REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
18 | 11 | 2019
   

De nuestra portada

El padre en la literatura


José Miguel Naranjo Ramírez

En el mes de junio se festejó en México el día del padre, en la historia de la literatura existen gran cantidad de obras hoy consideradas clásicas, donde la figura central es el padre. Por lo antes mencionado, en el presente artículo seleccionamos cinco libros centrados en los padres, y la obra que inicia este ciclo literario se titula: Pedro Páramo.

Pedro Paramo
Juan Rulfo escribió Pedro Páramo en el año 1955 y en ese mismo año la novela fue publicada, sobre este magistral relato existen anécdotas fantásticas, una de las más conocidas es cuando el escritor Álvaro Mutis le regaló a Gabriel García Márquez un ejemplar de la novela, lo hizo con las siguientes palabras: ''Lea esa vaina, carajo, para que aprenda''. Años después García Márquez escribió:
“Aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura; nunca, desde la noche tremenda en que leí 'La metamorfosis' de Kafka, en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá, casi 10 años atrás, había sufrido una conmoción semejante. Al día siguiente leí El llano en llamas y el asombro permaneció intacto; el resto de aquel año no pude leer a ningún otro autor, porque todos me parecían menores.
No había acabado de escapar al deslumbramiento, cuando alguien le dijo a Carlos Velo que yo era capaz de recitar de memoria párrafos completos de Pedro Páramo. La verdad iba más lejos, podía recitar el libro completo al derecho y al revés sin una falla apreciable, y podía decir en qué página de mi edición se encontraba cada episodio, y no había un solo rasgo del carácter de un personaje que no conociera a fondo.”
Sin ninguna duda en la literatura mexicana existe un antes y un después de Pedro Páramo, e incluso en esta obra encontramos los cimientos del realismo mágico, no obstante en esta ocasión nos detendremos en analizar sólo una parte del relato centrada en Pedro Páramo el padre. Pedro Páramo fue un cacique todopoderoso, autoritario, explotador, etc. sin embargo, Don Pedro tuvo dos grandes debilidades, por una parte su amor eterno llamado Susana y por otra parte su único hijo reconocido llamado Miguel Páramo.
En el relato hay una parte donde claramente se percibe que Don Lucas Páramo tenía muy pocas esperanzas que su hijo Pedro Páramo se fuera a convertir en un heredero poderoso y trabajador, una vez muerto Don Lucas, Pedro Páramo cambió el pronóstico de su padre y se transformó en un hombre poderoso, asesinó a quien tenía que asesinar, fue un hombre manipulador, se casó con quien le convenía, y llegó el momento que en Comala solo existía la voz de Pedro Páramo.
En el relato aparecerán algunos hijos no reconocidos de Pedro Páramo, Juan Preciado quien inicia el relato es uno de ellos y Abundio Martínez quien le pone fin a la vida de Don Pedro es otro, sin embargo, el hijo reconocido, consentido y amado de Don Pedro fue Miguel Páramo. Don Pedro fue un padre consentidor con su hijo Miguel, le aceptaba todos sus caprichos, le perdonaba faltas imperdonables, ¿acaso Miguel Páramo no era un reflejo de su padre?
Si Pedro Páramo era un cacique autoritario como consecuencia lógica su hijo Miguel se convirtió en un muchacho soberbio, mujeriego, jugador, violador y finalmente asesino. En varias ocasiones Miguel obligó a las mujeres que les gustaba acostarse con él y la manera de sanar las heridas fue dándoles un poco de dinero y al final Fulgor Sedano quien era el administrador de Don Pedro, les decía a las muchachas violadas que estuvieran contentas porque tendrían un hijo blanquito.
En el relato la figura de Miguel Páramo tiene su momento de clímax, pero una vez muerto sólo lo recordaremos por su caballo, es importante recordar que en la historia todos los personajes que dialogan están muertos, en Comala se vive sólo con murmullos: “-¿Qué es lo que pasa, doña Eduviges? Ella sacudió la cabeza como si despertara de un sueño. –Es el caballo de Miguel Páramo, que galopa por el camino de la media luna. -¿Entonces vive alguien en la media luna? –No, allí no vive nadie. –¿Entonces? -Solamente es el caballo que va y viene. Ellos eran inseparables. Corre por todas partes buscándolo y siempre regresa a estas horas. Quizá el pobre no puede con su remordimiento. ¿Cómo hasta los animales se dan cuenta cuando comenten un crimen, no?
