REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
17 | 11 | 2019
   

Arca de Noé

¿Maniqueísmo en el porfiriato?


Dalia Maria Teresa De León Adams

Cerca de las fiestas patrias, deseo hacer un breve análisis histórico-teórico acerca del periodo del General Porfirio Díaz, época que por demás está decir, ha sido considerado para la mayoría de los mexicanos un periodo oscuro en nuestra historia.
Al General Díaz se le considera como un tirano en el escenario de la historia que como contrapartida oprimía al bueno, personificado en el pueblo en general. Por ello, es interesante recurrir al análisis teórico del régimen dictatorial que asumió Díaz en los años de 1877 hasta 1910.
El General Díaz después de haber ganado el día 1º de abril, las elecciones que le postularon como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, representando al grupo liberal, en 1910 su sistema político se vio en decadencia tanto en su estructura interna como en cuanto a la crisis que éste gestara en el sector económico-social, afectado a su vez por las situaciones de reajuste internacional, el incipiente impulso al sector agrario, la falta de poder adquisitivo cada vez más acentuado en la clase proletariada y, sobre todo, por el pluripartidismo gestado dentro del sector político que sustentaba el poder.
Todo ello vino a producir el descontento y por ende, el movimiento revolucionario que se postuló ante la ley constitucional del denominado “Sufragio efectivo. No reelección”, ante un gobierno interino que abarcó el periodo de treinta años en el poder ejecutivo.
Es probable que si el presidente Díaz hubiese permitido la posesión de la presidencia a otro político, México no hubiera tenido que sufrir el movimiento armado revolucionario. Siendo el hacendado Francisco I. Madero el candidato postulado a la presidencia de la República Mexicana, Díaz le mandó encarcelar.
Como acababa de mencionar, México no tendría que haber sufrido los disturbios de la Revolución, por lo menos en ese bloque histórico, pues si bien es cierto que hubo algunos errores de planificación y estructuración económica al final del periodo Porfirista, que se agudizó con la crisis internacional que vino a repercutir directamente en la política económica de Díaz, también es cierto que el país vivió grandes momentos de progreso y modernización. Es importante aquí mencionar que el antagonismo entre las clases sociales, no ha sido exclusivo de este período de Díaz, pues la diferencia de clases ha sido padecida en todos los bloques históricos que conforman nuestra historia, como se vivió, por dar algún ejemplo, en la época colonial con el dominio de los españoles en nuestro territorio, o bien en nuestra actualidad en donde aún las injusticias y diferencias socio-económicas son muy claras, pues un sector minoritario sustenta el poder y posee una economía fortalecida, en tanto que la mayoría padece pobreza.
En realidad el error de Díaz fue el de postularse como presidente vitalicio de manera fraudulenta, evitando la legitimidad que debe ejercer el voto.
Otro gran error en el sector económico constituyó el hecho de que Díaz prácticamente entregó una gran cantidad de terrenos de forma casi gratuita, bajo el concepto de “terrenos baldíos” a empresas deslindadoras nacionales; terrenos que provenían de la amortización de los bienes del clero y de comunidades indígenas. Con ello algunos aristócratas pasaron a ser favorecidos convirtiéndose en terratenientes. Las propiedades quedaron en su gran mayoría amortizadas e inmovilizadas, mermando la actividad agraria y la productividad económica en dicho sector.
Su gobierno había estado sustentado en la base de una República de tipo burgués, en donde los elementos residuales feudales dieron paso a la adaptación del sistema capitalista incipiente con los avances en materia de infraestructura, especialmente con la introducción y aplicación de grandes redes ferroviarias y telegráficas, la instalación de plantas eléctricas, el impulso al sector industrial y, con ello, a la producción masiva, el desarrollo del comercio interno y externo y la explotación minera, sobre todo en cuanto a los metales apropiados para la actividad industrial, tal y como son el cobre, el zinc y el plomo.
Todo ello constituyó el elemento clave en la reactivación económica, lo cual permitió además la agilización de transacciones con el exterior y una mayor articulación del mercado interno.
Otro factor importante dentro del desarrollo económico lo constituyeron los bancos, pues hasta entonces solamente existía una sucursal inglesa denominada “Banco de Londres, México y Sudamérica” que había sido fundada durante la época imperial. No fue sino hasta el período de Díaz en que se inició una vertiginosa expansión de la red bancaria, generando diversas instituciones de crédito; innovación que significó la emisión del billete con garantía metálica, que favoreció la mercantilización y la fundación de modernos almacenes. De ese modo el mercantilismo iba tomando gran auge y, como efecto inmediato, se dio el desarrollo de ciudades, entre las cuales se destacaron Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México.
Con el desarrollo industrial se presentó la necesidad de adquirir petróleo en abundancia, ya que como combustible sustituyó con ventaja al carbón de piedra, razón por la cual se optó por la búsqueda de pozos.
Todo ello constituyó los logros del Porfirismo, por tal razón cabe preguntarnos ¿hasta qué punto el pueblo ha juzgado de manera maniqueísta a Porfirio Díaz, asegurando que sólo fue un tirano? ¿Usted qué opina?