REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
18 | 07 | 2019
   

De nuestra portada

Las madres en la literatura


José Miguel Naranjo Ramírez

En el mes de mayo en México se festeja “el día de las madres”, el festejo a las madres es un pequeño acto de merecido reconocimiento, el papel de la mujer madre ha sido desde siempre fundamental en la formación de buenos o malos seres humanos. En la mayoría de los casos son más los elogios que las críticas negativas por las formas de educar de las madres, los hechos avalan el reconocimiento, porque con defectos y virtudes en gran medida somos el reflejo de la educación que recibimos en casa, y no hay la menor duda que en la mayoría de los hogares quien está a cargo de la educación de los hijos es la madre.
La literatura casi siempre es producto de la realidad, existe gran cantidad de obras donde el tema central es la madre, claro está que dentro de la variedad se pueden leer libros donde conoceremos a una madre ejemplar, trabajadora, cariñosa, bondadosa, comprensiva, tolerante, y de la misma manera podremos encontrar lecturas donde conoceremos madres autoritarias, violentas, manipuladoras, insensibles, etc. tratando de conocer esa rica variedad de enfoques y planteamientos, este artículo será dedicado a conocer cuatro obras clásicas de la literatura universal centradas en las madres.

Doña Perfecta
Doña Perfecta es una novela escrita por el erudito escritor español Don Benito Pérez Galdós; la obra fue publicada en el año 1876. Cuando salió la novela Pérez Galdós tenía 33 años de edad y para entonces ya era un escritor reconocido y consagrado, si algo distingue a la obra producida por Pérez Galdós es el realismo, en gran parte de sus abundantes novelas desarrolla historias donde la temática es lo que se vive día a día en su querida España.
Benito Pérez Galdós fue un escritor que antecedió a la generación del 98 y con él ya se estaba desarrollando la crítica sobre lo que ellos llamaron las dos Españas, es decir, la España que representaba un pasado que no quería irse respaldado por la religión, el fanatismo, el muy viejo y caduco feudalismo, y la España que debía llegar representada por el progreso, la ciencia, la libertad, el trabajo, la modernidad y la crítica.
El conflicto generacional antes señalado está perfectamente representado en la novela: Doña Perfecta. Pérez Galdós en esta obra utiliza la figura de un personaje que representa una madre autoritaria en su casa, con enorme influencia en la vida social, religiosa y política de su pueblo. En Orbajosa todos quieren y aprecian a doña Perfecta, es vista como una mujer generosa, bondadosa, piadosa, excelente madre, a su casa todas las tardes acude el canónico del pueblo, el Presidente, el Juez, sin dejar de mencionar, que doña Perfecta es una mujer rica, con grandes propiedades y un sinfín de empleados, en general; en Orbajosa todos respetan y obedecen a la gran mujer llamada doña Perfecta, y nadie puede contradecirla en sus ideas políticas o religiosas.
Siendo muy joven el esposo de doña Perfecta murió dejándola con su pequeña hija Rosario y con gran cantidad de deudas e hipotecas, en este difícil contexto el hermano de doña Perfecta llamado Juan, ayudó a su hermana a saldar deudas, lo primero que Juan hizo fue decirle a su hermana que regresara a vivir a su pueblo Orbajosa, para que vigilara de manera directa los negocios de la familia, con el transcurso de los años y con la ayuda de su hermano, doña Perfecta se convirtió en una mujer rica y poderosa, cada tres meses se enviaban cartas los hermanos y en una de ellas acordaron que Rosario se casaría con su primo José de Rey, hijo de Juan.
La unión de este matrimonio tenía muy feliz a los hermanos Perfecta y Juan, previo al viaje de José de Rey a Orbajosa para conocer a su prima Rosario y futura esposa, Don Juan le dijo a su hijo que no estaba obligado a casarse con su prima, que fuera a conocerla y él tomara libremente la decisión. José de Rey era un joven matemático y experto en la filosofía alemana, de carácter sencillo, estudioso, con ideas liberales que representaban el progreso y la modernidad. Hasta aquí es fácil ver las figuras de las dos Españas, doña Perfecta y José de Rey las representan claramente.
