REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 10 | 2019
   

De nuestra portada

El Cantar del Mío Cid en la Literatura Medieval Española


Francisco Turón

Para hablar del Cantar del Mío Cid, es necesario hacerlo intrínsecamente en el contexto de la historia de la literatura medieval española. Justamente la Edad Media es la época en la que aparece la noción, tanto de España, como de Francia, porque a partir de la evolución que se da desde la desintegración del Imperio romano, vamos a entender el Estado, y la nacionalidad en Europa. También tiene que ver mucho la aparición de las lenguas, en especial a partir del año 800 d. C. en que se reconoce la existencia de las lenguas romances; que son una rama indoeuropea de lenguas estrechamente relacionadas entre sí, y que históricamente aparecieron como evolución del latín vulgar, entendido en su sentido etimológico de: “habla cotidiana del vulgo, o común de la gente, y opuesto al latín clásico”. En toda la península ibérica, durante el medievo, van a ir apareciendo varias lenguas romances, denominadas también lenguas románicas o lenguas neolatinas. El número de lenguas romances conocidas supera la veintena, aunque en la actualidad muchas variedades regionales están severamente amenazadas y sólo media docena de ellas son de uso general, y tienen varios millones de hablantes. Estas lenguas se hablan y se siguen hablando en un territorio que recibe el nombre de Romania, que cubre en su mayor parte el sur europeo del antiguo Imperio romano. Los términos romance y Romania proceden efectivamente del adjetivo latino romanicus: se supone que los hablantes empleaban una lengua tomada de los romanos, por oposición a otras lenguas presentes en los territorios del antiguo Imperio, como el fráncico, en Francia, lengua de los francos perteneciente a la familia de las lenguas germánicas. El primer escrito en el que se encuentra el término romano, de una manera u otra, se remonta al sínodo de Tours del año 813 d. C. Es a partir de ese sínodo cuando se considera que la primera lengua vulgar se separa del latín, y se designa en efecto como una lengua aparte. Se trata de una forma de protofrancés que recibe el nombre de romana lingua, o román.
En la península ibérica como centro geográfico van a aparecer varias lenguas vulgares como: el catalán, el gallego, el navarro, el aragonés, el mozárabe, el portugués, y la lengua que hablamos en casi toda Latinoamérica que es el castellano. Voy a hacer referencia a los problemas que tuvo España en la Edad Media, que fueron conflictos muy graves. Todo comienza tras la desintegración del Imperio romano (que se dio en el 476 d. C., es decir, en el siglo V.), y la península ibérica que había recibido una fuerte romanización a partir del siglo II a. C., va a liberarse del yugo romano pero con el latín vulgar muy apegado en ese territorio. ¿Qué pasa con la península ibérica tras la caída de Roma en el inicio de la Edad Media?
Se instaura un reino bárbaro de los visigodos, que son germanos, es decir, de raza alemana. Ellos dominaron la península y unificaron sus diferencias para ser un reino común visigótico. Toda la península estaba unida por el poder de un rey visigodo. Los visigodos eran militares que dominan a la demás población en base a las armas. Hacia el siglo VII d. C., una fe aparece muy lejos de la península ibérica, en Asia menor, con su profeta considerado fundador del islam que es Mahoma (La Meca 26 de abril de 569-Medina, 8 de junio de 632). Los islamitas o musulmanes, tienen como consigna hacer que todo el mundo crea en Alá, y atacan Europa por el lado de Constantinopla, se detienen ahí porque no pueden avanzar, y atacan el norte de África dominando esa zona que hasta hoy en día es musulmana. Llegan al extremo sur de Arabia, y de ahí se trasladan a la parte norte donde encuentran una puerta hacia Europa en la frontera entre España y África, dividida sólo por el Estrecho de Gibraltar. Los musulmanes decidieron cruzar el Estrecho y atacar el reino visigótico. Los árabes entonces invaden la península ibérica. El pueblo visigodo empeñado en ser militar, es un pueblo de guerreros desde la época que destruyeron a Roma con sus invasiones, e hicieron frente a los árabes en el campo de batalla. Roderico o Rodrigo, el último rey visigodo entre los años 710 y 711 d. C., luchó con todas sus fuerzas contra los árabes, pero fue derrotado en la batalla y los visigodos fueron vencidos. La batalla clave se dio en Guadalete, y que según la historiografía tradicionalmente admitida, basada en crónicas árabes de los siglos X y XI, tuvo lugar en la península ibérica entre el 19 y el 26 de julio del 711 d. C., cerca del río Guadalete (Bética) y cuyas consecuencias fueron decisivas para el futuro de la península. En ella el rey godo Rodrigo fue derrotado y probablemente perdió la vida a manos de las fuerzas de Califato Meya comandadas por Táriqib ibn Ziyad. Esta derrota supuso el final del estado visigodo, y a partir de este momento los árabes dominaron la península ibérica.
