REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 02 | 2020
   

Confabulario

Nuevos Brevicuentos


Roberto Bañuelas

CARNAVAL DE LA IMPACIENCIA
Los esqueletos de la multitud bailan de impaciencia en la hora estrecha en que las empresas establecen que todos mastiquen el pan esperado de cada día en lugar de estimular la fantasía para que la piel y vestidos que la cubren no anticipen el carnaval de liberar a los demonios interiores, cautivos durante todo el año por los ángeles guardianes a sueldo con un oficio más seguro de perseguidor, custodio y juez de una muchedumbre oblícua que prefiere los mitos a las metas, y la abstracción de las leyes no importa mientras algo masticable se corporeiza en esta bandeja que contiene la sopa, la salchicha, el puré de patatas, la ensalada y el minipostre que endulza el fugitivo momento frente al café amargo que nos recuerda la hora vencida y el retorno al trabajo y a la pena de trasladar, bajo el esquema de una personalidad sumisa y productiva, el esqueleto individual que sueña con la danza ceremonial de otro fin de semana, cercado por el aroma y el contacto de tu piel morena que para nada necesita de aceites especiales ni viajes al puerto de Acapulco en busca de un bronceado que siempre buscan a los cara-pálida de la raza inferior, ¡Qué el sol interior sea tu castigo, morena luminosa de mis noches de danza y frenesí!, hasta llegar otra vez a este lunes que con este tráfico estreñido voy a llegar tarde y me van a descontar el tiempo perdido del sueldo ganado.

EL POSIBLE RETORNO DEL AMOR
No se debe reducir la lucha de la existencia en medir y soñar a solas el absurdo prestigio de la masa adocenada que adora y se postra ante la invisibilidad de un dios o la ausencia de valores por ídolos que simbolizan su vacío y gregaria soledad. Preferible el difícil camino de cruzar sombras y vencer obstáculos hostiles que te hagan fuerte para llegar a la otra orilla donde la luz envuelve y define la presencia de la meta buscada.

Apoyado de espaldas contra el tronco del árbol que te da sombra, otorgas al mundo la forma del deseo por la mujer que te acompaña en esta hora de huyente poesía. Tu alma, proclive al dolor, no encuentra las palabras que impidan el estallido de un grito en esta hora de pesado silencio que abjura el compromiso de dar significado al fuego amenazante de tus recurrentes delirios… Los pájaros rasgan veloces el aire iluminado; las mariposas, selectivas del instante fugaz, hacen pausas para convencerse de no intentar medir o comprender la eternidad. Del bosque vecino escapa, entre el júbilo y el terror, el canto rítmico de un pájaro menos solitario que tú.
El campo, con magia contraria que desvanece el hechizo, se vuelve un descuidado parque con las fuentes secas y algunos paseantes que no pierden de vista su mundo interior. Todas las bancas son tan duras como la espera de la media hora que falta para que Teresa escape de la oficina y llegue a encontrar el refugio amoroso de tus brazos.

LOS PODEROSOS DEMONIOS
¡Marchemos, soldados! ¡Adelante, ciudadanos! La victoria, el honor, el reconocimiento de la patria y de la matria para los caídos en el campo abierto de la violencia organizada para beneficio de los industriales del armamento en infame convivencia para la consumación del despojo. A estas momias que desprecian la vida de la gente simple que ama a sus hijos, ¿qué le importan los sentimientos humanos ni los sueños de quienes aspiran a una vida mejor en que el amor y la tolerancia puedan más que los intereses de los que compran las almas a través del trabajo asalariado y el rencor de los perpetuos desheredados. Los demonios todopoderosos enfrentan a los vecinos, les aderezan su odio para que combatan hasta lograr la posesión exclusiva de un dios invisible.

La victoria de la guerra, además de las ciudades destruidas, la peste, el hambre, los muertos, los mutilados, las viudas y los huérfanos, las osamentas de miles o de millones de víctimas y el dolor de estar vivos, es siempre la derrota de la cultura.

