REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
13 | 08 | 2020
   

Apantallados

La cascabela Domínguez


Natalia M. Barocio

Durante este tiempo de vacaciones estudiantiles, después de hacer todas esas cosas que tanto alumnos como maestros dejamos para luego, por el trabajo escolar, justo en esas ocasiones en la que la economía no nos permite salir ni siquiera de nuestros hogares es inevitable caer en la incandescencia de la caja cuadrada que ya sea light o más tradicional de paga o abierta nos ayuda a pasar el tiempo desconectando nuestro cerebro y capacidad de desarrollar pensamientos elaborados.

A la caja no se le juzga. Es tal la comodidad y confort que nos da de relacionarnos con los demás de una manera un poco voyerista que comúnmente hasta nos enganchamos en los papeles que nos enseña ésta.

No me exhumo de ello; es más, es de ahí que surgió la necesidad de poner mis ideas al descubierto con la esperanza de no ser perseguida con controles y antenas por la calle en lugar de antorchas y trinches por una multitud enardecida; de hecho fue tal mi encandilamiento que he memorizado la barra vespertina de algunos canales e incluso la he adoptado a mi cómodo estilo de vida; pero eso no significa que no me dé cuenta y relacione los desórdenes que suele producir a quien lo permite: esta maestra hábil; casi maga, que ante nuestros ojos y algunos pases mágicos me vende sueños e ilusiones de un montón de mercadólogos que igual que tú y yo se dejaron seducir por la propuesta de vida de alguien más.
La decisión de cuál será el bufet de hoy es nuestra y la ilusión del maravilloso báculo del poder que tenemos en las manos es similar a la emoción del niño con un juguete muy esperado.
Entremos en materia; esta crítica no intenta ser una serie juvenil súper azotada en la que dos seres míticos se pelean por una huesuda paliducha con un poco de carne. Estuve yo disfrutando de las exquisitas novelas rosas. Ya saben ésas en las que la pobre muy pobre que tiene también un puñado de “virtudes” como ser ingenua y noble al punto de caer en crédula y tonta tiene una antagónica manipuladora, rica y calculadora… ya saben uno como de esa onda de la guerra de las galaxias en la que la buena y la mala inician juntas pero la mala se deja “seducir” por el lado “oscuro de la fuerza” la protagonista es predecible y rara vez tiene un interés real en formar una vida profesional o laboral; toda su vida se enfoca únicamente en sacrificarse por todos (cosa que absolutamente nadie le pidió) y llorar por la pérdida del “amor de su vida” que es guapo, sexy y exitoso pero mi pregunta es ¿Cómo le hacen? Porque aun en la chamba no hace otra cosa además de resolver los problemas de faldas que le causan la buena, la mala, la mamá o hermana, la suegra y una que otra resbalosa que aparece en la novela justo cuando la protagonista y la antagónica crean alianzas.

Siempre el guapo pierde la capacidad de razonar entre las caras mustias de compungimiento de la buena y las trampas y secretos de la mala ya que lo oxigenado de sus tintes capilares le secaron el cerebro; a pero eso sí, a pesar de nunca atender su changarro es asquerosamente rico. No me digan que no es éste el caso de las novelas embrujantes, o con nombres de quince primaveras, el caso es que las verdades se descubren, la mala muere de forma indeseable y de alguna manera ese obsesivo, enfermizo, codependiente y tortuoso amor se convierte en cuento de hadas. La fórmula es la misma pero ahora con más gente encuerada ¿que el sexo vende? ¿No será que nosotros lo vendemos por falta de contenido? Total tal vez esto es lo que en el fondo esperamos que le pase a todos esos políticos mentirosos y maquiavélicos pero la verdad es que ni nuestros malos políticos morirán en un incendio de antro ni compraremos una casa en las lomas sin esfuerzo diario y real; y mucho menos adelgazaremos nuestra obesidad con tenis-zancos ni cremas maravilla. El otro tipo de novelas con nombres de piedras preciosas o títulos de cine de eje central en el que la protagónica es ambiciosa y quiere salir adelante; así que tiene todo que ver con las malas decisiones que toman los demás… o sea. ¿Cómo? Ya tenemos a quien culpar del daño de la capa de ozono y los embotellamientos en la ciudad que tan infelices nos hacen cada día. Creo yo que la pobre protagónica es muy mal entendida, es trabajadora, asertiva y con ganas de progresar pero éstas no son virtudes son descaradeses ¿y nos atrevemos a quejarnos de la violencia social en los noviazgos? ¿A quién está mal informando nuestra cajita…? También en esta cajita vi un programa de educadores infantiles que explicaban que en los niños pequeños tienen mayor impacto los conceptos agresivos que ven a través de nuestra maestra cuadrada que los valores sociales aceptables y formativos.

¡A verdad! Tal vez podríamos fijarnos mejor en qué dejamos entrar a nuestra casa al prender nuestro aparatito; me quedo definitivamente con los programas de comedia que además de hacer parodias de humor un poco negro (como esta critica) divierten y ridiculizan los errores sociales sin olvidar que reír nos mantiene más jóvenes y espontáneos para si leemos más y proponemos nuevos modelos para nuestra televisión no sólo podamos elegir el canal sino también el contenido de lo que vemos. Las vacaciones se acabaron y sé que esto terminará también mi tórrido romance con el televisor por falta de tiempo; sin embargo espero ver algo con más contenido la próxima vez que tenga en mi mano el báculo del poder, los exhorto: seamos más críticos con lo que dejamos entrar a nuestro hogar.