niños; sin embrago, también resulta poderosa su visión relatada sobre sus vecinos y recurrentes actividades que cada uno de ellos hacía y que, a través de las conversaciones con su madre, la autora logra atrapar y describir sobre sus años mozos.

El lector sin duda alguna se enfrentará a una escritura singular pero que transmite sólo eso que pocos escritores contemporáneos logran en sus obras y más, cuando de cuentos y relatos vividos se refiere. Sin temor a equivocarnos, esta lectura catapulta a Munro en otra visión literaria; su libro resulta en un poderoso testimonio de pincelazos biográficos ya sean en historias reveladoras o en hechos consumados en su vida.


Mi vida querida. Alice Munro .Lumen. 2013, 333 pp.


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