REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 01 | 2020
   

De nuestra portada

La vida de un pedagogo ilustrado: Enrique Conrado Rébsamen


Luis David Pérez Rosas

Enrique Conrado Rébsamen*, hijo primogénito de Juan Ulrich Rébsamen y de la Sra. Catalina Egloff, nació el 8 de febrero de 1857, en KreuzlingenEgelshofen, cantón de Turgovia, Suiza. Su padre fue director de la Escuela Normal para maestros de aquella población, durante 43 años. Los estudios básicos (primaria) de Enrique Rébsamen, alumno sobresaliente, fueron en la escuela Experimental anexa a la Normal que dirigía su padre. Después, fue inscrito en la Escuela Secundaria de Emmishofen, población vecina.

Sus padres tuvieron la intención de que éste se desempeñara en una profesión lucrativa, y lo encaminaron hacia el comercio. Así, cuando Rébsamen concluyó la educación secundaria, ingresó en la Sección de Estudios Comerciales de la Escuela Pública, del cantón de Frauenfeld. Poco después comenzó a laborar como aprendiz en un establecimiento comercial de Baden, en el mismo país. Sin embargo, un día escribió a su padre: “Como tú, quiero llegar a ser educador...”. Al enterarse de tal decisión lo autorizó a volver al hogar. Y previo examen de admisión que sustentó en la primavera de 1874, Enrique Rébsamen ingresó en el segundo año de la Escuela Normal, donde nuevamente fue alumno de su padre.

Aprendió dos idiomas, griego y latín, mismos que pensó imprescindibles para el conocimiento de las Ciencias Naturales, particularmente de la botánica, su pasatiempo.

Pero, se dedicó a cultivar su vocación y así definió que sería educador; y el 12 de abril de 1876 realizó satisfactoriamente su examen profesional, obtuvo el título de maestro. Estudió dos idiomas más, francés e inglés, y cursó un año en la Universidad de Lausana, logrando el grado de maestro de segunda enseñanza (educación secundaria), el 24 de septiembre de 1877.

Con estos dos grados académicos, Rébsamen incursionó en el ámbito profesional y laboral, y tuvo la oportunidad de dirigir una escuela privada en el poblado de Lichtenfels, perteneciente a la provincia de Oberfranken, en Bavaria, Alemania. En la Institución Educativa, cuya fundación fue en el otoño de 1877, Rébsamen permaneció cinco años y medio impartiendo las cátedras de los idiomas que aprendió. También analizó las situaciones en que trabajaban las escuelas preparatorias, dio a conocer sus argumentos y propuestas en una serie de artículos publicados en la revista del magisterio suizo. Así fue el comienzo de su profesión como pedagogo y escritor especializado en temas educativos.
Años atrás, Rébsamen había conocido algo de la historia de México a través de la conocida leyenda de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, que había tenido divulgación en Europa; lo que le interesó. Una de las fuentes fue el artículo “Quetzalcóatl”, publicado en el diario general de Viena, cuyo autor fue el Coronel de corte liberal: Carlos Von Gagern. Desde ahí, sostuvo contacto, vía correo, con él, quien habitaba en México y que había participado en la Guerra de Intervención Francesa. Cabe señalar que este contacto permanente convenció a Rébsamen para conocer nuestro país y al iniciar 1883 planeó el viaje.

Se propuso conocer, como escala, varios países antes de llegar a México, donde Von Gagern le consiguió empleo como maestro de francés en la casa de un comerciante cuyo apellido era Fish, en León, Guanajuato. En su recorrido, visitó Zurich, Basilea, y Heidelberg; por el camino del Rin, atravesó Maguncia, Bonn, y Colonia. Luego, cruzó por Bélgica, y en Ostende se embarcó hacia Londres; ahí se tomó un descanso de algunas semanas con el objeto de mejorar sus conocimientos sobre el idioma inglés. Después se trasladó a París.

