REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
12 | 12 | 2019
   

Confabulario

Barociue


Edgar Aguilar Farías

Las abuelas cuentan esta historia, diciendo que sus abuelas se las contaron a ellas y así.
En una época muy remota, existía una sola aldea Barociue, allí como ha sido siempre, la más vieja de la tribu masca la planta ayahuasca, y con ella se comunica con los espíritus, del bosque, del río, de los cielos, de las piedras, con el siervo y el jaguar.
Pero en esa época la casa de los hombres se había quedado vacía, solo los viejos quedaban y en la aldea pululaban las jóvenes. Iban y venían de las milpas y de los ríos con jarrones de agua y con peces.
Hacían grandes bacanales, y se arreglaban el cabello con bellos plumajes, se perforaban las orejas y la nariz pare verse bellas.
Andaban con el torso desnudo y se marcaban arriba del vello de la entrepierna, en esa época.
Pero Takama, la más vieja de la tribu, la que hablaba con los espíritus, veía a las jóvenes y se llenaba de melancolía.
-Velas tan hermosas y frescas, ya era tiempo que esperaran hijos, pero no hay varón que las lleve a la choza de los hombres.
Acongojada del corazón se fue a lo más profundo de la selva, se llevó maíz y un bastón y con un pedernal contó la ayahuasca y buscó consejo de los espíritus.
Todos le hablaron, oyeron sus problemas, consultaron con entes más antiguos, pero nadie le dio solución a su problema.
Así que antes que el sol saliera recogió sus cosas y entonces al mirar al occidente vio mucha luz, como si el sol se hubiera equivocado en su salida por el horizonte.
Se puso la mano arriba en los ojos para ver y vio a un alto hombre todo de blanco incluso la cara y los cabellos eran blancos. Takama reconoció que era hermoso aquel espíritu.
Aquél se presentó como un espíritu de nombre Ad- adiyotl y le dijo a Takama.
-Me han platicado de tus penas vieja Takama, déjame conocer a tus hijas y deja que conviva con ellas en la noche
-Espíritu Ad-adiyotl, estoy muy necesitada, pero quiero que me digas con cual de mis hijas quieres estar.
-Quiero estar con todas y a todas le dejaré mi semilla, ellas tendrán hijos que las cuiden de viejas. Hijos que tendrán más hijos y perpetuar tu casa Takama
Pero Takama no se sentía a gusto con ese espíritu, así que convencida le dijo.
-Por cada hija con la que quieras estar me traerás un tapir y un mono grande, doce peces y doce aves para que los desplumemos y comamos su carne en tu honor. Y lo harás todos los días, sin descanso, porque todos los días come el hombre.
-Pero dime Takama, no habrá otra forma de convencerte, o de convencer a tus hijas -dijo Ad-adiyotl.
-A mí no, a mis hijas quien sabe y Takama partió pensando en que ya no vería más aquel espíritu blanco.
Pero al día siguiente apareció esa luz tan intensa y delante de ella Ad-adiyotl. Al verlo las hijas Barociue quedaron hipnotizadas por la belleza exótica del espíritu y muchas se arreglaron y se pusieron plumajes en la cabeza para poder ver a Ad-adiyotl
Takama con un séquito de ancianos salió a su encuentro y le dijo.
-Has traído lo que te pedí espíritu Ad-adiyotl.
-Solo he traído un presente para cualquier hija tuya, mira.
Y presentó un exquisito collar que las ancianas conservan todavía con celo.
Y de entre todas las muchachas de la tribu salió Evavo y dijo.
-Regálame ese collar, oh gran espíritu blanco.
-Eres muy linda, pero le he pedido a Takama estar con la que quiera este presente y ella me lo ha negado -dijo Ad-adiyotl
-Takama, soy ya una mujer adulta y yo quiero pasar la noche con este espíritu, de no hacerlo me iré con él.
Takama por respetar la tradición accedió, desalojó la casa de los hombres y Ad-adiyotl se quedó toda la noche con Evavo a la cual regalo el collar.