Cuando Miguel Páramo murió, el todopoderoso y autoritario Pedro Páramo lleno de dolor se le acercó al sacerdote Rentería suplicándole lo siguiente: “-Yo sé que usted lo odiaba, padre. Y con razón. El asesinato de su hermano, que según rumores fue cometido por mi hijo; el caso de su sobrina Ana, violada por él según el juicio de usted: las ofensas y faltas de respeto que le tuvo en ocasiones, son motivos que cualquiera puede admitir. Pero olvídese ahora, padre. Considérelo y perdónelo como quizá Dios lo haya perdonado.”
La relación de Pedro Páramo con su hijo en el relato no es tan larga, de hecho Miguel muere muy joven, pero en esta magistral novela Juan Rulfo nos regala imágenes imborrables, todos los personajes quedan impregnados en nuestras mentes, porque todos son parte de un realismo mágico impresionante, el ejemplo más puntual es que el mismo día que enterraron a Miguel Páramo, Don Pedro ordenó que le dieran un balazo al caballo para que dejara de sufrir y resulta que el caballo hasta el día de hoy sigue galopando.

La Carcajada del Gato
En el año 1964 salió publicada una novela totalmente enigmática titulada: La Carcajada del Gato, obra del gran escritor y periodista Luis Spota. La novela parte de un hecho real considerado muy anormal. Todo inició en el año 1959 cuando en un periódico guanajuatense fue publicada una nota roja, donde se informaba que las autoridades descubrieron un caso de encierro y esclavitud de una familia completa, siendo el responsable de tal atrocidad Rafael Pérez Hernández quien por quince años mantuvo aislados y esclavizados a su esposa y seis hijos.
Partiendo del hecho periodístico antes comentado, Luis Spota escribió una espectacular novela donde aprovecha el suceso real, para fantasear, reflexionar, abordar temas universales como la vida, la muerte, los valores, Dios, la transfiguración, la naturaleza, el bien, el mal, y un sinfín de temas de gran relevancia que al momento de la lectura realmente queda uno asombrado primero por la historia de la novela y sus personajes, y una vez concluida la lectura deslumbrado por todo lo abordado en esta misteriosa novela.
La historia es narrada en diferentes tiempos, todo inicia con la planeación del asesinato de Lázaro quien es esposo de Claudia, con quien tuvo a tres hijos integrados por el varón Job, y las niñas Yuri y Momo. Claudia y sus hijos Job y Yuri estaban planeando como podrían matar a Lázaro, quien por un periodo de cinco lustros había sido un padre todopoderoso, impositivo, cariñoso, agresivo, manipulador, y asquerosamente promiscuo, perverso, incestuoso, con ideas consideradas absolutamente anormales.
El posible asesinato de Lázaro se cometerá en una hora, esposa e hijos acuerdan que la muerte de Lázaro sea a través del envenenamiento de su sopa con cianuro. Lázaro en una hora llegará de manera puntual a la casa donde vive la familia y de donde nunca han salido. A partir del acuerdo del asesinato que se realizará en una hora, Luis Spota empieza a narrar en diferentes tiempos, espacios y momentos, la vida de cada integrante de la familia y la historia será narrada simbólicamente en el promedio de una hora.
A pesar que Lázaro es el personaje que podría considerarse como eje de la historia, Luis Spota en esta novela le da voz y les presta el escenario a todos los integrantes de la familia, de hecho al inicio quien lleva el papel de protagonista de la historia es Claudia, quien es una joven de 17 años de edad, vive en un pequeño pueblo con sus dos tías llamadas Bruna y Amelia. Claudia es una muchacha educada bajo las más estrictas reglas de disciplina, la tía Amelia es una mujer conservadora y no permite que su sobrina conviva con la gente e incluso Claudia no sale sola ni a la Iglesia.
