REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 01 | 2020
   

De nuestra portada

Aristegui, antes y después


Jorge Bravo

No la salida pero sí el regreso de Carmen Aristegui a MVS Noticias el lunes 21 de febrero es un acto inédito. Se trata de un parteaguas en la relación entre los medios de comunicación, el poder político y los periodistas. A continuación podemos enumerar las siguientes implicaciones.

1. Algunos creyeron que Aristegui se excedió en su reclamo de una respuesta oficial en torno al estado de salud del presidente. Varios pensamos que no merecía tanto tiempo al aire mencionar la manta y el espectáculo propagandístico encabezado por Gerardo Fernández Noroña, un diputado petista cuya presencia en el Congreso constituye una vergüenza nacional. Otros tantos no compartimos todos los puntos de vista de la periodista ni toda su agenda informativa (como el hecho, ya a su regreso, de que entreviste durante una hora a López Obrador), pero estamos convencidos de que el “incidente” del viernes 4 de febrero no era razón suficiente para despedirla y de que es mejor tener el espacio de Carmen que carecer de él. Ojalá hubiera muchas Aristeguis en este país.

2. El suceso exhibió, quizá, el peor y más desafortunado episodio de comunicación social del gobierno federal. No el primero pero sí el que dejó más raspado al presidente Calderón. Alguien más papista que el Papa consideró que la conductora debía disculparse o ser despedida. El hecho noticioso no hubiera pasado a más pero alguien calculó que era una buena oportunidad para presionar a la empresa. El éxito fue efímero porque pocos previeron la reacción social (primero a través de redes sociales y después en medios tradicionales) y, aún más impredecible, su regreso en dos semanas.

El gobierno no sólo reaccionó tarde (cuatro días después de que se desatara la catarata de twitts y luego de que Aristegui ofreciera una conferencia de prensa en Casa Lamm que convocó a la prensa nacional e internacional) a través de un boletín de prensa que a pocos dejó satisfechos, sino que la figura del presidente se prestó al peor de los escarnios sociales y populares y quedó marcado bajo el sello de la censura, el autoritarismo y la intolerancia.

3. Los periodistas, una vez más, exhibieron su falta de solidaridad y defensa de la libertad de expresión. Algunos malquerientes de Carmen (como Ciro Gómez Leyva y otros columnistas) adoptaron y reprodujeron una posición oficialista e incluso se han prestado a una campaña de desprestigio que vincula a Aristegui con Carlos Slim por el negocio de las telecomunicaciones, en oposición a los intereses de Televisa. Acostumbrados a que quien se va no regresa, algunos informadores no supieron dirigir sus cuestionamientos hacia la necesidad de contar con espacios libres, críticos e independientes. La chamusquina para esos periodistas y analistas ocurrió cuando (pocos lo esperaban aunque muchos lo pedíamos) Carmen regresó al cuadrante, más fortalecida porque ahora deberá ser más responsable como comunicadora. La experiencia evidenció un ámbito periodístico acotado (siempre con excepciones) por inercias, amarres y compromisos políticos y económicos.

4. Carmen Aristegui posee una audiencia fiel y cautiva. Su público está conformado por quienes se sienten atraídos por su estilo incisivo y agenda particulares, pero también por quienes no tienen más remedio que escucharla (incluidos los políticos y su competencia), porque es una lideresa de opinión indiscutible. La presión y exigencias de esa audiencia fueron fundamentales para que la voz de la periodista volviera a escucharse en la radio.

A partir del despido de la conductora incursionamos en una nueva época en la cual los derechos de las audiencias de los medios de comunicación y de los usuarios de los servicios de telecomunicaciones deben ser valorados y tomados en cuenta. Las empresas de comunicación ya no pueden actuar por encima o a pesar de sus públicos. Para que todos estemos protegidos (periodistas, medios, audiencias pero también políticos y funcionarios), es indispensable redactar y hacer del conocimiento público códigos de ética, así como nombrar a defensores de audiencia. En la medida de lo posible, es necesario transparentar y establecer reglas claras del juego en la relación siempre compleja entre periodismo e intereses políticos y mercantiles.

Veremos en el futuro inmediato de qué manera los políticos buscarán controlar y regular Internet, porque ya se percataron de que, a pesar de la escasa penetración del medio y de que no todos los cibernautas se interesan en los temas públicos, cada vez tiene mayor incidencia en los asuntos políticos.

5. Finalmente, una vez más quedó al descubierto la incertidumbre que padecen tanto comunicadores como empresas por la discrecionalidad en el tema de las concesiones del espectro radioeléctrico. Mientras esta situación no se resuelva no existirá una auténtica libertad de expresión en los medios de comunicación.

Pero en el “caso Aristegui” la situación se complicó aún más para el gobierno porque se planteó como fondo del asunto la renovación de las concesiones de MVS en la banda de 2.5 gigahercios, sin que se pueda confirmar que esa haya sido la moneda de cambio por la salida de la periodista. La torpeza gubernamental ha creado un dilema en términos de opinión pública. ¿Está obligado el Ejecutivo a renovar las concesiones de MVS para que no parezca que presionó a la empresa? En caso contrario, y aunque le asista la razón al gobierno, no renovarle las frecuencias a la empresa de la familia Vargas podría verse como una represalia por haber recontratado a Aristegui.

Cualquiera que sea la decisión, en su momento los cuestionamientos se harán oír. En todo caso, Aristegui nos ha colocado de nueva cuenta en la posibilidad de plantear la democratización del actual sistema de medios y telecomunicaciones en el país. Debemos aprovechar la oportunidad y dar pasos en esa dirección. Es por eso que la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi) ha convocado a un Encuentro Nacional por la Diversidad y la Calidad en los Medios de Comunicación. Convendría que la multiplicidad de voces y posturas pudieran escucharse y plantearse en ese Encuentro. Lo que se busca es cambiar, de una vez por todas, el actual modelo de comunicación en México.

beltmondi@yahoo.com.mx