REVISTA DIGITAL DE PROMOCI脫N CULTURAL                     Director: Ren茅 Avil茅s Fabila
15 | 11 | 2019
   

Para la memoria hist贸rica - Encarte

Homenaje a Martha Chapa


Martha Chapa

La estupenda pintora Martha Chapa siempre ha estado vinculada a la revista El B煤ho. Es una de sus fundadoras y nos complace el reconocimiento que la UAM realiz贸 el mes pasado. Convoc贸 a la comunidad universitaria al Homenaje que esa casa de estudios realiz贸. Montaron una exposici贸n denominada Trazos de coraz贸n en la cual Martha Chapa muestra lo que ella es: todo coraz贸n y una gran pintora. Adem谩s, es una persona comprometida con sus cong茅neres y con las causas justas. Siempre est谩 disponible cuando la necesitas. 隆En hora buena querida Martha, que sigan m谩s homenajes, que te los mereces!

El B煤ho

Palabras inaugurales del doctor Salvador Vega y Le贸n
Rector General de la Universidad Aut贸noma Metropolitana


Se帽oras y se帽ores:
Me emociona de manera muy especial tener el privilegio de participar esta tarde, junto con todos ustedes, en el justo homenaje que ofrece la Universidad Aut贸noma Metropolitana a Martha Chapa, una artista a quien celebramos con gusto y emoci贸n con motivo de la coincidencia de dos fechas memorables: por un parte, el aniversario de su nacimiento; as铆 como 鈥攅n grata consecuencia tambi茅n鈥 el cumplimiento de cincuenta a帽os de fascinante labor creativa como pintora.
Es sin duda revelador, para quienes tuvieron oportunidad de contemplar la exposici贸n Trazos de coraz贸n, percibir la fuerza generadora de una obra que en su amplitud y en su detalle evoca, conmueve e ilumina. La obra de Martha Chapa evoca en cuanto posee una retrospecci贸n notable hacia una naturaleza original, a un pasado donde ella se nutri贸 de im谩genes cuya belleza permanece no solo en su memoria, sino en su alma.
Hay asimismo en varios de sus cuadros, una fuerza tomada de la m谩s antigua inspiraci贸n de la Naturaleza donde las formas representadas: frutos, animales, rostros, o formas sugeridas expresan su poder铆o con propia magia, donde ella es la autora del encantamiento.
Tiene igualmente Martha Chapa una enorme fuerza de evocaci贸n, donde el mundo se renueva en cada aspecto de la representaci贸n, sea de un mismo ser, objeto, o abstracci贸n. La pluralidad de sus im谩genes puede ser cat谩logo de una misma especie o de una amplia contemplaci贸n del universo: el propio e 铆ntimo 鈥攄onde la forma apenas se sugiere鈥 o en aqu茅l al que llamamos el mundo objetivo, emp铆rico, donde se multiplican en variantes y juegos de espejos aquellas formas de las que Jorge Luis Borges dec铆a eran formas de Museo.
Por ello afirmo que tiene usted unas manos de gran hada, se帽ora Martha Chapa, porque si el mundo estuviera eternamente a oscuras, al percibir su obra 鈥攜a fuera bajo una breve luz o en una habitaci贸n cerrada鈥, quien contemplara su creaci贸n tendr铆a una visi贸n de la naturaleza de enorme perfecci贸n y belleza.
La admiro y la felicito. Tenga usted el mejor de los homenajes. Nuestra gratitud por compartirnos su arte y sus enriquecedores saberes, en diferentes momentos y espacios de nuestra Casa abierta al tiempo.
Felicidades

