REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 07 | 2019
   

Confabulario

Foro de aforismos y reflexiones


Roberto Bañuelas

Defectos

• Los defectos y los vicios, desgraciadamente, no se estropean con el uso.
• La vanidad es un defecto inconsciente.
• También los defectos tienen su mérito: suelen causar más efecto que algunas virtudes.
• No es necesario padecer defectos físicos para adquirir defectos morales.
• Es un grave defecto moral criticar los defectos físicos.
• Llega un día en que las mujeres bellas dejan de serlo: ése es su defecto.

Delito

• Dar dolor, provocar miseria, robar la vida, es un delito diario sin castigo.
• En todo delito, ni el perdón ni el castigo reparan la falta cometida.


Democracia

• La democracia favorece la libertad de expresión, razón por la cual al dictador, al tirano y al demagogo se les llama gober¬nantes.

Democracia dogmática

• La conducta de los creyentes religiosos y los entusiastas de la democracia cristiana, se parecen en su obsesión de esperar la realización del milagro consistente en la solución de todos sus problemas económicos.
• La democracia sigue siendo un experimento en que los pueblos tienen el derecho y el poder transitorios de elegir a sus opreso¬res permanentes.
• El equilibrio entre la libertad y la represión no es democracia, sino democradura.
• La democracia es el gobierno del poder de una clase para el pueblo, y, de ser necesario, también contra el pueblo.
• La democracia sigue siendo la fuerza de un partido que designa gobernantes sin el pueblo y contra el pueblo.
• En la práctica, la democracia no es el poder del pueblo, sino el poder y el pueblo.

Demonio

• Si el demonio existiera como un ser poderoso, la mayoría de los que creen en la existencia del alma ya se la hubieran vendido.
• El demonio era un ángel gregario; pero un día cayó en la terrible tentación de ser inteligente y autónomo por cuenta propia: ése fue su pecado.
• El demonio es una criatura que se reproduce con el mal organi¬zado por una sociedad injusta.
• El hombre no se siente merecedor del bien y, para justificar el mal, inventó al demonio.
• A pesar de todas las calumnias y los exorcismos, el demonio goza de prestigio literario y operístico.
• Si lo que sabe el diablo se debe a su vejez, entonces no es tan diablo.
• No todos los ángeles caídos llegan a demonios.
• Al demonio se le invoca siempre para la realización de negocios perversos.
• El demonio es un solitario que, cuando se le llama, otorga beneficios a cambio de un poco de compañía.

Derecho

• El derecho es el privilegio del fuerte trasladado a la suma de los débiles.

Desgracia

• Existe la desgracia de no ser feliz y la de querer serlo aún más.
• La obsesión por la felicidad es el miedo a la desgracia.

Destino

• El destino es la suma de lo que se vive contra la adversidad y la muerte.
• El destino es la presencia del hombre, con su capacidad o su impotencia, frente a determinadas condiciones sociales existentes.
• El destino no deja de ser una meta lejana por un camino difícil.

Dicha

• Como un péndulo hipnotizado transmigran los sueños y la pasión hacia la esfera de la dicha ilusoria.

Dictadura

• Todos los gobiernos son dictaduras, pero algunas, para desgra¬cia de los pueblos, degeneran en tiranías.
• La oratoria sobre el patriotismo, la libertad, la democracia, las promesas y los actos demagógicos forman el diario disfraz de cada dictadura.
• En la democracia, el pueblo vota por una figura acrecentada por la propaganda, la cual resulta tan extraña a las mayorías como pudiera serlo un gran compositor, un científico, un filósofo, un profeta alucinado, un santo escondido o un inventor innecesario en el siglo XXI.
• Los dictadores son puentes antropológicos entre la bestia y el político.
• Los dictadores saben apoyarse, para sus pérfidos designios, en las necesidades de la masa irracional.
• Los dictadores y los pueblos que los apoyan son la demostración de cómo también la evolución se detiene.
• Mientras existan los contrastes aberrantes entre la opulencia de una clase y la miseria del pueblo, toda la oratoria sobre la igualdad, la miseria y el progreso sitúan al gobierno como una dictadura hipócrita.