José de Rey emprendió el viaje al pueblo aparentemente ficticio de Orbajosa, Pérez Galdós en la historia aclara que Orbajosa no existe, es un ente ficticio, pero: “Es posible que esté en todas partes, y por doquiera que los españoles revuelvan sus ojos y sientan el picor de sus ajos.” Orbajosa es un pueblo de gente retrograda, chismosa, religiosa, conflictiva, pero el pueblo vive en la imaginación y no en la realidad, los propios nombres de sus lugares explican el atraso, un ejemplo es que en un cerro donde se escondían unos bandidos y asesinos, lo llamaban “el cerro de los caballeros”.
Continuando con la historia, cuando José de Rey llegó a Orbajosa su tía lo recibió con los brazos abiertos y al momento que José conoció a su prima Rosarito en ese instante ambos quedaron enamorados. Conforme José fue conviviendo con su tía y la gente de Orbajosa empezó a tener demasiados problemas por sus ideas liberales y distintas, en Orbajosa no se puede pensar distinto, se vive en un fanatismo total, y si tienen que matar a alguien que no cree en lo que ellos creen lo hacen, porque el fin justifica los medios, y Dios, la fe, los santos, son fines más que justificables.
Con esta magistral novela, Benito Pérez Galdós nos retrata a una madre autoritaria, dominante, que prohíbe pensar, y el daño que ocasiona a sus hijos es incurable, porque cuando tengan que enfrentar la ineludible realidad que es la vida, estos serán destrozados por ella, es por tales motivos que mejor no hay que imitar a doña Perfecta, y tan solo habría que esforzarse por ser unos padres comprensivos, firmes, pero tolerantes.

La Madre
La literatura casi siempre es producto de la realidad y sus circunstancias, muchas de las grandes obras literarias hoy consideradas clásicas, nacieron de los difíciles momentos que les tocaron vivir a sus creadores, uno de los casos más famosos de la literatura realista se encuentra en la novela titulada: La Madre, obra del escritor ruso Máximo Gorki (1868-1936).
Al momento de conocer parte de la biografía de Máximo Gorki y una vez leída la novela: La Madre, fácilmente se percibe lo que en la literatura rusa llamaron el realismo socialista, porque gran parte de la novela está centrada en presentar, promover y difundir al socialismo como una forma de vida, incluyendo como es de esperarse la fuerte crítica al sistema capitalista y a la forma dictatorial de los gobiernos rusos.
El contexto en que se escribió la obra explica claramente lo antes apuntado, la novela fue publicada en el año 1907, diez años después estalló la Revolución de 917 donde se instauró el modelo socialista como forma de Gobierno en Rusia. Máximo Gorki fue un ferviente miembro y defensor del socialismo, las circunstancias de su vida fueron muy difíciles, siendo niño su padre murió y cuando tenía entre diez y once años de edad murió su madre. Con la pérdida de su madre Gorki llevó una vida sufrida, gran parte de las experiencias vividas y sus ideas sobre la vida, la política, la religión, los sistemas económicos, etc. las encontraremos en su abundante obra producida, y uno de los ejemplos más conocidos se encuentra en: La Madre.
La novela parte de un hecho real sucedido en el año 1902, donde: “Máximo Gorki participó en la manifestación del barrio fabril de Sormovo que con motivo del 1º de mayo, convocó el Partido Socialdemócrata. Los principales organizadores del acto fueron el obrero Piotr Zalómov y su madre Anna Kirílovna, mujer iletrada que sirvió de modelo para la heroína de La Madre.”
Partiendo del hecho antes señalado, Máximo Gorki en la novela dará vida a un personaje emblemático llamado Pelagueia Nilovna, quien es madre de Pável Vlásov, en toda la historia Pelagueia será nombrada por todos los personajes como La Madre. Pelagueia fue obligada por su padre a casarse cuando tenía veinte años de edad con un hombre que no amaba, su padre le dijo que todas las mujeres tenían que casarse y atender a sus esposos y ella no sería la acepción. La Madre vivió con su esposo llamado Mijael Vlásov veinte años de amargura, violencia, humillaciones, y miedo, un día que Mijael intentó golpear a su esposa, Pável el único hijo de la familia se interpuso y amenazó con un marro a su padre.