Para铆sos, aqu铆 y ahora
Alejandro Ordorica Saavedra


En el marco de un homenaje a Martha Chapa, nace en m铆 la profunda y sentida convicci贸n de rendirle tributo, al menos, en dos dimensiones: como mujer y como artista pl谩stica.
En el primer caso, soy testigo fiel de que se trata de un ser humano de excepci贸n por su lucidez, generosidad y compromiso. Me consta s铆, de esas dotes que lo mismo se transforman en talento creador que responsabilidad amorosa hacia su familia o como luchadora social a favor de las mejores causas de las mujeres y solidaria siempre con los grupos marginados. Y tambi茅n vinculada al periodismo cultural, la televisi贸n y hasta los sabores que se anidan en el mejor de los fogones.
Mi otro tributo, se refiere a la artista Regia, en todos los sentidos, dadas sus invaluables contribuciones a la pl谩stica contempor谩nea de M茅xico.
Por todo ello, aqu铆 y ahora, y en p煤blico, le declaro una vez m谩s mi amor y admiraci贸n.
Y si bien Martha es una mujer m谩s que pentaf谩sica paso ahora a su pintura, que tanto la distingue:
Al mirar, y admirar la pintura de Martha Chapa, podemos comprobar que emerge como una deidad en el para铆so del color.
Flora y fauna, que, en esa sagrada dimensi贸n, se confabulan para traer una y otra vez hacia nosotros la belleza misma, a imagen y semejanza de sus prodigiosas manos y de los trazos que nacen del coraz贸n.
Voltear hacia un lado s铆, para reconocer los metales iridiscentes de un colibr铆 levitando y hasta descubrir el infinito mismo en su aleteo. O mirar en sentido inverso, para toparnos con el asombro de un b煤ho que inventa su noche y rescata la cr贸nica nocturna con su canto premonitorio de vida y muerte; o en la proclama feminista cuando se enuncia simplemente como una lechuza que simula la risa discreta de la luna. Arriba, 谩guilas que reaparecen y traspasan nubes para delinear los mapas del d铆a y picotear orograf铆as. Aves tan inasibles, que s贸lo gracias a la alquimia de Martha, quedan capturadas en viejas y oxidadas l谩minas. Se anuncia entonces, la magia del ocre, el zafiro irradiante o el terciopelo de los viol谩ceos donde la ventisca transcurre, bajo el sabio y fino c谩lculo de la artista, imbuida en la cultura crom谩tica del desierto, ah铆 donde ella nace, crece y crea. Y, de donde extrae el arco铆ris ancestral como si fuera un cometa promisorio, deslumbrante e inigualable. Tierras inh贸spitas donde no asoman los humanos ni sus herramientas para arar la tierra, si acaso la manzana encaramada en un cactus o encajada en la penca de un nopal, que se niegan a morir. Nada, nadie, altera el entorno natural y conforma un halo que ostenta inmunidad ante cualquier deterioro ecol贸gico. Digamos, que una hermosa utop铆a que se rebela contra la fealdad y la locura de los tiempos actuales, tan cargados de violencia.
