REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 05 | 2019
   

Apantallados

Tragedia Griega


Francisco Turón

El origen de la Tragedia Griega es el culto a Dionisio, dios del vino, inspirador de la locura ritual, y el éxtasis. Fue también conocido como Baco, y por el frenesí que inducía bakcheia. Es el dios patrono de la agricultura y el teatro también es conocido como el “Libertador” (Eleuterio), liberando a uno de su ser normal, mediante la locura, el éxtasis, o el vino. La misión divina de Dionisio era mezclar el aulós, y dar final a la preocupación. Este dios fue venerado en Atenas, Grecia, durante el siglo V a.C., en una época de apogeo para los griegos. En ese entonces la ciudad creció mucho, y los habitantes del campo que adoraban al dios del vino Dionisios,- porque cultivaban la uva-, van a pasar a Atenas para hacer un culto. Ese culto va a ser realizado en comparsas mediante el Dionisio. Estas comparsas son un grupo de individuos que van por las calles recitando himnos al dios. Ellos iban vestidos de pieles de cabra. De ahí viene la etimología de tragedia: tragos: macho cabrío, y ode: canto, es decir, tragedia es el canto de los machos cabríos. ¿Qué representaban los atenienses que practicaban el culto a Dionisio vistiendo pieles de cabra? Ellos representaban a los Aqueos, unos seres mitológicos que eran mitad hombre, mitad cabra, y que se asociaban con Dionisio (los romanos le llamaban Baco a este dios).
La finalidad de la Tragedia, según Aristóteles (384 a.C Calcídica, Grecia, 322 a.C. Calcis, Grecia), quien es el estudioso inicial del género: “es que el espectador llegara a tener un momento de conmoción tal, a partir de su pena, y de la tristeza que suscitaba en él la desgracia que va a ver, esto le producía una catarsis, (un médico que quiere decir: purificación), pero mediante el miedo, el terror, o la compasión. La catarsis, junto con otros conceptos y elementos de la estructura trágica, aparecen en su obra la Poética, escrita en el siglo IV a.C., entre la fundación de su escuela en Atenas en el 335 a.C. y su partida definitiva de la ciudad en el 323 a.C. desarrolla su tema principal que es la reflexión estética a través de la caracterización y descripción de la tragedia. Aristóteles parte del supuesto de que en la tragedia, la acción se desarrolla en un sentido hasta que en cierta forma el personaje comete un error que lo lleva a pasar “de la dicha al infortunio”. A este cambio de suerte en sentido contrario se llama peripecia. Por otro lado, se llama agnición (agnito en latín) al paso de la ignorancia al conocimiento, “para amistad”, o “para odio”, que un personaje experimenta de alguno o varios de los demás, o del personaje acerca de algún hecho. En griego se usaba la palabra anagnórisis, que significa lo mismo que agnito: reconocimiento. Ambas son intercambiables, su uso depende de la tradición lingüística del usuario. Junto a estos dos conceptos, propios de toda tragedia compleja existe otro llamado lance patético, que es aquel evento que cambia el sentido de la acción mediante las tormentas, las heridas, o la muerte en escena. Es por ello que peripecia, y anagnórisis, son términos fundamentales para entender los grados que el estagirita establece sobre el valor de una clase de tragedia respecto de otra, en virtud de su capacidad para desencadenar la catarsis.
Por otra parte, no se utilizaban en las actuaciones a las mujeres. Tampoco la mujer asistía a observar las tragedias, porque estaba prohibido que ellas asistieran a espectáculos públicos por razones culturales. Los griegos eran muy machistas, y no les gustaba que la mujer actuara. Por lo tanto, los personajes femeninos eran interpretados por hombres.
