REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 07 | 2019
   

Arca de Noé

Alexis


Eduardo Marbán

Eran las once de la noche cuando Alexis arribó a casa de su amigo Luque, era una casa muy grande en la colonia Florida, el jardín era inmenso, servían tequilas de todos los colores, habían chicas vestidas con jersey pegados con el logotipo de Sauza que ofrecían a todos los que disfrutaban de la fiesta esas bebidas de todos los colores; para empezar tomaré esta bebida rosa, dijo, sabe excelente, luego bebió una azul y luego una blanca. -Este tequila es exquisito- dijo a sus amigos mientras fumaban en el patio.
Dentro de la casa estaban también las amigas de Graciela, era la hermana de Luque, Graciela había acabado la carrera de medicina y estaba haciendo la especialidad en Ginecología, le encantaba, así que los médicos y los contadores se mezclaban en la reunión, todo ello pintaba para una velada excelente.
Alexis relataba cómo su novia de la preparatoria se había ido a Europa a dar una gira cantando música mexicana becada por la Universidad, cantarían en Austria, Italia, Alemania, Francia y España, ya la extrañaba y apenas hacía dos semanas se había ido de viaje.
Alexis trabajaba en una firma de contadores, tenía veinticinco años, venía de abajo, sus padres pagaron su educación con mucho esfuerzo, pues querían que el niño estudiara en los mejores colegios de México.
El trabajo en la firma de contadores no era muy bien remunerado, pero con él, había Alexis conseguido rentar un departamento en la Colonia del Valle y pagar la letra cada mes de su automóvil.
Vanesa era el nombre de su novia, tampoco era una mujer de mucho dinero, ella había estudiado becada en el colegio y había terminado la carrera de Diseño gráfico, sin embargo, era una apasionada del arte, adoraba la pintura y el viaje por Europa le ayudaría para conocer a los clásicos en los museos, el Louvre, era su sueño y pronto se haría realidad, su colegio estaba incorporado a la UNAM y ella había sido seleccionada dentro del coro.
Alexis estaba feliz en la fiesta, su futuro no podía ser más promisorio, una novia hermosa, un buen trabajo en una firma de contadores, amigos que lo apreciaban mucho, pero esa fiesta con tequila Sauza sería un cambio en su vida.
Raquel, era la Subdirectora del Hospital donde trabajaba Graciela, era la mujer que lo había logrado todo, venía de una buena familia, tenía un departamento en Polanco de un millón de dólares, ganaba un magnífico sueldo, tenía ya cuarenta y dos años de edad, era hermosa, con un cuerpo deslumbrante, hacía diario ejercicio en el gimnasio durante dos horas diarias, pero tenía un problema, todos los hombres que conocía eran poca cosa para ella, decía eran “huecos, no sabían nada”, ella contaba con tres especialidades, toda su vida había sido el estudio y la preparación, no se había casado, pues no había llegado el momento, y “el príncipe azul” no había llegado, sin darse cuenta, el tiempo se le iba y ahora, necesitaba embarazarse, sabía que en poco tiempo ya no podría tener hijos, pero no conseguía “el marido ideal”, cuando encontraba un hombre inteligente y rico, era casado, cuando conseguía un hombre guapo, era un “pobre diablo” que no tenía en qué “caerse muerto”, cuando conseguía un hombre inteligente, por lo regular era un tipo con un cuerpo nefasto, que odiaba el ejercicio y cuando era atlético resultaba un estúpido.
-¿Será tan difícil conseguir el marido perfecto Dios? -Se decía.
Y para ella sí que lo era, cuando iniciaba una relación, se desencantaba en poco tiempo y los mandaba al mismito infierno.
La fiesta de Graciela fue un punto de encuentro para dos almas gemelas, a Raquel le presentaron a Alexis y en ese momento hubo una conexión cósmica o quizá química, a Raquel le pareció ese muchacho tierno y lleno de vida, le habló de contabilidad y ella de medicina, pero no funcionaba la plática, así que platicaron de música, a ambos les gustaba la música de los 80´s, pensaban que el cerebro de los compositores se había agotado después de esa década, luego hablaron de política, estaban seguros que los políticos del PAN les había quedado muy grande el paquete de gobernar México, la inseguridad era terrible, había más muertos que en la guerra de medio oriente, la educación, era un desastre, los niños cada vez eran más incultos y la brecha con las escuelas particulares era cada vez mayor, el país iba de pique en la economía, cada vez más pobres, el desempleo era un horror, el gobierno maquillaba las cifras para que nadie conociera la realidad, a nadie le importaba mejorarlo, los políticos mexicanos sólo querían llegar al poder para enriquecerse, era todo una verdadera vergüenza, debía uno convertirse en egoísta y tratar de educar a sus hijos por su cuenta, para poder superarse, que hablen inglés y emigren a un país mejor, los tequilas hicieron su efecto al igual que las baladas y de pronto Alexis y Raquel se pusieron a besarse, fue primero un beso, luego otro y otro más, era como si los dos estuvieran hambientos de besos y comenzaron a hacerlo sin parar; Raquel aparentaba 35 años y no 42, Alexis fingió tener más edad, la barba que cubría su cara le hacía parecer más grande y le daba un toque más intelectual, era un adicto a la lectura y podía tocar casi cualquier tema que le pusieran, así que le dijo a Raquel que tenía 35, es decir, eran de la edad.
Es muy difícil para la naturaleza humana conseguir que un hombre y una mujer no se atraigan después de conocerse, si hay un “clic” físicamente, y consideran que son afines en sus pensamientos, una pareja se puede ya sentir cerca, como si siempre se hubieran conocido, la biología así fue diseñada, así funciona la reproducción, más cuando el día de la ovulación está preparada para un nuevo ser, las sustancias químicas hacen un trabajo maravilloso.
Raquel pensó que aquel muchacho era ideal para ser su pareja en esos momentos, sus besos eran fogozos, la pareja que había buscado mucho tiempo atrás y sin decir nada más, le pidió que la llevara fuera de ese lugar, Alexis no podía creer cómo una mujer tan hermosa de manera tan rápida le pidiera estar con él, pensó en su departamento, estaba a cinco minutos de ahí, los dioses del universo le estaban poniendo la tentación y él caería dócilmente a su destino.