Y ver entonces m谩s all谩, donde asoma el 谩rbol de la vida que se apodera por igual del alma de un bosque espeso que de la rectitud del manzano o la vertebraci贸n de una ceiba maya, con un pleno caleidoscopio de verdes, rojos y amarillos que tornan en tierno ros谩ceo, espiritual morado, subyugantes aturquesados o en el voraz incendio del anaranjado鈥
Y atestiguar la omnipresencia de ese primer fruto de la humanidad, la manzana, siempre de jugosa historia y que igual se hace acompa帽ar por el himno madrugador del gallo que de la inquietud felina de alg煤n gato que tras la ventana intuye aventuras irrenunciables.
Y aclaro: son manzanas distintas que toman su lugar en el lienzo o a veces constituy茅ndose por s铆 mismas en un paisaje: Doradas como en la leyenda griega, verdes a la b煤squeda de la esperanza, roj铆simas entre los andamios de la pasi贸n o tan azules que s贸lo pueden posar en el bodeg贸n et茅reo del surrealismo, junto a otras m谩s de abstracta vestimenta鈥 y de distinto 谩nimo, seg煤n se atraviese en el pincel de Martha la alegr铆a, la nostalgia, el amor o la proclama subversiva.
Es tambi茅n, su pintura, monta帽a elevada en cielos sucesivos y volcanes prontos a la erupci贸n, que nacen de la ardiente creatividad que es lava incontenible.
Y tan nuestra es Martha, de aqu铆 de la tierra mexicana, que renace en un maguey puntiagudo que la atrapa o cuando bien resucita en esa gracia y milagrer铆a guadalupanas, que nada saben de limbos ni de infiernos.
Por igual, nos confiesa en el autorretrato su tendencia y capacidad de metamorfosis al transfigurarse en cham谩n y armar adem谩s todo un cat谩logo de zoolatr铆as.
Medio siglo ya de pintar de una artista que viene del Norte y traspasa fronteras y tiempos, para congregar un desfile de 贸leos, acuarelas, dibujos, gr谩ficas y arte objeto que no aceptan m谩s br煤jula existencial que su Cerro de la Silla, de la tierra natal.
Obras, que, en consonancia con los a帽os, se desdoblan a la vez en mil y un universos a cargo de quienes las miran y poseen.
Esa animalia, esa flora, esa frutalidad, que al ser tocada por la magia de la artista se detiene, adopta la corporalidad de la escultura e hipnotiza a quienes la observan: Una paloma por ac谩, un ente sirenaico por all谩 o aquella manzana que frente a nosotros reta la gravedad y nos ense帽a sus ra铆ces con vocaci贸n de celaje.
Martha Chapa significa entonces creaci贸n e inmensidad art铆stica que trastoca en g茅nesis de un nuevo cosmos, infinitud sideral y deslumbrante rotaci贸n planetaria.
Una artista que al abrir sus bellos y profundos ojos expande soles propios e irradia la noche interminable, como un buen amanecer de los dioses.
Llegamos as铆 a los para铆sos de Martha y podemos, 隆que privilegio!, detenernos para refrescar la mirada, entonar el esp铆ritu o simplemente dar cr茅dito a la aparici贸n de la belleza en trazos inconfundibles del coraz贸n.

