REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
09 | 04 | 2020
   

Arca de Noé

Turbocrónicas


Marco Aurelio Carballo

Avanzamos
Para Fredy López Arévalo, con mi solidaridad

Hubo un malentendido, creo, estimado Raúl. El mamotreto estará en el circuito de ventas. Serán los ejemplares del editor. Pero no sé cuándo. Lo pre sentaré en la Feria del Libro de Minería en febrero, se supone. Hay tiempo para que llegue a las mesas de novedades, un mes, mes y medio. Ahora un libro dura quince días en esas mesas. El siglo pasado, tres meses. Hace poco fui a la librería donde siempre he querido que estén mis libros, y no. Buscaba ejem plares de J. M. Coetzee, de Philip Roth y de Elmer Mendoza. Petunia va y viene también por los sótanos a la caza de libros para obsequiar y vio algunos de Ficticia Editorial, pero no el mío. Me vale, podría decirte, mas no creas, se siente feo, como dicen. Pero avanzo. Antes sentía refeo.

El asunto está como sigue... Mis regalías por Últimas Noticias son cien ejemplares porque se tiraron mil, es decir, el habitual diez por ciento. Si vendiera al precio fijo de venta la totalidad de mis ejemplares alcanzaría para comprar una compu. La penúltima duró cuatro años. Una por libro en pro medio, y una silla. ¿Te das cuenta? Sólo recupero la inversión. Las sillas llegan de países asiáticos. El paquete es como de un metro por lado y veinte centímetros de grueso. El experto te la arma previa cita y un billullo extra. Le pagué la mitad al Semillón II y la silla que deseché, una grande, de ejecutivo. Las mejores sillas, bien lo sabes, son las de secretaria. Conforme escribo, saltan las tuercas. Las mías y las de la silla.
Tendrás tu ejemplar de “UN”. Debe de haber por ahí una valija diplomática amiga, je je. También, de pronto, me entra la ventolera y meto dos, tres en sobres y voy al correo y los envío a dos, tres puntos cardinales.
Eso de que el libro no debe quedar nomás entre amigos, como señalas, es relativo. ¿Cuáles amigos? Sin ánimo de ofender. Los verdaderos amigos son los de la niñez, dice uno de mis autores. Es decir, los cuates del pueblo. En mi caso los de Barrio Nuevo. Uno de ellos (Rogelio García Corral) tiene un puesto de diarios y revistas allá en la tierruca. Le dejé ejemplares. Avanzamos. El siglo pasado, un librero del pueblo me dijo que vendía tres libros de narrativa a clientes cautivos. Avanzamos porque gracias al Taller que imparto ahí agrega una docena de lectores a los tres de siempre. El problema de la escasez de lectores obedece a que están muy ocupados escribiendo...

Ratón de hotel


Cuando supe, Tayde Bautista, que tu libro de cuentos De paso era sobre hoteles imaginé un banquetazo. Como sucedió de hecho. Mucha gente detesta hospedarse en hoteles y sólo llegan a dormir. No es mi caso. Ahí escribo y corrijo a gusto. Soy ratón de hotel. Acaso porque llegar a un hotel también denota haber iniciado cualquier viaje. Así que me encantan los aeropuertos. Las estaciones de trenes más, pero aquí los gobiernos revolucionarios acabaron con ellas. Nabokov vivió en 400 y pico de hoteles, no sólo estuvo un fin de semana o dos noches tres días como dicen los agentes viajeros. Después de un terremoto en Managua, el fotorreportero y yo hallamos de pie un sólo hotel. Debíamos cederlo cada mañana porque los nicas, temerosos de las réplicas del sismo, se pusieron a hacer el amor como si fuera su última voluntad antes del fin del mundo. Los tres primeros cuentos me engancharon para seguirme con los otros ocho. Así me di cuenta de que la personaja pocas veces pasa de los vestíbulos. Esos bares son del agrado de los huéspedes, de las parejas nativas y de los seres solitarios. Quizá los bares alrededor de la alberca tengan el atractivo de las chicas en bikini, aunque sean prendas muy usadas como el bikini amarillo de Jennifer Aniston, según los paparazzi.

El tema es inagotable, imagino. Pero tu libro cubrió muy bien esa parte interesante para muchos, los bares de hotel, aun cuando en un viaje prefieran la casa de un pariente o la de un amigo. Ese mundillo es sugestivo en verdad y fuente inagotable de historias. Desde los empleados hasta los administradores y por supuesto los huéspedes. Observo una atmósfera turbadora en cada texto. ¿Sueños recreados con toques de realidad para redondearlos?

Espero felicitarte de nuevo por tu Premio de Cuento “Juan Vicente Melo”. Lo haré este sábado 26 de febrero, 16 horas, en el salón “Rafael Jimeno”, como parte del programa de la XXXII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

Dispondremos de cincuenta minutos. Mitad y mitad imagi no. Ahí te daré Últimas Noticias (Ficticia editorial), en cuyas páginas aparece también un hotel. El sitio donde la Niña de Tobilleras se reunía con su Príncipe Lacandón.