Dos autores son clave en la tragedia griega. Uno de ellos, en su juventud, fue testigo del fin de la tiranía de los Pisistrátidas, en Atenas. Me refiero al poeta y dramaturgo Esquilo (Eleusis 525 a, C.- Gela 456 a.C.), considerado el padre de la tragedia griega. El otro es Sófocles (Colono 496 a. C - Atenas 406 a.C.) autor de obras como Antígona y Edipo Rey. Cabe mencionar que las obras clásicas de estos autores trágicos no están cimentadas en la imaginación, sino que están basadas en todas las leyendas que los griegos conocían. Las obras teatrales las creaban a partir de las tradiciones populares.

LA ORESTIADA
Voy a hacer una breve referencia a la única trilogía de Esquilo que conocemos en su totalidad: La Orestiada. Este colofón, es un tríptico troyano en el que Esquilo concebía la unidad de la tragedia a partir de la trilogía, que es una tragedia grande, conformada por tres pequeñas. Por ejemplo, se representaba una tragedia el viernes, otra el sábado, y el domingo la tercera para completar la sangrienta trilogía. Sí sólo veías una de las partes, no entendías toda la historia. Tenías que ver las tres partes completas para entender el concepto de trilogía.
Quiero mencionar un pequeño aspecto que es importante entenderlo: cómo es que a partir del ditirambo, las comparsas, y las verdades en honor a Dionisio, se llega a la tragedia en sí. El punto clave es cuando el personaje de Thespis o Tespis (Icaria, actual Dionysios, Ática Oriental, 550 a.C.-500 a.C.), a quien se le atribuye la invención del drama, al haber sido el primero en introducir un actor junto al coro, por lo que se convierte en el primer corifeo, y en un personaje con lo que surgió el diálogo. Sucede que del coro, que es un conjunto de personas, Thespis (el creador de la primera compañía itinerante: La carreta de Thespis) toma distancia, se para enfrente del corifeo, y comienza a dirigirlos. En ese momento surge el precursor del primer actor. Luego mucho tiempo después, aparece Esquilo, y propone que haya dos actores en escena ubicados en un lugar fijo, con una parte para el coro que va a ser llamada: orquesta, otra parte más pequeña que va a ser llamada: escenario, y las graderías donde observaba el público llamadas: theatrón “o lugar para contemplar”, derivado de theáomai o “mirar”. Es interesante que la palabra Teatro derive del referente arquitectónico de un mirador y de nuestro sentido de la vista, de la observación, y de la contemplación. Con Thespis el corifeo deja de llamarse así, y ahora va a estar dentro del teatro para ser el actor, y la palabra actor significa: “el que responde”. Por lo tanto, actor y corifeo no es lo mismo. Corifeo es la comparsa en la calle, y actor es el que se presenta en un teatro y dialoga con un coro que está fijo en el escenario. Con Thespis el corifeo deja de ser lo que era, una comparsa callejera, para estar en un teatro, y ser un primer actor que era conocido como: protagonista. A éste se añade un segundo actor que va a ser: el deuteragonista.
En una obra de teatro, un personaje es quien aparece en escena. ¿Pero qué es un personaje? Personaje significa per sonare, es decir, voz dirigida a otro. El personaje, en otras palabras, es una persona que por sus cualidades, conocimientos, u otras actitudes destaca o sobresale en una determinada actividad o ambiente social. También es un ser inventado por un autor, ya sea ficticio, animal, humano, sobrenatural, o de cualquier otro tipo, que interviene en la acción de una obra artística. Ahora, una cosa con la que no deben confundirse: personaje, en una obra de teatro, es el que dialoga y aparece en escena. Si no aparece en escena, no es personaje. Si se habla de alguien, y no aparece en escena, no es personaje. ¿Cuál es la clave para que una obra dramática trascienda? Que los personajes sean entrañables.
Con Esquilo, van a haber sólo dos personajes que hablan en escena, y que están participando activamente con el coro. Por ejemplo, en La Orestiada hay un total de diez personajes, sin embargo, si uno de ellos sale de escena, otro entra en su lugar y lo reemplaza, o si salen dos, entran otros dos a la escena, de tal manera que siempre están un par de actores interactuando con el coro activamente. La Orestiada es una Tragedia Mayor que se compone de una trilogía: la primera parte “Agamenon”, la segunda “Las Coéforas”, y la tercera “Las Euménides”.