Alexis la llevó a la Colonia Del Valle, el departamento no contaba todavía con todos los muebles, solo con una recámara cómoda, una cocina integral, un refrigerador y un sillón, todo ello era suficiente para tener una buena noche, la ausencia de cortinas y unos ventanales grandes permitían que la luz de la luna entrara de lleno, no necesitaba prender la luz, las estrellas se veían espectaculares junto con todos los edificios que podían verse desde ahí. Alexis sacó un vino tinto de la cocina, luego unas galletas saladas con queso de cabra y paté, estaban ebrios por el tequila, no les importó seguir la borrachera en ese lugar tan íntimo.
Cuando Raquel mostró su cuerpo desnudo Alexis iluminado por la luna, no podía creer lo que miraba, un cuerpo perfecto, era como si Minerva hubiera desendido del cielo esa noche sólo para él, las luces del departamento apagadas, fue por una colcha a la recámara, la puso en el suelo, para mirar las estrellas del filmamento y realizar el ritual del amor, el vino tinto, las galletas y música de los 80 fueron los testigos de ese apareamiento, de esa noche donde las estrellas marcaban el destino del joven con la mujer madura, donde las edades no importaban, los cuerpos mostraban un cuerpo perfectamente delineado y otro jóven, en el punto perfecto, el amor los unía, esa noche era el pretexto de los dioses, Zeus fue el testigo único del amor de los humanos que se unían, unían las manos, unían sus ojos para mirarse por dentro, para mirar sus almas, eran uno solo en esa noche estrellada, los cuerpos hacían una sopa de sudores, los pechos chocaban al ritmo de los ochentas, los corazones latían al mismo ritmo, besar, morder sin dañar, acariciar y en aquel juego que deja al hombre sin pensamiento, sin razón, sólo en la búsqueda de las emociones, la mente eran un receptáculo de luces blancas que parecen estallar dentro del cerebro, que lo dejan sin pensamiento, como un festival de juegos artificiales que producen una sola luz blanca que logra llenarlo hasta que queda ciego, ciego de luz blanca.
Al día siguiente, Raquel no estaba, salió muy temprano a trabajar al hospital. Así es la vida de los médicos, no tienen vida propia, su vida es la vida de todos sus pacientes, a pesar de que dicen que no les importa la vida de ellos, que no deben relacionarse, que los ven como máquinas biológicas, que si se relacionan con ellos, luego no son objetivos en los diagnósticos.
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Roberto era un médico que laboraba en el IMSS, diario operaba en urgencias, le llegan pacientes con balas en el abdomen, apuñalados, atropellados, accidentados de automóviles, así que con la subdirectora Raquel, con la Doctora Ivonne y el enfermero Floriberto sacaba todo el trabajo de la Guardia en el servicio.
Laboraban 48 horas seguidas los días sábados y domingos, descansaban de lunes a viernes, pero, en realidad ocupaban esos días para las consultas y operaciones particulares.
Roberto era un médico con mucha experiencia, tenía ya veintisiete años en el hospital, así que cuando venía el paciente en camino hacia él, iba dando ya su pronóstico con el color de piel, por los ojos y por la forma de caminar.
Doctor, este paciente tiene dos balas en el abdomen, viene sangrando mucho, está todavía consciente. Pásenlo al quirófano, dile a Ivonne que lo anestesie, mientras me cambio de ropa.
Sabía Roberto que mientras localizaban las balas lo más importante era ir deteniendo los sangrados y mientras operaba que no faltara sangre, en minutos la vida del paciente podía perderse, después de ver los orificios de las balas, o bien, las heridas con armas punzocortantes, o el orificio que provocó el accidente automovilístico o de otra clase, debía conocer la causa, siempre había personas que peligraban y él estaba ahí para ganarle a la muerte el camino, decía que era una carrera contra ella.
Muchas veces decía a su equipo de trabajo. Si salvamos a este delincuente, espero en Dios no vayamos a ser nosotros sus próximas víctimas, nada más lo salvamos y en menos de quince días ya estará matando a las personas nuevamente.
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Ivonne era la anestesióloga, decía que debía aplicar siempre dos anestesias para que el paciente quedara fuera de sí mientras lo podían operar, aplicaba una intravenosa y otra por la vía respiratoria.
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Floriberto venía de Oaxaca, era un excelente instrumentista, tenía ya mucha experiencia en la materia e incluso antes de que le pidieran un instrumento ya lo tenía en la mano, muchas veces en la operación Roberto le decía, -¿qué haría sin usted Flori?, conoce muy bien mi trabajo, Usted e Ivonne son mis brazos verdaderos, soy un pulpo y necesito ocho brazos que me permitan salvar vidas.
Ivonne tenía ya treinta y ocho años y Floriberto 35, nunca les quedaba tiempo para su vida privada, por eso un día mientras operaban Floriberto le decía a Ivonne, que como no tenían tiempo de conocer a otras personas y no le quedaría más remedio que casarse con ella.
A Ivonne no le pareció mala esa idea, ambos eran profesionistas, ambos trabajaban juntos, tal vez Floriberto no era un hombre muy atractivo, pues era bajo de estatura y muy moreno, pero tenía cierto encanto, además de ser muy inteligente, por ello, Ivonne a partir de ese día comenzó a bromear con Floriberto y le decía esposo mío.
-Esposo mío pasa rápido las pinzas que este paciente está sangrando mucho.
Y Floriberto decía, -tienes razón Ivonne.
-Rápido Beto, porque éste se nos va.
-Ayúdame con las maniobras de resucitación Ivonne.
- Esposo mío, ayúdanos con éste que ya está en paro.
Un día saliendo del hospital le dijo Floriberto a Ivonne, -creo que nuestro matrimonio tendrá que ser en la sala de quirófano, con ropa esterilizada.
-Si y creo que en vez de padre tendremos a Roberto para unirnos en santo matrimonio.
-Creo que sí, Roberto parece padrecito.
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Habían pasado tres meses de la fiesta de Graciela; Alexis era muy feliz cuando regresó Vanesa de Europa, los planes del matrimonio se iniciaron, sólo faltaba comprar, comedor, lavadora, secadora, horno de microondas y ya, estará todo listo para el futuro de los muchachos.
-No -decía Vanesa- te falta lo más importante, sacarme de blanco.
-Pero la boda le toca a tu padre no a mí.
-A ti te toca comprarme el vestido, recuerda, eso es lo más importante.
-Tienes razón, escoge el vestido que quieras y pásame la cuenta, tenemos que conseguir iglesia, para ya casarnos.
-Te urge casarte.
-No, o más bien sí; ya quiero que vivamos juntos, mi departamento está vacío sin ti a mi lado.
Alexis tenía una vida tranquila, sin preocupación alguna, estaba en la sala viendo televisión con Vanesa, cuando el teléfono sonó.