A la casa de las tías asiste continuamente el sacerdote y un rico y respetable hombre del pueblo de 40 años de edad, casado y con dos hijas. Claudia se enamoró locamente de este hombre de quien nunca conocemos el nombre en la historia, después de muchas provocaciones Claudia fue a la casa del que ella creía era su gran amor, y tuvo el placer de perder la virginidad con el hombre de su vida.
Al paso de los días la inexperta Claudia salió embarazada y eso en una sociedad puritana es un pecado imperdonable, la tía Amelia la obligó a abortar y, además, la enviaron a un convento para no sufrir la vergüenza de que en su casa viviera una “Puta”. Por supuesto que la historia de este suceso en la vida de Claudia es más larga y tormentosa, lo importante del hecho es que cuando Claudia abordó el tren que la llevaría al exilio eterno al convento, en el viaje conoció a Lázaro quien a la postre se convertiría en su pareja y padre de tres hijos.
Lázaro fue un hombre paciente para conquistar a Claudia, una vez que la llevó a vivir a su aislada casa, Claudia nunca más, por un periodo de veinte años, había salido de la habitación, si lograban perpetuar el asesinato, tal vez, podría recuperar su libertad perdida que incluso ya había olvidado. Pero regresando a los años de conquista y amor entre Lázaro y Claudia, tengo que reconocer que en el relato hay momentos maravillosos de esta relación, Claudia es feliz, encontró la paz que no le dio ni su antigua familia, ni la religión, sentía que Dios también la había abandonado y en general que en la humanidad mayormente reinaba el mal.
Con el paso del tiempo Claudia se embarazó y tuvo a su primer hijo llamado Job, Lázaro estaba molesto y desilusionado porque él solo quería tener hijas, pero se tranquilizó al pensar que podría embarazarla muchas veces más y tener varias hijas, así fue como nació Yuri y después Momo. En la historia conoceremos una educación considerada primitiva, en la familia de Lázaro no existían conceptos del bien y del mal, no los gobernaba ningún Dios y mucho menos le temía a algún demonio, según Lázaro en su familia no existiría envidia, vanidad, celos, etc.
Al paso de la hora en que es narrada la novela, conoceremos que Lázaro empezó a tener relaciones con Yuri, la embarazó, abortó 5 veces, Lázaro educó a sus hijos sin los conceptos básicos de padre o madre, por lo tanto, para Yuri, Lázaro era un hombre al que quería y le daba placer, lo mismo sentía Job por su madre, pero Claudia que si conocía todos los conceptos que rigen en el mundo, vivió momentos de terror, angustias y desesperación.
En esta magistral obra Luis Spota aborda temas de enorme importancia, en todos los personajes está representada la naturaleza humana en su esplendor, además, en la parte final Spota incluye en la novela un tema misterioso como es la transfiguración, esto se explica cuando la cara de Lázaro es transformada en gato.
La novela: La Carcajada del Gato es mucho más que una magistral historia contada en forma de ficción y fantasía, al momento de concluir la lectura, el primer sentimiento es de absoluto asombro por la historia leída y todavía no se sale de ese asombro, cuando surge la pregunta ¿Qué tanto quiso decir Luis Spota en esta magistral obra? la respuesta la encontrará en su propia lectura.

Los cuervos están de luto
Hugo Argüelles es uno de los dramaturgos más importantes del siglo XX en México, sus obras tienen un amplio reconocimiento por la crítica literaria y han sido representadas por grandes directores y actores. En el año 1960 fue estrenada la obra teatral más reconocida de Hugo Argüelles, titulada: Los cuervos están de luto. Con el transcurso de los años esta obra se encuentra ubicada como una de las más representadas en la historia del teatro mexicano.
El origen veracruzano de Hugo Argüelles se ve reflejado geográficamente hablando en la obra: Los cuervos están de luto, porque toda la historia se desarrolla en la ciudad de Orizaba, Ver. Especialistas manifiestan que en la obra de Argüelles se encuentra desarrollado de manera brillante “el humor negro” y puntualizan que: “El humor no como una finalidad, sino como la vía para desnudar nuestro inconsciente.”