En las altas montañas de Asturias, en el país Vasco -que nunca se rindió en la historia-, y también Navarra, que era una comarca de Francia, se convierten en tres focos de resistencia Cristiana. En el siglo VIII d. C., al norte de la península, comienza el acontecimiento más importante de toda la Edad Media española, y que duró 700 años, hasta el día que Colón llega a América. Ése fue un momento clave en la literatura española, clave en la formación de su lengua, clave en su historia, y se va a llamar: La Guerra de Reconquista, una guerra por el restablecimiento español en Santo Domingo, que se libró entre el 7 de noviembre de 1808, y el 9 de julio de 1809. En 1808, tras la invasión napoleónica de España, los criollos de Santo Domingo se rebelaron contra el dominio francés. Como una breve reflexión de la Guerra de Reconquista Española -que duró siete siglos-, surge la siguiente cuestión: ¿Cómo es que los españoles llegan al Imperio Azteca y los derrotan con facilidad? Por la sencilla razón de que los españoles están acostumbrados a luchar contra culturas distintas a ellos. Sabían aprovechar las diferencias entre sus habitantes, unirse a los enemigos de los fuertes para traicionar, y luego dominar. Estuvieron habituados a luchar durante siete siglos. Ese fue el impulso histórico que utilizaron en la conquista.
Volviendo a las montañas de Asturias, al país Vasco o Euskadi, situado en el extremo nororiental de la franja cantábrica, y a Navarra, estos tres núcleos cristianos comienzan a atacar hacia el sur, mientras que toda la población cristiana se quedó en su lugar, y solamente los guerreros se fueron hacia el norte para seguir peleando. La población cristiana que ya estaba establecida en el resto del territorio peninsular, se convirtió en mozárabes, es decir, en cristianos que vivían bajo el dominio árabe. Los musulmanes son un pueblo bastante tolerante al cristianismo, sin embargo, iban a la iglesia católica y te decían: “Infiel, debes ir a la mezquita porque Alá, es el único Dios. Algún día te darás cuenta de tu error”. Pero los católicos seguían yendo a su iglesia. Surge entonces el mozárabe una lengua basada en el latín vulgar mezclada con el árabe. Hoy en día el mozárabe no existe.
En unos cuantos siglos esos tres núcleos cristianos, que luchan por recuperar una España para la cristiandad, se habían convertido en reinos: el reino de León, que tenía una pequeña franja que con el tiempo se convirtió en el reino de Castilla. También están los reinos de Navarra y Aragón. Castilla de ser el condado de León se convierte en reino para tomar la batuta de la Reconquista, hasta que con Isabel La Católica se acaba la guerra porque toman Granada. ¿Qué pasó con los mozárabes? Fueron asimilados por Castilla, y a su vez, la lengua mozárabe fue mezclada por el castellano. Por eso al hablar el castellano se está hablando con palabras del árabe. Dentro de las lenguas que influyen en la evolución del castellano, del latín proviene el 75% de las palabras de la lengua española, y la segunda lengua que más va a influenciar en el léxico es el árabe. Cuando hablamos palabras que empiezan con “al” como: alcabala, álgebra, alcalde, alcázar, alfajor, o palabras como ajedrez, azúcar, fulano o mengano, y hasta la famosa palabra “ojalá”, “o alá”, deriva del árabe. El mozárabe se va a mezclar con el castellano.