-¿Quién es? -dijo Vanesa.
-No lo sé, espera un momento.
La voz fue haciéndose conocida poco a poco por Alexis. Era Raquel y lo que decía no podía ser más aterrador para el pobre Alexis.
Lo escuchas -volvía a repetir Raquel, -estoy esperando un hijo tuyo y espero tenerlo.
-¿Quién es? -volvió a preguntar Vanesa.
-No lo sé, creo que está equivocada señorita, aquí no es.
-No trates de hacerte el tonto Alexis, se dónde vives, ya averigüe dónde trabajas y sé quién eres, se quiénes son tus padres, no soy una idiota.
A Alexis se le doblaban las piernas, no podía ser eso cierto, ya se le había olvidado Raquel, había sido una aventura de la fiesta de Graciela, él amaba a su novia y no estaba dispuesto a perderla por esa aventura.
- Le digo que aquí no es señorita.
-Alexis quieres jugar rudo, estoy dispuesta a todo, así que debes reconocer a tu hijo, ya no eres un niño y debes enfrentar tus responsabilidades.
Sin saber por qué, colgó el teléfono y calló en el sillón.
-¿Qué te ocurre amor?, si era una llamada equivocada. Ya sé, fue una llamada de esas para sacarte dinero, no les creas, son estafadores, te llaman desde las cárceles, cuélgales, no les vuelvas a contestar, ¿qué te dijeron?
-Creo que si era una estafadora.
Sonó de nueva cuenta el teléfono y contestó Vanesa
-Mi novio no se dejará estafar por ningún tipo que quiera sacar dinero. Pero Vanesa escuchó la voz de una mujer.
-No soy ningún estafador, estoy esperando un hijo de Alexis y esto no se va a quedar así, lo voy a demandar, me oíste, dile a ese tipo que sea hombre y no se esconda en las faldas de una mujer.
-¿Quién llama?
-Me llamo Raquel y en el sillón que estás sentada, hace tres meses, tu novio y yo tuvimos relaciones viendo las estrellas del firmamento, pues no tiene cortinas, a menos que, ya las haya comprado.
-¿Quién es esa mujer Alexis?, dijo Vanesa sin tapar la bocina.
-Soy Raquel niña y voy a tener un hijo de Alexis.
En ese momento Vanesa cayó al suelo llorando y Alexis dijo:
-No vuelva a llamar y colgó el teléfono.
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Floriberto llevó al altar a Ivonne, se casaron en una capilla muy hermosa de unos monjes franciscanos y ambos se fueron de luna de miel a Cancún, Floriberto nunca había viajado al mar Caribe, conocía el mar de Oaxaca, conocía Huatulco y Puerto Escondido, el mar del caribe era maravilloso, muy tranquilo, era como estar muerto decía Floriberto.
Muchas veces había visto la muerte en los pacientes del quirófano, después de sufrir, gemir, sangrar, después del estrés que implicaba la operación para todos, venía la muerte y entonces todo era calma. Por eso, Floriberto recordaba los huracanes, todo era movimiento, las palmeras, las olas, las personas estaban desesperadas, todo era terrible y al día siguiente, todo era tranquilidad, por eso Rigoberto decía que el mar era como la muerte.
Le gustaba mojarse los pies, no se atrevía a meterse más al mar, le daba miedo.
-Ya te dije que es la muerte Ivonne.
-Qué va a ser la muerte, el mar es la vida, todo el mar está lleno de peces, de plantas, todo el mar es el que le da vida al planeta, tu idea es la más descabellada que he escuchado Beto.
-No sé, si trato de meterme más allá, visitaré a todos los pacientes que no hemos podido salvar en el quirófano.
-Aprendes a nadar en una semana, es cosa que te decidas, tu cuerpo es más ligero que el agua, no se hunde.
-Tal vez, pero me da mucho miedo el mar, sé que si me meto voy directo al mundo de los muertos.
-Qué muertos ni que tu abuela.
Ivonne trató de meter a Floriberto, pero éste se puso nervioso y lo único que se le ocurrió fue abrazar a su doncella, besarla y pedirle que no siguiera intentando que se metiera más allá de los tobillos, que mejor se fueran a la habitación a vivir la luna de miel.
Ivonne sonrió y le dijo:
-Está bien Beto, vamos -y los dos se fueron a la habitación a iniciar la luna de miel, era de día, la noche anterior se habían casado, pero no habían podido tener intimidad por la fiesta, no los dejaron dormir, la fiesta siguió hasta las tres de la mañana y a las cinco debían estar en el aeropuerto que los llevaría a Cancún.
Ivonne se quitó la ropa y Flori la suya, desnudos en el cuarto hicieron el amor todo el día, pusieron el letrero de no molestar y pidieron la comida al cuarto, de eso se trataba Cancún, dijo Flori, de no meterse al mar.
-¡Miedoso! -dijo Ivonne mientras abrazaba a su marido.
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También Roberto tuvo una noche plena, Elvira, su esposa adoraba las bodas, siempre que veía el ritual del matrimonio recordaba el suyo, tomaba de la mano a Roberto y le decía:
-¿Recuerdas?
-Sí -repetía Roberto- cómo olvidar ese día.
-Ese día fue el más importante para mí, tenemos ya veinticinco años juntos.
-Para mi son cinco minutos.
-¿De veras Roberto?
-Cinco minutos debajo del mar.
Entonces Elvira pellizcaba a Robert.
-Es mentira mujer, tú sabes que yo soy un hombre muy dependiente de ti.
-Inútil dirás.
-Como quieras, yo sin ti, no soy nada y la besaba.
Tenían veinticinco años de casados y seguían unidos los dos, tenían ya tres hijos, dos en la Universidad a punto de terminar los estudios y una pequeña en la preparatoria. Era la pata de palo de Roberto, su peor debilidad, todos los caprichos de la niña Adriana serían cumplidos por su padre.
-No debes ceder a sus caprichos, luego no encontrará un hombre que la trate como tú.
-Ése será el problema del hombre, quien la quiera, tendrá que tenerla como su padre.
-No digas eso, ella tendrá que casarse algún día.
-Que se case, pero mientras será mi princesa.
Después de la boda de Floriberto e Ivonne, Elvira se puso muy romántica con Roberto:
-Hoy toca- le dijo Elvira y se despojó del vestido.
Roberto vio a su esposa de cincuenta y cinco años todavía muy hermosa, se desvistió y dijo:
-¿A mí también me tocará luna de miel?
-Si querido- y se metieron en la cama, como si fueran niños a jugar, en el sexo, parece que la edad no existe, todos son niños jugando.
