REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
18 | 07 | 2019
   

Arca de Noé

Filosofía de las predicciones científicas: límites y riesgos


Luis David Pérez Rosas

Comprender a cabalidad el pasado,
aceptar y manipular el presente,
hacer predicciones o hipotetizar,
y transformar los entornos en beneficio de la humanidad...
son acciones que se pueden realizar gracias a la fuerza del conocimiento.


Las ciencias sociales intentan aprehender la realidad de manera científica, por medio de teorías y conceptos que sugerentemente deben ser compatibles y congruentes entre sí, por supuesto, debido a su afinidad epistemológica. Los conceptos utilizados en la investigación social son concebidos como abstracciones sobre el contexto, las cuales buscan adecuarse de la manera más armónica y estable posible a la realidad; empero, en todo momento servirán de herramientas para lograr sólo meras aproximaciones sobre el objeto de estudio.

Esto porque la realidad es sistemáticamente cambiante y por ende engañosa; es aquí donde las apariencias del mundo social hacen su presencia y amenazan con engañar y/o seguir engañando al investigador, quien no deberá basarse en el sentido común y confundir así la investigación científica, cayendo así en el vasto y ambiguo mundo de la doxa, de los prejuicios, quizá de los moralismos, o sea, de las subjetividades confusas.

Las teorías y los conceptos, asimismo, sirven para ordenar, sistematizar la realidad lo más objetivamente posible, y establecer relaciones conceptuales y factuales entre los fenómenos que interceden en la realidad objeto de estudio, la cual generalmente se torna cambiante y evolutiva, pues lo demuestran sus mutaciones histórico-sociales, los nuevos desarrollos, las recientes variables.

Además, es necesario no descontextualizar los conceptos y las realidades o fenómenos en estudio de su “hábitat natural”; es necesario el rigor sociológico (muy difícil de conseguir) en este sentido, ya que con frecuencia sucede que no sólo la falta de pericia, sino la falta de detalle (o huellas) en el seguimiento de la realidad, ocasiona fallas a veces garrafales para la investigación y las predicciones hipotéticas; la que arriba invariablemente a confusiones y ambigüedades, cuando el investigador se deja llevar por las meras atracciones ideológicas o intelectuales.

Por otro lado, es fundamental que el investigador social distinga sin rodeos lo que es la construcción ideal, el deber ser, y el desarrollo real, lo tangible; lo que en términos un tanto forzados sería la diferencia entre lo abstracto y lo concreto. El concepto ideal proviene, necesariamente, de un juicio de atribución por lo que no es una representación de lo real. Con frecuencia la subjetividad del investigador se entromete de manera, tal vez, inconsciente y permea el contenido y peor aún el método utilizado.

El desarrollo real, en cambio, pertenece no tanto al terreno de la teoría sino al de la práctica, al de lo empírico, lo que podría parecer que su tratamiento sea más fácil que el teórico; pero esto no es así. La dificultad estriba necesariamente en que los conceptos teóricos puedan amoldarse, sin forzamientos o languideces, al objeto de estudio y sus variables.

Con frecuencia, es imposible tener la certeza, la verdad de todo cuanto se estudie ya que la realidad como proceso evolutivo e histórico, ofrecerá nuevas perspectivas y variables de las que dependerá la nueva condición de estudio; ante esto, el científico tendrá o deberá tener la habilidad de establecer rangos o márgenes de error no necesariamente estadísticos, pues la duda y las circunstancias azarosas siempre estarán presentes, aún más tratándose de fenómenos azarosos, fortuitos.

Aquí precisamente podríamos llegar a tener el problema de la tan cacareada y tan enarbolada objetividad sociológica. Frases como la siguiente: “dejar que los datos hablen por sí mismos”, “evitar los prejuicios ideológicos del investigador”, entre muchas más, no son más que un mito, ya que los datos, el contenido, las cifras de la investigación dependen de la interpretación que se haga de las mismas; y la experiencia confirma que dichas interpretaciones dependen de la diversidad de puntos de vista y corrientes ideológicas y científicas. Así, una conclusión marxista, podría ser refutada por una funcionalista y viceversa. Como ya se ha dicho, lo más que se logrará con la investigación serán meras aproximaciones de la realidad, algunas con mayor o menor medida de exactitud. Esto, en varias ocasiones, es a lo más que pueden llegar las predicciones científicas; al menos, hasta ahora.

luisdavidper@yahoo.com.mx