Después de estas reflexiones lingüísticas, hablemos más de literatura en sí. La Guerra de Reconquista se convirtió en un acontecimiento extraordinario y esto va a determinar un hecho importante en la Edad Media, que dentro del contexto de la España medieval se tenga un clima de Guerra Santa. Los cristianos de los reinos del norte, luchan en el sur contra los árabes, o musulmanes, o moriscos, o moros, o islamitas. Esta guerra adquiere tono de guerra santa de cristiandad contra los árabes. Durante el siglo XI y el siglo XII, se dan las cruzadas. Los caballeros de Francia, de Inglaterra, de Alemania, viajaban hasta Tierra Santa para morir por Dios, y recuperar el Santo Sepulcro de Jerusalén. Los caballeros de la península ibérica no salieron de su provincia por la Guerra Santa contra los infieles. En este contexto, aproximadamente a principios del siglo XI aparece un fenómeno que es el mester de juglaría. Mester quiere decir en latín: ocupación o trabajo; y juglaría que deriva de joculus o joculare, que significa jugar o entretener: la ocupación de entretener. El juglar era un poeta errante que no sabía leer, ni escribir, y que recitaba hazañas tocando instrumentos musicales equivalentes a la guitarra y el violín. El juglar componía en el género épico: el cantar de gesta. Cantar implica recitar y/o declamar, y gesta es un hecho, una hazaña, un acontecimiento. Por lo tanto, un cantar de gesta era un recuento de la proeza, una canción de gesta, una canción de la batalla. Un cantar de gesta refiere a hablar de hazañas de los caballeros y de los héroes. El cantar de gesta clave en la historia va a ser el Cantar o poema del Mío Cid.
Aunque se desconoce el título original, probablemente El Cantar del Mío Cid se llamaría “gesta” o “cantar”, términos con los que el autor describe la obra en los versos 1085 y 2276, respectivamente. Este cantar de gesta anónimo que relata hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de vida del caballero castellano Rodrigo Díaz el Campeador, es el único cantar épico de la literatura española conservado casi completo. Se ha perdido la primera hoja del original y otras dos en el interior del códice, no obstante el contenido de las lagunas existentes puede ser deducido de las prosificaciones cronísticas, en especial de la Crónica de veinte reyes. La versión conservada fue compuesta, según la mayoría de la crítica actual, alrededor del año 1200, y se trata de la primera obra narrativa extensa en una lengua romance, y destaca por el alto valor literario de su estilo.
Para mediados del siglo XI, León, un reino tradicional con gente noble de alta categoría de linaje indiscutible, había creado un condado llamado Castilla, que se convirtió en un reino muy poderoso. Empero los nobles que viven en Castilla, no son de tan alta alcurnia como lo son los de León, en donde estaban los nobles como los condes, y los hijos de los condes llamados “ricos-hombres”. En cambio en Castilla había nobles de menor categoría, caballeros, escuderos e infanzones, un noble hidalgo cuya potestad sobre sus posesiones era limitada, y además estaban sometidos a una autoridad superior. Sin embargo, Castilla va a crecer y a expandirse en base a las batallas contra los moros, y León, a pesar de su abolengo, va a quedar pobre.
Nuestro héroe del Cantar del Mío Cid es Rodrigo Díaz de Vivar. Y Vivar era un pueblito dentro de Castilla, por lo tanto Rodrigo no era conde, ni rico-hombre, sino más bien un infanzón. Rodrigo Díaz de Vivar, a mediados del siglo XI se convierte en el mejor General cristiano de toda la época de Reconquista, ya que derrotaba a los moros con tanta facilidad, que sorprendía, y por eso los musulmanes comenzaron a llamarle con mucho respeto: “Mío Cid”, que viene del árabe cide que significa: señor. “Mío Cid”, quiere decir “mi Señor”. Sus caballeros siempre ganaban peleando a su lado, por lo que le llamaban campidoctor, que quiere decir: el experto del campo, el maestro de la batalla, el doctor del campo de batalla, y el vencedor. “Mío Cid Campeador”: mi Señor Vencedor. Por el cognomento de “Campeador” fue conocido en vida, pues se atestigua en 1098, en un documento firmado por Rodrigo Díaz, mediante la expresión latinizada “ego Rudericus Campidoctor”. También le llamaban Ruy Díaz de Vivar. Se va a convertir en un fiel servidor del rey de Fernando III de Castilla