TRASMUTACIÓN AMOROSA
Mienten todos aquellos que afirman que las mujeres nórdicas son frías; por amor a la verdad y a ellas, será necesario aclarar que sólo con un temperamento apasionado es posible enfrentarse a los rigores del invierno de estas latitudes. En la intimidad son capaces de crear un trópico exuberante de las más variadas sensaciones. Si el sol queda oculto tras las nubes cargadas con la próxima nevada, ellas trasmutan en amoroso fuego el encantamiento de las auroras boreales.

EL PRIMER SOLITARIO
Adán, extraviado por los caminos que él mismo inauguraba, entró al inmenso paraíso donde ya no estaban Eva ni las huellas de su exilio. Angustiado por la proliferación de serpientes, abandonó los aromas embriagantes de flores y frutos que todo lo invadían y, sin volver el rostro, corrió en busca de un desierto que fuera suficiente marco para su soledad.

MIENTRAS ADÁN DESCANSA
Cuando era otro alguien, atomizado, confundido y revuelto en la multitud que corre en todas direcciones como si huyera del infierno o tuviese la certeza de un nuevo paraíso, no había dueña de unas bellas piernas, rítmico caderamen o prominente senumbre que no le devolviese como respuesta de rechazo la proyección anhelante de su mirada: las poseedoras de encantos personales lo miraban para estamparle en todo su ser la etiqueta de pobre diablo. Pero los días en que trotaba para tratar de vender aspiradoras e implementos de limpieza en casas y barrios donde la mugre había alcanzado la mayoría de edad, eran pasto del pasado. De agente vendedor premiado pasó al departamento de publicidad y con sus ideas subliminales ha logrado vender lo innecesario y lo superfluo. Ahora, recostado en el sofá -que la luz de la tarde hace más dorado-, se solaza en hojear un libro de castillos europeos, reliquias míticas que visitará el próximo otoño. Sentada en el piso y apoyada sobre el brazo que posa junto a los pies del triunfador, la Eva del último edén espera con paciencia el retorno o el despertar del macho lector.

EL DESPERTAR DEL CÍCLOPE
El incomprendido, el desamado, el misterioso, el inconforme, el entusiasta de la duda: todos o cualquiera de ellos va y ve un tercer ojo que lo hace cíclope. Es un renegado de las convenciones y sólo se entiende con otros cíclopes que se despiertan temprano para ir a la guerra de la vida.

LOS OJOS DE LA NOCHE
El fondo rojo de un crepúsculo coagulado y un paraguas abierto para protegerse de la lluvia de las lágrimas derramadas por el fracaso de los ángeles que huyeron del dolor generado por los hombres de todas las latitudes formaba, entre lo real y lo imaginado, el escenario mutable en la asamblea de las virtudes restauradas, las pasiones de cuerpo presente y el conjuro incesante para encontrar una salida al futuro. El tiempo, fragmentado en la vida huyente, se fingía continuo y heredado para reflejar fragmentos de eternidad. En esta hora de asedio, de congojas y esperanzas, los ojos de la noche ven hacia adentro y se ausentan del incendio de otro bombardeo. El hombre ama la paz de los sepulcros de sus enemigos. Este planeta es ya demasiado pequeño para los casi seis mil millones de hijos olvidados de Dios. Mientras algunos caen, flagelados a muerte por la hambruna, otros posan y sonríen para la foto del recuerdo, flotando como un barquito de papel en un mar pesado de olvido. Cada generación, fiel a su atavismo, glorifica los escombros del pasado que intentan parecerse a la raiz de sus sueños presentes. Entre el otoño y el crepúsculo, el bosque se incendia sin humo. Sobre las ramas de los árboles iluminados flota la imagen, palpable por el deseo de su presencia, del rostro amado de aquella mujer que dijo su nombre para inscribir las señas de su ausencia.