“Agamenón” fue presentada en el año 458 a. C. por Esquilo. Narra el regreso de Agamenón, rey de Micenas (aunque se le llama rey de Argos, cuando Argos se refiere al Peloponeso, y no a la ciudad de Argos), vencedor de la guerra de Troya solo para encontrar la muerte. Esperándole en casa está su esposa Clitemnestra, quien ha planeado su muerte en venganza por el sacrificio de su hija Ifigenia. Más aún, durante los diez años que ha durado la ausencia de Agamenón, Clitemnestra ha establecido una relación adúltera convirtiéndose en amante de Egisto, primo de Agamenón, y descendiente de una rama desheredada de la familia, quién está decidido a recuperar el trono que cree que legalmente le pertenece.
En Las Coéforas aparece Orestes, hijo de Agamenón. Este joven fue criado lejos de su madre por razones de seguridad. Orestes regresa instigado por su hermana Electra, e inclusive también por Apolo, dios del vaticinio y la música, dios pastoral de cuyos amores con las Ninfas los mancebos lo unen íntimamente con la naturaleza. Orestes se decide, y mata a su madre y a su amante Egisto, en venganza por la muerte de su padre. En este momento, las furias, que son diosas que persiguen los crímenes entre familiares de sangre, van a perseguir a Orestes. Pueden pensar: ¿Por qué no persiguieron a Clitemnestra? Pues porque Clitemnestra era esposa de Agamenón, no era su sangre, en cambio, Orestes es hijo de Clitemnestra, y por lo tanto, las furias lo van a perseguir. ¿Por qué se titula Coéforas la segunda parte? Porque al principio aparecen estas mujeres Coéforas, que son las que llevan nivaciones a la tumba de Agamenón en su homenaje, y luego comienza la acción.
La tercera parte se titula Las Euménides y es la obra que culmina La Orestiada. En Atenas se hace un juicio a Orestes. Las furias lo acusan de haber matado a su madre, y Atenea (la gran defensora de Atenas y el Ático, conocida como Palas Atenea, que es la diosa de las artes, de la justicia, de la habilidad, de la sabiduría, de la guerra, de la estrategia, y de la civilización) lo defiende ante un jurado que era un grupo de ancianos llamado el Areópago. En su origen, el Consejo de Areópago, dependía del rey y se componía únicamente de Eupátridas. La influencia de estos aumentaba a medida que iba disminuyendo el poder del rey, hasta el siglo VII a. C., en el que estos últimos llegaron a gobernar.
Finalmente se decide que Orestes es inocente, porque la ley del padre, es superior a la ley de la madre. Por lo tanto, cuando han matado a su padre, él debe de vengarse, aunque haya sido su propia madre quien lo hizo. El jurado declara inocente a Orestes. Las Furias están furiosas. No se sienten conformes con el dictamen. Entonces, Atenea las transforma en las Euménides. Antes de eso, las furias vengaban los crímenes de sangre, haciendo justicia por su propia mano, es decir, tomando la vida de aquel que haya cometido un crimen de sangre. Ahora, las Furias, van a convertirse en Euménides, que son diosas del orden y de la justicia en Atenas. Cuando hay un criminal, ellas lo van a llevar al juzgado para hacerle un proceso de obediencia a las leyes.