Dinero

• Cuando la gente trabaja demasiado, se le va la vida sin poder ga¬nar dinero.
• Con mucho dinero, el hombre llega a una mejor cuna y se va en un mejor féretro. Entre ambos extremos, la felicidad es un bien difícil de alcanzar.
• El dinero crea falsos amigos y auténticos enemigos.
• Aunque no se esté bien de la vista, el dinero ayuda a ver mejor la vida y sus derivados.
• En el póker de la vida de las parejas entre hombre y mujer, el dinero es el as: mata gordura, fealdad y decrepitud.

Dios

• Dios es el más grande y persistente de todos los seres imaginados.
• Los dioses ocupan la misma dimensión que la ignorancia y el miedo.
• Dios es la representación total de la justicia y el castigo.
• Los dioses están hechos a imagen y semejanza de los hombres: representan lo mismo la tristeza de un pueblo oprimido que la ferocidad de las castas dominantes.
• ¿Por qué la existencia de un solo y solitario Dios de procedencia árabe, judía, hindú o indígena?
• Los dioses son tan antiguos como los temores del hombre.
• Si Dios existiera, no cometería la imprudencia de mostrarse: con el tiempo y la costumbre de verlo, correría el peligro de ser confundido con un mortal.
• ¡Oh!, esos momentos terribles y dolorosos en que los ateos dudan de la inexistencia de Dios.
• Si el hombre está hecho a su imagen y semejanza, Dios no puede ser sólo el protector de los poderosos.
• Tanto como el miedo a la muerte, Dios ocupa el cerebro del hombre.
• Dios es la suprema omnisíntesis de todo lo que el hombre teme.
• Si como sostienen los teólogos propagandistas, estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, con esa afirmación dogmática lo reducen a una infinita inferioridad.
• Los afortunados, poderosos e hipócritas que afirman -con voz melosa y los ojos en blanco-, que todos somos hijos de Dios, deberían pensar que los miles de millones de marginados en el planeta son hijos bastardos o de otro Dios que sólo distri¬buye sufrimientos en abundancia.
• Los creyentes de todas las religiones hablan de Dios como de un pariente lejano: están seguros de que existe en algún lugar aunque nunca lo hayan visto.
• Dios se acuerda de los pobres con abandono y catástrofes.
• Dios hizo mal en inaugurar la evolución.
• Con el cambio hacia una modernidad regida por la más complicada tecnología, el hombre común está más abrumado que cuando se resigna a no comprender la existencia de Dios.
• Los poderosos están hechos a imagen y semejanza de Dios; los po¬bres, con menos pretensiones, lo están a semejanza de Cristo.
• La creación de los dioses es mayor que las religiones que los glorifican, y, el común de los hombres, menor que cada religión: de ahí su perpetua dependencia.
• Dios ha permitido o provocado la maldad para confundir y vencer, por partida doble, al demonio y a otros dioses.
• Cada vez que resulta innecesaria la idea o la existencia de Dios, se exalta la bestialidad humana a nivel de sistema.
• Si Dios existe, es también el creador de los ateos.
• Dios es el nombre que damos a nuestra soledad en el cosmos y a la angustia de que exista y que sea infinitamente indiferente a esta triste humanidad.
• El individuo es hijo del hombre y de la civilización; la muchedumbre, aun movida por la fe o por alguna ideología que promete la salvación, está formada por los hijos de un dios que representa la imagen cósmica de un padre protector.
• Dios es tan grande como el temor acumulado de todas las genera¬ciones de la humanidad.
• El sufrimiento humano es el alimento de Dios. Si la humani¬dad encontrara la fórmula de la felicidad, Dios se alejaría hacia un olvido involuntario.
• La divinidad es una de tantas fuerzas cósmicas que se anticipó a otras en capturar la conciencia y los temores de la humanidad.
• Dios es un general que comanda y enfrenta dos ejércitos de su creación: ricos contra pobres.
• Si Dios existe, se divierte en despreciar y hacer sufrir a los hijos que resultaron débiles, enfermos, pobres y marginados: casi dos tercios de la humanidad.