La obra: Los cuervos están de luto, es una farsa de tres actos, conforme se va avanzando en la trama claramente se puede distinguir el papel, función y mensaje que representa cada personaje, pero al final de manera personal considero que el protagonista central de la historia es toda una familia, aun así, los personajes más importantes en la historia se integran de la siguiente manera: Gelasio, Mateo y Enrique son hermanos e hijos de Don Lacho, Piedad está casada con Gelasio, María vive con Mateo y tienen un hijo, hasta aquí es la familia completa, en la historia aparecerán otros personajes que tienen cierta relevancia como el Cura y los demás son complementarios.
Los cuervos sarcásticamente están representados por los hijos de Don Lacho, Enrique es el único que tiene el derecho de ser tratado como un buen hijo, al final de la historia sabremos que Enrique fue diferente porque realmente no era hijo de Don Lacho, y recibió en la misma casa un trato rígido que lo hizo una mejor persona. Toda la trama se desarrollará de las once de la noche de un domingo a las siete de la mañana del día siguiente en la casa del moribundo Don Lacho.
La acción inicia con el certificado de defunción de Don Lacho que su hijo Gelasio había podido conseguir, y aquí, luego, luego, se percibe el humor negro de Hugo Argüelles en esta magistral obra, porque resulta que Don Lacho todavía no moría, pero Piedad quien dominaba a su esposo lo convenció que era necesario ir adelantando los trámites, porque por culpa de la enfermedad de Don Lacho tenían muy abandonadas sus tierras y animales, y una vez muerto rápido habría que sepultarlo para irse a trabajar.
Con el certificado en manos inmediatamente invitaron al velorio a los vecinos, además, el médico les había asegurado que Don Lacho estaba a horas de morir, en esa misma noche llegaron Mariana y Mateo, cuando Mateo supo que su padre todavía vivía no comprendía por qué se iba a realizar el velorio, por qué existía un certificado de defunción etc. Para ese entonces Piedad ya había pronunciado a Gelasio los motivos justificatorios de adelantarse a los hechos: “Piedad. –¿Y las ventajas, no cuentan? Piensa también en ellas. Ya ves que ni puede respirar. Todo el tiempo con el ruido ese en la garganta. Y si se muere –como espero en Dios– esta noche, ya mañana lunes podremos ir al solar. ¡Todo está descuidado por culpa de su maldita agonía que no termina nunca!”
Después de las diversas explicaciones que dio Piedad y fueron respaldadas por Gelasio, Mateo aceptó el argumento. En ese contexto llegó Enrique con el Cura, Don Lacho se confesó y al instante pidió hablar con sus tres hijos, estando reunidos con su padre éste les reveló que uno de los tres no era su hijo, Don Lacho les preguntó si querían saber quién era, Enrique dijo que a estas altura no importaba, que los tres siempre serán sus hijos, los demás hermanos respaldaron a Enrique en su comentario, sin embargo, para ese entonces la cantidad de la herencia que dejaba Don Lacho era conocida por sus hijos y nueras.
Una vez realizada la confesión de Don Lacho, iniciará toda una historia de intrigas, rumores, y las principales interesadas en que se supiera la verdad eran Piedad y Mariana. Las dos nueras pensaban que si descubrían quien no era el hijo ilegítimo de Don Lacho, la fortuna solo podría dividirse entre dos: “Piedad. Además, piensa que la herencia se repartiría entre dos. Quince mil y quince mil, y los solares, y el ganado… Piensa, piensa en eso. Además, así nos libramos de Enrique. Y ese solar es nuestra vida, Gelasio. Allí hemos dado todo. ¿No te has dado cuenta lo que significaría tener que dividirlo? ¿Te das cuenta? En cambio, entre dos es fácil. Está resuelto: nosotros nos quedamos con él, y Mateo con el de Sumidero. ¡Fíjate qué bien sale la cosa!”