Al día siguiente regreso Ad-adiyotl, con otro collar distinto al de Evavo y se lo daría a la que quisiera pasar la noche con él, en esa ocasión fue la hermana menor de Evavo, Mixmic
Y así por cuarenta días regresó el espíritu y estuvo por las noches con cada hija Barociue y es por eso que el tesoro más valioso de las mujeres Barociue son los cuarenta y dos collares que les regaló Ad-adiyotl.
Luego de eso jamás se volvió a ver por la aldea aquel espíritu blanco, pero le dijo a Takama.
-Si me queréis tu o mis hijos, id al barranco y buscarme en la gruta al poniente.
Y sucedió que cada mujer joven se embarazo y tuvo gemelos, hombre y mujer, a los cuales se les enseñó a cazar, pescar, tejer, tallar, sembrar y hacer fuego.
Pasó el tiempo y acabó la vida de Takama y Vivitl fue la más vieja en ese entonces y en ese tiempo los hijos de Ad-adiyotl se hicieron adultos y le preguntaron a la anciana por su padre.
-Su padre es Ad-adiyotl, el espíritu blanco y él dejó dicho que si quieren verle vayan al barranco y que lo busquen en la gruta al poniente.
Y entonces los jóvenes cazadores cazaron tapires y jabalíes y las mujeres molieron maíz y tapioca e hicieron pan y atole, para honrar a su padre.
Viajaron todo un día por la selva hasta el barranco que divide la tierra y allí en la gruta señalada bajaron con sumo cuidado, pero al llegar vieron al espíritu blanco ser azotado con varas por tres espíritus barbados.
Todos los Barociue se escondieron detrás de piedras y la maleza mientras veían lo sucedido en el fondo del barranco
Al espíritu blanco le dieron de patadas y lo metieron en la gruta y dijeron a todo pulmón.
-De allí no saldrás jamás.
Y sucedió que apareció sobre las cabezas de los espíritus barbados una gran luz y por encima del barranco una enorme nube en forma de círculo, y los espíritus se elevaron por los cielos para luego desaparecer dentro de la blanca nube circular.
Luego de ver esto los hijos y las hijas de Ad-adiyotl, fueron a la gruta y llamaron a su padre, se adentraron en las profundidades de la gran gruta pero no lo encontraron, luego de hablarle solo oyeron su voz la cual les pidió lo vengaran.
Pero sus hijos tuvieron miedo y le preguntaron a su padre.
-¿Padre cómo podremos contra unos espíritus?
Pero su padre les volvió a pedir lo vengaran y fue cuando les reveló cómo hacer aguardiente con la caña y les dijo.
-Darles de beber, hasta que caigan dormidos, este licor que les he enseñado a hacer y así se volverán como los hombres. Y a ellos los encontrarán dentro de tres días en la orilla del río donde sean más profundas sus aguas, allí estarán Esuh, Ahoma y Ablama. Manden a mis hijas más bellas a bañarse en esa parte del río, que hagan comida y mientras comen dénles a beber el agua de caña que los embriagará y solo así los podrán matar.
Los hijos obedecieron, así que los hombres prepararon el aguardiente de caña y las mujeres partieron a lo profundo de la selva a orillas del río esperando aquellos espíritus, para castigarlos.
Y pasó que en la noche del tercer día un resplandor encegueció a las mujeres y bajaron de aquella puerta de luz los tres espíritus barbones.
Las hijas fingieron estar sorprendidas y les invitaron a comer como muestra de aprecio a ellos. Los espíritus barbones aceptaron y pronto les dieron a beber aguardiente y los espíritus quedaron tan borrachos que se volvieron hombres.
Fue entonces que los Barociue salieron de la espesura de la gran selva con un hacha de pedernal y les cortaron la cabeza a los tres espíritus.
Y las exhibieron en aquella orilla del río, y sus cuerpos fueron echados a las corrientes y los Bariciues vengaron al espíritu blanco que es su padre, y es por eso que al paso de los años la gente de otras aldeas o tribus llama a nuestro pueblo como Barociue que significa: los decapitadores.