Una vez que Pável defendió a su madre, Mijael nunca más volvió a dirigirle la palabra a esposa e hijo. Dos años después Mijael murió y Pável ingresó a trabajar a la fábrica donde había trabajado su papá para mantener a su madre. La Madre con el transcurso de los meses se extrañaba sobre la conducta de su hijo, pensaba que no era un joven normal porque no bebía, le entregaba completo el dinero ganado, era respetuoso con ella, se preocupaba por su bienestar, la ayudaba en los quehaceres de la casa, además, tenía un raro gusto por la lectura.
Entre más pasaba el tiempo más misteriosa era para La Madre la conducta de su hijo, un día se le acercó y le preguntó qué era lo que leía, el hijo le confesó que eran libros prohibidos, libros que le enseñaban a conocer la verdad, libros que le quitaban la venda de los ojos y le mostraban que todos ellos no eran pobres por desgracia o mala suerte, que todo era producto de un sistema de Gobierno injusto, corrupto, explotador, que los mantenía en la miseria a todos y ricos a unos cuantos, e incluso le dijo a su madre que en próximos días recibiría en su casa visitas de camaradas que leían igual que él, y conformarían un grupo con el objetivo de difundir la literatura de estos libros prohibidos que enseñaban la verdad.
Los camaradas de Pável llegaron y se hicieron costumbre las reuniones en la humilde casa de La Madre, se discutían temas sobre el origen de la desigualdad, la propiedad privada, etc. La Madre atendía gustosamente a los camaradas de su hijo y no veía nada malo en las reuniones. Pronto en el pueblo se empezó a rumorar que en la casa de La Madre se hacían reuniones ocultas, que su hijo no creía en Dios, y que Pável terminaría en la cárcel o en Siberia. Al inicio La Madre tenía miedo sobre lo que se decía y sobre todo porque fuera a pasarle algo a su único hijo, a la única razón de su vida:
“Ella, enjugándose las lágrimas con el delantal, contestó suspirando: ¡Tengo miedo! .confesó ella. Pável se inclinó sobre su rostro y dijo en tono irritado, como el padre: ¡Ese miedo es la perdición de todos nosotros! y los que nos mandan se aprovechan de ese miedo para atemorizarnos aún más. La madre prorrumpió con angustia: -¡No te enfades! ¿Cómo no voy a tener miedo? me he pasado la vida entera temiendo… Tengo lleno de temor el alma.”
Hasta lo aquí narrado apenas si es el inicio de la historia de esta magistral novela. Pável se convertirá en el guía del grupo, crearon un periódico donde denunciaban la tiranía, la esclavitud, promovían el socialismo y conforme va avanzando la historia, La Madre va cambiando su forma de pensar, se siente una mujer con derechos, útil, a los cuarenta años decide aprender a leer, su hijo convocó a una huelga contra la fábrica donde trabajaba, fue encarcelado, La Madre continuó apoyando al movimiento, Pável salió de prisión, convocó a una gran marcha para el 1º de Mayo, será nuevamente aprehendido y La Madre siempre estará con el hijo.
Si bien la novela está centrada en el realismo socialista, Máximo Gorki en esta obra nos presenta a una madre politizada en sus ideas, pero universal en su corazón, porque claramente se percibe que todo lo que ella hace, lo hace por su hijo, por el amor que siente por él, y casi al final de la historia cuando su hijo Pável es sentenciado, pronuncia un gran discurso que la hace sentirse orgullosa de él, horas después ese discurso clandestinamente fue impreso y La Madre era la encargada de difundirlo, cuando llevaba los periódicos a su destino y la policía secreta la perseguía, su miedo era enorme, pasó por su mente tirar los papeles y salir corriendo, pero en ese instante pensó: “Arrojar así la palabra de mi hijo, sangre de mi sangre.”

La Casa de Bernarda Alba
En el presente año se cumplirán ochenta años de la muerte del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca, quien fue asesinado en el año 1936 en pleno contexto de la guerra in-civil española. García Lorca es uno de los poetas más importantes del siglo XX de lengua española, perteneció a la famosa Generación del 27 integrada por Luis Buñuel, Salvador Dalí, José Ortega y Gasset, María Zambrano, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, entre otros destacados integrantes.