Esto hace que Atenas se convierta en una ciudad que es el símbolo del orden y la ley en toda Grecia. Por eso las tragedias de Agamenon y Las Coéforas se van a representar en escenarios de Argos, en Esparta, y Micenas, mientras que Las Euménides se representaba en Atenas, Grecia. En ese entonces existía la ley del talión que era un principio de justicia retributiva que imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido El término talión deriva de la palabra latina talis o tales, que significa: semejante o igual; de modo que no se refiere a una pena equivalente, sino a una pena idéntica. La expresión más conocida de la ley del talión es: “ojo por ojo, y diente por diente” una frase aparecida en El Éxodo del Antiguo Testamento. Con Las Euménides, viene a su vez el reemplazo de la ley del talión, por la norma jurídica escrita, y este hecho, demuestra una apología hacia Atenas.

EDIPO REY
Vamos a revisar la tragedia Edipo Rey de Sófocles. Edipo Rey es de género: dramático, de especie: tragedia, y de tema central: el ser humano no puede escapar de su destino. Edipo Rey es una tragedia que respeta las tres unidades de teatro clásico: Unidad de Espacio, (todo ocurre en un solo lugar, en un solo escenario), que en este caso es el frontis del Palacio de Tebas. Unidad de Tiempo (todo ocurre en un solo día). Y la Unidad de Acción (todo gira en torno a una acción principal).
Es importante que no olvidemos que Sófocles fue discípulo de Esquilo, el más grande representante de la Tragedia Griega. Sin embargo, Sófocles, como buen discípulo, supera al maestro, e introduce al tercer actor a escena, reduce la participación del coro, decora el escenario (cosa que no había hecho Esquilo).También va a musicalizar las obras, y va a empezar a perfeccionar coreografías del coro (Coro proviene del griego ronda. El coro es un ejercicio colectivo que históricamente nace en el momento en el que un grupo de personas se ponen a cantar juntas bajo unas mismas directrices marcadas por ellas mismas, o por la personalidad de un director. Los coros griegos eran formaciones de hombres, o mixtos de hombres y niños. Cantaban sólo música monódica, normalmente en el teatro. Los coros eran usados para adorar a sus deidades). Dentro del vestuario utilizó coturnos (que era un antiguo calzado alto de suela de corcho sujeto por cintas de piel), una túnica, y una máscara.
Desde lo más alto de la gradería veías el escenario. Sí salía un personaje muy alto, con coturnos, vestido de púrpura, se le asociaba al rey. Sí aparecía un personaje vestido de gris, con ropa sucia, y calzado bajo, éste representaba a un mendigo, o a alguien pobre. Las máscaras que se utilizaban eran especiales. Tenían en la parte de la boca un dispositivo que era una especie de megáfono que potenciaba la voz del actor. En otras palabras, Sófocles mejoró mucho las técnicas de representación teatral, sobre todo, al introducir el tercer actor a escena.
Edipo Rey, es la Tragedia más importante de Sófocles, según Aristóteles. Tenemos que confiar en el criterio aristotélico ya que la mayoría de las obras teatrales que escribió Sófocles se perdieron. El poeta trágico de la Antigua Grecia, que se sitúa junto con Esquilo y Eurípides, entre las figuras más destacadas de la tragedia griega, escribió entre sus producciones literarias más de 120 tragedias; aunque sólo se conservan -siete tragedias completas- que son de importancia capital para el género: Edipo Rey (encarna el problema de la auto identificación que se plantea en términos dicotómicos del parecer/ser); Edipo en Colono (la tragedia de la muerte de Edipo, y en la que se hace menor uso de la ironía), Antígona (la hija de Edipo), Áyax (el guerrero que se suicida de rabia porque Odiseo le ganó la armadura de Aquiles en un juicio), Las Tranquinias (la muerte de Hércules por culpa de su esposa Deyanira), Electra (una tragedia que toca una pequeña parte de Las Coéforas) y Filoctetes (el famoso guerrero que era dueño del arco de Hércules, mata al príncipe troyano Paris en un duelo). Y existen también, pero de manera fragmentaria: Anfiarao, Epígonos e Ichneutae.
