REVISTA DIGITAL DE PROMOCI脫N CULTURAL                     Director: Ren茅 Avil茅s Fabila
21 | 05 | 2019
   

De nuestra portada

Bondades de la globalizaci贸n y del di谩logo pol铆tico


H茅ctor Ceballos Garibay

Viajar y abrirse al mundo mental y econ贸micamente es la mejor forma de conseguir el progreso material e intelectual de las personas. En este sentido, es funesto ver c贸mo en gran parte del planeta todav铆a existen posturas pol铆ticas cerradas, aislacionistas, separatistas y ultranacionalistas, todo ello en una 茅poca donde impera la globalizaci贸n y cuando los fen贸menos econ贸micos, pol铆ticos y ecol贸gicos tienen repercusiones inmediatas que abarcan a la Tierra en su conjunto. Siendo este proceso de interrelaci贸n internacional un fen贸meno irreversible y continuo, resulta retardatario querer imponer social o pol铆ticamente una conducta social sustentada en una supuesta superioridad de cualquier etnia, raza, religi贸n o clase social. Desde esta perspectiva, tan nefasto es el discurso xen贸fobo de Donald Trump y de los pol铆ticos neo-fascistas, como condenables son los actos terroristas de los extremistas musulmanes. Una misma alma sectaria y retr贸grada hermana a la ultraderecha con la ultraizquierda, obsesionadas ambas en pugnar por la separaci贸n nacionalista y al reivindicar una ilusoria supremac铆a de una regi贸n o provincia determinadas. Otra cosa muy distinta es reconocer las bondades de las autonom铆as locales, respetando el marco jur铆dico de las Constituciones y la pertinencia de los convenios pol铆ticos y econ贸micos que procuran una mayor integraci贸n econ贸mica o pol铆tica en grandes zonas regionales y en el plano mundial. La postura progresista, en estos tiempos, consiste en reconocer que estos acuerdos internacionales son positivos y necesarios ante los desaf铆os planetarios comunes: la destrucci贸n ecol贸gica, el terrorismo fundamentalista, la violaci贸n de los derechos humanos, el narcotr谩fico, las enfermedades epid茅micas y, tal como lo han revelado recientemente los 鈥淧apeles de Panam谩鈥, la existencia de para铆sos fiscales en pa铆ses que facilitan el blanqueo de capitales y la evasi贸n de impuestos en provecho de empresarios y pol铆ticos codiciosos y corruptos.
Hay motivos para ser optimistas, pues casos ejemplares como los Acuerdos de Par铆s -para combatir el cambio clim谩tico- y el restablecimiento de relaciones diplom谩ticas entre Cuba y Estados Unidos corroboran que no es la estrategia de la cerraz贸n, el bloqueo, el garrote y la intervenci贸n militar la soluci贸n de los diferendos existentes entre pa铆ses y gobiernos. Al contrario, debe respetarse la soberan铆a nacional de los pueblos y estos deben incorporarse a los tratados multilaterales, al comercio internacional, a la comunicaci贸n instant谩nea que nos ofrece el ciberespacio, al flujo incesante de ideas, tecnolog铆a, arte, migrantes y turistas por todo el orbe. Es a esto a lo que le apost贸 el presidente Obama en el caso de su hist贸rico viaje a Cuba: a que hab铆a que cambiar lo que en m谩s de 50 a帽os no estaba funcionando. Cierto: la democracia no se exporta ni se impone desde fuera, m谩s bien es resultado de una cultura civilizatoria que se construye poco a poco y a partir del cambio mental de la gente. Y para transformar la idiosincrasia de los pueblos, para que estos exijan sus derechos y libertades, para que prefieran el sistema pluripartidista y la no relecci贸n indefinida de sus gobernantes, lo mejor no es el bloqueo o la hostilidad sino el di谩logo y la cooperaci贸n. Las diferencias pol铆ticas entre Cuba y Estados Unidos seguir谩n existiendo, pero es inteligente de parte de Ra煤l Castro aceptar que su pa铆s necesita capitales extranjeros y divisas por concepto de turismo para lograr la sobrevivencia de la endeble econom铆a cubana; asimismo, la astucia de Obama consiste en apostarle a que ser谩 el proliferante intercambio de ideolog铆as, mercanc铆as y personas lo que har谩 que los cubanos por s铆 mismos y m谩s temprano que tarde promuevan un cambio de r茅gimen pol铆tico en la isla.
El amor al terru帽o y la renovaci贸n de las tradiciones ancestrales propias no se ri帽e con la admiraci贸n profesada a otras maneras civilizatorias de ser y actuar. Tal como lo demuestra la experiencia del arte inmortal que se produce aqu铆 y acull谩, no hay nada m谩s revolucionario y enriquecedor que mantenernos en contacto con todas las culturas del orbe, viajar por el mundo, aprender de las virtudes y los defectos que afloran en la diversidad humana, y as铆 reconocer los enormes beneficios del libre tr谩nsito de bienes, opiniones, satisfactores y ense帽anzas, concebidos como derechos universales de cada individuo.

17 de abril de 2016, S茅s Jarhani, Uruapan, Mich.