Si bien Federico García Lorca es una figura eclipsante en la poesía, su teatro es una obra atrapante, escribió tragedias y comedias, pero sin ninguna duda la obra considerada cumbre de García Lorca en la dramaturgia se titula: La Casa de Bernarda Alba, la cual terminó de escribir dos meses antes de su muerte.
Una de las características singulares del teatro escrito por García Lorca consiste en la perfecta mezcla que realizó entre dramaturgia y poesía, e incluso el propio escritor sobre este punto declaró que para él, el teatro es: “La poesía que se levanta del libro y se hace humana.” La afirmación antes transcrita adquiere puntualidad cuando se lee: La Casa de Bernarda Alba, porque esta magistral obra en algunos momentos se lee a ritmo de poesía, sin perder la esencia y estructura dramática de la historia.
Federico García Lorca se alejó del teatro burgués que se escribía en su época y empezó a desarrollar un teatro crítico donde los temas que escribió son las experiencias que se vivían día a día, prefirió la realidad a la fantasía, cultivó la crítica y denunció la doble moral, por supuesto que esta nueva forma de escribir y describir la realidad le trajo fuertes consecuencias en una sociedad todavía conservadora, el teatro de García Lorca caló hondo y tuvieron que pasar varios años para que fuera representado abiertamente, hoy a los ochenta años de su partida la mejor manera de recordarlo es trayendo a escena su obra maestra: La Casa de Bernarda Alba.
La obra está compuesta en tres actos partiendo la historia de un hecho real. García Lorca sobre la realidad de sus personajes en sus diversas obras llegó a declarar que: “Son reales, desde luego pero todo tipo real encarna un símbolo. Y yo pretendo hacer de mis personajes un hecho poético, aunque los haya visto alrededor mío son una realidad estética.” Teniendo como punto de partida la realidad antes mencionada, García Lorca recrea la intrigante, traumante y trágica historia de la familia Alba.
Las protagonistas principales de la obra son mujeres, las tres escenas se desarrollarán en la casona de Doña Bernarda quien es una mujer rica de sesenta años de edad. Bernarda vive en un pequeño pueblo con sus cinco hijas llamadas Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio, y Adela. Bernarda es una madre posesiva, manipuladora y autoritaria, sus hijas nunca han tendido novios porque su madre no se los permite, para Bernarda en el pueblo no hay un hombre que esté a la altura de sus hijas, piensa que todos son unos gañanes y pobretones, e incluso Bernarda a una de sus criadas le llegó a expresar que: “Los pobres son como los animales; parece como si estuvieran hechos de otras sustancias.”
La obra inicia con la muerte del segundo esposo de Bernarda llamado Antonio María Benavides, en pleno velatorio se escuchó el rumor que el joven Pepe el Romano se encontraba en el patio de la casona, las hermanas Albas se emocionaron al saber que Pepe estaba en su casa, obviamente con una vida tan rígida y limitada, la emoción de las mujeres sólo era un sentimiento interno que no podían expresar abiertamente, Angustias era la mayor de las hermanas, tenía 39 años de edad, además, era hija del primer esposo de Bernarda y cuando éste murió Angustias heredó una gran fortuna.
En el segundo acto Pepe el Romano ya es novio de Angustias, platican largas horas de la noche a través de la ventana. Angustias pudo tener novio porque se percibe que tuvo ciertos actos de oposición contra su estricta madre, y sobre todo su posición económica le daba un poco de ventajas ante sus hermanas. Con el paso del tiempo los rumores dentro de la casona crecían, Adela la hermana menor de las Albas, decía que Pepe el Romano era novio de Angustias por su dinero, Magdalena le llegó a expresar a Angustias que la forma en que la había enamorado Pepe no era una forma honrada para una señorita de casa y decente.
El noviazgo entre Angustias y Pepe el Romano crecía al extremo que ya se planeaba la boda, La Poncia es un personaje importante en la historia porque si bien es una simple trabajadora en la casona de Bernarda, tiene una fuerte influencia en la familia y se enteraba de muchas cosas que para la mayoría estaban ocultas. Un día estando reunidas las hermanas Albas, La Poncia le preguntó a Angustias a qué hora se había ido su novio Pepe el Romano, ella contestó que a la 1 am, Magdalena dijo estar segura que Pepe el Romano se había ido a las 4 am. Adela se puso nerviosa y Martirio celosa.
