REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 02 | 2020
   

Confabulario

Buenos lectores y buenos escritores


Roberto Bravo

Vladimir Nabokov, dice que debemos tener presente que la obra de arte es la creación de un mundo nuevo, de manera que la primera tarea como lector consiste en estudiar ese mundo nuevo con la mayor atención, abordándolo como algo desconocido, sin conexión evidente con los mundos que conocemos. Consideraba ingenuos a aquellos que creen que los best-sellers difundidos con el cintillo de “novela histórica”, al leerlos contribuirían a su conocimiento del pasado. No podemos dar credibilidad a los retratos que hace Jane Austen, por ejemplo de la Inglaterra terrateniente, con sus baronets, jardines paisajistas, cuando ella conocía solamente la sala de la casa de un pastor protestante. El maestro del arte asciende por una montaña sin caminos trazados, y en la cumbre se encuentra con su lector, feliz, porque el libro es bueno.
En una universidad de Estados Unidos donde daba un curso, hizo una encuesta, que facilitaría una definición de buen lector. Consistía en diez preguntas de las cuales los estudiantes debían seleccionar cuatro que según ellos respondieran a lo que debe tener una persona para ser un buen lector.

1) Debe pertenecer a un club de lectores.
2) Debe identificarse con el héroe o la heroína.
3) Debe concentrarse en el aspecto socioeconómico.
4) Debe preferir un relato con acción y diálogo a uno sin ellos.
5) Debe haber visto la novela en película.
6) Debe ser un autor en el principio de su carrera.
7) Debe tener imaginación.
8) Debe tener memoria.
9) Debe tener un diccionario.
10) Debe tener cierto sentido artístico.

Los estudiantes se inclinaron en su mayoría por la identificación emocional, la acción y el aspecto socioeconómico o histórico. Para el autor de Lolita, el buen lector es aquél que tiene imaginación, memoria, un diccionario y cierto sentido artístico que él trataba de desarrollar en sí mismo y en los demás cada vez que se le ofrecía la ocasión.
En 1975, el Fondo de Cultura Económica publicó El escritor y sus problemas de René Avilés Fabila, dirigido a los lectores que mistifican a los escritores, y para situar a estos en el contexto donde ejercían su oficio. El autor de El gran solitario de Palacio, elaboró un temario que pidió a Augusto Monterroso, Salvador Elizondo, José Agustín, y otros, que opinaran sobre sus asuntos. (Los comentarios de Monterroso los conoceremos en nuestra siguiente entrega).

Fuente: Nabokov, Vladimir; Curso de literatura europea (Traducción de Francisco Torres Oliver), RBA Libros, S.A., Barcelona, 2010, 556 pp.