En esa misma noche Don Lacho murió, y si bien sus hijos se habían convertido en unos cuervos, es porque Don Lacho en la trama representa a la figura de un zopilote. Don Lacho fue un hombre autoritario, usurero, tramposo, mezquino, vil, etc. es por ello que cuando murió, sus hijos tuvieron que contratar a unos borrachos callejeros para que lo velaran y habían acordado con ellos que ganarían un peso conforme a sus llantos o lamentaciones, con tal acuerdo algunos hasta ataques le daban, y los borrachos que se sentían más dignos y no querían hacer tanto el ridículo sólo pronunciaban: “Don Cuco. –¡Pobrecito de Don Lacho …era un santito del cielo! Odilon. –¡Dios lo tenga en su gloria! Gumaro. –¡Tan compadecido que era Don Lacho! Polonio. –¡Jué muy de ley con los pobres! Mujer. -¡Quién no lo habría de querer si fue tan legal y tan guen hombre!” Con semejantes lamentaciones, los borrachos tenían asegurado sus pesos y Don Lacho garantizado el cielo.

La clave Morse
Escribir nuestras vivencias puede servir para comprender mejor nuestra existencia. Cuando traemos a la memoria los recuerdos, no siempre lo recordado es fiel a lo realmente vivido, pero el sólo hecho de relatar de manera libre parte de nuestras vidas, servirá para conocerse y entenderse mejor, porque gran parte de la vida nos las pasamos discutiendo y tratando de entendernos con nuestro interior, luchando por resolver nuestros conflictos, por lo tanto, la mejor manera de enfrentarnos a nuestros problemas existenciales es reescribiéndonos, y esto lo hizo de manera brillante el escritor y periodista Federico Campbell al escribir: La clave Morse.
Federico Campbell es uno de los grandes escritores mexicanos contemporáneos, lamentablemente el escritor originario de Tijuana, Baja California, murió el 15 de febrero de 2014, pero desde hace varios años Federico Campbell es un ineludible autor que hay que leer. Desde una opinión personal considero que Campbell es más conocido por su destacada trayectoria periodística, no obstante entre el periodismo y la literatura existe una gran hermandad, y Campbell supo entrelazar perfectamente su vida como periodista y como escritor.
En el año 2001 salió publicada: La clave Morse, en esta pequeña y agradable novela Federico nos contará de manera imaginaria, creativa, libre, la vida de una familia, teniendo como personaje central la figura del padre. Es importante puntualizar que el libro es una novela y no las memorias de Campbell, por supuesto que claramente se percibe que el autor está describiendo noveladamente los diecinueve años que convivió con su padre, solo que la obra no es un testimonio, es un recuerdo, no es una entrevista, son rememoraciones.
En la novela Federico Campbell creativamente les da la voz a tres personajes que son hermanos, los cuales se llaman Sebastián, Azucena y Olivia. Los tres narrarán los recuerdos que tienen de su padre, y en muchos momentos la figura de la madre adquiere la misma relevancia que la del padre. La primera voz narrativa la tiene Sebastián (que bien puede ser el alter ego de Federico Campbell).
Sebastián en el novela es el que aparentemente tiene menos recuerdos que las hermanas: “Ciertamente son muchas, pero muy vagas, las impresiones que hubieron de quedarme a lo largo de los diecinueve años que tuve contacto con él. Más tenues aún son las referencias a los primeros tiempos de su juventud en Magdalena. No era muy dado a hablar en detalle de sí mismo. Lo que traducía más bien era una emoción, un sentimiento de impotencia que lo aguijoneaba y lo amargaba. En cuanto a lo sucedió antes de que yo naciera lo sé muy de oídas; lo deduzco por algunos comentarios suyos, frases aisladas, esparcidas a través de un tiempo que nunca imaginé dilatado entre sus palabras y fotografías.”
Inmediatamente después de lo antes comentado por el personaje llamado Sebastián, en la obra vendrán unas cuartillas en letras cursivas donde aparece la figura del padre de Sebastián contándonos parte de su vida, anécdotas, recuerdos, y sobre todo platicándonos los casi treinta años en los que trabajó como telegrafista, esto último es muy importante porque no tan solo originó el título de la novela, además, determinó la vida del padre de Sebastián y de toda la familia, una vez concluidas las páginas en cursivas, regresa la voz directa de Sebastián para seguir narrando desde sus recuerdos lo vivido con su padre.