Transcurrieron los días y en el Puerto de Saint-Nazaire, Francia, el ilustre Pedagogo abordó el barco “Ville De Bordeaux” que arribaría a Veracruz el 18 de mayo de 1883. Entre su portafolios, poseía una carta, firmada por Von Gagern, la cual tenía como destino al destacado maestro Manuel Ignacio Altamirano: una futura y duradera amistad, que sería muy provechosa para el progreso de la Enseñanza Normal y la Educación Pública del país.

El progreso de la Educación en México.

Transcurría incansablemente la dictadura del Gral. Porfirio Díaz. México parecía construir una nación soberana, estable, y progresista. Sin embargo, el ámbito de la educación necesitaba de un gran impulso para responder eficazmente, con mayor cobertura y calidad, a las necesidades del país. En aquel entonces, la filosofía positivista de Augusto Comté, conocida en varios lugares del mundo, había gozado de gran difusión en toda la República Mexicana, y fue recibida con gran aceptación, principalmente por los intelectuales del país. Todo ello, y más, Rébsamen pudo comprender, con profundidad y claridad, al llegar a México, sabía que cientifizar y fortalecer al Sistema Educativo de un pueblo es el motor que suscita el pensamiento libre y reflexivo, y hacia ello se orientaron todos sus esfuerzos.

Poco fructífera fue la estancia en León, Gto, pues no sintiendo un clima afectuoso en la familia, decidió radicar en la ciudad de México, en donde conoció al Doctor Emilio Fuentes Betancourt, de firmes ideales pedagógicos, con quien creó la sobresaliente revista México Intelectual, en la que un mayor esfuerzo e iniciativa pertenecen a Rébsamen.

Para 1884 nuestro personaje incursionó en el periodismo con sentido educativo, escribiendo en dos idiomas: en alemán para los periódicos el Francfurter Zeitung (diario de Francfurt) y el Neue Zürcher Zeitung (periódico de Zurich); y en diversas publicaciones mexicanas. Su fuente de documentación fue la Biblioteca de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, donde conoció al insigne profesor Manuel Ignacio Altamirano.
Al correr del tiempo, Rébsamen supo de la vida y labor pedagógica de un eminente pedagogo de origen alemán, llegado hacía diez o más años, que habitaba en Veracruz: Don Enrique Laubsher, director de la afamada Escuela Modelo en Orizaba, en el ámbito educativo. Tal noticia llamó el interés del Pedagogo de origen suizo, y decidió visitar Jalapa, Veracruz, en donde lo conoció, estudió su obra, y se dedicó a trabajar en la suya.

Ambos trabajaron en la realización de la Academia Normal de Profesores de Orizaba (del 15 de agosto de 1885 al 15 de febrero de 1886), la cual tuvo como fin la capacitación científica del magisterio para la impartición oficial de la educación moderna. Laubsher se encargó de la cátedra referente a la práctica educativa; Rébsamen, 20 años más joven que su colega, expuso la dimensión teórica. Dado el éxito de esta labor pedagógica, Laubsher fue llamado a México para tomar parte en la organización de la Escuela Normal, que se llevó a cabo el 24 de febrero de 1887, y Rébsamen quedó comisionado para establecer la Escuela respectiva en Jalapa, cuya inauguración se dio el 12 de diciembre de 1886.
En la Normal Jalapeña las clases iniciaron el 15 de enero de 1887, con 25 alumnos seleccionados que representaban a los poblados del Estado. El personal fue: Director de la Escuela y catedrático de pedagogía, Enrique Conrado Rébsamen; Carlos A. Carrillo, español y caligrafía; Juan Manuel Betancourt, civismo e historia; Manuel R. Gutiérrez, aritmética, geometría, y dibujo constructivo; José María Iglesias, gimnasia; Rafael Montiel, canto; Graciano Valenzuela, Subdirector de la Escuela y Director de la Escuela Experimental Anexa.

