REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
13 | 12 | 2019
   

Arca de Noé

45 años, Bach, Newton, Gloria Contreras, triunfo del cuatro


Roberto López Moreno

Hubo una vez un filósofo ruso de nombre Gurdjieff. Era hombre de ensoñaciones viviendo en esos paisajes que juntan los sueños de oriente con los de occidente y los van convirtiendo en una arquitectura de dos magias, pero magias alimentadas por las savias que provenían de una poderosa raíz sujeta a la tierra.
Fantasía y realidades conformaban este mundo del que surgió aquel hombre que se expresaba en ruso, turco, armenio y griego, cuatro formas de comunicarse entre los hombres. Pero poseía otro verbario más asombroso e inquietante, lleno de alucinaciones, que le provocaba ése su lenguaje vertebrado con prodigios.
Gurdjieff, nuestro arcádico personaje que nada de mago tenía y sí, mucho, hablaba de tres caminos y aseveraba que había uno cuarto; entonces se le conocía en “la lucha de los magos”, dentro de sus organizaciones de “buscadores de la verdad”, como el mago del cuarto camino. Él sostuvo hasta su muerte: “no son tres los caminos, son cuatro”.
En sus elucubraciones Gurdjieff aseguraba que los tres primeros caminos eran el del faquir, el del monje y el del yogui, pero que había el cuarto, y que ése era el que enfrentaba al mundo y sometía los sustratos de la magia -alcanzados con el dominio del dolor, de la soledad y de las mecánicas del cuerpo fusionadas con la concentración- a los quehaceres cotidianos. Hablaba del cuarto camino, el terrestre, el que utilizaba elementos de los otros tres y los convertía en el paso real del hombre sobre el planeta para abrir visualizaciones y concretarlas sobre expresiones de la sensualidad, de la sexualidad, de las veracidades que nos llevan desde nuestra esencia material a recorrer el cosmos.
Este hombre de tan excepcionales reflexiones, el filósofo Gurdjieff, se hacía llamar, sencillamente, “Maestro de danzas” y aquí viene la razón de haberlo evocado desde el principio de este texto. “Maestro de danzas”, solamente eso era el filósofo del cuarto camino, el “Maestro de danzas”. ¿Y se requería más?, ahora nos obliga a preguntarnos. Estamos en el centro del prodigio. Ya nos colocó en el centro del prodigio. Ya estamos en el centro de él. Ya estamos… “Maestro de danzas”, se decía, y habría el cerebro y cerraba el puño, y sí, en el cerebro abierto y en el puño cerrado le danzaba el universo.
Alguna vez, al hablar yo del trabajo de la coreógrafa y bailarina, Gloria Contreras afirmaba que se trataba de algo prodigioso porque asumía la poesía y la convertía en movimiento, poesía de cuerpo entero, que se mueve, que se traslada materia del primero, al segundo, al tercero y al triunfo de su triunfo, al cuarto camino. Es decir, la que lanza el movimiento hacia los cuatro puntos cardinales apoyada en los lenguajes perennes de la poesía.
Por eso surgió ahora ese amplio recordatorio del personaje ruso. Hablé del “Maestro de danzas”, el ruso; ahora hablo de la “Maestra de danzas”, la mexicana; entonces me subo a los bólidos de la poesía, para recorrer el cosmos desde sus polos y convertirme, por medio de esos procedimientos, en ser de carne y magia. Eso es todo. Y es más que lo más.
Maestra de danzas, Gloria Contreras, así me estoy permitiendo llamarla, ¿y qué es una Maestra de danzas? Vuela la imaginación, aterriza y nos da el resultado. Una Maestra de danzas es aquélla que conversó al mismo tiempo con Newton y con Bach, tres que se sentaron en una misma mesa para diseñar el cuarto camino, para platicarlo para dibujarlo con las palpitaciones de los cuerpos.
Ya el mismo Newton había hablado de tres leyes, la que nos instruía acerca del cuerpo inerte hasta que era tocado por alguna fuerza; la que nos explicaba del cambio de movimiento según las proporciones de los ejercicios sobre lo inerte, y la que nos aseguraba que cada actuación tiene su contra-actuación. Estamos en los umbrales del cuarto quehacer. Una fuerza mide 45 aniversarios, la otra mide 45 aniversarios también. Tres tejen su 45 presente y el cuarto camino, la poesía que modifica como atributo, suma las verdades de los anteriores 45 y las lanza al ejercicio de la multiplicación.