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Eran momentos muy difíciles en la relación de Alexis y de Vanesa, los dos estaban tirados en el suelo, llorando. Por fin Alexis le dijo:
-Te contaré todo y si decides no casarte conmigo, lo entiendo, tienes toda la razón, pero antes que nada debo decirte, que te amo, te amo antes que a mi vida misma.
Alexis le narró a Vanesa la Fiesta en casa de Duque, cómo Graciela invitó a los doctores y doctoras del hospital, le dijo cómo la extrañaba en esos momentos y culpó a los tequilas de aquella aventura.
Le dijo que no conocía a Raquel y que no sabía cómo habían acabado juntos en el departamento, él le dijo que había sido un error, que no sabía cómo había logrado embarazar a una doctora.
-Ella sabía lo que hacía -le dijo- seguramente quería embarazarse y yo fui la víctima, me haré cargo del niño, enfrentaré mi responsabilidad, pues no soy un niño, soy un hombre y cumpliré el pago del error que he cometido, ella es más grande, me dijo que tenía 35 años.
Vanesa vio los ojos del novio, eran sinceros, le pidió tiempo para pensar las cosas, no sabía qué decir en ese momento, sabía que lo perdonaría, la otra mujer quería quitárselo, debía ser inteligente, si lo dejaba le abría el camino a la otra, la otra, que horrible sonaba, nunca lo hubiera sabido de no ser por esa criatura que venía en camino.
¿Por qué tuvo que irse a Europa y descuidar su lugar de mujer?, ¿por qué tan cerca del matrimonio?, ¿por qué tuvo Luque que invitar a su novio a esa fiesta? y ¿por qué tuvieron que beber tequila?, ¿por qué Graciela tuvo que invitar a sus amigas de medicina? y ¿quién, quién era esa Raquel que destruía con una llamada telefónica lo que a ella le había costado años construir?
Debía hablar con Graciela e investigar todo lo relacionado con Raquel, debía conocer la verdad, no sabía si era cierto que una sola noche destruiría toda su vida o si Raquel, era amante de su novio y ella vivía engañada.
Sólo Graciela podía aclarar todo, así que después de decirle a Alexis que necesitaba tiempo para replantearse su relación, salió del departamento y se encaminó a la casa de Graciela.
°
Roberto despertó y se sintió muy afortunado, 25 años de matrimonio y la noche anterior había sido la de un hombre recién casado, no había comprado el regalo de bodas de 25 años y debía ser algo especial, se dirigió a la agencia de automóviles que estaba a dos calles de su casa y vio varios autos, después de todo su esposa lo valía, de pronto vio las camionetas 4 por 4 y decidió que su esposa moriría por una de ellas, escogió una Jeep blanca, toda equipada con faros de alógeno, marcó con su tarjeta el enganche, estaba a 24 meses sin intereses, así que era el auto ideal.
Llegó hasta el medio día con el auto y su esposa, en principio lo recriminó, ella había hecho el almuerzo para que desayunaran juntos y él toda la mañana había desaparecido, le mostró una pequeña caja y le dijo que era su regalo, como toda mujer curiosa desenvolvió la cajita y miró solo la llave automática, ¿qué es? Preguntó pero bien sabía que se trataba de un auto, la llevó a la vuelta de la calle y le dijo, condúcelo, ella abrió el auto con la llave electrónica y pasearon juntos hasta Chapultepec:
-¿Te gusta?
-Me encanta, pero tú sabes que no era necesario, mi auto todavía sirve.
-Si, pero ya tiene casi 100,000 kilómetros y dentro de poco comenzará a fallar y no quiero que te deje tirada en la calle.
-¿Tú me apoyarías?
-Si claro, pero nunca he operado un auto, sus intestinos son muy diferentes a los de los humanos y sería muy difícil sacarle un tumor.
Ambos rieron juntos, verdaderamente eran una pareja admirable, ya en estas fechas un matrimonio de más de 25 años era muy raro, la gran mayoría no alcanzaban ni 5 años.
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Cancún era increíble para todo ser humano y la Ribera maya no se diga, a los antiguos Reyes Mayas los había conquistado, Floriberto se subió a las pirámides y le dijo a su esposa que le tomara una foto y así lo hizo, luego ella subió a una de las pirámides y de pronto resbaló, en la foto aparecía Ivonne cayendo, Floriberto corrió para levantarla y le preguntó si le había ocurrido algo, ella mostró su rodilla sangrante y le dijo, no pasa de un raspón. Él trató de animarla:
-Ya no podías morir.
-¿Por qué? -preguntó ella.
-Porque ya no eres virgen, los mayas solo sacrificaban a mujeres vírgenes y tu ayer tuviste una hermosa luna de miel.
-Menso -le dijo Ivonne mientras le tiró un golpe en el hombro.
Al día siguiente fueron a Scaret, la rodilla sangrante no impidió que se metieran a los delfines, ni tampoco al río de la caverna, Floriberto no quería, pero cuando vio a los niños con sus chalecos le dio pena negarse y ello lo animó, luego visitaron Shel Ha y hasta un submarino rentaron que los llevó a los corales, se impresionaron al ver a las enormes tortugas marinas que se desplazaban como naves espaciales dentro del mar.
-A eso le llaman lentitud -dijo, Floriberto- ya quisiera yo nadar como esa tortuga.
-Ya te dije que nos metemos en un deportivo y en una semana estas nadando Beto.
-Está bien, así le perderé miedo al mar.
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Vanesa llegó a la casa de Graciela y tocó no solo el timbre, sino también la puerta. ¿Quién es?, dijo Graciela cuando escuchó los toquidos, ya voy, no hay porqué tocar tan fuerte.
-¿Qué te pasó amiga? -le dijo Graciela a Vanesa cuando la vio envuelta en llanto.
No pasaron ni diez minutos cuando Vanesa relató los últimos acontecimientos, incluyendo la fiesta, la aventura de su novio con la tal Raquel y no sólo eso, sino también la entrevista telefónica que la dejó tirada en el suelo llorando y mientras lo relataba, la angustia regresaba a ella y volvía a llorar desaforadamente, Graciela la abrazaba y también lloró, pues el sentimiento de impotencia ante los últimos acontecimientos lo ameritaban.
-Definitivamente fue una trampa de Raquel -le dijo Graciela- todos en el hospital sabemos que es una lacra de mujer, los hombres le temen, ella ya había dicho que quería tener un hijo, pero en el hospital nadie se animaba, pues le tienen miedo, si siendo la jefa es altanera y prepotente, imagínatela de pareja, además tiene muchos más de 40 años, Alexis es un niño para ella, no sé cómo pudo enredarlo, si vi en la fiesta que platicaba con ella, pero creí que no pasaría de eso.