El 6 de noviembre de 1890, Enrique Laubsher murió. Un año después, de la Escuela Normal de Jalapa egresaban los primeros maestros titulados en una escuela de pedagogía que podría comparársele con cualquier otra del viejo continente. Los actos de innovación educativa hicieron que Rébsamen apareciera ante la sociedad como un Quetzalcóatl moderno. Sin embargo, cabe la siguiente aclaración: indudablemente, existe una diferencia abismal entre Rébsamen y el Quetzalcóatl de la leyenda mexicana, de quien se dice que fue invadido por un sentimiento de decepción por el escaso éxito de sus enseñanzas. En cambio, el nuevo Quetzalcóatl siempre sintió satisfacción de su obra educativa popular, y supo que sus crecientes seguidores extenderían sus ideales y las bases de una pedagogía moderna que respondiera eficazmente a las necesidades sociales de México.

Las obras pedagógicas.

En 1888 Rébsamen publicó su primer obra: el Atlas de Volckmar, que fue un éxito, y en varios Estados se le declaró texto obligatorio. El interés del ilustre Pedagogo se centró en la resolución de las problemáticas que limitaban el desarrollo de la Educación Primaria y de la Enseñanza Normal. En opinión de Rébsamen, el reto fundamental de la pedagogía práctica consistía en modernizar la enseñanza simultánea de la lectura y la escritura, por medio de la aplicación de un método fonético y un pequeño libro, en la inteligencia de que los niños aprendiesen a leer y escribir en un plazo no mayor de uno o dos años.

El Método de Rébsamen se difundía entre los maestros egresados de la Normal de Jalapa; después, numerosas generaciones de mexicanos aprendieron a leer y escribir en él. Para el 1 de julio de 1889 el Ministro de Instrucción Pública, Lic. Joaquín Baranda, envió un boletín informativo a todos los gobernadores del país, invitándolos, a nombre del C. Presidente de la República, Gral. Porfirio Díaz, a nombrar un delegado que asistiera al Congreso de Instrucción Pública que se inauguraría el 1 de diciembre del mismo año. Se eligió como presidente al Lic. Justo Sierra y como vicepresidente a Rébsamen, quien además fungió como presidente de la primera comisión a la que se le encomendó el tema referente a la enseñanza primaria. Un año más tarde se celebró otro Congreso de similar importancia.

A Rébsamen se le recuerda por sus grandes aportes a la educación mexicana, puesto que fundó la Escuela Normal en la capital de los estados de Veracruz, Oaxaca, Guadalajara, Guanajuato, y colaboró en gran medida con la del Distrito Federal. Rébsamen llegó a México en el momento más oportuno, cuando más se le necesitaba, y dejó una profunda huella en el Sistema Educativo Nacional. Además, el analfabetismo disminuía considerablemente.

Otra de sus obras destacadas, fue la Guía metodológica para la enseñanza de la historia, prologado el 16 de septiembre de 1890. Los profesores y periodistas mostraron cálidos elogios y, consecuentemente, la enseñanza de la historia patria cobró capital importancia, lo que contribuyó en gran medida a formar la conciencia histórica del mexicano. Para seguir el camino, Justo Sierra, el distinguido literato y profesor de historia en la Escuela Nacional Preparatoria, escribió para la educación popular su primero y segundo años de historia patria, mismos que fueron adaptados al programa del tercero y cuarto grados escolares. Otro de los seguidores rebsamenianos fue el profesor Rafael Aguirre Cinta, quien se inspiró para escribir la obra moderna: Lecciones de historia general de México.

El sol de la educación se extiende.

Dadas las grandes cantidades de trabajo que Rébsamen debía enfrentar y el poco descanso, enfermó. Sin embargo, se repuso y volvió al trabajo. La revista México Intelectual era cada vez más solicitada en el país y en el extranjero. Las instituciones educativas de la República se modernizaban, y la pedagogía moderna sentaba sus reales en el país.