Entre más pasaban los días más tenso era el ambiente en la casona de Bernarda, La Poncia descubrió que Pepe el Romano y Adela pasaban momentos íntimos en el corral, habló fuertemente con Adela y le prohibió volviera a ver a su amado Pepe el Romano, Adela dijo que no lo haría porque estaba perdidamente enamorada de él. Martirio un día quiso reprimir a su hermana Adela por la relación oculta que tenía con Pepe, Adela le dijo que ella también hablaría acusándola de estar enamorada del mismo hombre, Martirio se defendió diciendo que: “¡Querer no es hacer!” a lo que Adela contestó que no lo hacía porque no podía.
La historia de la obra es cautivante, por supuesto que existen más personajes importantes en la trama que representan toda una simbología, Federico García Lorca aborda en esta sensacional obra temas sobre la tiranía, el autoritarismo, la doble moral, desnuda a la hipócrita sociedad burguesa, nos representa las consecuencias del odio, la venganza, sin dejar de abordar temas esenciales como el deseo y la libertad sexual.
La obra de teatro inicia con la muerte del esposo de Bernarda Alba y concluirá con la muerte de una de sus hijas, las palabras finales de esta historia representan claramente a la sociedad que García Lorca está describiendo: “Bernarda: Y no quiero llantos. La muerte hay que mirarla a la cara. ¡Silencio! (A otra Hija) ¡A callar he dicho! (A otra hija) ¡Las lágrimas cuando estés sola! Nos hundiremos todas en un mar de luto. Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!” Se cierra el telón.

Una muerte muy dulce
En el año 1963 Françoise de Beauvoir quien era una mujer de 77 años de edad sufrió una caída en su departamento, después de horas de angustias y desesperación por alcanzar el teléfono y pedir ayuda a sus vecinos o familiares, Françoise fue internada en el hospital. Françoise es la madre de la filósofa francesa Simone de Beauvoir, quien en uno de sus libros que integran sus memorias nos contará el proceso de enfermedad de su madre hasta lo que ella llamó: “Se acabó”, es decir, la inevitable muerte que a todos nos espera.
El libro salió publicado en el año 1964, por esos años Simone de Beauvoir ya era una escritora consagrada en el terreno de la literatura y filosofía, vivió aproximadamente cincuenta años con el también filósofo francés Jean Paul Sartre. Simone de Beauvoir desarrolló de manera brillante la novela, el ensayo y tiene varias obras dedicadas a sus memorias, el valor de las memorias va más allá del conocimiento de la vida e historias de la filósofa francesa, porque desde un inició claramente se percibe que Simone aprovecha cada circunstancias para presentarnos su pensamiento sobre la vida, la muerte, las relaciones familiares, amorosas, etc.
Una muerte muy dulce es un relato que se lee en una sentada, pero las reflexiones y sentimientos que te provocan su lectura puede que duren sin exagerar toda la vida. La obra inicia con el accidente de la señora Françoise, cuando Simone recibió la llamada se encontraba en Roma, al otro día llegó a París directamente al hospital donde estaba su madre. En la obra Simone de Beauvoir va narrando la historia en diferentes tiempos, de momento cuenta lo que están viviendo en el presente y en el siguiente párrafo escribe sobre recuerdos, anécdotas, reflexiones, ejemplo de ello es cuando le informan en qué hospital está internada su madre, Simone piensa y escribe lo siguiente:
“¡Pobre mamá! había almorzado con ella a mi vuelta de Moscú. Cinco semanas antes; como siempre estaba demacrada. Hubo una época, no muy lejana, en que ella se jactaba de no aparentar su edad, ahora era imposible equivocarse: era una mujer de setenta y siete años, muy gastada.”
Con el ritmo de vida lleno de actividades, preocupaciones y ocupaciones, Simone de Beauvoir como la mayoría de nosotros poco pensaba que su madre ya era anciana y en cualquier momento podía venir el declive parcial o total, al contrario el subconsciente trabaja negando lo innegable, pensamos que eso no va a pasar o que sólo pasa en otras casas, pero, ¿quién se ha salvado de la muerte? Todo lo contrario era el consciente de la mamá quien sentía que en cualquier momento podía llegar el final, es por ello que cuando llegó su hija a verla lo primero que le dijo fue: “¡Me has dejados dos meses sin carta!”