-Alexis siempre ha sido muy sociable, seguro que ésta lo enredó y pronto lo hizo caer.
-Además amiga tú ya tenías tiempo en Europa y sabes que los hombres son muy débiles, creyó que era un buen conquistador y no se dio cuenta que esta gallina vieja le tendió una trampa, él era un polluelo, ¿qué hará Alexis?
-Dice que es hombre y responderá, pero que me ama y se casará conmigo, pues no piensa destruir su vida por una aventura.
-No lo dejes amiga, de esos hombres ya no hay, Alexis bien puede huir como muchos y a ver ¿dónde lo encuentran?, cambiarse de ciudad, dejarte a ti y buscar otra vida, en cambio, piensa hacerle frente al problema, además se casará contigo, piénsalo, de esos hombres ya no hay. Imagínate: renta, no ha comprado muchos muebles, si renuncia al trabajo, ya tiene cédula y experiencia, se va a Mérida, busca trabajo, lo consigue, te deja a ti y se deshace de esa bruja de Raquel, y él como si nada, no pierde más allá de su trabajo, que hasta donde sé, le pangan poco.
-Ése es el problema, no gana mucho y tener que compartirlo con un hijo, cuando nosotros ni siquiera tenemos uno, pienso que lo mejor será olvidarlo amiga. Y se ponía a llorar, Vanesa sentía que su mundo se desmoronaba y ahora al confirmar la versión de su novio, sabía que no podría dejarlo, sabía que debía apoyarlo, pues era capaz de casarse con Raquel si ella lo dejaba, todo con tal de cumplir un compromiso, Raquel era una bruja y debía pagar las consecuencias de su engaño, si ella se casaba con Alexis, entonces ella pegaría un grito al cielo, de alguna manera era una venganza en contra de la mujer que intentaba quitarle a su novio, creía en ese matrimonio, ella lo deseaba y así sería. Alexis sería su esposo. Tenía razón Graciela, hombres de esos quedan pocos, no cualquiera acepta su responsabilidad, Alexis era todo un hombre aunque tenía sólo 26 años, esa madurez la animaba a casarse con él, pero la criatura que venía en camino arruinaba su felicidad, ¿por qué los hombres son tan tontos?, ¿por qué es tan fácil que una mujer los anime para irse a la cama con ellos?, cuando el sexo los atrapa ya no razonan, se les olvida el cerebro, se convierten en presas fáciles, pueden ser llevados al matadero sólo por sexo, es una forma muy fácil para robar a un hombre, para secuestrarlos, para matarlos, el sexo los deja sin razón.
-Recuerda -dijo Graciela- los hombres tienen dos cabezas, cuando una se llena de sangre, la otra se desconecta, por eso no piensan cuando van a tener sexo, su cerebro se les seca.
Rieron las amigas al llegar a sus conclusiones, pero eran ciertas: un hombre cree que conquista a una mujer y en realidad, ella lo conquista y puede hacer lo que quiera con él, mientras él está contento con su premio, ¿cuál? un orgasmo, entonces el hombre pierde todo lo que tiene, con tal de tenerlo, pierde a veces todo lo logrado en su vida, su familia, su dinero, su dignidad, por eso son muy débiles amiga -decía Graciela a Vanesa- necesitas cuidarlo y educarlo. Raquel seguro lo destruirá, te lo quitará y ella es muy rica, tendrá su muñeco.
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Roberto y su mujer disfrutaban la camioneta yendo de un lado de la ciudad a otro, el auto era cómodo, el teléfono celular se adaptaba al radio, todo era eléctrico, la camioneta era otra cosa a lo que estaban acostumbrados, tenía sensores para la reversa, es más, una pantalla se encendía cada vez que se activaba la reversa, con un botón el auto se estacionaba sólo, bastaba con accionar el pedal del acelerador y con un botón el auto media a los autos estacionados y podía virar solo el volante.
-Esto es tecnología Roberto.
-Claro mujer, te mereces lo mejor por aguatarme veinticinco años.
El problema de la camioneta nueva en un barrio de clase media, fue que pronto los vecinos supieron de ésta, todos los veían y muchos de los vecinos morían de envidia al ver la camioneta nueva.
Pasaron quizá tres meses, eran las seis de la tarde y Roberto le dijo a Elvira que metiera la camionta, mientras él bajaba unas macetas que compraron en Xochimilco para la parte de enfrente de la casa, Roberto bajó las pesadas macetas y Elvira de pronto intentó gritar, pero su grito fue cortado.
-¿Qué te pasa mujer? -Decía Roberto cuando sintió el frío de un arma en la cabeza.
-Cállate Pendejo, si no recibirás un balazo en la cabeza, tú, pinche vieja, métete a tu casa y calladita, si no quieres recibir varios tiros en la espalda.
Elvira lloraba de la impresión, Roberto le dijo:
-Tranquila mujer, no hagas nada, obedece.
-Que te calles pendejo -dijo uno de los hombres mientras golpeó a Roberto con la cacha de la pistola en la nuca, su mujer intentó abrazar al marido para que no callera, pero el otro le dijo.
-Las llaves, rápido -y Elvira las entregó. -Si llaman a la policía están muertos rucos.
En unos segundos los dos ladrones desaparecieron, Elvira ayudó a Roberto a incorporarse y lo llevó a la casa para limpiarle la sangre que escurría por todos lados:
-¿Te sientes bien?, llamaré a una ambulancia.
-No te preocupes por mí, ¿dime tú cómo te sientes?
-¿Esos bandidos ya huyeron? O ¿crees que nos estén vigilando?
-Cómo crees mujer, ellos ya van al otro lado de la ciudad, sólo querían la camioneta.
-¿Para qué la compraste Roberto?, nos hubiéramos quedado con el auto viejo.
-También roban coches viejos mujer, ya nos tocaba.
-Pero las camionetas llaman más la atención, nuestra vecina Virginia ya me había dicho que nuestro coche llamaba mucho la atención en este barrio, eran unos chamacos como de veinte años, no me fijé en el que te encañonó a ti, sólo en el que me golpeó a mi mujer.
Llamaron a la policía y después de quince minutos se presentó una patrulla.
-¿Cómo se siente?, ¿quiere que llame una ambulancia?