El maestro (la maestra en este caso) de danzas, acaba de aplicar el acto con el que está modificando lo que en el planeta y fuera de él existe. Sus instrumentos para el experimento son los cuerpos y la geometría a la que hace converger y deconstruir la ecuación para construir el lenguaje. El creativo de la maestra Contreras nos está aplicando la magia de su genio y nosotros aprendiendo del lenguaje que sobre el escenario ella atreve basada en su sabiduría de los ritmos y las potencias en juego.
Aunque nacida en la ciudad de México por cuestiones circunstanciales, como en el mismo caso de Rosario Castellanos, la chiapaneca, Gloria Contreras cuenta con un elemento más para laborar sobre el cuarto camino e imprimir sobre él las verdades de su poesía. Sureste y sol; sureste y vegetal; sureste y volcán… sureste… y tetragrámaton. Chiapas le dio parte de su fuerza, la otra la conforman los conocimientos adquiridos en Nueva York, hacia donde la necesidad de subsistir como Maestra de danzas la envió hace algunas décadas.
A su regreso a México. Gloria Contreras tuvo que demostrar que su poesía era real o sea, que era la poesía, y tuvo que enfrentarse a las irrealidades que se fueron desvaneciendo indefectiblemente ante las cuatro leyes de la Maestra de danzas. Estaban las tres primeras y la cuarta, acompañada y apoyada en las inmensidades de Bach, el otro gran padre de la mecánica del sonido.
Gloria Contreras, como resultado congruente y en contra de todas las adversidades puestas a jugar en contrajuego, terminó fundando el Taller Coreográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México, el que en este 2015 cumple 45 años de creado; es decir, los cuatro caminos contados en décadas y un raigón de cinco años más que prepara el nuevo salto.
Aquí vamos a intentar el recuento de una de las formas de los 45:
Bach, Revueltas, Shostakovich, Debussy, Stravinsky, Villa-Lobos, Händel, Vivaldi, Mozart, Dvorak, Ravel, Rachmaninov, Schubert, Berg, Chopin, Mahler, Pergolesi, Lecuona, Bizet, Haydn, Bartók, Beethoven, Tchaikovsky, Gershwin, Wagner, Varese, Ponce, Bernstein, Pérez, Franck, Moncayo, Berlioz, Boccherini, Corelli, Velázquez, Schuman, Strauss, Milhaud, Satie, De Falla, Smetana, Brahms, Liszt, Prokofiev, Mussorski… multiplicados por 4 veces 45…
Dentro de ese logrado juego de cuatros la maestra Contreras estrenó hace años la obra Sinfonía de los salmos, pieza poética dedicada a ella y a la que ella le aplicó la genialidad de que su compañía la bailara sin música, solamente con el puro ritmo de las palabras. Fue un éxito. Otro éxito del cuatro desde el talento de la bailarina, y digo que fue otro éxito del cuatro porque la obra está basada en los cuatro elementos de la materia representados por cuatro verdades del mundo zoológico.
En la Sinfonía de los salmos, en ese juego tan lleno de profundidades danzarías, la salamandra, hacía las veces del fuego; la mantarraya, del agua; la iguana de la tierra, y el cenzontle del viento. Otra vez el cuatro desde sus esencias más terrestres y otra vez en desplazamiento hacia los cuatro puntos cardinales.
¡El universo está formado por números! Es la sentencia que nos ciñe el Teniente Chang Sun Puy en El mágico número 4. Desde Pitágoras con su famoso teorema hasta Fibonacci (Leonardo de Pisa) con la secuencia de la cual nace la proporción áurea, El mágico número 4 nos transporta mediante un puente matemático por todas las razones del ser aritmético, nos advierte Víctor Eduardo Briones respecto al libro de Sun Puy. Agrego: y tales matemáticas descienden a las manos de la maestra Contreras para que ésta las convierta en raíz y en ala. Cuatro que vuela, cuatro que se desplaza sobre el piso, cuatro que da lenguaje al escenario; cuatro en el que la maestra Gloria Contreras nos vuelve a dibujar tan nuevamente.
Algunos dicen que el día del estreno de la Sinfonía de los salmos, vieron a Newton y a Bach entre las butacas, y que estaban contentos. Pero había otro hombre feliz, además del espectador universal y del autor del poema. Se trataba del filósofo George Gurdfjieff, Maestro de danzas, quien seguramente estaba festejando desde entonces los futuros 45 años de la fundación del Taller Coreográfico de la Universidad Autónoma de México. Newton y Bach, Gurdfjieff y Contreras, nuevamente el cuatro al infinito.
Maestra Gloria Contreras, felices estos 45 años de verdades y de poesía. Felicidades, Maestra de danzas.