REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 07 | 2019
   

Arca de Noé

Miss norma


Eduardo Marbán

Terminé el doctorado en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, llevaba dando tres años clases en un kínder de la Colonia, pero después de casarme con David pedí mi cambio a Ciudad Juárez, me enviaron de directora a un Kínder llamado Juan Sabines, como el Poeta Chiapaneco, se encontraba en una colonia marginada en los suburbios de la ciudad, nunca me imaginé las condiciones en las que se encontraba la escuela, cuando llegué, me asombré; la persona que despachaba en la dirección era la señora Juana; me sorprendí porque Juana era la intendente del plantel, todos le temían porque ya dos veces había puesto a los padres de familia contra la directora anterior de nombre Lupita, Lupita tenía 59 años y estaba esperando cumplir los 60 para irse jubilada.
Lupita no sabía ni prender la computadora, cuando se la mandaron y le pidieron que enviara los informes mensuales por correo electrónico simplemente quedó petrificada, le pidió a Juana que enviara por ella, pues Juana tenía un café internet; Juana tomó el mando de la escuela, luego les pedía a las educadoras que no la molestaran y se encerraba a chatear toda la mañana en la dirección, cuando un padre de familia pedía hablar con la directora, Juana lo pasaba, el padre de familia explicaba el problema y ella daba las instrucciones que todos atendían sin discusión alguna.
Obvio, desde que Juana tomó la dirección, el kínder fue de su propiedad, ella les pedía una cuota a los padres de familia y ese dinero nadie lo veía, seguro se lo embolsaba.
Cuando yo llegué y me instalé en la dirección, pensé que Juana era una educadora, pues vi cómo ordenaba y le obedecían, cuando me presenté con el oficio de la Secretaría de Educación Pública y les dije que cubriría a la directora recién jubilada, ellas me miraron.
Les pedí a las educadoras un plan de trabajo semanal y todas me miraban intrigadas, les dije entonces ¿cómo trabajaban con la directora anterior?
Nadie contestaba, no tienen ningún plan de trabajo.
Una de las maestras con temor me dijo que nunca habían presentado un plan de trabajo.