-No se preocupe, solo fue un golpe que abrió la cabeza y sangra, mañana me sacare una radiografía en el hospital o una tomografía para descartar que exista algún daño, Usted ya voceó las placas de la camioneta oficial.
-Sí ya reportamos a todas las unidades del robo, si la encuentran nos informarán de inmediato.
-Claro.
-¿De quién era la camioneta?
-De mi esposa, fue un regalo que le di de 25 años de casados, pero creo que ya lo disfrutarán otros.
-Es verdad doctor, tienen que acompañarme a la delegación para levantar la denuncia y declarar cómo fueron los hechos.
-Sí claro oficial, a dónde nos lleve la levantaremos.
-¿Se acuerdan cómo eran las caras?
-La verdad yo no lo recuerdo -dijo la mujer.
Yo sí -dijo Roberto- su cara me quedó grabada y si lo vuelvo a ver, seguro lo reconocería.
El policía los llevó a la comandancia a poner la denuncia en contra de los ladrones y los describieron para realizar el retrato hablado.
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Alexis y Vanesa se casaron, todos los amigos fueron a la boda, que por cierto no tuvo fiesta, fue una reunión en un jardín de Coyoacán, las risas de los amigos, los abrazos, las fotos, todo era felicidad, eran jóvenes, les esperaba un gran futuro a los dos, sólo empañaba a la futura pareja, la menor que nacería dentro de otros meses, la pequeña Emma, la hija del joven Alexis y Raquel, la Subdirectora del hospital que por cierto, no fue invitada como era natural a la celebración.
Raquel estaba en su departamento ese día, sumida en llanto, se enteró de la boda y juró que se vengaría de Alexis, pues al ser hombre, era igual que todos los demás hombres, sólo querían disfrutar de las mujeres, pero no se hacían responsables de los hijos, los dejaban tirados y nunca más los volvían a ver, el odio de Raquel hacia los hombres era enorme, Alexis merecía también su odio, no le correspondía ser feliz ese desgraciado, debió pedirle a ella que se casara y no dejar a la criatura sin padre, en fin, quizá eran las hormonas, lo cierto es que Raquel no deseaba felicidad a la pareja, de hecho deseaba que fueran desgraciados, que no tuvieran momentos de amor, que sufrieran y de eso ella se encargaría, no los dejaría en paz, llamaría frecuentemente para pedirle dinero a Alexis para los pañales, para la leche, para las medicinas, para los médicos, para las colegiaturas de las escuelas en donde inscribiría a Emma, no lo dejaría un minuto sin recordar el error que había cometido esa noche, esa sería su misión, Alexis era el representante de los hombres, los hombres sin sentimientos que se casan con otra persona sabiendo que tienen a una mujer embarazada; ¿por qué los hombres eran tan insensibles?, ¿por qué los hombres no se hacían cargo de sus hijos? Sólo les gustaba disfrutar del sexo, pero no les gustaba hacerse cargo de las criaturas que eran suyas, aunque la mujer las llevaba en el vientre, sin su ayuda jamás podrían tenerlos, necesitaban de la ayuda de los hombres y ella, Raquel, aunque deseaba tener un hijo, nunca se imaginó las náuseas, los mareos, los vómitos y los malestares del embarazo, pensó que moriría con esos síntomas, aunque sabía que eran naturales, muchas veces les decía a las mujeres que eran normales, que no debían quejarse tanto y ahora que ella los sufría, no lo soportaba, mientras ella se moría, Alexis y Vanesa brindaban por el futuro, por el amor de dos jóvenes que se amaban y que tendrían sus propios hijos en un matrimonio estable y ella sola, sin nadie que le tendiera la mano en esos momentos incómodos, sin nadie que la abrazara y le dijera:
-Te amo mujer, te amo, no estás sola, tu pecho y el mío están juntos, porque somos uno, tú yo y ella, los tres somos uno.
Mientras Raquel sufría, Vanesa aventaba su ramo y justamente lo atrapaba su amiga Graciela, quien dos días antes informó a Raquel de la boda de Alexis, pues cuando la mandó llamar para preguntarle sobre la residencia, aprovechó para preguntarle de Alexis y con un poco de picardía le dijo:
-Seguramente está en los preparativos de su boda, se casa el sábado.
Raquel fingió no escuchar, aunque por dentro se consumía y juraba vengarse del padre del bastardo, pero Emma, la hija de Raquel, no merecía ese sentimiento de la madre, de hecho cuando nació y vio la luz, era una niña feliz, a pesar de la madre que la parió, Emma fue una niña hermosa, llena de vida y su mundo fue interesante.
Sin embargo, Emma, fue el pretexto del odio de Raquel a los hombres, todos los hombres eran unos insectos que no merecían nada, Alexis que era el padre de su hija debía pagar por ello, no sólo con dinero, sino con su vida, además, el cuerpo perfecto que ella tenía, día a día era destruido por el crecimiento del abdomen, destruía la piel y formaba estrías.
Cada vez que hablaba insultaba a Vanesa y al pobre muchacho, que tuvo que batallar recién casado y con una niña fuera del matrimonio, por una aventura con una mujer mayor que él y que ella buscó sólo para hacerlo padre antes de tiempo, una noche de copas fue un ancla en tierra que evitaría que zarpara a puertos distantes el barco del destino.