LA EVASIÓN CONCRETA
El artista es un vidente y un realizador del presente para el futuro. Si la locura, vista ésta como la visión expresiva o significante de las cosas, no alcanzara la evasión concreta de los sueños de arte, la construcción de manicomios habría alcanzado una categoría estética en una arquitectura para tránsfugas de la realidad.
Es preferible plasmar en arte la locura de los sueños que encerrar a los soñantes inconformes con el mundo hecho y transformado en el lapso de la breve vida.

RÍO MELÓDICO
Estáticos, indiferentes a la afinación de los rebeldes y a la vez dóciles instrumentos, los músicos miran sin ver al fondo de una sala oscura en la que los sonámbulos despojan con violencia a los fantasmas que habían llegado con puntualidad a ocupar sus localidades que, con respeto y capacidad de videntes cromáticos, estaban dispuestos a visualizar las ondas sonoras organizadas en fiero contrapunto.
Los orquestales, ejecutantes y ejecutores de una experiencia que comenzará en un momento determinado para terminar en otro definido, poblará un proyecto con la estructura dinámica de bellas sonoridades sin afectar el espacio circundante y limítrofe de nuestra inmersión en el tiempo cantable, en el río melódico y armónico entre dos soledades compartidas por quienes creen en la música como una aparición que nos envuelve y nos conduce a un encuentro parcial de nosotros mismos, adelgazados y sutiles, girando embriagados dentro de la esfera de otra dimensión.

FICCIÓN LUNAR
La luna se vuelve queso inalcanzable y nuestro estómago gruñe a lo largo de una calle solitaria con aceras de casas silenciosas donde se deshace el amor entre fantasías de erotismo programado y frases huecas de catecismo dominical. La luna se finge farol y le da sombra a nuestros pasos. Alguna ventana abre sus párpados con la flama de una vela que cruza y cauteriza las sombras de la alcoba doliente.

LA DIFÍCIL DIGNIDAD
Cuando la vejez se hospeda en el espejo, es imposible expulsarla de casa y de nuestro yo. La dignidad de envejecer y de atesorar la sabiduría en la suma de los propios errores o de los ajenos, nos daba un sitial de respeto y veneración mientras contemplábamos la marcha puntual de los crepúsculos, y los hijos se ramificaban en nietos que llegaban cada domingo a la hora de comer “porque los niños estuvieron preguntando toda la semana por ti, papá”.

A lo reducido de la pensión deben agregarse la inflación y las devaluaciones. Desde que la escasez se instaló en esta casa, mis hijos y sus hijos se han vuelto más independientes y lejanos.

Los viejos ya no somos consultados ni venerados. La experiencia de la vida nada tiene que ver con la existencia programada de los jóvenes saturados de informática.

LETARGO PLANETARIO
A los planetas, con excepción de la Tierra, los consideramos errantes precisos, tristes, solitarios, en una locura orbital de miles de millones de años. Ni fauna ni flora se renueva o se degrada sobre su costra sin vientos ni ríos que den la ilusión al espectro de un sistema circulatorio. Las altas o gélidas temperaturas y los gases de veneno quintaesenciado que forman la atmósfera de su soledad, deja perplejos e inútiles a los filósofos consumidores de café recalentado y de pipas rancias al no arribar a ninguna conclusión que le sirva de consuelo a nuestro planeta tan sufriente, enfermo y contaminado por las heces del hombre civilizado en la barbarie organizada.

Este planeta, tan pequeño para contener la reproducción caótica del homo ignaris que, Midas al revés, todo cuanto toca lo pudre, ha optado por fingir fatiga y esterilidad. En espera de que los primates con casco, gafas y corbata desaparezcan, la Tierra, para recuperarse en espera de otra mutación, sufrirá un letargo de un cuarto de millon de años sabáticos.
-No hay problema, maestro Edilberto: al Sol le quedan todavía seis mil millones de años de vida.
-¡Chin! Me lo tenías que decir en domingo.