• Si Dios es el supremo creador de todo, por qué no se abstiene de propiciar el dolor y la miseria en las mayorías que habitan este degradado planeta.
• Si Dios fuese el creador del género humano, renegaría de su propia obra.
• Si el hombre está hecho a imagen y semejanza de un dios, tenemos que convenir en que se trata de otro dios o de otro hombre que ya no existe.
• A ningún mortal le será dado contemplar el ocaso de los dioses: su existencia es más larga que la vida de cada generación, y su permanencia, más fuerte que nuestra soledad, la cual se nutre de la nostalgia y el futuro deseados.
• Dios se oculta para que siga habiendo escépticos.
• Todos aquellos que piden riqueza y felicidad a Dios o al demonio, pretenden convertir a seres sobrenaturales y todopodero¬sos en esclavos de su vida a cambio de esclavizarse después de la muerte.
• La idea de un ser supremo es el reverso de la cantidad infinita de seres inferiores que proliferan en el planeta.
• Mientras los hombres blasfeman, ruegan, mienten y maldicen, Dios guarda silencio.
• “Dios está con nosotros”. Lo mismo piensa el ejército enemigo.
• Las legiones de fanáticos egoístas distraen a Dios de las súplicas de los miles de millones de miserables que esperan una vida de menor dolor.
• Desde que el hijo de Dios murió, crucificado por los hombres, los pueblos y las naciones se matan en nombre de Dios para purgar su culpa.
• Porque Dios es invisible, el temor hacia Él es universal.
• Si Dios fuera más grande que la Creación, no tendría suficiente espacio para existir.
• Si hubiese habitantes en otros planetas, ¿qué haría Dios con más hijos crucificados?
• Un dios que permite que crucifiquen y asesinen a su hijo, es un padre infinitamente malvado.
• Si Dios existe, está escondido: avergonzado no de la Creación, pero sí del hombre, que insiste en utilizarle como un intermedia¬rio entre sus negocios y sus crímenes.
• A nadie, más que a los creyentes, preocupa tanto la existencia de Dios.
• El ateísmo no es la negación de la idea de la existencia de Dios, sino la negación de un ser mayor que el universo.
• El politeísmo tenía la ventaja de que la guerra era entre dioses y no entre los hombres que, para imponer la supremacía de un solo dios -justo, vengador y verdadero-, hace la guerra entre credos, razas y hermanos.
• Si Dios estuviese entre los hombres, éstos terminarían combatiendo contra Él por no compartir su infinito poder.
• Dios abandonó al hombre para que piense y crea en Él.
• Los dioses demasiado cercanos se humanizan y, en sentido opuesto, desde Atila hasta el cabo Hitler, a muchos tiranos les ha dado por creerse Dios.
• Si Dios existe, no necesita que creamos en Él; si no existe, no podemos crearlo a fuerza de creer.
• Dios está siempre cerca del temor del hombre, pero lejos de toda lógica.
• Todos los dioses nacen adultos, temibles y poderosos.
• Los creyentes de todas las religiones son la demostración total del deseo de que Dios exista.
• Dios no creó el universo con el simple propósito de que el hombre inventara los telescopios.
• El gran problema no radica en si Dios existe o no, sino que el hombre lo ha imaginado en mil formas.
• Dios protege siempre a los poderosos que, lejos de pedir algo, le dan siempre las gracias por todo lo recibido, incluyendo lo que roban al amparo de las leyes elaboradas por ellos mismos.
• Si Dios es el supremo creador de todo, ¿Por qué propicia en la mayoría de los seres humanos la conciencia del hambre y el dolor?
• La existencia de Dios se contradice con la totalidad de su ausencia.
• En la lucha contra el politeísmo, la victoria consistió en dejar a un dios infinitamente solo.
• Dios comenzó por crear la evolución; Adán y Eva, la mítica y absurda pareja, progenitora de todas las razas antagónicas, fueron producto del hombre evolucionado y pensante.
• Primero fue la evolución, luego el hombre, después los demonios y los rituales mágicos, y, finalmente, Dios y las religiones.