REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 07 | 2019
   

Letras, libros y revistas

La nueva gran literatura mexicana


José Miguel Naranjo Ramírez

Hernán Lara Zavala
Uno de los grandes cuentistas vigentes en México es Hernán Lara Zavala, si bien su obra abarca novelas y ensayos, desde un gusto personal considero que Lara Zavala ya es un clásico de la cuentística mexicana, uno de sus libros más conocidos se titula: De Zitilchén, el cual es un pueblo imaginario que tendrá vida en gran parte de sus cuentos, pero hablando de cuentos, en esta ocasión festejaremos al gran escritor con el libro titulado: Cuentos de aquí y de allá, publicado por la Colección Biblioteca del ISSSTE en el año 2000.
En este libro Lara Zavala hizo una selección de cuentos que se encuentran en sus diversos libros publicados, son diez los cuentos que integran el libro, la temática es variada, conoceremos historias que se desarrollan en Ziltilchén, algunas en Barcelona, otras en Rusia, sin embargo, el cuento seleccionado para desarrollar en la presente columna se titula: “Después del amor”.
Todos en nuestras vidas alguna vez nos hemos enamorado, y con los años aprendemos que a la pura enseñanza griega el amor es producto de la riqueza y la pobreza, porque cuando amamos y somos correspondidos sentimos que caminamos en el aire, pero ese mismo sentimiento que nos lleva a la gloria, nos puede hacer a las personas más desdichadas e infelices, es por ello la importancia del cuento, para ser más concreto utilizaré la pregunta: ¿Qué hay después del amor?, y basado en los cuestionamientos que realiza Hernán Lara Zavala en su cuento, contaré este cuento el cual puede ser una historia mía o de quien me lee, porque es indudable que todos algunas vez nos hemos enamorado, los dos personajes que adquieren vida en esta historia serán: “Mujer bonita” y “Alonso Quijano”.
Utilizo el nombre de Alonso Quijano en mi historia porque en la novela de Cervantes el personaje es cuerdo, sin embargo, en mi pequeño relato estará un poco loco producto de un amor pasado que lo atormenta y no lo deja vivir y cabalgar por el mundo, todo porque para Alonso Quijano después del amor hay mucho. Alonso Quijano cuando era cuerdo se enamoró de Mujer Bonita, realmente el nombre de ella describe perfectamente su figura, tuvieron una relación que Alonso siempre consideró que era amor, pero realmente quien amó en la historia sólo fue Alonso, eso claro está que lo aprendió con el tiempo, aun así las consecuencias después del amor no cambian.
Cierto día Mujer Bonita y Alonso Quijano se encontraron de manera casual, tenían mucho tiempo que no se veían, lo más triste del encuentro fue que Mujer Bonita iba con su nueva pareja, Alonso quien creía que ella era cosa del pasado, un bonito y gran recuerdo, cuando la vio el impacto fue sorprendente, no podía creer y soportar lo que sus ojos veían, Alonso pensó que ella por respeto a la historia de ese pasado, haría lo posible por estar un breve momento en el bar y buscaría cualquier pretexto con su pareja para irse, pero no fue así, Mujer Bonita quiso darle vida a este relato y se quedó bastante tiempo en el bar y pasó lo que tenía que pasar, es decir, Alonso el que un día fue cuerdo al igual que su alter ego Don Quijote enloqueció.
Estando los dos personajes en el bar, Alonso no quitaba la mirada sobre su antiguo y vigente amor, Mujer Bonita se veía como su nombre, y es en este primer contexto del reencuentro donde Alonso se preguntaba, ¿Cómo es posible que ahora le sonría a él como me sonreía a mí? ¿Entonces todo lo que vivimos no contó o así de vacía es la vida y los actos del pesado no tienen ninguna importancia? entre más se preguntaba Alonso más reflexionaba y rememoraba, a su mente vinieron grandes momentos que vivió con la mujer que tenía enfrente y que ya no le pertenecía.
En sus recuerdos vino a la memoria uno de los momentos más felices que vivió Alonso con Mujer Bonita, sucedió cuando Alonso cumplió treinta y un años, él se quedó el diecinueve de septiembre en el departamento de Mujer Bonita, ella lo despertó a las tres de la mañana ya del veinte porque sabía que a esa hora había nacido, le dio un abrazo, le regaló un perro de peluche que hoy se llama Tobi e hicieron el amor, pero de momento Alonso regresaba a la realidad que le presentaba el bar, y todos sus recuerdos eran sólo eso, recuerdos, porque en el presente Mujer Bonita se veía feliz con su nuevo amor.
