REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
11 | 08 | 2020
   

Confabulario

Poemas


Héctor Ávila Cervantes

 I. INCHIOSTRO.
A mi padre.

Un copia tras otra quedaba manchada en su esencia magnífica, Primero la prueba se hacía con extremo cuidado, sin manchas, Registros perfectos y tonos adecuados, se miraba con los ojos Del sol y una vez alcanzado el cielo, se humedecía el plúmbico.

Un folio tras otro cual torre de marfil, ciudad amurallada Con hambre de guerra, sedienta de las marcas sobre
[su superficie
De hueso; carmín, cerúleo, púrpura, olivo, tostado y noche, El plano repleto de cicatrices y heridas aún húmedas, olor
[a tinta.

El tiraje en creciente y las armas en escasez también, ambas A ritmo de tiro con la esperanza de dejar una huella indeleble, Una marca en la faz terrena por la conquista lograda en minutos, Victoria celebrada por el impresor en su afán de trascender. Todos tendidos sobre una mesa esperan que alivien sus lesiones, En el espacio sólo aquellos penetrados profundamente por
[el hierro
Podían sobrevivir, los que sanaban o eran invulnerables eran
[aplastados
Por una mano divina, omnisciente, ojo afilado, decisión del
[creador.

II. EXCHIOSTRO.
Una vez consumado el rito de iniciación, los elegidos fueron
[trasladados,
Algunos a lugares de extensiones infinitas, otros a rincones
[oscuros,
Todos ellos plenos de riqueza, donde la lluvia de oro cubría
las tardes Más aciagas y deliciosos perfumes recubrían la ventisca
[nocturna.
Bodegas de volúmenes diversos resguardaban aquellos grandes tesoros, De esta forma en esos espacios oscuros, donde la calma parecía
[ gobernar,
En los instantes de soledad los pliegos marcados por la placa se
[desnudaban,
El inchiostro surgía de la profundidad más lejana y quedaba libre de
[fibras.

Metamorfosis espontánea, la mancha aquélla, ahora exchiostro, vagaba, Andaba por los pasillos de las galeras olor a tiempo y olvido, vacío, Mientras la hojas volaban en la ventisca soberanas de su pureza, ligadas Tan sólo al gofrado sobre su piel cuya pertenencia se veía a trasluz.
Tinta de seres fabulosos, de historias fantásticas tejidas de invisibles
[filamentos,
Cuentos increíbles y escenas pintadas con una espesura liviana, Con la minucia indecible con que se hila un capullo de seda, así volvían A ser uno tan sólo, el blanco y el negro, llave y cerrojo, amantes eternos.

México D.F. a 13 de diciembre de 2010