Estas obras no están basadas en la imaginación de los autores, sino en todas las leyendas que todos los griegos conocían. La historia de Edipo Rey no la inventó Sófocles, sino que él la toma de la tradición popular. Sin embargo, pocas historias han generado tanto impacto emocional a lo largo de los siglos como Edipo Rey de Sófocles. La tragedia de Edipo Rey de Sófocles tiene un desenlace que todos conocen y que, sin embargo, nadie quisiera presenciar.
La leyenda es harto conocida: Cuando su esposa Yocasta está a punto de dar a luz, Layo, rey de Tebas, es advertido de que su hijo será su asesino. Recién nacido, Edipo es punzado en los tobillos y abandonado en el monte para que lo devoren las bestias, pero un boyero lo salva y lo entrega a los reyes de Corinto. Ya adulto y sabedor de que es adoptado, Edipo viaja a Delfos para preguntar por su origen y es aconsejado de no regresar a su patria. Decide huir de Corinto, y fatalmente se dirige a Tebas. En el camino se encuentra casualmente con Layo, riñen por ver quien cruza primero un estrecho camino y Edipo lo mata. Llega a una Tebas devastada por la Esfinge (un ser monstruoso con alas de águila, cuerpo de león y cabeza de mujer que planteaba una adivinanza a todo aquel que pasara y al no dar respuesta correcta suponía ser devorado). La célebre adivinanza era: ¿Cuál es el ser que camina sobre la tierra que lo hace primero a cuatro patas, después a dos y luego, en el crepúsculo, utiliza tres patas? La pronta respuesta de Edipo fue: “El hombre”. Fue entonces cuando la Esfinge, acepta como válida la respuesta, y llena de ira se lanzó al mar suicidándose. Al fin Tebas había sido liberada. La ciudad ofrece a quien resuelva el enigma, el trono vacante (se sabe que Layo ha muerto, pero no en qué circunstancias), y la mano de la apetecible viuda. En efecto, Edipo se casa con la Yocasta y toma posesión del trono, reina por años y concibe hijos hasta que una peste manifiesta una cólera divina. El oráculo da pistas y algunos memoriosos permiten reconstruir los hechos y develar la tragedia de parricidio e incesto. Yocasta se suicida y Edipo se saca los ojos y se destierra.
El día en que se va a basar el argumento de Edipo Rey, es cuando Edipo descubre quién había matado a Layo en el pasado. La historia tiene una cronología de soberanos muy larga que viene desde el tatarabuelo de Edipo que fue Cadmo, el rey mítico fundador de la ciudad Tebas, capital del Imperio Medio e Imperio Nuevo de Egipto, situada en la actual población de Luxor; seguido del nieto de Cadmo, que fue Lábdaco, hijo de Polidoro y Nicteis, que a su vez fue padre de Layo, y abuelo de Edipo. El ya rey Edipo y Yocasta llegan a tener cuatro hijos que llamarían: Antígona, Polinices, Eteocles e Ismene.
De hecho, la afrenta del rey Lábdaco, inicia el ciclo tebano de maldiciones y castigo que escribieron tanto Esquilo, como Sófocles. El primero, a través de Los siete contra Tebas, y el segundo, con obras como Edipo Rey, Edipo en Colono y Antígona. El rey Lábdaco provoca la hamartia (maldición) entre su descendencia al negarse a realizar los ritos que demanda el dios Dionisio. Las Bacantes, sacerdotisas del dios, enfurecidas por su osadía, lo sentencian a muerte y lanzan una maldición contra los miembros de su gens (tribu), los labdácidas. Cuando muere Edipo, sus hijos Polinices y Eteocles se enzarzaron en una guerra que dio lugar a la muerte de ambos entre sí. Su tío Creonte, hermano de Yocasta, se proclamó rey de Atenas. Creonte dio orden de no sepultar el cadáver de Polinices por haber traicionado a Tebas, pero su hermana Antígona desobedeció a Creonte, y le dio sepultura.