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No fue tan feliz el matrimonio de Floriberto e Ivonne, a pesar de que ambos trataron de adaptarse a las costumbres del otro, eran muy distintos, Floriberto venía de un pueblo de Oaxaca y a Ivonne le parecía un cochino, no quería bañarse a diario, como ella lo hacía, no tendía su cama, no levantaba su ropa sucia, ni la lavaba, estaba acostumbrado a que la mujer debía hacer todo lo relacionado con el hogar, en cambio, Ivonne era citadina, nació en la Ciudad de México y aquí los hombres ayudaban en las labores de la casa, debían colaborar, la mujer no era su criada. Por lo menos eso le decía Ivonne a Floriberto, iban los viernes a oír misa, era el único momento en que disfrutaban un poco de paz, cuando salían, Ivonne compraba un billete de lotería que el señor Ramón le apartaba, siempre el mismo número, Ivonne soñó con él cuando tenía veinte años y su tía Ofelia le dijo que lo comprara siempre, pues ella conocía a una amiga que así había logrado el premio mayor y con ese dinero la había invitado a Europa; la verdad a Ivonne no le hacía falta dinero, su madre tenía varias casas y las rentaba, de ahí vivía, pero a la mamá le desesperaba Floriberto, le dijo a Ivonne que ya no le daban ganas de darle dinero a ella, pues Floriberto se la pasa tomando desde temprano sus cervezas, aunque ganaba su dinero, como el horario era de sábado y domingo, de lunes a viernes lo veía tirado en la cama viendo televisión y eso la desesperaba, además Ivonne tenía muchas operaciones entre semana y Floriberto no quería ayudarla. Eso fue complicando el matrimonio, saliendo los viernes de la misa, ella y su madre desayunaban en un restaurante de chinos, donde preparaban un pan y un café delicioso, ése era el mejor día, todos los demás eran de pelea por la falta de adaptación en las costumbres de la citadina y del provinciano; muchas veces le decía Ivonne a su mamá que estaba mejor sola que con el holgazán que tomó por esposo, pero ¿qué hacer?, no podría regresar en el tiempo, Floriberto tampoco era tan feliz con Ivonne, creyó que un matrimonio lo alejaría de la soledad que sentía en la ciudad, en realidad añoraba su pueblo, era mucha tranquilidad estar tirando piedras al río, ver el ganado, los pollos correr tras las gallinas; allá, el reloj avanzaba muy lentamente y aquí en la ciudad todo era rápido, las manecillas avanzaban tan rápido que no podía hacer muchas cosas, el hospital lo absolvía y ahora el matrimonio le robaba el poco tiempo que tenía para él, además, a Ivonne no le gustaba su pueblo, la llevó un día a la casa de sus padres y no quiso cerrar los ojos en las noches, decía que los animales y los insectos la matarían, solo porque un alacrán se metió a su zapato bastó para regresar corriendo al día siguiente, después de doce horas de carretera, era otra vida a la que ella no estaba acostumbrada y no la cambiaría Floriberto. Fue un error el matrimonio, además, el sexo no fue lo que él soñó, Ivonne era una mujer muy conservadora y él estaba acostumbrado a algo más rudo, conoció a muchas prostitutas en la ciudad y le daban espectáculo, en cambio, Ivonne era muy recatada y su educación no le dejaba hacer muchas cosas que Floriberto soñaba, para colmo, un día le contó a Ivonne de sus aventuras con prostitutas e Ivonne le dio asco, pensó que Floriberto era un germen y que quizá la infectaría de algún virus, así que el sexo era algo peligroso con ese hombre de campo, con preservativo siempre, tuvo que hacerse estudios de sida y de enfermedades venéreas para demostrarle que estaba sano, pero a Ivonne eso no la convencía, el sexo para ellos fue algo raro y hasta peligroso.
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Cuando Roberto se jubiló decidió poner un consultorio particular con sus amigos jubilados, compraron una casa y no sólo fue consultorio, también pusieron un quirófano, para operaciones y como lo hicieron en una colonia Popular de Iztapalapa fue un éxito, mucha gente sin recursos acudía con los médicos jubilados, no sólo sabían mucho, sino que les cobraban barato, así que siempre estaban llenos de trabajo. Ése no era el sueño del retiro de Roberto, él quería dedicar más tiempo a su esposa y ahora era peor, casi no la veía.
Realmente Roberto pensó que era tiempo de una vacaciones, de hecho estaba cerrando la clínica, eran cerca de las ocho de la noche, cuando de pronto tocaron a la puerta en forma alarmante, doctor, le traigo un hombre con una bala en el tórax, seguramente le perforó un pulmón, mi anestesiólogo ya se fue, llámenle por favor, dijo a su secretaria, dile a Luisa que se ponga la bata y que la espero en quirófano, es una emergencia.
El Doctor Roberto se puso la bata entró al quirófano, no había llegado todavía el anestesiólogo, de pronto vio la cara del hombre que tenía en la mesa de quirófano, y sin quererlo recordó la pistola en la cabeza, era el mismo tipo que le golpeó la nuca cuando le robó la camioneta, vio cómo el otro tipo le apuntaba a la esposa mientras le pedía la llave, él recordaba perfectamente esa cara.
-Fue él -dijo de pronto a su enfermera.
-¿Quién doctor?
-Fue él el tipo que me golpeó la cabeza y robó la camioneta de mi esposa hace cinco años. Comenzó a temblar de miedo y se sentó en la silla, era como si estuviera en el momento del robo, el nerviosismo se apoderó de él.
-No puedo salvarle la vida, no puedo Luisa, dile a mi secretaria que llamen a una ambulancia, yo no voy a salvarle la vida, él estuvo a punto de quitarme la mía, ahora no seré yo el que lo salve. Y empezó a llorar.
-Doctor, no se preocupe, sabemos que no está en condiciones de operar, así que llamaremos una ambulancia para que lo lleve a un hospital, les diremos que no tenemos personal en este momento y que pedimos que lo trasladen.
-No puedo Luisa, te lo juro, no puedo, es más, tengo ganas de hundirle el bisturí en el pecho, así, no puedo ser yo el que lo salve, no le puedo hacer daño. Mi vida y la de mi esposa estuvieron en peligro por su culpa, no puedo operarlo, no sería ni ético, ni profesional. Y seguía envuelto en llanto. Por mí, que se muera. Dijo con una voz ronca por el llanto.
En eso llegó el anestesiólogo y Luisa lo puso al tanto, no podía ser, era el criminal que casi mata a su jefe y ahora la vida de ese hombre estaba en sus manos, qué sería lo correcto, salvarlo para que vuelva a robar y mate a personas honestas como la esposa del doctor, ¿cuántas vidas este tipo había perjudicado?
-Doctor Roberto, usted váyase a su casa, nosotros nos encargaremos, no se preocupe, ya le hablamos a su amigo Ricardo para que lo opere, entúbelo Luisa.
Y mientras lo entubaba Luisa dijo:
-Doctor Roberto, no se preocupe más, el paciente ya falleció.
Roberto se quedó mirando a la nada, quizá si él hubiera actuado rápido se hubiera salvado, pero no pudo, tenía ganas de dejarlo morir y de alguna forma, así lo había hecho, tenía que morir, era lo mejor para todos, era lo mejor para él, no ayudaría a quien lo robó y puso en riesgo la vida de su esposa.
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Era Lunes y Floriberto llevó a Ivonne a misa, después del ritual, Ivonne le pidió que cambiara el billete de lotería, para que comprara otro, como cada viernes, un nuevo billete con el mismo número; Floriberto fue a la tienda de billetes, la madre de Ivonne, ya era una persona grande, tenía cerca de ochenta años y había que ayudarla a trasladarse de un lado a otro, así que Ivonne caminó con ella hasta el lugar del desayuno, el Restaurante de Chinos; Ivonne se moría por un pan recién hecho y su café con leche, así que de inmediato pidió a la mesera el chuz, me encanta mamá:
-Tu puedes pedir otro, el médico te deja comer sólo uno a la semana, no te hace daño, que te lo traigan.
