REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
11 | 08 | 2020
   

Arca de Noé

Los trancos de Bracho


Carlos Bracho

TR A N C O I

Nuestro dilecto escritor de lujo, el maestro Bracho, nos ha enviado estas líneas escritas con la pulcritud y certeza que le son características. Y como siempre, a este siete veces H. Consejo Editorial, sus comentarios –que nos parecen certeros– nos llenan de sana alegría y también, como siempre, después de la tarea grata de leerlo, nos vamos corriendo a la Cantina del barrio y al calor de unos tequilas y saboreando unos taquitos de chicharrón con chile verde, tratamos de olvidar los canijos problemas que aquejan a esta república mexicana. Veamos sus escritos:
De tiempo atrás, desde el antaño, la sabiduría popular ha trazado y lanzado sus dardos con precisión y estos siempre han dado correctamente en el blanco. Sí, los abuelos y los abuelos de los abuelos eran sabios y filósofos de pueblo y tenían una especial habilidad para señalar los defectos, errores, y yerros que producían a diario hombres, mujeres, quimeras y perros y claro, también uno que otro político. Para ello, para calificar las barbaridades bastaba un dicho, un refrán, una sentencia y el individuo que había cometido alguna falta o metido la pata, recibía en plena cara un rotundo flechazo de esa sabiduría cotidiana. Y vaya que los abuelos no fallaban ni por un tantito, no, qué va, el dardo envenenado cumplía con creces las expectativas, y el villano, el malora, el político, el secretario del secretario, el gobernador, el presidente en turno tenían que cargar con el “San Benito”, a veces por los siglos de los siglos. Y va un ejemplo: “A dónde no se mete, se soma”.
“A palabras necias, oídos sordos”. “A quien hiere con la boca, curar con ella le toca”. “Aún no tiñes y ya manchas”. “Entrada de caballo fino y salida de burro manso”. “Otra vez la burra al trigo”. “Con este amigo para qué quiero enemigos”. “No hay mal que dure cien años ni enfermo que los padezca”. “Genio y figura hasta la sepultura”. “De lengua se come un plato”. “Dios los crea y ellos se juntan”. “Vendería hasta a su propia madre”. Y así va la retahíla de dicharajos que, como digo, los abuelos les aventaban a los politicastros del momento. Acá, ahora, hoy, en este hoy de balazos y de asesinatos al por mayor, ¿a quien le vendría bien una serie de refranes y sentencias que calificaran su taimada y cruel o desatinada gestión en el gobierno? Yo sé que usted, lectora insumisa, lectora no panista, ya tiene en la lengua el nombre de ese gobernante. Yo no lo voy a mencionar ahora. Se los dejo a ustedes para que lo suelten –el nombreal estar tomando un vasito de ron en compañía de la comadre y del compadre. Y si usted piensa en el que yo pensé que es el merecedor de los dardos, pues ya somos dos los que se los lanzáramos con singular alegría en el rostro del sujeto de marras. Y es que no se necesita ir muy lejos en la búsqueda del nombre, pues el susodicho, aquí, hoy, en este nuestro Mexicalpan de las Ingratas, su política errada y fascista nos tiene metidos a todos los mexicas en la corrupción y en los crímenes y en la impunidad y en el desprestigio mundial. Sí, mejor será no decir aquí su nombre, este papel se mancharía, de veras. Por eso digo “Que con su pan se lo coma”. “Y el que a hierro mata a hierro muere”. En fin, yo necesito tener a la mano más dichos para aventarlos con singular alegría a ese y a otros “polacos” que nos tienen en la sima, mientras, y para que vengan a borbotones, me siento en Mi Oficina y con María enseñando sus pechos que empitonan la camisa, y echándome unos caballitos de tequila blanco, voy anotando todos los refranes que se me vengan a la cabeza y los tendré listos para lanzarlos a la brevedad al causante de los desaguisados nacionales. ¿No? Vale.

TRANCO II

Pues sí, la tan traída y mentada “libertad de expresión” a la que todos los gobernantes, todos los políticos de todos los partidos le hacen caravanas y le dedican hermosas frases y discursos amorosos y frases patrióticas y zalameras y llenan las páginas de los periódicos e inundan los espacios televisivos, eso, esa actitud es más falsa que una moneda de tres pesos con cincuenta centavos. Es pura pose, es la demagogia andando en burro, es la mentira instalada desde hace doscientos años en este México de mis recuerdos –remember Carmen Aristegui-, es el doble lenguaje del presidente en turno, y de los gober preciosos y de los diputados y los senadores. Son los gesticuladores de siempre. Y los periodistas, y las y los verdaderos, y que les tocó en suerte nacer en esta tierra de abusivos, tratarán de defender, ellos sí, esta famosa “libertad de expresión”, y lo harán, la defenderán contra viento y marea, a capa y espada, con cañones y fusiles de letras, con resorteras de razón, o con cacerolas o con su máquina de escribir o con todo lo que a sus manos tengan. Aunque la cruda realidad no ha permitido que reine cabal, a fondo, sin cortapisas, sin presión, sin bayonetas, sin balas; que reine, digo, la susodicha palabra libre y que deambule y vuele sana y en paz por todos los cuatro confines de esta tierra mexica. Sí, es que la realidad brutal, la que padecemos desde hace doscientos años está presente, está como espada de Damocles lista para caer sobre todo aquél –o aquéllaque se atreva a cuestionar -con basesal político que está sentado en la silla del poder. Sí, del dicho al hecho hay mucho trecho. Así es mis queridas amigas pluscuamperfectas y bailadoras, ésa es la verdad, a lo largo y ancho de la patria son asesinados periodistas y nadie resulta culpable y no aparece la mano vengadora. Así que, en vista de esta horrenda visión, si usted piensa meterse al quehacer periodístico le ruego que lo piense dos veces pues si se enrola en este menester, cuídese mucho, no critique al mero mero, no le diga sus errores ni sus falacias ni sus mentiras, no, mejor aplauda, diga que es lo mejor que a México le pudiera haber ocurrido, que sus acciones de gobierno están dirigidas con mano de Dios benevolente y que es un caudillo por la gracia divina. Aplauda. Sí, no vaya usted a caer víctima de una bala perdida, o que lo despidan de su trabajo por que no cumplió con la ética del medio de difusión (¿¿??). Y además, como usted ya conoce al “honorable” sistema judicial mexicano, y ya sabe cómo se las gastan los jueces, los ministerios públicos, los magistrados, por lo tanto evite caer en sus garras, así se salvará de vivir un Vía Crucis interminable. Yo por eso siempre que tengo ganas de criticar al mero mero, antes lo pienso dos veces y para darme algo de valor le pido a mi bella María que me ponga una ringlera de caballitos de tequila y que en la rocola ponga al Juanga o al Chava Flores y así entre tequila y canción, entre trago y melodía, olvidar la crítica que le iba a hacer a los “polacos”. Sí, más vale vivo que muerto, ¿No? Digo. Vale. Abur.

www.carlosbracho.com.