REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 07 | 2019
   

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¿Por qué Donald Trump no llegará a la presidencia de los Estados Unidos?


Héctor Ceballos Garibay

Por ello resulta pertinente reflexionar en torno a la “locura social” que está aflorando en una parte numerosa de la población estadunidense. Me refiero a ese sector heterogéneo conformado por ultraconservadores del Partido del Té, anglosajones de la clase media baja resentidos contra los migrantes extranjeros y jóvenes indignados que detestan a los políticos de Washington, grupos iracundos que hoy en día canalizan el miedo, el hartazgo y sus prejuicios sociales apoyando con fervor idolátrico a Donald Trump, precandidato republicano a las elecciones presidenciales de noviembre. Más importante aún que criticar el populismo, la xenofobia, el racismo, el machismo, la misoginia, la demagogia y el oportunismo de este hombre-espectáculo, lo que considero sociológicamente significativo es llamar la atención respecto de la participación activa de estas masas fanáticas que lo respaldan (Hitler, recuérdese, también hipnotizó a los alemanes de aquella época y llegó al poder por la vía electoral). Lo alarmante del caso reside, pues, en la enajenación social que se manifiesta en la alta popularidad del magnate neoyorkino, quien debido a sus contradicciones discursivas y frecuentes ex abruptos ya debería ser ahora un cadáver político. Hay analistas que auguran el triunfo de Trump como candidato republicano y luego como presidente de los Estados Unidos. A continuación expongo por qué razones considero que este señor jamás será el sustituto de Obama en la Casa Blanca.

1- Un contexto de crisis económica, tal como sucedió en la Alemania de los años veinte, se vuelve el mejor caldo de cultivo para el surgimiento de líderes carismáticos y mesiánicos. Afortunadamente la popularidad de Trump ya llegó a su cúspide y no permeará al conjunto de la población porque Estados Unidos, gracias a las políticas públicas de la actual administración, ya ha superado el crack de 2008-2009 y muestra signos de crecimiento económico sostenido, aumento de los empleos, renovación tecnológica, baja inflación y ampliación de la cobertura sanitaria.
2- Tal como lo corroboran las últimas elecciones legislativas y presidenciales, el país está dividido en dos grandes mitades: un polo conservador, predominantemente rural, ligado a la fe protestante, que usualmente vota por el Partido Republicano; y otro polo liberal y laico, con prevalencia en las grandes ciudades, multiétnico e incluyente, que se decanta electoralmente a favor del Partido Demócrata. Esta división en dos bloques contrapuestos y de similar tamaño explica por qué el poder Ejecutivo está actualmente en manos de un demócrata, mientras que las dos cámaras legislativas son controladas por los republicanos. Dicho lo anterior, deben subrayarse dos factores cruciales: a) que los simpatizantes de Trump pertenecen exclusivamente al primer grupo de electores, el cual no conforma una mayoría de la población; y b) que el creciente y decisivo “voto arcoíris” (mujeres, negros, minorías étnicas y gais) jamás votarán por un candidato con el perfil fascista y bravucón del empresario neoyorquino. Los sufragios que emitan los latinos, por ejemplo, serán fundamentales para decidir quién será el nuevo Presidente.
3- Hillary Clinton estaría encantada de tener como rival a Trump en la liza electoral, pues ello aseguraría su triunfo. Por otro lado, el alto riesgo de una derrota estrepitosa en caso de quedar Trump como candidato oficial ha llevado a que los más importantes líderes republicanos emprendan una ofensiva a fin de frenar la amenaza que representa un tipo que no sólo está utilizando la maquinaria partidaria en su provecho, sino que es capaz de lanzarse como candidato independiente si no sale nominado. De ser el caso, el bloque conservador quedaría fracturado y la victoria demócrata sería miel sobre hojuelas.
4- Mientras ocurre el desenlace, seguiremos atestiguando esta parafernalia electoral que conduce al país vecino a derrochar sumas billonarias en debates insulsos, retórica insufrible y mercantilismo mediático a raudales. Nada, sin embargo, resulta más oprobioso que atestiguar que aún en la “era de la información”, un sujeto egocéntrico e intolerante es capaz de activar los demonios políticos que habitan en los conglomerados más retardatarios de la sociedad.

7 de marzo de 2015, Sés Jarhani, Uruapan, Michoacán.