A ritmo de cervezas la locura de Alonso el que en algún tiempo fue cuerdo se fue acrecentando, llegó el momento que el pobre Alonso no resistió más y enfrentó a Mujer Bonita con su nuevo novio, no sé si fue un acto de valor, romanticismo o irresponsabilidad, pero en esta parte de mi relato pondré en la boca de Alonso Quijano las preguntas que Hernán Lara Zavala hace en su cuento: Después del amor:
“¿Y qué fue de nuestro amor? ¿Qué quedó de toda esa pasión? ¿Se desvanecieron en el tiempo, en el recuerdo, en la memoria? ¿Los actos del corazón se pierden en cuanto cesan los actos físicos? ¿Será verdad que en nuestra época ya no hay pecados sino meras transgresiones? El amor moderno, ¿Será tan complejo que ya no admite una sola línea de acción, una incógnita, un misterio? ¿Puede seguir siendo, como se consideró alguna vez, de una sola pieza, refractario, indivisible y siempre fiel? ¿Cuántos vértices tiene el amor? Esos mismos vértices muchas veces nos lastiman y lastiman a los que amamos y, sin embargo, los agradecemos porque son los que nos hacen sentir y vivir. ¿Hay alguien que logre vivir una gran pasión que no parezca un remedio insulso de una vieja película en la que ya nos sabemos de memoria todos los parlamentos?”
Por supuesto que Mujer Bonita no le respondió ninguna pregunta al loco de Alonso Quijano, Seguro estoy que las preguntas siempre estarán sin respuestas, lo que si quedó claro para Mujer Bonita es que Alonso Quijano sigue conservando con mucho cariño a su perro el Tobi, porque para Alonso después del amor hay mucho, si no fuera así, entonces nuestras vidas día a día se diluirían en la nada, por lo tanto, después de un verdadero amor, siempre habrá amor, sólo que acompañado muchas veces de dolor.

Juan Villoro
En el mes de septiembre el escritor mexicano Juan Villoro cumplió sesenta años de vida. Villoro es considerado como uno de los grandes herederos de las crónicas de la ciudad de México, sin dejar de mencionar su enorme afición al futbol y al Rock. Podría decirse que Juan Villoro es de todo un poco, pero considero que ante todo es un hombre de letras, un escritor prolífico de novelas, cuentos, crónicas, además, un destacado periodista, y es precisamente con la obra periodística titulada: Domingo Breve, como festejaremos al reconocido escritor.
Domingo Breve fue el título de una columna que publicó Villoro en el suplemento cultural del periódico La Jornada en el año 1999, Villoro había sido el Director del suplemento antes mencionado entre los años 1995-1998, el libro Domingo Breve integra columnas de las dos etapas señaladas, la obra fue publicada en el año 2000 por la Colección Biblioteca del ISSSTE.
Una de las características especiales que tienen las columnas publicadas en: Domingo Breve, es que son pequeños ensayos donde la ficción tiene gran relevancia. Villoro en esta obra aborda temas sencillos y breves, las costumbres de lo que vivimos día a día están agradablemente desarrolladas en la obra, el libro se integra por treinta y tres columnas, temas como la impuntualidad del mexicano, la tristeza, las fiestas, la alegría fingida, el machismo, la corrupción, son tratados en Domingo Breve.
Las columnas no sólo se referirán a las costumbres y temas sobre los mexicanos, también abordarán temas de interés universal e incluso en algunas columnas la voz narrativa estará describiendo costumbres, conductas y problemas de otros países como Alemania, España y Estados Unidos. En el presente artículo trataré desde un gusto personal de presentar extractos reflexivos de algunas columnas que considero interesantes.
En la columna: “Extrañas cortesías”, Villoro aborda el tema de ciertas conductas que a muchos nos incomodan y lo peor es que muchas veces nos quedamos callados, porque no sabemos si la conducta es por cortesía o por joder, el ejemplo que pone Villoro es el siguiente: “No es éste el sitio para inventar los amables recursos con que los mexicanos logramos dar lata. Baste mencionar uno. Vivimos en el único país donde se considera refinado que el mesero te arrebate los guisos y las bebidas antes de que te los acabes. Muchas cosas pueden decirse de nuestras costumbres pero no que sean rápidas. Curiosamente, nuestra nación, convencida de que verse el ombligo es un pasatiempo inagotable, se acelera ante una mesa puesta. Los hombres de filipinas son veloces a destiempo. Sería bastante ruin suponer que nos quitan medias pechugas para devorarlas en la cocina”.