“Llevaba varios meses sin trabajar, después de su intempestiva renuncia al telégrafo, luego de treinta años de servicio. Una mañana, cuando nadie quedaba en casa, salió cargando la máquina de escribir que tenía en un rincón, una Smith Corona negra, portátil. Se alejó caminando como siempre lo hacía por la calle Río Bravo. A la entrada del telégrafo ocupó una mesita que allí le prestaron y abrió su escritorio público a la gente que llegaba para que le redactara una carta o un telegrama. Una cajita de cartón se iba llenando de monedas y de algún billete. Su trabajo era de escritura, en un estilo necesariamente telegráfico; tenía que ser breve porque las palabras costaban dinero al emisor del mensaje. Era un hombre de máquina de escribir no de pluma.”
En el tenor antes desarrollado se lee toda la novela, más adelante entrarán en acción la voz de las hermanas de Sebastián, Azucena y Olivia. Hay muchas cosas de enorme valor por destacar en esta magistral novela, una de ellas es que todo lo leído puede sin ninguna duda describir circunstancias y problemas universales de cualquier familia, el amor, el respeto, la frialdad y falta de cariño, el rencor e incomunicación, la pobreza y el desempleo, el alcoholismo, la muerte del padre, y muchos temas más que no son exclusivos de la familia que aparece en La clave Morse, son temas universales y ordinarios que cuando se les da un trato serio adquieren un valor artístico invaluable.
Lo antes afirmado se comprueba cuando el personaje de Olivia cuenta el enorme dolor que sintió con la muerte de su padre: “Pasado mañana hará exactamente veinte años que mi Papá estaba allí en la sala. Acababa de llegar y me puso un disco con una canción que decía ‘Como el clavel del aire/igual que una flor’. Una especie de Tango. Bailamos un rato. Comimos, volvimos a bailar, me dio un beso. Y se fue como a las tres de la tarde al telégrafo, a pie.”
Horas después Olivia se enteraba que su padre acababa de morir: “Y en ese instante sentí un dolor desgarrador, lo más fuerte que he experimentado en toda mi vida, en el pecho, las sienes, el estómago. Pegué un grito como loca. No lo podía creer.”
Leer la novela es un verdadero disfrute, la técnica narrativa tiene una estructura de telegrama, las frases y pensamientos en varios momentos si se analizan en los párrafos arriba transcritos, no exceden de diez palabras, son frases puntuales que dicen todo en poco contenido, como dato curioso quiero agregar que un 14 de febrero de 1960 (día del telegrafista) murió el papá de Sebastián, y un 15 de febrero de 2014 murió Federico Campbell, quien creó a Sebastián para platicarnos lo que sentía y rememoraba de su padre.
Finalmente, el telegrama para mis estimados lectores es: Escribir nuestras vivencias puede servir para comprender mejor nuestra existencia.

Orfandad
Orfandad es un libro publicado en el año 2015, escrito por Federico Reyes Heroles, quien en esta obra nos relata parte de la biografía de su padre Don Jesús Reyes Heroles. El libro salió publicado a los treinta años del aniversario luctuoso de Don Jesús, quien fue un gran estadista, historiador y escritor.
El libro se compone de 127 apartados, en todos ellos Federico Reyes Heroles nos presenta por una parte la figura del padre, y por otra la figura del personaje público. En esta obra conoceremos muchas anécdotas del político tuxpeño que nos ayudarán a conocer su pensamiento, forma de conducirse, decisiones importantes que lograron hacer un México diferente, ejemplo de ello es que siendo Don Jesús Reyes Heroles Secretario de Gobernación, fue el principal responsable para que se llevara a cabo la reforma política de 1977.
Bajo las tesituras antes mencionadas, es decir, el padre y el personaje público, se leerá toda la obra, en el primer apartado Federico Reyes nos relata y presenta un momento difícil del padre: “La tarde del primero de marzo de 1985 recibí una llamada. Era mi padre. Necesitábamos platicar todos. El tono era normal. Todos implicaba los otros tres miembros de la familia: mi madre, Jesús mi hermano y yo. Un par de horas después nos reuníamos en su habitación. Tenía un cigarro en la mano y su rostro mostraba una tristeza muy profunda. Sin más nos dijo, me voy a morir.”
Federico inicia esta obra con la triste confesión de su padre, a partir de aquí empieza el escritor a narrarnos un sinfín de anécdotas e historias personales, familiares, y políticas de Don Jesús. En el apartado sexto Federico Reyes nos cuenta cómo es que su padre, un abogado sin ninguna experiencia en el sector energético se convirtió en Director de Pemex, de entrada aclara que entre Gustavo Díaz Ordaz y Jesús Reyes Heroles no existía amistad previo al nombramiento, todo sucedió un 20 de noviembre de 1964, cuando Don Jesús Reyes fue invitado a pronunciar un discurso y en el presídium se encontraba el entonces Presidente electo Díaz Ordaz:
“Al llegar a él, Díaz Ordaz lo felicitó por sus conceptos usando un tiempo que me imagino un poco excedido y atípico. Quien le dijo lacónico: nos vemos tal día. Primer encuentro privado, primeras palabras, al grano. Me dicen que usted es un hombre honesto, eso necesito en Pemex. La corrupción ancestral había pasado por días de fiesta. Reyes Heroles platicaba que, asombrado, trató de interponer excusas. No sé de petróleo. No se preocupe, allí hay muy buenos técnicos. Lo que necesito es su honestidad fue la respuesta.”
El sexenio de Díaz Ordaz es tristemente recordado por la matanza del 68, en esta obra Federico Reyes nos relata la posición de Don Jesús, quien siempre buscó el diálogo, con datos y nombres, Federico narra las diversas reuniones que tuvo Don Jesús con el rector de la UNAM Barros Sierra, con el Consejo Nacional de Huelga, entre otros importantes actores. En este mismo tema, Federico claramente manifiesta que la posición que tenía la Secretaría de Gobernación encabezada por Luis Echeverría Álvarez era muy distinta, el resultado final de esta trágica historia es conocida por todos, y lo más triste es que dos años después el Secretario de Gobernación pasó a ser Presidente de la República.
Hablar de democracia en los años que Reyes Heroles fue un político importante es impensable, y es precisamente donde la figura de Don Jesús adquiere relevancia, porque fue él determinante e influyente en la apertura de un sistema rígido y autoritario, el ejemplo más puntual son las elecciones donde José López Portillo resultó electo Presidente de la República, en ellas no tuvo contrincantes, fue precisamente en el sexenio de López Portillo siendo Don Jesús Secretario de Gobernación, cuando se realizó la importante reforma política.
Federico Reyes también se refiere a Jesús Reyes Heroles como el hombre de letras que fue, manifiesta que si bien era un hombre inteligente, su principal virtud era la disciplina para el estudio, a pesar que Don Jesús tuvo grandes cargos nunca dejó de leer y escribir, independientemente a lo que pensemos de Reyes Heroles el político, es innegable que parte de la obra escrita de Don Jesús son lecturas obligadas, ejemplo son los tres tomos que integran: El liberalismo mexicano. Sobre la disciplina y dedicación a la lectura y escritura Federico apunta:
“Muchos hablan de la inteligencia de Reyes Heroles y no les hace falta razón. Pero pocos hablan de la tenacidad. Con los años he caído en cuenta que era subdirector del IMSS, agobiado de trabajo, diputado y, por si fuera poco, daba clases ¡a las siete de la mañana! Aun así se dio tiempo para investigar consistentemente sobre el siglo XIX o leer teoría política o mil cosas, más. Qué daríamos hoy por tener en el poder, no digo esa inteligencia porque el terreno es resbaladizo, sí en cambio esa curiosidad de conocimiento, esa pasión por el estudio, esa tenacidad que transformó su vida. Él no perdía tiempo: o estaba en la oficina la que fuera –en la cual sus escritorios estaban inundados de cerros de libros.”
Siendo un hombre de letras, Reyes Heroles disfrutó de grandes amistades con las que continuamente se reunían a discutir sobre diversos temas, nombres como Miguel León Portilla, Edmundo O´Gorman, Silvio Zavala, algunos encuentros con García Márquez, Julio Cortázar, nos dan una clara idea de la figura que fue Don Jesús. Desde un análisis muy subjetivo me atrevo a afirmar que hasta en eso en México hemos involucionado, antes algunos de nuestros políticos eran verdaderos hombres de letras, hoy ni siquiera tres libros han podido leer, y no olvidemos que la forma es fondo, si no lo cree mire actualmente como estamos.

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