y León, llamado el Santo, quien presidía ambos reinos. Fernando I muere y comete un gran error: geopolíticamente hace algo imperdonable al dividir el poder. Le da Castilla a su hijo mayor Sancho, aduciendo que es un reino que crecerá, y le da a su hijo menor, Alfonso, el reino de León. Los hermanos se pelean, Sancho García II de Castilla es asesinado por Vellido Dolfos mientras llevaba a cabo el cerco de Zamora. Los caballeros de Castilla ahora deben rendirle su vasallaje al rey Alfonso. Sin embrago, Rodrigo estaba convencido de que los caballeros de Castilla no acatarían las órdenes de Alfonso, porque estaba presente la idea de que él había mandado matar a Sancho. Rodrigo obligó a Alfonso a jurar que él no había mandado matar a su hermano. Eso generó resentimiento en el rey, empero igual tomó a Rodrigo Díaz como su servidor. Pasa el tiempo y Rodrigo un día va a cumplir con su labor de cobrar todas las parias (tributo que pagan los árabes para que los reinos de León y Castilla no los ataquen) y cuando regresa a Castilla y León, los condes de León que tenían tanta envidia de este famoso castellano, encabezados por el conde Garceo Ordóñez, van a calumniar al Cid aduciendo que él ha robado parte del botín que son las parias recogidas en una batalla que tuvo contra los árabes. Alfonso no manda investigar el hecho, simplemente lo manda a expulsar de Castilla y León, y le da nueve días para salir. Entendamos que se está vengando por la afrenta de haberlo obligado a jurar delante de los demás caballeros. Rodrigo, al ser exiliado, ha perdido su honra y por eso va a buscar la manera de recuperar su honor.
Esta búsqueda de la recuperación de la honra, va a ser el eje temático central del Cantar del mío Cid. Rodrigo Díaz de Vivar, va a luchar por recuperar su honra, y en esa lucha va a lograr grandes hazañas dignas de ser recordadas en un cantar de gesta: el poema del Cantar del mío Cid, que consta de 3735 versos de extensión variable anisosilábicos o heterometría (es un término lingüístico utilizado en métrica, que indica que los versos de una estrofa o poema no guardan regularidad en cuanto al número de sílabas métricas), aunque predominan los de catorce, y dieciséis sílabas métricas, y están divididos en dos hemistiquios (la mitad o fragmento de un verso que se mide en métrica como si fuese un verso entero y va separado de la otra mitad por una pausa en la entonación o cesura). La longitud de cada hemistiquio es normalmente de tres, a once sílabas, y se considera unidad mínima de la prosodia del Cantar. No hay división en estrofas, y los versos se agrupan en tiradas, es decir, serie de versos con una misma rima asonante (son aquellas palabras en las que coinciden las vocales acentuadas de cada sílaba a partir de la última vocal tónica. Esto excluye las vocales no acentuadas de los diptongos).
Rodrigo Díaz de Vivar fue un personaje histórico que vivió durante mediados del siglo XI, y murió en 1098. ¿Cuándo se calcula que se compuso oralmente el cantar de gesta en su honor? La respuesta está en otro par de preguntas: ¿Cuándo es más famosa una persona? ¿Viva, o cuando recién se muere? A la muerte de Rodrigo se le compone en su honor, el Cantar del mío Cid, hacia inicios del siglo XII. El máximo e insigne estudioso del célebre poema anónimo, fue Ramón Menéndez Pidal (1869-1968), creador de la escuela filológica española, filólogo, historiador, folclorista y medievalista español. Él dividió en tres partes el Cantar del mío Cid. Tiene interesantes teorías de los juglares que supuestamente compusieron el Cantar. Según Menéndez Pidal fueron dos juglares: un juglar de San Esteban de Gormaz, porque esa zona se describe muy bien en esa sección que corresponde al primer juglar; y luego de varias décadas otro juglar puso algo, añadió elementos fantásticos, y ese juglar se calcula que sea de Medinaceli. Esos territorios de San Gormaz y de Medinaceli son descritos con detalle. De otros lugares del Cantar no se conoce bien su geografía. Hay que tener cuidado con decir juglar de San Gormaz, o Juglar de Medinaceli, no es decir, Pepito Pérez o Juanito Gutiérrez. El nombre significa ocupación y lugar de origen. Entonces por más que Ramón Menéndez Vidal haya determinado de dónde eran los juglares que compusieron el poema, el Cantar se considera anónimo porque no hay un nombre propio de autor.