Entonces ¿cuáles son los objetivos que tienen con cada grupo?, ¿cómo saben de los avances de cada niño?
Sobre las incidencias, ¿no llenan las formas diarias?
No dijeron todas.
Entonces, ¿simplemente se presentan a dar clase y lo que se les ocurre en el día hacen?
Si, dijo la maestra que vi con más antigüedad, tendría unos 30 años de edad, las otras tenían 26, 25 y 23 la más pequeña.
Yo tenía 44, nunca había sido directora, siempre fui la típica maestra que defendía los derechos frente a la directora de mis compañeros, que les decía que no había malos maestros, que la verdad, los culpables eran las autoridades, que nosotros los maestros defendíamos nuestro trabajo.
Varias veces fui a marchas para defender a los maestros y luchar contra la reforma educativa que el gobierno quería imponer, varias veces pinté bardas pidiendo que no se privatizara la educación.
Pero ahora, que me nombraron directora y que debía ayudar a los niños más marginados de la ciudad, que veía cómo venían con hambre a clases, que veía cómo a los profesores les importaba un comino su educación, de pronto, sentí como una luz me cegaba, peor, cuando me enteré que Juanita no hacía el aseo de los baños, es más, cuando fui a los baños y me di cuenta que no tenían agua, que estaban clausurados y los niños iban a defecar literal a un terreno baldío, no podía creer las circunstancias en las que me encontraba, un patio polvoso, sin juegos, unos baños inservibles, una persona de intendencia empoderada de la dirección, unos maestros sin un plan de trabajo, yo, un maestro disidente que se convertía en la nueva directora.
Me sentí impotente, pedí a las maestras que les dijeran a los padres de familia que los quería conocer, que quería cambiar la situación del plantel, que necesitaba de su apoyo.
De cinco salones solo 2 tenían pizarrón, los otros 3 no lo tenían.
Me dijeron las maestras que la Junta sería el jueves.
Cuando llegaron los padres de familia todos se dirigían a Juanita, quien me miraba con una sonrisa diabólica, yo les dije a los padres de familia que la directora era yo, ellos se me quedaron viendo con asombro, les pedí que me ayudaran a revisar ¿por qué en los baños no había agua?
Uno de ellos me dijo que era plomero y pronto me llamó, maestra, mire.
Un tubo de atrás del baño estaba roto. Lo puede reparar le dije y me contestó que sí, saqué mi bolso y le di dinero, fue por su herramienta y en 20 minutos los baños quedaron habilitados, le pedí a Juanita que lavara los baños y me miró con ojos de pistola, sacó de su bolso una receta médica que decía que estaba impedida para cargar objetos y me dijo que no podía cargar una cubeta para asearlos, así que no lo haría, tenía tantos años en la dirección, con la computadora, que el papel de afanadora ya no era para ella, le dije que si no actualizaba esa incapacidad a mi no me servía, obvio, al día siguiente me llevó una incapacidad del ISSSTE, no podía cargar, estaba mal de la espalda y por eso no hacía el aseo de la escuela.
Les pedí a las profesoras que me ayudaran a limpiar los baños, compré líquidos y guantes y todas nos pusimos a limpiarlos, los niños ya tenían baños.
Los padres de familia, muy humildes me dijeron que tenían entre todos 2000 pesos de las cuotas y me los dieron, llamé al proveedor de pizarrones para que pusiera otro y me dijo que costaban 1,100 pesos, que él les ponía 2000 para que yo me embolsara los 900 pesos.
Yo me quedé estupefacta, ¿cómo robarle a las personas más pobres?
Le pedí me diera 2 pizarrones por los 2000 pesos y me dijo que sólo si le daba 2,100, saqué mi bolso y puse 100 pesos más y equipé 2 salones en vez de uno y pensé, Juanita se ha embolsado el dinero de los pizarrones.
Pedí una persona que la sustituyera a la SEP, pero me dijeron que sólo si cumplía 4 meses de incapacidad. La incapacidad que me trajo era por 3 meses, creo que no será tan difícil pensé.
Las maestras con la puntualidad hacían lo que querían, se salían del grupo cuando querían, así que les advertí, me firmarían una libreta de asistencia, entradas, salidas y nadie podría salir del plantel en horas de trabajo, les dije que cada viernes quería su plan de trabajo para la siguiente semana, que no sería muy tolerante con ello.
Que el último viernes de cada mes quería un informe de cada niño que tenían a su cargo, avances, pues si un padre de familia me lo pedía tendría cada uno su propio expediente.
A mis profesores les envié 50 libros en línea para que tuvieran una biblioteca virtual y les dije que quería que se prepararan, que eran profesionistas y la única forma de atender a nuestros alumnos era preparándose.
Cuando caminaba por el patio para revisar la escuela de pronto observé que 2 profesoras entraron al baño, me imaginé que lo hicieron para chismear, así que caminé hasta el baño y las escuché decir, está loca, quiere que leamos 50 libros en una semana, yo me reí por dentro, se me había olvidado decirles que era su biblioteca virtual y ellas confundieron el informe semanal con la biblioteca.
Así que ese día las reuní antes de que se fueran y les expliqué que el informe que me debían enviar era semanal y que les había regalado 50 libros en línea sobre educación, para que ellas fueran teniendo una biblioteca en línea, que les ayudaría para consultar cualquier problema que tuvieran con sus alumnos, además de que podrían irse preparando cada vez más, les expliqué que yo tenía un doctorado en educación y que en Finlandia los Doctores daban clases en el primer grado, pues para ellos la educación era de suma importancia.
Tomé un diplomado en administración de escuelas para poder dar mejor resultados a los alumnos y ahí conocí a la supervisora de escuelas de la zona que me correspondía, de hecho me hice muy buena amiga de ella.
Tomando una vez café con ella me preguntó sobre mi colegio y le dije lo que había encontrado, se rió de mí, me dijo que cuando vio mi currículo y vio que venía de fuera, pensó en enviarme a la escuela con más retraso, pues sabía que la intendente era la que gobernaba en ese lugar, que ya 2 directoras habían caído y la última se enteró que sólo aguantó porque faltaba poco para jubilarse.
Casi la golpeó cuando le dije que tenía que poner dinero de mi bolsa para que el pobre jardín de niños funcionara, me dijo que tenía un premio de un millón y medio de pesos para el jardín que demostrara deseos de salir adelante, que ella había pensado en dárselo este año, no al mejor, sino al que más lo necesitara, pero además, al que tuviera una directora honesta, que ella sabría que no se robaría el dinero, pues cada año se lo daban a directoras que se quedaban con el premio.
Se me quedó viendo y me dijo, este año tú lo ganarás, podrás reparar tu kínder, comprar juegos, cambiar tus baños, comprar material didáctico, dotar a las educadoras de computadoras, pues sí, sé que nada más tienen la de la dirección.
Sentí que soñaba, sentí que me salían las lágrimas y la verdad la besé, gracias amiga, ya no pondré dinero de mi bolso para hacer las reparaciones que le faltan a mi escuela, creo que seremos el mejor colegio en pocos años, te pido que los desayunos que me manda la secretaría sean dobles.
¿Por qué me preguntó la supervisora?
Porque sé que muchos de mis niños no faltan al kínder porque ese desayuno es la única comida que tienen en el día y si puedo darles de comer antes de salir, por lo menos tendrán 2 comidas en el día.
Cuenta con ello.
Qué les cuento, que en la prueba departamental que me hicieron ese año, tanto mis maestras como mis niños ganaron varios premios, ocuparon varios lugares y del peor colegio infantil del Estado, nos colocamos entre los mejores 10.
Otro día les cuento la vida de varios de mis niños, que, a pesar de vivir en la pobreza y la marginación, pueden gozar de una escuela, donde pueden estar felices, por lo menos la mañana.
Los quiere. Miss Norma.