En la misma columna: “Extrañas cortesías”, Villoro nos hace viajar en un tren de Madrid a Segovia, y nos cuenta que una anciana le dijo que se acababa de anunciar en España que se iba a suprimir el pan, se comerían otras cosas, menos pan: “Pero usted joven y extranjero –metió la mano en su bolso, un bolso enorme, agrario, hecho de remiendos. Tenga. Es mi último pan. Tal vez sea el último pan de España. En la estación de Segovia fui a un Kiosco de periódicos y leí la noticia que alarmó a la anciana. Alguna oficina de Gobierno había decidido subir el precio del pan.”
Otra columna muy interesante por vigente se titula: “Sí y no: los implantes de Pamela”, Juan Villoro relata que: “La ALDEA global ha encontrado un nuevo tema para entusiasmarse: la rubia Pamela Anderson, conocida por sus senos aerostáticos, ¡¡¡decidió retirarse los implantes!!! En la degradación noticiosa que vivimos, el tema fue tratado como si se hablara de enderezar la Torre de Pisa. Los noticieros pasan el bombardeo en Belgrado al proceso deflacionario de Pamela como si se tratara de sucesos de trascendencia paralela. Por desgracia, en nuestra enferma comunidad nos basta conocer que apenas nos interesan, hay que tomar partido al respecto. En otras palabras: ¿Usted está a favor de los nuevos o (antiguos) senos de Pamela?”
Por cuestiones de espacio decidí comentar tres columnas que integran: Domingo Breve, pero la tercera tendrá una característica especial, ocuparé el título de la columna así como la temática planteada por Juan Villoro, para desarrollar mi propia historia vivida con dos amigos recientemente en la ciudad de México, el título es: “El hombre de los lavabos”, y para proteger la identidad de mis amigos uno se llamará “El Caras” y otro “El Brócoli”.
Un viernes llegamos a un conocido Restaurant-bar llamado “La soldadera” ubicado frente al Monumento a la Revolución, desde que te estacionas en el lobby del lugar las atenciones son de primer nivel, pero lo mejor del bar es que hay como veinte chicas de muchas nacionalidades todas con una cintura y bustos impresionantes, pedimos cervezas, sabrosos cortes de carnes, en general todo estaba de lujo y más porque las cervezas estaban asentando al estómago de la terrible cruda, en el estómago de “El Caras” algo cayó mal y tuvo que ir de urgencia al baño, en ese contexto fue cuando se encontró con ¡¡¡El hombre de los lavabos!!!, y en esta parte de mi relato utilizaré las preguntas que hace Juan Villoro en el suyo: “¿Quién inventó a ese incierto testigo de nuestra vida privada? ¿En qué momento la gastronomía mexicana consideró que era de lujo tener un mendigo uniformado en los unitarios? En los cubiles sanitarios, ver y oír resulta tan desagradable como ser visto y ser oído.”
Al final con nuestro amigo “El Caras” todo salió bien, no tanto para “El hombre de los lavabos”, porque tuvo que escuchar a fuerza toda la canción de la Sonora Matancera: “Sonaron los cañonazos”, a ritmo de miserables veinte pesos, mientras esto sucedía, “El Brócoli” y el escribidor reían y reían. Esta fue la historia de una columna breve.

Silvia Molina
Para concluir las columnas del mes de Septiembre, les presentaré a una bella mujer originaria del Estado de Campeche, gran escritora y editora, ganadora en el año 1977 del Premio Xavier Villaurrutia por su novela: La mañana debe seguir gris, publicada ese mismo año. Esta bella mujer pertenece a una familia con fuerte trayectoria política, su padre fue Gobernador de Campeche y posteriormente Secretario de Gobernación con el entonces Presidente Miguel Alemán Valdés, no obstante, de su padre heredó la pluma y no la política, todo lo antes señalado sirve como punto de partida para presentarles a la extraordinaria escritora Silvia Molina, quien el mes de octubre cumplió setenta años de vida.
