REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
15 | 09 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Ernesto para intrusos


David A Figueroa Hernández

Ernesto para intrusos. A lo largo de la historia de nuestro país encontramos mentes lúcidas que han inspirado múltiples hazañas intelectuales en diferentes contextos y que han legado importantes baluartes en las áreas sustantivas que han modernizado el México contemporáneo, ejemplo de ello, es la presente lectura, escrita por un verdadero sabio del conocimiento en nuestro país: Ernesto de la Peña.
Sus conocimientos han sido diversos en diferentes disciplinas que van de la filosofía clásica al dominio de lenguas extranjeras; de la poética a la prosa elegantemente ataviada; de un vocabulario enriquecido y su correcta aplicación a las enseñanzas del castellano bien hablado y escrito; documentos cuyos análisis nos permiten avizorar diferentes atisbos de las circunstancias previstas y no previstas por los personajes de importantes novelas, odas e historias que nos han legado las grandes mentes universales. De esto precisamente nos habla el maestro Ernesto de la Peña, de un conocimiento amplio pero analítico; de una sencillez única que comparte con todos los lectores y los hace copartícipes de sus profundos análisis.
En este sentido, Ernesto de la Peña escribe para sus adentros y para las personas importantes en su vida como es el ejemplo de su esposa María Luisa Tavernier, con quien el autor convivió un sinnúmero de importantes anécdotas públicas y privadas que trasluce en algunos parajes de sus escritos.
En la presente lectura, el autor ahora ya fallecido, nos muestra su peculiar sentido del amor traducido en sus poesías cuyo lenguaje resulta un término intermedio entre el barroco clásico y el modernismo; una mezcla importante e interesante cubierta con su pincelada sobre su sentir en el momento de ser escritas. Sin embargo, su principal aporte resulta en el dimensionismo que parte de lo abstracto y lleva a lo individual.
En el caso del apartado denominado “Mineralogía para intrusos” el maestro Ernesto de la Peña nos muestra una mezcla particular de su conocimiento de la mineralogía, filosofía, mitología, historia de la ciencia y la literatura, lo que hace de cada capítulo una exquisitez de aportes que llevan al lector a consumir otros textos afines para entender lo complejo e importante de aquello que el erudito expresa en cada página.
Las “Estratagemas de Dios” nos habla de esa parte divina en la que la religión formula vericuetos ante posibles escenarios dados y otros que podrían ser; no es casualidad que la religión o el simple creer posean un apartado especial para un individuo que se ha adentrado en los laberintos del génesis del por qué el hombre tiende a creer y a tener motivos creadores sobre la existencia de la fe y las diferentes religiones.
Por su parte, también Ernesto de la Peña guarda un especial apartado para la ciencia y su constante oposición a la religión y la fe; en “Las máquinas espirituales” menciona importantes aparatos y descubrimientos que dieron cabida a las nuevas ideas que sustentaron los conocimientos teórico-prácticos de la ciencia a partir de momentos claves para quienes hicieron de ella un aporte moderno.
En su capítulo titulado “El indeleble caso de Borelli”, a manera de novela, nos transporta a la Francia posnapoleónica en la que los tratados de medicina e higiene son importantes y buscan dar una respuesta a las particularidades propias del sexo femenino y en torno a ellas se crea y recrea un caso policíaco que enfrenta a la ciencia con los importantes señalamientos sociales que se hacían en la época. El lector sin duda podrá divertirse y examinar cuidadosamente los diferentes casos por los que se le acusa al protagonista de la historia.
Finalmente, nuestro sabio, cuya habilidad le permite traducir en más de 30 idiomas, nos permite un acercamiento primero a la Odisea y su héroe legendario, Odiseo; mientras que en la segunda, el análisis respecto a la principal obra de Miguel de Cervantes, El Quijote, nos introduce en una sustanciación única por los avatares de los personajes que permiten que el viejo combatiente de molinos engrandezca su visión y preponderancia en los círculos de su sinrazón. En ambos casos, el lector no quedará insatisfecho ante la pulcra pluma del autor, mucho menos de su habilidad para adentrarnos a un mundo lleno de conocimientos, literatura y pensamientos filosófico-prácticos, todos ellos, producto de una vida plena y llena de sabiduría.
P.D. Que Dios lo guarde siempre donde quiera que usted se encuentre querido maestro Ernesto de la Peña. Su legado es prodigioso y representativo en las letras mexicanas.

Ernesto para intrusos. Ernesto de la Peña. Alfaguara. 2015, 295 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx