REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 07 | 2019
   

Arca de Noé

Naderías Cuchillos y palabras


Mario Náder Pineda

Una de mis más grandes aficiones es cocinar.
Soy asiduo de los canales televisivos que brindan recetas, las anoto con acuciosidad; tengo un acervo de libros de cocina y con la frecuencia que el tiempo me permite, las realizo agregando mi toque personal.
Sartenes, ollas, woks y cualquier cantidad de instrumentos inundan mí… mejor dicho nuestra alacena porque si no, me rompen mi mamacita… que he adquirido a lo largo de muchos años.
Me resuelven el rallar, colar, un cocimiento lento, vaporizar, emulsionar, en fin gran cantidad de técnicas que he aprendido por años en que me he aplicado con enorme gusto, a pesar del reniego de la señora que sigue diciendo que es mi esposa, pero que se come mis guisos con singular alegría.
Esta tarde dediqué un buen tiempo a afilar mis cuchillos con una piedra de carburo de silicio, (tengo más de 10 de todas formas y tamaños, creo que soy un émulo de Jack el destripador, o sea vámonos por partes).
Creo firmemente que la cocina es un nido de creación y recreación de cada plato, donde lo que se hace es uno de los más profundos actos de amor que es brindar vida y sustento en principio para uno mismo, pero de forma gozosa para los que se ama y se quiere procurar y acariciar a través del paladar y la barriga.
Pero afilando cada una de las piezas y reflexionando durante ese acto mecánico, me di la licencia de comparar los cuchillos con la palabra, porque ambos, si se aplican con severa fuerza lastiman; pero si se deslizan suavemente se convierten en una caricia y hasta en el remedio de un dolor del alma.
Un cuchillo tiene el poder de destazar un cuerpo hasta las más profundas entrañas y la palabra proferida con ensaña y maledicencia puede llegar mucho más allá del alma y el corazón.
El cuchillo tiene el carácter de crear el más fino y delicado de los sashimi fileteado con maestría, y la palabra proferida con consciencia y buena voluntad tiene la capacidad de auto sanarnos como a través de los mantras y de también sanar a los demás acariciando sus oídos y espíritu.

UN ÚLTIMO CHAPUZÓN: Cuchillo y palabra instrumentos para destruir o sanar. Cada quien decide cómo usarlos.