Una de las características formales es que el poema se divide en tres partes llamadas cantares. Otra característica, es que la rima es asonante, y la métrica es irregular (cada verso es de diferente número de sílabas). Los versos de más de nueve a veinte sílabas se les llama versos de arte mayor, los versos de ocho hasta dos sílabas son los versos de arte menor. ¿Qué tipo de versos hay en el Cantar del Mío Cid? Pues una versificación de arte mayor, con una métrica irregular, en rima asonante. Recuerden que la rima puede ser de dos tipos: consonante o asonante. ¿Cuándo es consonante? La rima consonántica es una rima en la que coinciden los sonidos vocálicos y consonánticos. Cuando la última parte del verso corresponde a una consonante y a una vocal repetida. ¿Cuándo es asonante? Cuando es una rima en la que sólo coinciden los sonidos vocálicos (la rima asonante más frecuente es con la vocal “A” por ser una vocal fuerte).
Después de haber visto estos aspectos quiero centrarme en cómo se da el argumento del Cantar del Mío Cid. El cantar comienza cuando Rodrigo Díaz es desterrado y llega a la Ciudad de Burgos, donde nadie lo recibe, le cierran las puertas y lo humillan porque Alfonso ha decretado que será castigado quien le ayude. Martín Antolínez, su fiel caballero, engaña a los judíos avaros Vidas y Raquel, con arcas llenas de arena del río haciéndoles creer que estaban llenas de oro. Estos judíos guardarían los cofres durante un año a cambio de 600 marcos, si el Cid no regresa con los 600 marcos para recuperar los cofres, Raquel y Vidas se quedarán con el oro. Sólo había una condición, que no abrieran los cofres hasta que pasara un año. Con ese dinero Rodrigo Díaz deja en el monasterio de Cardeña a su familia, su esposa Jimena Díaz (1074-1099), y a sus hijas Elvira y Sol. El Cid sale a pelear acompañado por otros caballeros que se le han unido y gana las batallas de Castejón y de Alcocer. Luego Rodrigo se dirige al norte, y al encontrarse en Barcelona con un aristócrata muy engreído y adinerado, el Conde Ramón Berenguer, y lo derrota, gana la espada de colada. Con esa espada de trofeo acaba el primer Cantar: “El destierro del Cid”.
El segundo Cantar comienza con la hazaña más grande de Rodrigo: la toma de Valencia, una ciudad muy importante para los moros, que demoró seis meses al Cid tomarla. Han pasado los años. El rey Alfonso está avergonzado, y ha decidido perdonar al Cid. Permite que la familia del Cid se reúna con él, de Cardeña hasta Valencia. Luego, el mismísimo rey Alfonso, va a viajar a encontrarse con el Cid lo que implica que lo va a perdonar. Este reencuentro se da en el Río Tajo. Su encuentro que fue muy emocionante, Rodrigo se arrodilló ante el rey, comenzó a besar sus manos. Alfonso le pide que se pare, que no haga eso en público y luego le da un abrazo. En ese momento es cuando Rodrigo ha recuperado su honor. El rey Alfonso le dice: “He pensado que tus hijas se casen con los Infantes de Carrión para que así tengas mayor honra”. Recuerden que Carrión es un condado de León, cerca del norte de Portugal, un condado chico, con pocas riquezas. Pero los condes de Carrión son muy engreídos, y subestiman a Rodrigo por ser un infanzón de rango menor en la nobleza. Con su poder militar ha tomado Valencia, un territorio que es suyo, y el Cid es muy poderoso ahora. Rodrigo sospecha algo del arreglo de este matrimonio, así que va a tener su momento de duda, pero quien le pide la mano de sus hijas es el mismísimo rey Alfonso, y por eso Rodrigo cede. El Cid le dice a Alfonso: “Usted las casa, mi señor, no yo.” Las bodas se realizan en Valencia y duran 15 días. Así termina el segundo Cantar: Las Bodas de las hijas del Cid.