La representación de la tragedia de Edipo Rey comienza cuando el coro aparece en la orquesta, que es un espacio delante del escenario (es todo aquel espacio destinado a la representación de las artes escénicas) donde cabían hasta quince personas. Ese coro sale y se planta delante del escenario dando la espalda al público para representar a la gente de Tebas que va a buscar a su rey Edipo en el frontis de su palacio. ¿Por qué lo buscan? Ellos le piden auxilio por la terrible peste de la infertilidad que ha aparecido en Tebas. Ni mujeres, ni animales podían reproducirse. Ellos lo invocan. Edipo sale a escena y les dice: “Sé pueblo que tienen problemas con la peste por lo que he enviado un emisario al oráculo a que pregunte: ¿cómo vencer a la peste que hay porque los dioses se han molestado con nosotros?”
Ese emisario fue Creonte, el cuñado de Edipo. Recordemos que el Oráculo de Delfos es el templo de Apolo donde está la pitonisa, que es una sacerdotisa rodeada de ofrendas y de humo, y que cuando entra en éxtasis va a responder a las preguntas con la voz del dios Apolo. Todo aquello que diga el oráculo se debe cumplir porque es el destino que los dioses señalan. Así que el oráculo es un lugar donde puedes consultar al destino. Creonte pregunta al oráculo y vuelve justo a Tebas en ese momento cuando empieza la acción. Edipo le pregunta a Creonte delante del coro y de los ciudadanos: “¿Cuál es el origen de tanta desgracia? ¿Qué le ha dicho el oráculo?” Creonte responde que la respuesta del mensajero de Apolo fue contundente: “Todo pasaría cuando fuera descubierto y desterrado el asesino del anterior rey. Hay un gran culpable en Tebas quien es el que ocasiona la peste. Este gran culpable es el asesino de Layo, y debemos encontrarlo”. Edipo pregunta: “¿Por qué no han investigado la muerte de Layo?” Creonte responde que se olvidaron del asunto de la muerte de Layo el día que llegó Edipo, y venció a la Esfinge que los estaba atormentando. Edipo decide llevar la investigación del asesinato de Layo hasta el final, y decreta una ley en la que: “Aquél que haya sido encontrado culpable será castigado y desterrado de Tebas”. Pronto verás que se estaba echando la soga al cuello, sin saberlo. El primer testigo que va a mandar llamar Edipo, va a ser el único soldado que sobrevivió a la masacre en la cual murió Layo años atrás. El soldado da su testimonio en que dice que salía acompañado por compañeros que llevaban al rey Layo para preguntarle al oráculo, cómo vencer a la Esfinge, este terrible monstruo que asolaba a Tebas. El soldado cuenta que en el cruce de tres caminos, en una fócida, unos bandidos los asaltaron y mataron a sus hombres y a su señor, y que él tuvo que huir. Edipo pregunta: “¿Cuándo pasó eso?” El soldado responde: “El día que tú llegaste señor”. Edipo pregunta: “¿Cómo era Layo?” El soldado responde: “Un hombre anciano con mucha barba y vestido de púrpura”. Edipo recuerda que el día en que él llegó, en el cruce de tres caminos, cerca de la entrada de Tebas, asesinó a ocho soldados, y que escapó uno. También mató a un viejo como el que describe el soldado. Edipo sospecha que él ha sido el asesino, pero a la vez duda que él haya matado a Layo. Edipo con la esperanza de acabar con la plaga que asolaba a Tebas va a llamar a un personaje clave: el adivino Tiresias, que es un anciano que puede ver el pasado, el presente y el futuro. Sin embargo, no puede ver delante de él porque es ciego, por lo que viene acompañado de un niño que le sirve de lazarillo. Aparece el anciano que dice: “Salve Edipo Rey de Tebas. Te informo que tu padre Pólibo, Rey de Corinto, ha muerto”. Edipo derrama lágrimas por la muerte de su padre, y luego se alegra porque piensa: “No lo maté yo”. El mensajero continúa: “Queremos que seas Rey de Corinto”. Edipo está contento por eso. Luego el mensajero le indica: “Oficialmente te informo que tú no eres hijo de los reyes, eres adoptado, pero igual te queremos en Corinto”. Eso va a decepcionar a Edipo y lo va a preocupar aún más. Edipo le pregunta al mensajero: “¿Quiénes son mis padres?” El mensajero le dice: “Yo te puedo ayudar Edipo. Cuando yo era joven fui pastor en Corinto y en la frontera entre Corinto y Tebas, Melibeo un pastor de la zona que se dirigía a Corinto, encontró al desamparado recién nacido, y apiadándose de él, lo llevó consigo. Una vez en Corinto se lo entregó al rey Póbilo, que junto con su esposa Mérope (o Peribea) lo criaron como si fuera su hijo. El niño iba a ser sacrificado. Sus pies habían sido atravesados por garfios para ser colgado de las ramas de los árboles en el bosque limítrofe. Ese niño eres tú Edipo”.
