REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 10 | 2019
   

Letras, libros y revistas

La ambivalente percepción de tu cuerpo: la ebriedad del deseo amoroso


Perla Schwartz

          Hay veces en que lo normal pasa a extraordinario,
          así por las buenas y lo notamos sin saber cómo.
                        Carmen Martín Gaité, Lo raro es vivir


Palabras e imágenes se fusionan al ser convocadas por el poeta, fotógrafo y sociólogo Rodolfo Uribe Iniesta, para crear su libro La ambivalente percepción de tu cuerpo, (Ediciones Clandestino, 2011), donde busca descifrar la cartografía corpórea femenina.

Se trata de un libro-objeto que apuesta por ofrecer a sus lectores, un palimpsesto erótico-sensual, donde se entrecruzan las coordenadas del goce, el dolor, la incertidumbre, la memoria/desmemoria, coordenadas inscritas en esa sutil frontera que existe entre realidad y universo onírico.

Los fugaces pero intensos momentos de la pasión son trazados por Uribe, a través de la alquimia del lenguaje y su incansable lente fotográfica, y el resultado es una travesía que se inicia, por esa necesidad de vivir a trechos, el influjo de Eros, antes de permitir ser engullido por el remolino cotidiano.

El poeta-fotógrafo retoma como sostén de su obra, dos epígrafes del poeta persa del siglo XIII, Yalal Al din Rumi extraídos de El libro interior. Y casi al final de su trayecto, se cobija bajo las sabias palabras de Joseph Conrad.

Rodolfo Uribe Iniesta construye sus fotografías, a partir de contrastar los claroscuros, enfatiza la luz que se proyecta en las diversas zonas del cuerpo de la amada. Y en sus poemas, da cuenta de la opción para lograrse purificar a partir del otro o la otra, aunque siempre quede un rezago de soledad en el propio ser, sin embargo no hay que perderse de la oportunidad de poder escuchar en compañía, la canción secreta de las pieles, un lenguaje capaz de desplegar todo un sinnúmero de sensaciones inéditas.

Leemos (p. 12) El laberinto, el sueño/ de nombrarte.

El cuerpo se abre a modo de un caracol, cuyas resonancias son capaces de apoderarse del espíritu del amante; aquél que es capaz de surcar por los mares de la belleza y el halo amoroso, aún y cuando esté consciente del riesgo de poder caer en las redes de la locura.

A lo largo de La ambivalente percepción de tu cuerpo, hay varios instantes epifánicos, en cuanto a escritura se trata, iluminaciones, que son destellos de sensibilidad. Instantes donde hay un entrecruce entre atracción y rechazo, (p. 32): Tu cuerpo como todo lo que no sé manifestar.

Cuando llega la hora para poseer a la amada, ya no hay marcha atrás, es necesario desplegarse a la máxima potencia, se suscita la posibilidad de habitar en un espejo compartido: Nos abrazamos violentamente, para buscar el silencio/ Callar todo ese ruido que nos agobia. (p. 34)

Sin embargo, una paz total no llega, sin embargo el remanso aunque sea momentáneo si existe, a la sombra de una piel que calma “ese natural agobio del desear”. Que es exactamente la consigna que recorre las páginas del libro que hoy presentamos, un libro de un creador dual, poeta y fotógrafo, pero ante todo un hombre sensible.

Texto leído el 9 de mayo del 2012 en la Casa del Poeta.