REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 10 | 2018
   

Letras, libros y revistas

Manuel Lozada. El Tigre de Alica


David A Figueroa Hernández

Manuel Lozada. El Tigre de Alica. De los acontecimientos históricos suscitados durante el Siglo XIX, se reedita esta novela que más allá de ser ficción, se convierte en un recuento cuidadoso basado en testimoniales que el autor, Irineo Paz, recolecta en dicha época para darnos a conocer la vida de uno de los hombres –según se cuenta-, más despiadados de la zona alta del bajío.
Irineo Paz, prolífico escritor que es recordado además por ser el abuelo de nuestro Nobel de literatura, Octavio Paz, también heredó a nuestro máximo literato, su forma única de narrativa sobre pasajes históricos y personajes que caracterizaron la etapa histórica que vivió México en la segunda parte de su siglo así como durante el Porfiriato y la Revolución mexicana.
Así, don Irineo Paz, se suma a otros escritores como Francisco Zarco, Ignacio Manuel Altamirano e Ignacio Ramírez “El Nigromante”, como escritores imperecederos, de esos que dejan honda huella y transmiten su literatura a generaciones subsecuentes ya fuera a través de sus relatos, de testimonios, en la observación cotidiana así como en la investigación personal, sobre cada uno de los más importantes hechos acaecidos en sus vidas.
Por ello, este magnífico libro sobre la vida azarosa de Manuel García González, mejor conocido como Manuel Lozada “El Tigre de Alica” (toma el apellido Lozada en agradecimiento a un tío que lo cuido de pequeño), se convierte en una importante fuente de investigación para los actuales historiadores; más allá de los sucesos que ocupaban las primeras planas de los diarios de entonces, la vida de Lozada se transformó en un importante referente para los habitantes de los estados de Jalisco, Sinaloa y principalmente, Nayarit, de donde fue originario, de un remoto pueblo llamado San Luis (hoy, de Lozada).
Paz, transmite en 19 capítulos y un epílogo, no solo la biografía intensa del protagonista sino su habilidad para hacer una crónica importante en voces de personajes secundarios que rodeaban a Lozada como fue Práxedis Núñez, quien fue reconocido por su crueldad desde adolescente y a quien la gente temía, aún por encima del mismo Lozada. Este par de azarosos delincuentes se convirtieron en un dolor de cabeza para los oficiales en turno.
La historia refleja también la vida amorosa del protagonista que más allá de ser un bandolero y asesino, también se muestra la parte humana de un hombre que la vida lo llevó por un camino sin retorno desde su infancia. La vida en pareja es algo que para este tipo de hombres no resulta viable y el lector podrá dilucidar el desenlace del romance antes de poder terminar la lectura.
Los combates entre federales y bandoleros, las extensas campañas por las montañas así como la vida azarosa de Lozada y sus allegados, en ocasiones hacen de la lectura un estilo country pero que deja en claro el conocimiento que Lozada tenía de la zona oriente del país al tiempo que para el gobierno resultaba muy intrincado internarse en lugares que los delincuentes conocían mejor que la palma de su mano.
Manuel Lozada “El Tigre de Alica”, pasó a la historia como uno de los máximos bandoleros que ha tenido nuestro país pero sin duda dejó un legado importante para los anales de la historia de México: un asesino no nace; siempre se hace.

Manuel Lozada. El Tigre de Alica. Irineo Paz. Factoría Ediciones/Colección la Serpiente Emplumada. 2000, 188 pp.

Deseo agradecer el espacio que un servidor tuvo cada mes a lo largo de nueve años en esta revista El Búho. En primer orden a mi amigo y maestro René Avilés Fabila (Q.E.P.D.) y a su gentil esposa, la Dra. Rosario Casco; mil gracias a ambos por permitirme conocerlos de manera entrañable y participar en esta revista, primero impresa y posteriormente digital, así como en otras actividades, todas ellas han sido parte importante de mi formación literaria. Los llevaré siempre en mi mente y en mi corazón.
Por último, agradezco a todos ustedes lectores que mes con mes mantuvieron el interés de seguirme en este agradable camino de la lectura, seguro estoy que continuaremos leyéndonos en otros espacios literarios. La vida es una brega de eternidad… ¡Gracias!

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