Rébsamen, y su amigo Graciano Valenzuela, habían comprado una hacienda llamada “Vinasco”, en Tuxpan. Ya para ese entonces era 1891 y Rébsamen pensó en tomar un tiempo de descanso (a él se debe el periodo vacacional de verano). Ya a punto de zarpar en Veracruz rumbo a Tuxpan, se vio en la forzosa necesidad de regresar a Jalapa, llamado por urgentes telegramas. Seguramente, ello echó abajo sus planes. Rébsamen dedicó todo su tiempo a la pedagogía, ya que Don Porfirio Díaz solicitó su presencia en México para darle instrucciones: la reorganización general de la instrucción primaria y normal de su Estado: Oaxaca. Una vez terminada dicha labor, el gobernador de Jalisco solicitó los servicios del notable Pedagogo, quien comenzó su tarea el 8 de agosto de 1892.

De nuevo, en Guanajuato.


El 22 de noviembre de 1892, Rébsamen fue recibido jubilosamente por el pueblo. El prestigio de la Escuela Normal se proyectaba en cada uno de los maestros egresados, labor que se le acreditaba a Rébsamen. Después, el gobernador de Guanajuato, Lic. Joaquín Obregón González, llamó a Rébsamen con el propósito de reorganizar la instrucción pública de tal estado. En el otoño de 1894, el Pedagogo comenzó sus labores de nueva cuenta en la entidad y fundó la Escuela Normal de León, sólo que con una nueva peculiaridad: la de formar “educadoras”, o sea, maestras de jardines de niños, profesión que se cursaría en cuatro años. Igualmente, realizó innovaciones a los reglamentos de las escuelas primarias anexas.

En los planes de estudio introdujo diversas materias referentes al trabajo práctico; para los jóvenes: economía política, nociones de agricultura, agrimensura y meteorología; para las señoritas: economía doméstica, cocina, labores manuales y jardinería. Las labores pedagógicas que realizó Rébsamen en Oaxaca, en Jalisco y en Guanajuato, denotan que no se seguía un mismo patrón; cada entidad se adaptó a sus necesidades y problemas económicos y sociales. Además, Rébsamen tenía conocimiento de los progresos europeos y procuró adecuarlos a las condiciones de México.

Meses después de establecida la Escuela Normal de León, con fecha del 15 de septiembre de 1895, presentó su Proyecto de Ley y de Reglamento de Instrucción Primaria en el Estado de Guanajuato, en el que se estipulaba que funcionarían 14 escuelas “modelo”, en diversos lugares del Estado, las cuales difundirían los recientes métodos de enseñanza. Asimismo, se trataba de que un grupo de profesores lograra la integración de una especie de congreso, y así reunirse periódicamente en la capital del Estado. Para 1897, se estableció la Oficina Central de Instrucción Pública, a cargo de Enrique Paniagua, uno de sus discípulos.

El 3 de junio de 1899, Rébsamen propuso la implementación del llamado “sistema de medio tiempo en las Escuelas de Campo”, método europeo para simplificar las actividades escolares al momento en que no existían suficientes profesores para atender la demanda de alumnos. La mecánica de acción era: los discentes se integraban en dos colectivos, uno de estos recibía instrucciones del profesor, y el otro realizaba labores en el campo dentro de la parcela escolar. Cabe decir que para el caso de Guanajuato, la división tuvo el objetivo de separar a los niños de las niñas, ya que esta forma de educación no era tan bien aceptada por las costumbres de la época. Este método se adoptó en poblados donde había una o dos escuelas: una para muchachos y otra para muchachas, si el número de alumnos lo exigía.

Rébsamen volvió a Jalapa, donde era feliz, a pesar de contar con poco tiempo para descansar en su hacienda. Con la ayuda de un discípulo, Luis Murillo, construyó la “Quinta Amarilla”, en la que plantó frutas y una gran variedad de flores; su padre le había infundido el amor por la naturaleza. De allí pasaba a la Escuela Normal; los trabajos eran cada vez más extenuantes, la comunicación epistolar de todas partes del mundo y del país era voluminosa, misma que contestaba al enviar ejemplares de México Intelectual y libros escolares.