Desde una interpretación personal, (no conozco a la escritora), considero que Silvia Molina ha tenido dos pérdidas muy dolorosas en su vida por las circunstancias en que se dieron, su padre Héctor Pérez Martínez murió siendo muy joven, cuando Silvia tenía sólo dos años de vida, y años después Silvia estando fuertemente enamorada, perdió a quien tal vez, haya sido el amor de su vida, al poeta tabasqueño José Carlos Becerra.
Lo antes apuntado si bien es interpretación personal, quiero puntualizar que la interpretación tiene su fundamento en la gran novela autobiográfica: La mañana debe seguir gris. En esta pequeña pero magistral obra, Silvia Molina nos contará una historia de amor que vivió recién llegada a Europa con el joven poeta José Carlos Becerra. La novela tiene una fecha de inicio: “10 de noviembre de 1969” y la fecha del fin de la historia es: “27 de mayo de 1970”.
De manera breve trataré de narrarles lo esencial de la historia autobiográfica novelada, es importante aclarar que en la obra no aparece el nombre de la joven que narra, en el presente artículo me permitiré emplear el nombre de la autora. Silvia llegó a vivir a Europa siendo una joven de 23 años, si bien su finado padre había sido Gobernador y Secretario de Gobernación, hasta donde se puede percibir en la lectura, La familia de Silvia no era groseramente rica, clase media, seguramente con algunos privilegios y relaciones que les permitían desarrollar proyectos como que Silvia se fuera a vivir a casa de su tía en Londres, Inglaterra.
Silvia llegó a Londres con unas amigas las cuales sólo estarían una semana de paseo y regresarían a México, un día las amigas fueron a visitar al escritor y diplomático mexicano Hugo Gutiérrez Vega quien vivía en Londres con su esposa Lucinda, eso sucedió el 10 de noviembre de 1969, ese día estaba en la casa de Hugo Gutiérrez su amigo el poeta José Carlos Becerra, Silvia y sus amigas fueron muy bien recibidas y atendidas por sus compatriotas mexicanos: “El comedor forma parte de la sala en la que estamos, hay libreros por todas partes. Me sientan enfrente a José Carlos, dos veces hace que quite la vista de él, no mira su plato, no comprendo cómo puede verme así, comer y participar con tal entusiasmo en la plática.”
Ese 10 de noviembre del 69 es el inicio de la historia de una pasión única, especial, y, tal vez, inigualable en la vida de Silvia Molina, los dos quedaron impregnados, una mirada de amor, pasión, deseo, atracción, puede ser más penetrante que una rayo de sol, las amigas de Silvia notaron esa pasión momentánea y al siguiente día fueron todas a visitar a José Carlos a su departamento, él las recibió con mucha alegría, cuando se despedían para irse, José Carlos les dijo:
“Sí, nada más que me da mucha pena decirles que he decidido quedarme con ella, responde, mientras me toma por la cintura. Yo me aparto bruscamente. –¿Qué te pasa? –Qué te quedas. –Por favor déjame salir, sé que es broma. ¿Espeeeren! Ábreme la puerta. –Quédate. –¡Estás loco! –¿No te quedas? –Claro que no. ¡Voooy ¡ ¡Voooy! –¡Shh! vas a despertar a los vecinos. –Abre. –Dame un beso. –Tiene los ojos cerrados, busco un espacio en su cachete barbado, aunque sé que su boca me gusta. Apenas si lo beso, abre la puerta, salgo como tiro al elevador, voy a la calle rumbo a la estación y encuentro a mis amigas a la entrada del metro. –¡Eres una estúpida! te hubieras quedado. –¡Qué tonta, qué tonta! agrega una de ellas, a mí no me lo dicen dos veces. –Pero a mí sí. ”
Una vez concluida la primer semana en Londres, Silvia se fue a vivir a casa de su conservadora tía, la economía de Silvia no era muy solvente, por lo tanto, desde el inicio supo que tenía que acatar las reglas de su tía, porque su mamá no podía desde México enviarle dinero para renta, comida, transporte, etc. La relación con su tía siempre fue tensa, desagradable y más cuando la tía conoció a José Carlos, le prohibió lo viera, por supuesto que Silvia ya enamora, desobedeció a la tía, lo vio y mucho, pasó en los siguientes meses todo lo que tenía que pasar, hicieron el amor tantas veces, que hasta al doctor tuvo que parar por presentimiento de un embarazo, el amor estaba a plenitud y esta historia verdaderamente apenas comenzaba.
