REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 05 | 2019
   

Confabulario

Poemas*


Benjamín Torres Uballe

Océano

Es pensar en ti
la disfunción de mis sentidos,
arrogancia inexorable,
aprendiz en vuelo nuevo.

Oprimir el alma al llanto
que se opone entre crisoles,
y obcecadas las razones,
no hallan luz, son perdedoras.

Estoy a ti,
donde anudan las fricciones,
soy más simple caballero,
rededor del mar entero,
es tu océano,
en él navego...

La soledad

La soledad es vida perdida,
manos inertes, dolidas y frías.
Horas eternas, cruzadas perdidas.
Llorar en silencio al alma vacía.
Ahogarse en veneno, morir en tormento.
Perderse en las sombras, callar los secretos.
Flagelos constantes, sumiso el momento.
Soledad, esclavitud rendida, maligna, perversa.
Es negación, ruindad; destruirse solo en el tiempo,
perder una y otra vez descarriadas batallas en miedo.
Corromper los ¿por qués? en pausas sombrías,
en sordidez extraviados, en los años hallarlos.
Enjuiciadora innoble, miserable te yergues,
inmisericorde, por la atrocidad de los yerros.
Soledad, en el hastío destrozas, rompes, vences;
juegas siempre a ganar, siempre humillas tú,
rejuegas indócil, asedias furtiva; es tuya la mente.
Aniquilas el color, sólo hay dolor en negro y blanco.
Miras las penas, y en el triste encono de los ojos,
en el lerdo andar, sinuosos caminos te maldicen.
Agonizas tantas marionetas inertes: en el pozo, en el fango, en el lastre.
Tu aura de maldad es viento impuro, rocío de hiel,
horas vanas, noches y mañanas álgidas, amargadas.
Soledad, eres luto y encuentro, saldo pendiente a quien debe,
cruel ejecutor puntual; presente que nos hiere, en el alma,
ahí, donde es verdad que duele, hoy... quizás... por siempre.

BÉSAME
¡Bésame! Feliz
como si en ello
dejaras la vida;
entrégate hoy aquí,
y deja luego que el
mundo entero diluya. /
Guarda tus ojos hermosos
en mi corazón seducido,
vierte la luz del sol,
haz motivo de mis brazos. /
Abrázame sin pudor
tan fuerte aunque yo muera;
en el último aliento de amor
mi alma entera te guardara. /
Pon en mí tu piel y madrugada,
desnuda el jardín, en estas horas amadas;
en este agradecer a Dios,
en estos etéreos aromas. /
¡Ámame ya! Mañana nada nos sirve,
necesaria es tu verdad
de mi espacio y la inocencia.
¡Bésame!, otra vez, suavecito, sin prudencia. /
Detén las manecillas a las diez,
cual instante portentoso,
amarte siempre es mi pasión,
necesario tal reposo. /
¡Encántame!, sólo dime que me amas,
sin palabras, sin maldad,
en verbenas luminosas. /
¡Ámame!, en nuestra vívida sustancia,
de lo que somos, de lo que anhelamos,
de lo que fuimos, de lo que añoramos,
aun sí, a todo aquello que escapamos...

EL HOMBRE
Va el hombre detrás de la vida, a destiempo;
en el crujir de la noche dura, tanta maldad exaltada.

Inmerso ya, ahogándose en traiciones.
¡Qué tristeza, cuánta soberbia!;
ensimismado es él, por él.
Bebe la hiel que a borbotones desprecia el tiempo.

Se va, en el espejismo final del retroceso inquieto;
no es eterno, no su corazón certero, muere de sed;
quiere ser hombre y mujer, quiere morirse todo en silencio.

Tiene mirada y corazón de fuego, está quemándose solo por dentro;
miserable es su dolor, esclavo pronto, prisión del blanco y negro.

Emisario de su dios, es perversidad, vileza, pretexto, débil voz.
Ambigüedad de sol, inminencia de las manos, feligrés tan inexacto.

Desesperado busca sombra de ocasión, ignorante, ¡qué perdición!
Su vuelo es odio rasante, desigualdad particular, veneno en su vientre;
esclavo de ir y volver, invalidado juez en desasosegadas horas tarde.

Nómada en el desabrigo, del amor, del error en lo vivido, de la seducción;
la ferocidad es aroma irracional que lo ha ungido.
Bestia maldita, verdugo impío, tormento que lo ha engullido.

A ese hombre, no hay retribución, no hay espaciosidad, no hay lamento.
El dolor no es oropel: es sangre, angustia, arrepentimiento, llanto.

La memoria se extraviará, en el destierro execrable.
Sus lamentos gemirán, nadie escuchará, la piedad es modo imperceptible.

Hombre, desagravia el amor, duerme pleno, son horas de dolerse;
de redimir la paz, de tener erguida la frente, de plantar nueva simiente.


* Tomados de Benjamín Torres Uballe, Plural Vagabundo versión 19.52. Abril 2011; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
www.benjamintorresuballe.blogspot.com