Edipo está confundido.
Tiresias dice: “No hagas Edipo que diga lo que yo sé, porque si yo digo lo que sé, entonces ni tú, ni yo, ni los que están presentes estarán tranquilos después de que yo hable”. Edipo lo obliga a hablar. Tiresias le dice: “Aquél que buscas eres tú mismo”. Edipo no puede creer esto, piensa que es un complot en su contra y despide a Tiresias con insultos. Además se pelea con Creonte aduciendo que siendo su cuñado lo quiere desterrar porque piensa que no es apto para gobernar. Tiresias está tan molesto que antes de irse le dice a Edipo: “También te informo que te has casado con tu propia madre”. En ese momento Edipo recuerda algo: cuando él era joven fue un príncipe muy querido en Corinto, un día un borracho le dijo que era adoptado y que por lo tanto no era hijo de los reyes. Entonces fue con el oráculo para preguntar: “¿Soy hijo de los reyes de Corinto?” Y el oráculo respondió: “Tú vas a matar a tu padre y te vas a casar con tu madre”. Lo que descubre Edipo lo deja perplejo y horrorizado: aquél a quien había dado muerte años atrás era Layo, su verdadero padre, y, tal y como le habían predicho había acabado casándose con su madre.
La verdad era demasiado despiadada… Yocasta se suicidó al saber que su marido era en realidad su hijo perdido, y sus hijos Polinices y Eteocles lo maldijeron de por vida. Sólo Antígona se queda con él hasta que muere de viejo. Anciano y ciego desde aquel fatídico día, y justo con la anagnórisis (es un recurso narrativo que consiste en el descubrimiento por parte de un personaje de datos esenciales sobre su identidad, sus seres queridos, su entorno, ocultos para él hasta ese momento. La revelación altera la conducta del personaje y lo obliga a hacerse de una idea más exacta de sí mismo y de lo que lo rodea), Edipo se clavó en los ojos un broche del vestido de Yocasta para no ver más desgracias.
Por supuesto, las penurias de esa familia, no comienzan ni terminan con Edipo, pero las fatales equivocaciones del sagaz adivinador de enigmas son las más conmovedoras.
En el magnífico ensayo El enigma de la Esfinge, Thomas de Quincey se atreve a superar la contestación de Edipo al monstruo. La respuesta al enigma de la Esfinge, dice, no era “el hombre”, sino “Edipo”. Cierto, el héroe debió contestar “yo mismo”, pues anduvo en cuatro patas en su infancia, en la mayor indefensión y desamparo; en la madurez logró resarcirse del daño de sus pies y caminar firmemente en busca de su propio origen en vez de conformarse con la comodidad y los privilegios del hogar adoptivo, y finalmente revelada la tragedia, vagó viejo y ciego apoyado en un bastón, o de la mano compasiva de su hija.
Hay que entender, entonces, que la respuesta al enigma es “uno mismo” y que todo auténtico conocimiento es auto-revelación, prefiguración del propio destino.