La incipiente relación con el poeta era mucho más allá que una pasión sexual, convivían muchísimo, imagínese a una joven de 23 años en Londres, enamorada y amada por un poeta de 33 años, visitaron museos, lugares emblemáticos de Londres, la casa de Dickens, Silvia estaba impresionada por la cultura de José Carlos, no podía comprender cómo un hombre de gran sabiduría se había enamorado de ella, sin conocer la respuesta del poeta, me atrevo a afirmar que no se adquiere la cultura para enamorar o impresionar, mucho menos la mujer que nos guste o amemos debe ser súper culta, con que sea única y ame sin prejuicios es suficiente.
A pesar que la novela es pequeña, falta mucho por conocer de esta maravillosa y trágica historia de amor, quiero comentarles que la obra inicia con la narración de efemérides donde la autora a partir del 10 de noviembre del 69 al 27 de mayo de 1970, nos cuenta vivencias personales de su estancia en Europa y acontecimientos que sucedían en distintas partes del mundo, bajo la misma estructura de efemérides me permitiré concluir el presente artículo, con la característica que no transcribiré nada, pondré las efemérides a mi antojo, con mis ideas y en diferentes tiempos y circunstancias.
26 de mayo de 1970, una joven hermosa de 23 años preparaba sus maletas para viajar a Italia y alcanzar a su gran amor el poeta José Carlos Becerra.
27 de mayo de 1970, muerte en Brindisi, Italia, el poeta tabasqueño José Carlos Becerra.
Marzo de 1976, la escritora Silvia Molina termina de escribir la novela: La mañana debe seguir gris.
1977 Silvia Molina es galardonada con el premio Xavier Villaurrutia.
21 de septiembre de 2016, el escribidor termina la lectura de la novela: La mañana debe ser gris, e inmediatamente escribe el presente artículo.
Finalmente, deseamos que el 10 de octubre de 2016, Silvia Molina cumpla felizmente sus setenta años de edad, y que hoy a la distancia de lo vivido y narrado, recuerde que sin un amor el alma muere derrotada, Silvia Molina no tan solo sigue viva, además, por ese gran amor su pluma ya ha sido inmortalizada.

Pedro Ángel Palou
En la historia de la literatura mexicana se pueden identificar a destacados escritores como integrantes de un grupo de generaciones literarias históricas, así, tenemos por ejemplo: La Generación del Ateneo de la juventud, Los Contemporáneos, La Generación de Medio Siglo, La Generación de la Onda, y en esta ocasión conoceremos a un escritor de la denominada Generación del Crack, llamado Pedro Ángel Palou, quien en el presente año está festejando sus cincuenta años de vida.
Pedro Ángel Palou es un reconocido escritor poblano, su amplia obra incluye novelas, cuentos, ensayos, trabajos sobre historia de la cultura. Además, Pedro Ángel se ha desempeñado en diversos cargos públicos y académicos, entre los que destacan, Secretario de Cultura del Estado de Puebla y Rector de la Universidad de las Américas en Puebla. Por lo tanto, la mejor manera de festejar a un escritor es leyendo sus libros y la obra que presentamos es la extraordinaria novela titulada: Zapata, publicada en el año 2006 por la Editorial Planeta.
Zapata es una novela histórica y biográfica, es importante precisar que en este subgénero de la novela, el principal objetivo no es enseñarnos un hecho histórico o darnos información documentada, si bien es verdad que se parte del conocimiento de la historia formal, no olvidemos que en la novela se puede recrear, fantasear, imaginar, inventar, para ser más puntual, en la novela histórica estaremos ante la mirada del artista, del creador, lo anterior lo explica de manera muy clara Pedro Ángel Palou cuando manifiesta:
“El verdadero novelista construye verdades otras, simbólicas, que vienen a arropar el edificio incompleto de la imposible Verdad con mayúsculas. Le preocupa el alma humana, además. Las razones atrás de las acciones. Necesitaba encontrar la temperatura y el tono de esta novela y aborrecía de antemano el aliento épico que me impedía acercarme a un Zapata más humano.”