Palabras de la maestra Martha Chapa
En el homenaje recibido en la casa Rafael Galv谩n


Buenas tardes y gracias a esta gran casa Rafael Galv谩n, que tiene tanta y conmovedora historia y que nos abre hoy sus puertas 隆gracias al rector, Salvador Vega y Le贸n, por invitarnos, por su cordialidad y presencia que constituye un gran honor para nosotros y confirmando que el arte es un valor superior.
Quiero manifestar primero mi gratitud a la UAM, por el reconocimiento que me brinda y presentar mi obra en este recinto, a 50 a帽os de mis inicios como pintora.
Confirmo ahora que fortalec铆 mi esp铆ritu, confirm茅 mi vocaci贸n de artista y me llen茅 de inspiraci贸n para seguir en el camino que me ha conducido hasta aqu铆.
Adem谩s, deseo reconocer a quienes intervinieron en la organizaci贸n de esta exposici贸n de manera tan eficaz como entusiasta, adem谩s de que representa para m铆 un intenso aliciente ver tantos amigos y amigas presentes.
Encuentro que representa una s铆ntesis de mi ser y quehacer. Un balance que me obliga a preguntarme 驴qu茅 son 50 a帽os de trabajo? Me atrevo a responder que representan un infinito de experiencias y hasta quiz谩 correspondan a la etapa m谩s creativa de mi carrera.
Me he empe帽ado en dejar constancia de la pasi贸n por mi trabajo, junto a mi convicci贸n por la amistad y de mi responsabilidad social hacia mi pa铆s.
Esta tarde me siento entonces dichosa y comprometida. Hace cinco d茅cadas padec铆a la angustia de formarme como artista; en esa b煤squeda apareci贸 el s铆mbolo del que se dec铆a fruto prohibido, con el que se gest贸 una alquimia misteriosa. As铆 naci贸 esta inspiraci贸n; donde la manzana se convirti贸 en el adjetivo del universo, del bien y del mal o la desobediencia y la duda, como causas del conocimiento. Mi mano en ese tr谩nsito ha ido respondiendo cada vez m谩s a mis emociones, pues pintar una manzana es imponerle a la imaginaci贸n el dif铆cil nombre del recuerdo y la tarea de convocar un caudal de perfumes, texturas y colores que llegan hasta ella desde los m煤ltiples jardines trazados por los mitos de los hombres; es recuperar s煤bitamente un verde para铆so plet贸rico de bestias inocentes que bajan a beber el agua mansa del amor.
Estoy consciente pues de mi enorme responsabilidad y desde hace m谩s de cinco d茅cadas expongo los afanes pl谩sticos que encienden mi vida. He recorrido el mundo en una traves铆a fascinante; dif铆cil a veces, pero que siempre reproduce un reto m谩gico.
celebro esta fecha en paz, satisfecha, con sus alegr铆as, y, complicaciones. Bendigo la herencia norte帽a que me transmiti贸 un recio temperamento y una reciedumbre que me ha impedido claudicar. Por eso, es el momento preciso de rendir homenaje a mis ancestros. De confirmar a todos los seres que han tenido fe en mis propuestas est茅ticas; y encausaron mis sue帽os. Me acompa帽an las bendiciones de mi madre, sus ense帽anzas, que cada d铆a cobran mayor fuerza. de igual manera, las de mi padre, el autor de mi car谩cter, el arquitecto de mi convicci贸n por realizarme; y co-autor de las manzanas, ya que cuando ni帽a las depositaba por las noches en mi cabecera, para que al despertarme encontrara esa encarnada se帽al fraternal. Las convirti贸, sin propon茅rselo, en m铆 s铆mbolo. 脡poca en que ni siquiera pensaba en la posibilidad de que mis quehaceres alcanzaran reconocimiento alguno. Las realizaba por placer, por orgullo y para conquistar el coraz贸n de la gente, deseos cada vez m谩s vivos. Por supuesto, est谩 conmigo el inmenso apoyo de mis hijos, de mis hermanos, y en especial, de mi gran compa帽ero Alejandro.
Vienen tambi茅n a mi mente, los maestros que dieron cause a mis inquietudes; as铆 como los personajes que han escrito sobre mi obra, algunos de los cuales nos acompa帽an en la vida misma, mientras lamentablemente otros ya han partido.
Aparecen al igual en mi memoria, vi帽etas de cada una de las ya muchas exposiciones, unas individuales y otras colectivas. En una mirada retrospectiva, recuerdo con absoluta claridad todas: tanto las realizadas a lo largo y ancho de la rep煤blica; como las de Centroam茅rica, el caribe, o Estados Unidos, Europa y pues con orgullo las llev茅 hasta Nueva York, la llamada gran manzana.
Les confieso que me aturde la dicha, me conmueve la a帽oranza y mientras tenga alientos tratar茅 por todos los medios 鈥損osibles e imposibles- de seguir creativa e intensa para cumplir con la meta trazada y asumir los retos del destino.
Pasar谩n los a帽os, y al volver la vista atr谩s, con un dejo de nostalgia, con los ojos h煤medos, reiterar茅: cincuenta a帽os algo suman, ya que el arte si bien detiene el tiempo, a veces por igual lo multiplica.