En el relato Simone de Beauvoir en momentos deja la enfermedad y el hospital para contarnos la relación con su madre y parte importante de sus vidas. Nos cuenta el amor entre su madre y padre, quien ya había muerto, en algunos párrafos claramente la escritora francesa plasma su pensamiento sobre la libertad sexual que deberían tener las parejas, como cuando señala que siendo ella niña recuerda la cara de felicidad de su madre al salir en las mañanas de la recámara matrimonial, Simone apunta que la esposa debería siempre ser atendida como normalmente se atiende a la amante. La madre de Simone quedó viuda a los 54 años de edad siendo todavía una mujer guapa y conservada, pero aprovechó la libertad recuperada para leer, hacer amigas, y disfrutar de su principal placer que fue viajar.
La familia de Beauvoir solo tuvo dos hijas llamadas Poupette y Simone, Doña Françoise fue una mujer que si bien las amó y educó, al mismo tiempo fue una mujer rígida quien tratando de protegerlas les quitaba mucha libertad, claramente se percibe que entre Simone y su madre hubo momentos difíciles como todos los tenemos, sin embargo, a pesar de sus diferencias siempre existió una relación de amor, respeto y apoyo de la hija hacia la madre.
Uno de los conflictos más fuertes que tuvo Simone con su madre fue por el tema de la fe, Doña Françoise era una mujer creyente y su hija nunca creyó en divinidades, no olvidemos que Simone junto a su pareja Jean Paul Sartre creyeron en el existencialismo ateo. La madre un día mediante cartas que se enviaba con una amiga le confesó que ella no quería ir al paraíso sola, que deseaba ir acompañada con sus hijas y ése era el motivo de la desesperación y preocupación que tenía para con su hija Simone.
Regresando el relato al hospital, después de que le realizaron estudios de ultrasonidos a la señora Françoise, le encontraron un tumor canceroso en el estómago, el doctor dijo que debían inmediatamente operarla, Simone y su hermana Poupette tenían que decidir, ellas por una parte deseaban que su madre se curara y viviera unos años más, pero por otra parte lo que menos querían es que sufriera dolores innecesarios cuando la enfermedad ya no tiene remedio.
Poupette y Simone dialogaban sobre el diagnóstico y la enfermedad de su madre: “¿Pero para qué atormentarla si está perdida? Que la dejen morir tranquila, me dijo Poupette entre lágrimas.” Al final decidieron que su madre fuera operada, Simone en estas memorias apuntó: “A la primera prueba, ya había cedido: vencida por la moral social.” La señora Françoise resistió la operación, pero el mal ya estaba muy avanzado, a partir de este momento empezará el tormento y sufrimiento de la enferma y sus hijas, habrá dolor, desesperación, remordimientos, y aunque Françoise era una mujer fuerte y había dicho que estaba preparada para la muerte, entre más se enfermaba más se aferraba a la vida.
Fueron varias las semanas de sufrimiento, Simone manifiesta que: “No se muere de haber nacido, ni de haber vivido, ni de vejez. Se muere de algo. Saber que mi madre por su edad estaba condenada a un fin próximo no atenuó la horrible sorpresa.”
Son muchas las reflexiones que realiza Simone de Beauvoir en estas difíciles pero magistrales memorias, diserta sobre la vida, la muerte y la fe, no obstante, si somos prácticos lo único que tenemos por ahora seguro es la efímera vida y la insalvable muerte, por lo tanto, respetando ideas e ideologías, resulta muy ilustrador la siguiente reflexión que realiza la escritora francesa horas antes de la muerte de su madre:
“¡Qué triste me sentía, aquel miércoles a la noche, en el taxi que me llevaba! Con frecuencia la luz roja me detenía delante de la “boutique” Cardin: veía sombreros, chalecos, pañuelos, zapatos y botas de una elegancia irrisoria. Perfumes, pieles, ropa blanca, joyas, la lujosa arrogancia de un mundo en el que no hay lugar para la muerte; mi madre estaba sin embargo agazapada detrás de las fachadas, en el secreto gris de las clínicas, de los hospitales y de las habitaciones cerradas.” Un mundo que no tiene lugar para la muerte, qué absurdo.

miguel_naranjo@hotmail.com