REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 07 | 2019
   

Arca de Noé

Los trancos


Carlos Bracho

TRANCO I
¿Qué tal va todo, amigas insumisas? Este siete veces H. Consejo Editorial, les hace esta simple pregunta inspirados en el TRANCO del señor Bracho. Pregunta que al ser contestada puede llevarnos por dos caminos -o más, según Descartes- y esos caminos pueden no llevar a un mismo fin. Puede que uno lleve al norte frío y el otro al ventoso sur. Sí, agua y aceite. Blanco y negro. Está claro que si la pregunta ¿Qué tal va todo…?, formulada arriba es contestada cabalmente por una ciudadana no panista, no priísta, y que ha leído y asimilado para provecho sustancial -claro- al dilecto Karl Marx, su visión -más bien su percepción- será fatal, su respuesta será un contundente golpe a los bajos y a los altos del gobierno que en este fatal sexenio lo conduce el panismo irredento. Y por otro lado si la misma pregunta es contestada por una damisela pripanista, su apreciación será diametralmente distinta. Dirá que las cosas van marchando de manera soberbia, que el tal señor Calderón ha conducido al país por el sendero de la paz, de la dicha, del progreso, del beneficio colectivo y que jamás habíamos gozado de tanta honradez.

Sí, claro, comentamos tod@s l@s miembros de este H Consejo, después de tomar unos tequilas blancos -de los que raspan- que el mundo maravilloso es para la clase en el poder, que los beneficios son para los grandes dueños de la charola del dinero, y lo infame, lo nefasto, lo terrible, lo criminal es todo completo para el desposeído, o sea, para la clase dominada. Pero, señoras y señoritas, caballeros, mejor que el maestro Bracho nos aviente -literalmente hablando- sus dardos venenosos y a agachar la cabeza, no sea que alguno de esos proyectiles, que van dirigidos a los capitalistas sin moral, reboten por alguna pared y se dirijan ponzoñosos hacia nuestras inmaculadas frentes. Leamos lo que nos dice el ínclito señor Bracho:

“Ya falta un mes, ya estamos en la recta final de noviembre y diciembre se asoma con pasos firmes. Y las penas y sobresaltos que hemos pasado nos llenan de pavor. Por eso digo que vaya destino el de las fiestas que se acostumbran en el último mes del año. Es una bofetada para todos los mexicas lo que en estos cinco años de calderonismo ha sucedido. Sí, hombres y mujeres nativos de este país que antaño nos pertenecía, que antaño usaba el español como idioma natural, que antaño era ejemplo para el mundo en lo que al trato y recibimiento de asilados políticos se refería.

Hoy, el hoy panista es terrible: qué manera inicua la que utiliza el partido azul -ayudado en todo por el partido que tiene años y años y años dominando conciencias- para golpearnos, para darle duro a la de por sí golpeada economía familiar. Los diputados y los senadores -tod@s- irredentos y cínicos, han entregado al país a las grandes corporaciones industriales y económicas; ya nada pertenece a la raza de bronce -ya también ha sido acabada, diezmada-, ya, como dice el dicho: “ya no quiero queso sino salir de la ratonera”, sí, ya no sentimos lo duro sino lo tupido. Y como a mi me ha tocado bailar con la más fea, o sea, he sido víctima de robos y de asaltos y de contubernios de los venales jueces; harta mi personita de tanta porquería y bellaquería de los polacos mexicas, y ya no aguantado más y antes de agarrar una resortera y empuñar una liga y tomar una honda y salir a tirar canicas y gajos de naranjas a todo ricachón de postín, me metí -eso sí, furioso, encabritado y con el ánimo encendido- a Mi Oficina. María, mi bella y buena -en todo- María, al verme, conocedora que es de mi talante, no bien me había sentado en mi mesa que mira a la calle, cuando ya estaba una ringlera de siete caballitos de tequila blanco; sí, le atinó usted, del que raspa, y que al tomarlo se siente uno como Morelos o como Juárez o como Aquiles Serdán. Me empujé los dos primeros sin decir agua va. Rápido entré en calor y rápido comenzó mi mente a analizar la situación imperante, y rápido me llegó el tip de la realidad: vivimos en un fascismo nefasto y retrógrado. Mala señal. Mala época. María vio que yo ya comenzaba a reponerme -el quinto caballito surtía sus mágicos efectos- y me guiñó sus ojos de capulín y me hizo señas que pasara por ella a las doce de la noche, y que con la luz de las estrellas veríamos más estrellas que las que tiene la Vía Láctea.

Al terminar el séptimo, calmado ya, reflexioné sobre el tema de la pregunta y de las respuestas posibles.

Abundé en mi pensamiento y agregué lo que el presidente en turno dice y pregona: que está gobernando para el Pueblo y para los más necesitados, y ¡Zas! le quita dinero al presupuesto de las universidades públicas, y ellos, los encumbrados, continúan gozando de sueldos, emolumentos, bonos, salarios propios de países ricos, y él entrega los pocos bienes que eran propiedad de la nación al mejor postor.

Por eso digo que las fiestas del diciembre que se avecina estarán teñidas por los más de cuarenta mil asesinados en este sexenio fatal. En el mes navideño, tiempo que debería ser de reflexión y de goce espiritual y de paz y de buenos deseos, de apapachos y de brindis y de abrazos y de besos, pues no, en lugar de eso los pripanistas nos han amargado la vida, nos la han llenado de sangre y de dolor y de confusión y de malas ideas; en lugar de estar influidos por el calor de la amistad y del cariño y de la paz y de la confraternidad, los pripanistas nos lanzan dardos al mero corazón y nos dejan maltrechos y malheridos. Y el señor que vive en Los Pinos, avienta leños encendidos al fuego, en lugar de tomar las decisiones mayores y patrióticas, en lugar de llevar su puesto a la altura que merece, lo deja caer por los suelos, la Silla ahora está llena de sangre y de corrupción -pobre Morelos, pobre Juárez, pobre Lázaro-. Ojalá y que otro México fuera el que hoy tenemos. Pero no, no puedo pedirle peras al olmo. La realidad que nos circunda está más clara que el agua de las lluvias de marzo, no hay tela de dónde cortar la democracia, no hay tela para cortar pedazos de dignidad. Por eso he dicho que qué triste diciembre es el que nos espera. Ojalá que el pueblo se ponga las pilas y luche y se sacuda a sus “benefactores”.
Dieron las doce y ya María estaba con su chal al hombro, esperando. Subimos al auto y nos enfilamos en el horizonte, buscando lo más oscuro de la noche para que al menos, noviembre se nos haga más pasadero. Prometo que así será. ¿Verdad, María? Vale. Abur.