Martha Chapa
Beatriz Espejo


Me sucedi贸 un poco lo que le pas贸 al Dr. Leoncio Lara pues Martha ha tenido tantos comentarios en su vida que encontraba yo muy dif铆ciles, incluso auto plagiarme porque alguna vez tambi茅n yo he escrito para algunos libros acerca de su obra y estoy muy agradecida con ella porque hemos sido amigas mucho tiempo, yo me acuerdo de una an茅cdota que no tiene tanto que ver pero que se las cuento para que vean el grado de intensidad de nuestra amistad. Yo ten铆a muchas ganas de ver a Lupe Mar铆n y no la conoc铆a y pens茅 que ya estaba vieja, que iba a morirse y que Martha era su gran amiga. Martha siempre ha procurado extender mucho el abanico de sus amistades, entonces le ped铆 que me invitara a comer a su casa, as铆 abiertamente, y me invit贸 pero le dije que tambi茅n convocara a Lupe Mar铆n. Entonces fui e hice dos veces una entrevista que fue precisamente el primer premio que obtuve como periodista y llevaba yo a mi hijo hab铆a tenido muy mala suerte con las nanas entonces no soltaba yo a mi hijo chiquito de la mano. Entonces entrevist茅 dos veces a Lupe Mar铆n y dos veces le di la lata a Martha en su casa con espl茅ndidas comidas que nos hizo y me acord茅 de esto porque en un video que me envi贸 hace unos d铆as vi un retrato de Lupe Mar铆n aunque no viene nada de lo que haya escrito al respecto. Entonces al subirnos al coche Lupe y yo, se sube tambi茅n mi hijo Francisco y le pregunto, 驴te gusta Lupe? Y me contesta que no y le pregunto 驴por qu茅 no te gusta? porque habla habla habla y le dije: tienes raz贸n y pues qu茅 le puedes decir a un ni帽o a esa edad. Al poco tiempo me gan茅 un premio donde est谩 la entrevista a Lupe y a ella Pablo Mar铆n le dio un programa de televisi贸n y me habl贸 y de repente me dice oye hoy estoy agradecida contigo porque de m铆 ya nadie se acordaba y yo le dije no yo estoy m谩s agradecida contigo, la entrevista es muy bonita por cierto y ten铆a muchas cosas que contar de Lupe Marin, Diego Rivera, de Jorge Cuesta en fin y como buena jaliciense era mujer de pelo en pecho y no se adornaba, entonces me dijo mira te quiero demostrar mi agradecimiento le dije no tienes necesidad y ella me dijo que s铆 y una de esas necesidades es que vengas a comer a mi casa. Pues qu茅 bueno porque tengo muchas ganas de probar tu saz贸n, que David Alfaro Siqueiros dec铆a que era maravilloso. Que por cierto un d铆a lo corr铆 de una manera muy fea que no les voy a contar y le digo c贸mo no, y me dijo: por ninguno me vayas a traer a Francisco, porque t煤 lo llevas a todos lados y ese ni帽o, c贸mo habla. Es una an茅cdota que nunca se me va a olvidar. Quer铆a hacerle a Martha una entrevista larga, pero se me descompuso mi grabadora. Por ello, quiero hacerle preguntas, as铆 delante de ustedes y que ella nos conteste.
Ya habl茅 de Siqueiros, cu茅ntanos c贸mo conociste a Siqueiros, que te dijo que pasaras del realismo a otros g茅neros.
Mira s铆 fue una experiencia inolvidable, gracias antes que nada, gracias por estar aqu铆, por ser mi amiga, porque hemos compartido hermosas experiencias, hemos tenido amigos en com煤n, algunos que nos quieren mucho, que nos han querido, Sergio Fern谩ndez uno de ellos, as铆 que de verdad hemos tenido, hemos compartido esos amores, muy profundos, muy intensos y qu茅 decir de tu marido Emmanuel, con quien convivimos, disfrutamos cada una de las comidas, he vivido y he escuchado entrevistas que ha sido de verdad muy bello y bueno, pues eso de Lupe, inolvidable, inolvidable, inolvidable, porque Lupe fue muy cercana a mi vida emocional, a mi vida pl谩stica, una maestra, yo me he inventado mam谩s, Pita Amor, Olga Tamayo, Mar铆a O鈥橦iggins, que me ped铆a que pasara por ella, pero dije bueno, no voy a llegar si voy por ella, si vamos hasta donde vive, por eso no est谩 aqu铆. La verdad es que me he escogido mam谩s, yo que me he quejado de que tuve una madre tel煤rica, me he encontrado mam谩s todav铆a m谩s tel煤ricas, yo creo que la tel煤rica soy yo, yo creo que s铆, que por ah铆 anda la cosa, hay un libro que me ha cimbrado mucho 鈥淢i madre, yo misma鈥, y habla de eso, de que en el fondo siempre vemos a la mam谩 