CELDA DE LA MEMORIA
El tedio es como la repetición de un abismo en el que no se acaba de caer. Para combatir la indiferencia del entorno y del paso de los días que desfilan carentes de intención hacia el vacío de no ser, el cuerpohabiente organiza la evasión de un complicado juego en que quiere verse reflejado por el olvido de sí mismo, celda de la memoria que sí funciona con ejemplar coordinación.

BIOGRAFÍA DE IMÁGENES
La ventaja de habitar siempre la misma casa. Conservando las pertenencias del dormitorio y, sobre todo, las del baño con el mismo espejo, es que éste se va echando a la espalda la biografía de imágenes (en ascenso y decadencia) que le ofrecemos y entregamos más de una vez al día con nuestro rostro que no acaba de sorprenderse ni de acostumbrarse, como el fantasma que nos observa absurdamente oculto tras la trama de un viejo abrigo.

TREGUA INDEFINIDA
Tres cabezas, montadas sobre trajes a la medida o uniformes que aumentaron de peso por el agregado de condecoraciones, según la hora, el tema y el lugar de la conferencia, con las neuronas en su más alto grado de tensión, zumban y rechinan por la confusión, el asombro y el reconocimiento a la capacidad de haber destruido en siete años lo que representó siglos de trabajo, paciencia, ingenio, sabiduría, amor y fe en el futuro, sin contar con el exterminio de cuarenta millones de seres, aptos para la vida pero convertidos en pastura para la muerte. Si las guerras que organizan los viejos tuviesen por objeto reclutar a la senectud mundial, a los tres días de combate pedirían, de ambos frentes, una tregua indefinida para consultar a su médico, tomar sus pastillas, realizar sus paseos y asistir a sus sesiones de terapia para quedar fácilmente convencidos de que la vida es insustituible y demasiado corta aunque al morir sólo perdamos el presente personal. La sonrisa irónica de un corresponsal escéptico, traduce la conclusión de que los viejos entierren a otros viejos.

LA INTERMINABLE CALLE
La calle principal, casi recta en su longitud que desmboca en una profundidad que se une a la bahía, es el camino que significa el regreso de un fracaso presentido: no necesitan más estibadores aunque tengan los brazos fuertes y la espalda resistente. El rechazo fue anteayer, pero hoy se repitió frente a una docena de conocidos que miraban hacia otro lado o silbaban una tonada idiota para disimular su decisión de no ayudar a quien había sido compañero de luchas sindicales del padre de cada uno de ellos, contra el monopolio, las amenazas y los malos tratos cuando las cabezas de la mayoría estaban tan vacías como sus estómagos y los de sus familias. Todos esos jóvenes, arrogantes y seguros de su fuerza, ignoran que son la materia prima de otra generación de viejos que mañana, en su turno de tristeza y desamparo, maldecirá a la siguiente generación de jóvenes, y así, hasta que la muerte nos separe de esta pesadilla de odio organizado o del breve sueño de creer en el amor del prójimo mientras no les estorbes.
El hombre, en otro amanecer en que el sol inunda de luz dorada la interminable calle que comunica con el puerto distante y ajeno, da unos pasos en dirección a la bahía; poco a poco ralenta su marcha y decide regresar acompañado del pensamiento encontrado en que mezcla la petición del auxilio divino con una maldición al destino que no deja de ser puntual para dar cumplimiento al infortunio.

NÁUFRAGO DEL TEDIO
Sabio y sagaz para acumular una fortuna que ya se reproducía a sí misma, fruto dorado de la fórmula de contubernios, corrupción e impunidad, ignoraba la riqueza que ya no le quitaba el sueño. Para combatir el tedio de su no vida, coleccionaba cuadros de personajes desconocidos, incunables de inútil rareza y mariposas disecadas. Toda su creciente colección se componía de muertos.

* Del libro inédito Los inquilinos de la Torre de Babel.