El tercer cantar: La afrenta de Corpes, comienza cuando Rodrigo Díaz está en un momento de gloria: sus hijas están casadas con importantes nobles hijos de los condes de Carrión, una casa importante de León, tiene un territorio inmenso, muchos caballeros que le siguen, y grandes riquezas. Llega desde África el rey Búcar de Marruecos, a buscar recuperar territorios. Es una fuerza muy importante la que llega a pelear. Cuando Rodrigo vio una gran cantidad de caballeros musulmanes preparados para luchar, y pensó: “¡Qué bien!… Cuando les gane, tendré más ganancias”. Los infantes de Carrión, Diego y Fernando González, hijos del conde Gonzalo de Carrión, comenzaron a llorar diciendo: “¡Ya no voy a ver Carrión!” Porque eran muy cobardes. Comienza la batalla. Rodrigo busca a Búcar en persona, y con su espada colada ganada a Berenguer, parte por la mitad a Búcar, desde la cabeza, hasta su silla de montar. Después de haberlo eliminado así, despoja al cadáver de la espada tizona, una espada igual de valiosa que colada, gana la batalla, y por lo tanto más dinero y fama. Los infantes quedan en ridículo y toda Valencia se burlaba de ellos. Los infantes decían: “Esto nos pasa por habernos casado con las hijas de un hombre inferior a nosotros”. Deciden vengarse de Rodrigo Díaz, a quien le dicen: “Vamos a llevar a nuestras mujeres (las hijas de Rodrigo Díaz), a Carrión para que conozcan nuestras heredades”. De Valencia a Carreón era una distancia considerable en esa época. Así que Rodrigo les da su dote, una buena cantidad de dinero a cada uno. Además a uno le da la espada colada, y al otro le da la espada tizona. Les da sirvientes para que los atiendan, y les da escolta de caballeros para que los protejan. En Robledo de Corpes, los infantes de Carrión le dicen a los acompañantes: “Ustedes vayan avanzando, que nosotros queremos solazarnos a solas con nuestras mujeres”. Se solazan a solas como querían, y luego de esto, se están vistiendo para continuar el camino, y de pronto los infantes de Carrión se empiezan a sacar las correas. Las chicas se asustaron. Ellos amarraron a cada una a un árbol. Las hijas del Cid se preguntaban: “¿Qué nos quieren hacer?” De pronto los infantes comenzaron a golpearlas tan duro con las correas en la espalda, que las chicas se desmayaron. Quedaron con la espalda herida, y amarradas a los árboles. Así los infantes de Carrión decían: “¡Ya nos vengamos de Rodrigo Díaz!” ¿Qué habrá querido ése en querer emparentar con nosotros que somos condes de Carrión? Y así, soberbios y tontos, los infantes se fueron a Carrión. Las chicas fueron rescatadas por su primo Félez Muñoz, que viajaba en la comitiva, y en un solo caballo llegaron hasta Valencia en un solo caballo. Rodrigo se entera de esto, y va a pedir justicia al rey Alfonso, quien a su vez convoca cortes en Toledo. El juicio va a solicitar a los infantes que devuelvan las espadas, devuelvan la dote; luego Rodrigo pide juicio de armas. Los infantes argumentan que no tienen armas con las cuales batirse, y que van a empeñar otras cosas para pagarle a Rodrigo. No van a pelear con caballeros Rodrigo, porque esas mujeres no eran dignas de casarse con los infantes. No estaban -en su ley- con ellas. Alfonso los obliga a que se batan en Carrión. Rodrigo encarga a Alfonso que cuide a sus hombres, para que él vaya a Carrión a pelear. En ese momento emisarios de Navarra y de Aragón juntos llegan a Toledo a pedir la mano de las hijas del Cid, para segundas bodas, con los infantes de Navarra y de Aragón. Estas segunda nupcias van a aumentar la fama y la honra del Cid Campeador. Sus caballeros se baten en Carrión y derrotan a los infantes. Así Rodrigo logra que se haga justicia. Recuerden en la Edad Media, por el teocentrismo que había, se consideraba que si dos caballeros luchan, gana no el mejor, gana el que Dios quiere. Los infantes de Carrión fueron derrotados por los caballeros del Cid en esta lucha de honor y de justicia. Según la perspectiva medieval Dios favoreció a Rodrigo. El tema central del cantar es el destierro y la recuperación de la honra de Ruy Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Otro eje temático es el ascenso social por mérito de la guerra, así como el enfrentamiento de la nobleza linajuda con la advenediza; Guerra Santa, amor familiar, y ante todo: el honor.