y vemos una serie de defectos pero finalmente siempre nos encontramos haciendo lo mismo, eso les confieso que me ha pasado, pues arrancando con tu pregunta amiga: a Siqueiros lo conoc铆 muy de cerca, ese libro es un privilegio y lo cuento ahorita, qu茅 mejor momento, para mis amigos, tanto escritores como pintores, porque he tenido esa fortuna, yo digo esa bendici贸n de estar cerca de pintores, escritores, de todas las disciplinas, pero la escritura me nutre mucho, me llena y bueno pues, conozco tambi茅n a Siqueiros, un hombre maravilloso, una manera de platicar, simpatiqu铆sima y cuando ve mi pintura, yo no me atrev铆a porque me da terror de decirle oiga maestro qu茅 piensa de mi obra, y estando en mi estudio, 茅l me dijo: mire Martha, me gusta su obra, sin embargo yo le voy a decir: 鈥渓谩ncese a otro realismo鈥, que yo no acababa de entender, estaba muy chava, hace muchos a帽os, y ahora entend铆, entend铆, que 茅l quer铆a un realismo m谩s m铆o donde hubiera quiz谩 m谩s libertad, algo que siento que he ido conquistando con el tiempo Beatriz, y bueno me dio la oportunidad de conocer a ese hombre fuertote, que uno lo vio en la c谩rcel, detr谩s de esos barrotes, enfrent谩ndose a la humanidad, porque qu茅 manera de luchar, de pintar, 隆un genio! Para m铆, para muchos, para todos, creo yo, sin temor a equivocarme, pero miren f铆jense lo que son las cosas, vamos a un restaurante y Siqueiros le dec铆a a Ang茅lica 鈥溌縬u茅 voy a cenar? y entonces ella dec铆a, 驴haber qu茅 se te antoja? Fetuccini, a por supuesto que eso no, no vas a comer fetuccini, te hace mucho da帽o, tienen grasa, vas a engordar, 隆no!, entonces bueno, realmente uno no se imaginaba que ese hombre, que ese hombr贸n, que ese ser humano inmenso, pudiera pedir en el fondo la opini贸n de su mujer para ver qu茅 com铆a, o qu茅 cenaba, esa actitud me impactaba mucho, y fueron, han sido experiencias muy formativas, Beatriz, que agradezco, agradezco a la vida porque todas y cada una me han dejado algo de ellos, sembrado en mi coraz贸n.
Bueno yo iba a empezar con una primera preguntar pero luego se me hizo muy trivial, son 50 a帽os de pintura, pero c贸mo conociste tu vocaci贸n pict贸rica, es decir entre la medicina, que la dejaste, te casaste con un doctor y luego muchos de los cr铆ticos que han tomado la palabra dicen que la cocina y la pintura de Martha Chapa no est谩n muy bien relacionadas, no en un tono peyorativo, sino en un tono al contrario, de inmenso inter茅s por combinar estas dos actividades.
Pues mira Beatriz, mi vocaci贸n deton贸 de una manera casi inevitable, soy regia, nac铆 en Monterrey, tengo los genes norte帽os muy alborotados, dir铆a yo, soy muy intensa, muy apasionada y tuve dos t铆as maravillosas, dos mujeres que siento yo que se adelantaron a sus 茅pocas, vivieron muy a su manera y antepusieron sus vocaciones a lo que estaban acostumbradas en ese momento, a casarse. Una de ellas decidi贸 primero la vocaci贸n de ser pintora, y dijo, no, no me voy a casar, porque adem谩s se fueron quedando no por feas o por viejas, sino por decisi贸n propia. Eran dos mujeres hermos铆simas, hasta hab铆a un dicho por ah铆, de las t铆as que no recuerdo muy bien, pero dos mujeres muy atractivas, bellas, inteligentes, temibles tambi茅n, y bueno una dijo no, no, yo no me caso, el marido le pon铆a una serie de condiciones, y dijo, no, no acepto, y se dedic贸 a su obra. Yo no s茅 que tanto mi vocaci贸n en la cocina fue por acompa帽arla, a una t铆a en verdad talentos铆sima y que sin ella no nos explicar铆amos la actual cocina del norte, m谩s bien del noreste, una mujer que se dedic贸 a estudiarla, a integrarla, a desentra帽arla y algo muy bonito porque dec铆an que ella era quien daba el pasaporte para que se casaran las muchachas bien, quienes hab铆an estado con Chanita Chapa, ya se pod铆an casar porque ya ten铆an ese grado de preparaci贸n y la verdad que era muy exigente. Una mujer maravillosa, con quien empec茅 a hacer con ella mermelada de naranja, ten铆a que ser tan matem谩tica la rebanada de naranja, que si no estaban las tiraba bien hechas, las ten铆a que volver a hacer, una mujer realmente impecable, con una disciplina 隆b谩rbara!. Mis t铆as me han ense帽ado much铆simo he tenido mujeres muy generosas, muy exigentes, como les he llamado 鈥渕is madres鈥, en alg煤n momento tengo que escribir alg煤n libro Beatriz, de todas estas mujeres, de Olga, de Lupe, la verdad es que he sido muy afortunada.
