REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 07 | 2019
   

Arca de Noé

Francisco I. Madero


Eloísa Álvarez

Bien vestido, todo el tiempo mostrando las entradas de su cabello y algunas veces portando un sombrero de copa de baja estatura y una barba de candado impecable, ojos profundos, con una Mirada bondadosa con un gran temple, inteligencia y creatividad.
Había en él un humanismo difícil de comprender para muchos.
Durante su estancia en París descubrió a través de sus encuentros con el movimiento espiritual de esa época y sus encuentros con varios personajes dentro de este mismo continente, una conexión ética entre la mente y el corazón. No como muchos creyeron que su conocimiento residía en mover objetos y tocarlos o en pinturas que cobraban vida.
Él creía totalmente que había reencarnado con el propósito de participar en el advenimiento de una edad dorada que acercaba para México su espiritualismo y no su espiritismo como muchos creen.
Buscando siempre humanizar el poder se adentró en el conocimiento del Bhagavad–Gita, donde se completaba con sus conocimientos adquiridos en París y que influenciaron su carrera política.
Su Manual Espiritual publicado en 1911 bajo un seudónimo y su Plan de San Luis Potosí en 1910 están íntimamente conectados.
Siendo esto “La comidilla” de muchos de la sociedad mexicana de aquel tiempo.
Los trabajos de caridad eran una tradición en su familia pero Francisco los llevaba al extremo.
Funda un hostal donde ofrecía cama y comida, sus obreros gozaban de exámenes médicos y altos salarios. Decide también hacerse Médico Homeópata.
Su acción política estaba lejos del egoísmo y mezclándose en los asuntos, sabiamente forma 37 clubes políticos en el estado y es presidente en el Club democrático, Benito Juarez y financia también el periódico El Demócrata.
Madero es influenciado por sus ideas espirituales creyendo que ciertos espíritus reencarnan en diferentes personajes con el fin de salvar al Pueblo del yugo de la tiranía porfirista, y así cumplía con un deber que para él era sagrado. Y totalmente en contra del poder absoluto.
Madero propone volver a la Constitución de 1857 y organiza un partido baja el lema “Sufragio efectivo no relección” y da numerosas giras por todo el país fundando clubes en cada estado.
En el fondo él no quería La Revolución sino un cambio pacífico, electoral democrático.
Madero dicía que Porfirio no era “gallo” para él, pero que habría que iniciar una revolución para derrocarlo. Poco después, a finales de mayo de 1911 Porfirio Diaz renuncia terminando al fin su dictadura y el 7 de junio Madero entra triunfalmente a La capital Mexicana.
Mas que recordar su calvario o sus tendencias espirituales deberíamos reconocer que en sus apenas 15 meses que duró en su presidencia propuso la educación agrícola , reorganiza el crédito al campo, proyectó la colonización, la conservación de recursos naturales, el deslinde y ventas de tierras nacionales, creó estaciones de experimentación agrícola, se propició al movimiento sindical, se abrió la libertad para los anarquistas. Se crearon escuelas industriales y comedores escolares, se dieron en el sureste conexiones ferrocarrileras, se comenzó la construcción de carreteras importantes.
A él se le debe la política de descentralización más decidida y clara del presente.
Su deber principal había sido el de dar libertad política al pueblo mexicano esperando que el pueblo tome esta libertad con responsabilidad.
Traicionado por varios e incomprendido por muchos, en Febrero de 1913, es asesinado por órdenes de Victoriano Huerta.
¿Por qué prestaría oídos sordos a las advertencias de su propio hermano respecto a Victoriano Huerta?
¿Por qué dejaría en su gabinete a porfiristas?
¿Por qué detendría varios planes con Zapata?
Quizas por su afán concilidiador y un desequilibrio entre su carrera política y su búsqueda espiritual.