-¿Dónde andará Floriberto?
-No lo sé, sólo iba a pasar por mi billete ma, creo que se perdió.
Ante la tardanza, Ivonne pidió unos chilaquiles con huevos estrellados, y su mamá unas enchiladas verdes con queso, le voy a pedir a Floriberto su café y su pan con una torta de milanesa con queso, siempre pide lo mismo, así que no creo que se moleste.
-A veces mamá te admiro, el matrimonio es muy complicado, los hombre son unos flojos, no saben hacer nada, todo para ellos es muy complicado, piensan que somos unas sirvientas, no se dan cuenta que cuando una mujer es profesionista deben también ellos cooperar con nosotras. En el pueblo de Floriberto mamá, las mujeres les hacen todo, son sus esclavas, a veces pienso que debió casarse con una mujer de su tierra, pero como dices, cielo y mortaja, del cielo baja, ¿así es el dicho mamá? Y seguía hablando y hablando Ivonne.
Terminó su desayuno, su madre también, pidió una coca cola.
-Se enfrió su desayuno y este tipo se perdió, te dije mamá, vamos a casa, si no regresa, que se vaya en camión, es mi coche de todos modos, ni para manejar sirve, siempre se pasa los topes sin detenerse.
Pidió el coche y regresó a casa, y las horas siguieron y siguieron, cuando había anocheció, llamó a la policía, a los bomberos, a todos para preguntar por su esposo, a sus amigos y nadie sabía nada.
-¿Dónde estará este hombre? se lo tragó la tierra.
Ivonne estaba nerviosa, México vivía mucha inseguridad y seguramente lo secuestraron y si llamarán para pedir rescate, no eran ricos, pero la mamá de Ivonne tenía varias casas y seguramente ella las heredaría, algo podían pedir por Floriberto.
-Y si ¿está muerto? – dijo a su madre.
Ya muchas veces lo había deseado ante la desilusión de su matrimonio, pero no se veía viuda, era sólo un decir, era un deseo muy oculto, no se había atrevido a decírselo a alguien, se lo había guardado muy dentro, era una mujer que jamás lo diría, sólo llegó a sentirlo, pero ahora que Floriberto no aparecía, tal vez estaba muerto y ella se sentía extraña, era su pareja y se sentía sola, bien o mal, estaba un hombre en la casa, ella y su mamá eran mujeres y tener un hombre era importante en estos tiempos de violencia, Floriberto no aparecía, así pasó la noche, sin poder pegar los ojos, nunca, desde su matrimonio Floriberto había faltado a casa, ello indicaba que algo le pasó, fue a operar a un paciente particular el miércoles con ojeras y les contó a todos lo ocurrido y una de sus amigas con picardía le dijo:
-¿Qué tal si te sacaste la lotería y Floriberto se fue con el dinero?
Todos rieron, era ridículo, tenía ya varios años comprando el mismo número y nunca se había sacado premio alguno, sin embargo, era una posibilidad, al día siguiente, el viernes fue a la tienda de billetes y la vio el vendedor y le dio un abrazo y le dijo:
-Desde que somos ricos ya no hablamos.
-¿Cuál ricos don?, estoy muy nerviosa porque no encuentro a mi marido.
-Vino el señor y lo felicité el viernes por el premio, le dije que no se olvidara de mí, que se aceptaban regalos y me dijo que iría a avisarle doctorcita, usted ganó por fin, usted fue la premiada. Y mientras le decía eso el billetero a Ivonne la consumía el coraje, Rigoberto se había ido con el billete premiado, se había ido con el dinero y para fue para decirle nada, huyó como un ladrón, se había llevado el billete, la dejó por el dinero, no regresaría nunca, no estaba muerto, estaba de parranda con el dinero de ella, con el dinero del premio que había esperado durante años y ella, se había quedado esperándolo, esperándolo para siempre. Floriberto se fue, se fue con su billete premiado, seguramente se había ido a Oaxaca, eran treinta millones de pesos, o se había ido a donde ella no lo encontrara, se había ido con todo el dinero a un lugar donde nadie lo encontraría, a vivir una nueva vida, a donde hubiera una mujer que lo quisiera, era un hombre nuevo, nuevo y nunca más lo volvería a ver ella y con una rabia que quisiera matar al hombre con el que se casó:
-¿Dónde está ese maldito?, merece que lo maten.
Para Ivonne merecía que lo mataran con todo el dinero, pero nunca más supo de él, se lo tragó la tierra, Floriberto fue un misterio para todos, sólo se supo que le mandó construir una casa a su mamá y ella le dijo que se fue a vivir a otro país, ella pensó en Estados Unidos, pero no, nunca habló inglés, más bien, pensó que se fue a otra parte de México y vivía del dinero que le robó, a seguir su vida de flojera, entonces pensó que ese dinero se acabaría y seguro viviría en la pobreza sus últimos días, ése fue su consuelo, seguro el holgazán ese viviría sus últimos días en la miseria y ese fue su consuelo, el que hace mal le va mal, no puede irle bien a un desgraciado.
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Fue una fiesta en casa de Luque, su hermana Graciela invitó a todos los médicos del hospital, menos a Raquel que era enemiga de su amiga Vanesa, todos estaban en su casa de la Florida, contrató un grupo de música de jazz, era hermosa la casa, los médicos se sentaron en una mesa y cada uno fue relatando los sucesos de la vida, estaban todos unidos, Roberto, relató la muerte del asaltante otra vez; Vanesa como Raquel los molestaba seguido, cada vez que podía llamaba para insultar y hacerles la vida imposible, ellos habían tenido un hijo varón, así que Alexis decía que tenían ya a la parejita y que cuando Raquel no llamaba se sentían raros, que los insultos de la doctora eran ya parte de su vida, hasta la extrañamos cuando no nos habla; Ivonne bromeaba sobre la huida de Floriberto, les decía que nunca, por ningún motivo le dieran dinero a sus esposos, que si podían, huían con él, o la otra, que era muy caro pero valía la pena para deshacerse de ellos, era mejor que mandarlos matar y todos reían.
El amor, el odio, eran temas que merecían ser contados por todos, aunque ya se conocían las historias, lo importante en la fiesta era volver a vivir esos momentos, era brindar y que la vida siguiera su curso, al fin y al cabo, el hombre es un ser de anécdotas y la vida, un bolso donde se guardan todos esos recuerdos.