Olga daba miedo tambi茅n, Olga Tamayo, que an茅cdota nos puedes contar de Olga Tamayo, que tambi茅n Tamayo te escribi贸 una carta muy hermosa.
Hay Olga Tamayo, era un poco como Ang茅lica. S铆, Tamayo me escribi贸 una carta muy hermosa, pues mira de Olga se parece mucho el car谩cter yo creo que hay algo que se los digo porque es una manera de describirlo. Jos茅 G贸mez Sicre, uno de los cr铆ticos m谩s importantes, dijo que Tamayo ha sido el creador, el formador de la pintura, de la pintura latinoamericana, 茅l llega de Cuba exiliado y se queda en Washington y hace todo un movimiento, empieza a decir: no, la pintura latinoamericana no es folclore es realmente un g茅nero, es todo un g茅nero que debe ser respetado y 茅l empieza haciendo exposiciones, buscando a los pintores, yendo a sus museos, viajando, forma un museo que hasta la fecha es fundamental, el Museo en la OEA, y quiero yo reconocer que en ese momento para m铆 fue realmente, como la punta de lanza de mi carrera, lo conozco gracias a Jos茅 Luis Cuevas.
Entonces 驴茅l fue amigo de Jos茅 Luis Cuevas?
S铆, claro que lo fue realmente, como lo fue de Botero, de Abularach, de much铆simos pintores que hoy d铆a tienen un lugar muy importante. Entonces Jos茅 G贸mez Sicre, en alg煤n momento ve mi obra y yo tambi茅n aterrada no sab铆a si ense帽谩rsela o no, fue invitado a la casa por Cuevas a cenar, un poco la cocina ha sido ese gancho maravilloso que ha jugado ah铆 un papel importante y bueno pues estaba fascinado con la cocina, con la cena y pero dice: ahora quiero ver tu obra, y corr铆 con muy buena suerte. Me invita a hacer esta exposici贸n que nunca olvidar茅 y que la inaugur贸 nuestro Embajador Jos茅 Juan de Olloqui, Lalo Plaza y el propio Jos茅 G贸mez Sicre y hab铆a much铆simos pintores importantes que est谩n viviendo en Washington cobijados por este manto m谩gico y terrible al mismo tiempo porque era muy exigente Jos茅 G贸mez Sicre. Y bueno pues as铆 he tenido estas vivencias con estos pintores y respecto a Olga Tamayo, vino a mi mente, as铆 como si la estuviera escuchando, que yo creo que un poco por envidia, un poco por terrible que era, inevitablemente terrible que era, dec铆a que iba a tomar un alfilercito y que iba a picar una de las obras de Botero y que se iban a desinflar instant谩neamente. Era terrible y un poco as铆 como Siqueiros, era implacable porque me acuerdo que est谩bamos en el Mercado de Jalisco de Guadalajara que le gustaba tanto, y al maestro le hab铆a gustado un cinto que costaba creo que como 35 pesos y le dice oye mujer dame 35 pesos porque me quiero comprar ese cinto, y le dice no ya tienes muchos, y por cierto ya tienes caf茅s, tienes muchos, no, no te lo voy a comprar y yo les dec铆a, que cosa, que barbaridad, como es posible鈥 y cosas as铆 que de verdad yo no s茅 a qu茅 hora voy a escribir todo eso, pero le dec铆a no hombre ya c谩llate, t煤 lo 煤nico que sabes es pintar 鈥渃谩llate鈥 cosas como esas muy incre铆bles.
Beatriz comenta: lo que dices Martha, me consta. Yo tambi茅n tuve experiencias con ella, oye me dicen que tenemos ya muy poco tiempo, pero hay dos entre much铆simas preguntas que quisiera hacerte, pero eso ser谩 cuando te haga la entrevista en tu casa o en la m铆a, con suerte nos ganamos un premio. Entre uno de los textos que te hicieron hay uno muy chistoso de Ren茅 Avil茅s Fabila creo que ya se fue Rosario, pero est谩 muy bien pensado porque dice que t煤 has tomado la manzana como s铆mbolo para reflejar en ella tus estados de 谩nimo o coalici贸n. En ese texto Ren茅 dice en un momento dado Martha siempre pinta sus estados de 谩nimo ya no le costaba trabajo comer la manzana porque le parec铆a un acto de antropofagia. En fin, querida Martha, tengo muchas preguntas interesantes pero ser谩 en otra ocasi贸n.
Martha comenta: lo 煤nico que resta es darles las gracias y decirles que estoy encantada que est茅n aqu铆 acompa帽谩ndome.