Garganta cerrada


La cosa estuvo así, querido maestro: Te formas para comprar tu boleto, se lo das al portero y de tres zancadas estás ante los pabellones atestados de gente y de 30 mil títulos, en vericuetos inexistentes la vez anterior. Una tortura, si bien dulce. No sabes dónde mirar porque eres de otras latitudes y te engentas. Como perro en el periférico, dicen los capitalinos.

En un módulo la chica te da un mapa y te dice suba al último piso (nomás hay uno y la planta baja) y da vuelta a la derecha y se sigue al fondo y ahí vuelta a la izquierda y etcéte ra. Te pierdes y te empujan señoras con niños berrinchudos a rastras. En uno de esos giros ves a chamacos en el piso, como amansados por las horas de espera a fin de entrar a un taller de quién sabe qué. Y regresas sobre tus pasos y buscas el Salón Rafael Jimeno y preguntas una y otra vez pues tienen números, no nombres, y retomas el camino y de súbito descubres que ibas bien pero en una manta rojinegra han escrito Ximeno. Adentro, la luz se cuela por dos ventanales y un aparato emite aire fresco y te sientes ciudadano libio refugiado en una embajada amiga. Tayde Bautista, seria y erecta, aguarda a que Carlos Martín Briceño presente “De paso” y Jorge F. Hernández (JFH), presentador de Últimas Noticias, inicia la sesión. Risas. JFH se echa al público a la bolsa. Ves a Cuauhtémoc Gálvez y a media docena de amigos y a los amigos de tus críos con sus respectivas pollitas y recuerdas el refrán según el cual a los amigos se les conoce en la cárcel, en los hospitales y en las presentaciones de los libros. Debieras aprovechar el foro y manifestarte a favor de Calderón vs Sarkozy, pero no eres de esos... Así que terminas por decir que tú, a quien apoyas, es a Charlie Sheen porque es un gran personaje, que se interpreta a sí mismo en Dos hom bres y medio y quiere vivir la vida como él la entiende (tragos, crack, sexo loco) y no como la gente le ordena vivirla. Un poco semejante a tu vida, remando a contracorriente, porque no falta quien te diga hazle así o asá. Quieren liderar al líder de su pro pia existencia. Entonces recuerdas la frase de aquella señorita puta: “Cada quien su culo”, título, si bien amortiguado, de una obra de Luis G. Basurto (19201990). La cosa termina y huyes sin preguntar cuántos libros vendiste, porque prefieres la duda al cierre de garganta al escuchar la cifra irrisoria.

Mordiéndose el rebozo

Eso temía, maestro Esquinca. Pero ni soy Juanga ni Kalimba. Entre más discreto quieres ser, menos lo consigues. Pretendo pasar inadvertido incluso para tu ídolo, ese atleta a quien tú le vas... Nadie preguntó si estaba de acuerdo con exhibir la foto en un santuario. Me hubiera mordido el rebozo y dicho no lo merezco. Otros estarían dichosos, yo no. Qué bueno que vivo en el DF. No sé manejar lo que se deriva de un hecho así. Se lo pedí a Gustavo cuando dirigía el suplemento cultural del Diario del Sur. No publiques mi foto, le pedí. Se desconcertó pero ¿le dije que un reportero debe pasar inadvertido y un narrador con harta razón?

Hay quienes aceptan figurar, o lo buscan... Bien por ellos. También hay quien rehúsa porque cada vez está más viejo y, provisto de un sentido exacerbado de lo estético, les disgusta lo que ven ante el espejo cada mañana. Carlo Coccioli -1920 2003- mandó a Siempre! la foto de un busto suyo, pero salió peor. Él pudo haber estado a gusto con las líneas de solidez metálica del busto, aunque al imprimir la foto sólo se veía un manchón oscuro. Tampoco me atreví a decirle nada a Dashahorita cuando dijo dónde habían colocado la foto. Podía herirla en sus sentimientos de joven artista. Ella (http://www. dashahorita.com) me mandó la foto por Internet y la voy a utili zar en De Quijotes y Dulcineas, un libro de entrevistas próximo a publicarse. Ahí quedará en su justa expresión. No de metro y pico de alto, según dices.

Me gustó que digas que parezco listo para disparar..., y no con cara de papamoscas por no decir de mampo, con todo respeto para ellos. El entorno es la librería Educal. Lo que semeja una caja fuerte es la mesa de novedades. Por cierto ahí hay un sólo titulo mío, Soconusquenses, más caro que en el puesto de diarios y revistas del parque Juárez (el tercero de izquierda a derecha del amigo Rogelio García Corral), a metros de la librería.

Quizá te asombren estas líneas pero me es imposible de reconsiderarlo porque está en mi naturaleza. Es como si te dijera deja de votar por la derecha o deja de irle a Dios, ese gran atleta para ti, como le aseguraste a Gustavo en La Mesa Redonda, nuestro santuario alcohólico. Gustavo le va a la ciencia y, como tú sabes, yo soy un observador marciano. Sin duda la ciencia nos dirá un día si Dios existe y dónde. Más vale tenerlo ubicado para esconderse mejor de él.

marcoaureliocarballo.blogspot. com.