Para 1890, en el Distrito Federal se fundó una Normal para señoritas. Justo Sierra, quien valoró el potencial de Rébsamen en los Congresos de 1889 y 1890, decidió solicitar su presencia en México para que asumiera el cargo de Director General de Enseñanza Normal en el Distrito Federal, puesto que se había logrado por acuerdo presidencial. Ya en 1901, Rébsamen trabajó en la Escuela Normal de México y el suceso cundió con prontitud: Rébsamen se presentó en el Ministerio de Justicia y de Instrucción Pública, en donde sostuvo una entrevista con Justo Sierra acerca de la tarea a realizar.

La partida a la eternidad.

Dadas las jornadas agotadoras que Rébsamen tuvo que afrontar, abandonó sus más preciadas distracciones, como la publicación de México Intelectual (misma que no apareció durante 1902). Desafortunadamente, Rébsamen no apreció por completo su grandioso conjunto de obras, pues en diciembre de 1903 enfermó de cansancio, lo que ya había padecido en ocasiones anteriores, y no sintiéndose mejor se trasladó a Cuautla para recuperarse en un clima más adecuado; pero no lo logró y regresó a Jalapa. En enero de 1904, se pudo leer en su revista que regresaría a laborar pronto. Sin embargo, días más tarde, Rébsamen recayó gravemente y el 8 de abril, a la 6:30 de la mañana, cerró los ojos para siempre. Abraham Castellanos, Luis Murillo, y Fernando Marín fueron sus tres grandes discípulos, que lo acompañaron hasta el momento de su partida a la eternidad.

Por último, en el libro Enrique C. Rébsamen: Quetzalcóatl de la educación de René Avilés Rojas, se leen algunas palabras del ilustre Pedagogo:

“Hoy se designa con la palabra pedagogo, al hombre que consagra su vida entera a la educación de la juventud y trata de resolver los problemas de alta trascendencia, que con esta cuestión se relacionan.

“Mientras que el pedagogo es a la vez el hombre de la teoría y la práctica, se suele designar con los nombres de educacionistas o pedagogistas a los innovadores en el campo teórico y que sólo accidentalmente, y quizás nunca, se han ocupado de llevar sus teorías al campo de la práctica. En este sentido, Herbert Spencer y Juan Jacobo Rousseau son pedagogistas; Pestalozzi y Froebel, son pedagogos.
“Queda dicho. Teoría y práctica. Cuando uno de los dos elementos falta, se es maestro a medias; se es, en el mejor de los casos, pedagogista, pero no un maestro cabal que pueda modelar sus ideales, trabajando con sus propias manos, en la plástica materia de sus discípulos.”

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Bibliografía.
1 AVILÉS ROJAS, René. Enrique Conrado Rébsamen: Quetzalcóatl de la educación. México,SEP, 1967. (Colec. Cuadernos de Lectura Popular) (Serie El Hombre en la Historia) 2 CASTELLANOS, Abraham. Pedagogía de Rébsamen. Asuntos de metodología general relacionados con la escuela primaria.
2nda ed. México, Librería de Ch. Bouret, 1909. 3 LARROYO, Francisco. Historia comparada de la educación. 10a ed. México, Porrúa, 1973. 4 Programa de radio: Enrique Rébsamen, Serie semanal Ecos de la Universidad Pedagógica Nacional, que se transmitió el día 18 y 20 de febrero del 2000 a través de la emisora Radio Mil y Radio Educación. 5 RÉBSAMEN, Enrique. Revista: México Intelectual. Tomo II. México, s/e, 1889.


*La vida del insigne Pedagogo Enrique Conrado Rébsamen es más amplia que lo aquí referido. Dada la brevedad de esta biografía no es posible abordar todos los aspectos, pero sí destacar la importancia de las obras pedagógicas del personaje, mismas que se vieron reflejadas en el avance del Sistema Educativo Nacional, particularmente en la consolidación del estatus de cientificidad a la profesión de maestro y la fundación de las Escuelas Normales en el país.

luisdavidper@yahoo.com.mx