Partiendo de lo antes señalado, Pedro Ángel escribe esta genial novela donde nos presenta a Emiliano Zapata en dos vertientes, por una parte el Zapata revolucionario, histórico, al hombre defensor de los derechos de la tierra y las libertades de los campesinos, y por otra parte nos presenta al Zapata humano, al hombre que duda, sufre, reflexiona, acierta, se equivoca, y esta vertiente es lo esencial de la novela, porque conoceremos a Zapata al desnudo, sin dejar de señalar que a pesar de los defectos y errores cometidos por el personaje, eso no afecta en nada para confirmar que Zapata siempre fue leal y firme a sus principios revolucionarios de tierra y libertad.
La novela abarcará diez años de acciones privadas y públicas del personaje, la obra se divide en dos capítulos: “Tormenta de herraduras (1909-1914)” y “La pesada noche del destino (1914-1919)”. Desde el momento que se empieza la lectura, luego, luego se percibe que hay que ser primero un gran lector, para poder aspirar a ser un buen escritor, porque Pedro Ángel escribe en una síntesis toda una vida pública de Zapata y diez años intensos de la historia de México.
El lugar de partida es Anenecuilco, Morelos, lugar donde nació Zapata en el año 1879. En todo el recorrido de la novela nos encontraremos con algunas preguntas donde el personaje reflexiona, entra en crisis existenciales, y lo interesante es que no son problemas existenciales de una época sino de todas, la primera pregunta es: “¿Qué peso puede tener una palabra, dignidad, cuando la vida se derrumba y nada existe?” Sobre esta estructura de preguntas y a ritmo de corridos Pedro Ángel estructuró la novela.
En este magistral libro se leerán muchas historias y anécdotas sobre la vida de Zapata, con la lectura se derrumbará la imagen que tenemos de algunos personajes históricos y se confirmarán la bajeza y traición de otros, habrá anécdotas donde nos preguntaremos si es ficción o realidad, ejemplo de ello es cuando Zapata siendo muy joven fue encarcelado y en ese contexto lo rescató Don Ignacio de la Llave, quien era un poderoso empresario hacendado, además, era yerno de Don Porfirio Díaz.
Don Ignacio no sólo liberó al joven Zapata de la prisión, al instante le ofreció trabajo en su hacienda en la ciudad de México como su caballerango, Zapata era un experto para domar caballos cerreros, un día estando solos en la hacienda, Don Ignacio de alegría abrazó por la espalda a Zapata y le beso la nuca, Zapata con fuerza lo volteó, le bajó los pantalones y lo sodomizó, al momento de penetrarlo lo hacía con fuerza, odio, sentimientos confundidos, etc. el incidente se repitió una vez más, pero Zapata le pidió lo dejara regresar a su pueblo, prefería seguir sembrando sandías, la ciudad no le gustaba.
Cuando leí esta parte comentada, lo primero que reflexioné fue que era muy interesante cómo Pedro Ángel Palou estaba describiendo la vuelta de tuerca que pretendía Zapata en su lucha revolucionaria, los hacendados siempre habían explotado y humillado al pueblo, el Gobierno de aquellos años y de hoy nos han robado todo, entonces Zapata al sodomizar a Don Ignacio se vengaba de las dos élites, los hacendados y del Gobierno.
Otra anécdota interesante es cuando se da la reunión histórica en la ciudad de México siendo Presidente Francisco I. Madero, en la reunión Madero le pide a Zapata deje las armas, le manifiesta que ya es tiempo de paz y hacer Gobierno, le promete que irá en unos días a Morelos, y agrega: “No se preocupe, general Zapata, cuando las cosas se estabilicen gestionaremos un rancho como premio a sus afanes a favor de nuestra causa. A Emiliano le hierve la sangre, siente que todo empezó mal con esos hombres que no lo comprenden. Que no entienden a los del sur. Atina a responder. No me incorporé a la revolución para hacerme hacendado señor Madero. El reparto de las tierras es mi mejor pago.”
Pablo González fue el comisionado por el Presidente Venustiano Carranza para que asesinara a Zapata, cuando logró su objetivo declaró que el zapatismo había muerto y qué equivocado estaba, esto apenas iniciaba, porque el zapatismo se convirtió en una forma más digna de ver la vida, es por ello que Pedro Ángel Palou escribe: “En un árbol del Jardín Borda alguien graba el primer anónimo al día siguiente de la muerte de Zapata: Rebeldes del sur, es mejor morir de pie que vivir de rodillas”.

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