REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 07 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Mesita de noche


Patricia Zama

Hola Ray
Con la muerte de Ray Bradbury (1920-2012), gran clásico moderno, volví a leer Farenheit 451, pero ahora desde un kindle para sentirme dentro de una novela de ciencia ficción. Es como llevar en el bolsillo a esos personajes del bosque memorizando libros para conservarlos. El kindle se ha convertido en el respaldo de mi memoria literaria, poco a poco he ido cargando a mis clásicos y ahora puedo volver en cualquier momento a los diálogos entre el bombero Montag y la joven Clarisse o a esa línea del cuento de hadas que todos los días da origen a un nuevo lector.

Para mi generación, a caballo entre dos siglos, el paso del libro de papel al de tinta electrónica parece gigantesco.
Escucho a quienes se resisten a leer en pantalla y encuentro los mismos argumentos que les mantenían aferrados a la máquina de escribir y antes a la pluma atómica, y antes al manguillo, mientras niños y adolescentes manipulan con naturalidad nuevos soportes para acercarse a las letras.
El texto de Ray Bradbury (RB) ha crecido con el tiempo y leerlo en versión electrónica es comodísimo, con el diccionario a la mano, el subrayado fácil, la letra al gusto y esas mil posibilidades que ahora juntas “personalizan” la experiencia. ¡Hasta las erratas están ahí!

El libro en mi kindle tiene todas las referencias legales acerca de los derechos de autor y de traducción. Incluye una nota introductoria que es una pieza autobiográfica memorable donde el escritor recuerda cómo en tiempos de la persecución macarthista publicó por primera vez la novela por entregas a partir del primer número de la revista Playboy. Los avatares del artista seguro de su vocación, firme ante la adversidad.

La sociedad apocalíptica anticipada por el genio norteamericano es hoy nuestro espejo: las pantallas gigantes, la vida virtual, el horror al pensamiento. Es curioso constatar que para RB la salvación del libro era la memoria, y ahora lo es la memoria virtual, valiéndose de los distintos soportes o dispositivos de lectura. “Hay dos cosas que no se tiran en Francia: el pan y los libros”, dijo el editor Bernard Fixot. En ese país hay 2,500 librerías y las ventas de libros aumentaron 6.5 por ciento entre 2006 y 2011. Pero en Estados Unidos las librerías desaparecen, las bibliotecas se reducen, las editoriales se transforman… ¿Adónde van a parar los libros? La preocupación que escucho entre los editores universitarios es el respaldo. Libro electrónico sí, en cualquier plataforma, de preferencia la más sencilla, de acceso universal (si es que eso existe), guardar el archivo al menos en cuatro formatos electrónicos y hacer un respaldo impreso. Sí, un respaldo de papel, con cuatro copias aseguradas en distintas bibliotecas… y por qué no, un bosque de lectores ejercitando la memoria como lo imaginó RB.

Las lenguas originarias a la Academia
Eraclio Zepeda ingresó como miembro de la Academia Mexicana de la Lengua haciendo un repaso de las lenguas originarias de Chiapas, de México y de América. En la sesión solemne abierta en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el discurso del cuentero chiapaneco cautivó al público con la vitalidad y la fuerza de las palabras de origen maya, zapoteco tzotzil, tojolabal… incorporadas al habla universal. Guió la sesión Jaime Labastida, presidente de la Academia; la bienvenida estuvo a cargo del poeta Vicente Quirarte, y alineados en media luna, una decena de académicos, desde Ignacio Padilla a Guido Gómez de Silva (en medio Julieta Fierro y Vicente Leñero) acompañaron al nuevo integrante. En la primera fila del recinto, Milena, Masha y Elva Macías, nieta, hija y esposa del autor, respectivamente.

Reconocimientos
René Avilés Fabila y José Agustín recibieron la Cédula Real de la fundación de la Villa de Carrión (Atlixco, Puebla), en 1579, informó el secretario de Cultura de ese municipio, Ricardo Pérez Quitt.

Contar las mismas historias
“La mayor parte de la literatura actual se hace con la literatura misma, con palabras y juegos de palabras, es decir, con nada”, opinaba Héctor Tizón, escritor de una veintena de novelas que murió a los 82 años y era considerado el Juan Rulfo argentino. “Yo prefiero contar otra vez las viejas historias, las que ya han sido contadas, semejantes a sí mismas en todo el mundo… Lo que vale es el modo de narrarlas”.

La intimidad de los generales, sin pudor
A propósito de su libro Mis generales (Planeta), Isabel Arvide escribió: “Hace meses Juan Valedíaz, experto en temas castrenses, me dijo que la única que podía escribir sobre el lado humano, la íntima intimidad de los generales, era yo. Compré el reto convencida de mi incumbencia privilegiada por muchos años de cercanía con el uniforme azul zeta. Más periodista que escritora me dediqué a hilvanar crónicas que desvistiesen a los poderosos hombres que portan águilas y estrellas… Me cosquillea comprobar palabra a palabra que sigo sin pudor para narrar mis verdades más escalofriantes”.

El pez grande alimenta al pequeño
Al cumplirse 50 años de la muerte del alemán Herman Hesse (1962), autor de Sidharta y El lobo estepario y que sigue de superventas en Alemania, un editor de la casa Suhrkamp informó de que las ventas de su autor estrella servían para pagar todos los gastos de la empresa y las fiestas de los libros que no vendían.

Respetar al autor
Habla el catalán Josep Maria Castellet (86 años), de Ediciones 62: “Hay muchos editores que no tienen relación con el autor. Para mí es una pérdida tremenda porque uno se enriquece en ese trato. Es fantástico cuando te cuentan cómo avanza el libro y las cosas van cambiando… Tratar con respeto al autor es una regla de oro. Lo publiques o no, el autor se ha pasado horas y horas escribiendo, a mano o a máquina, está ansioso y espera que alguien le diga algo. El trato empieza con el respeto aunque el que entre a buscar tu ayuda sea un perfecto desconocido”. Josep Maria Castellet acaba de publicar Memorias confidenciales de un editor.

El acto sexual ausente en muchos libros de jóvenes
El escritor anglohindú Salman Rushdie reveló que tiene un periodo de atención muy corto por lo que busca disfrutar de los libros que lee y abandona los aburridos aunque sean muy virtuosos. Por esa razón no escribiría uno que él mismo no disfrutara leer. Comentó que si Mark Twain viviera ahora sus libros serían convertidos en series de televisión de HBO. Él esperaba que los escritores jóvenes siguieran los temas sexuales y el poder narrativo de Henrry Miller, pero muchos libros están desprovistos del acto sexual. Salman Rushdie, cuyas memorias aparecerán pronto, cuenta en esas páginas su vida clandestina para protegerse de la sentencia de muerte del ayatola Jomeini por su libro Los versos satánicos. Habló en una conferencia sobre la censura. La versión en español de Alicia Quiñones la publicó el suplemento Laberinto de Milenio.

Novedades en la mesa
Raúl Anguiano. Bonampak. Memorias de una expedición a la selva lacandona en 1949 (UNICACH). “Su relato puntual (el de Anguiano) sobre el penoso itinerario que llevó a cabo junto a Carlos Frey y otros ilustres mexicanos en 1949, fue deslumbrante y se convirtió en fuente de inspiración para su trabajo. Muchos de ellos se derivan de esa experiencia, especialmente su obra icono ‘La espina’ (pintura)”, escribe Alberto Carbot en el prólogo… “Nadie puede ser salvador de un país, como tampoco se puede perder una nación por culpa de un solo hombre”: Armando Fuentes Aguirre “Catón”, a propósito de su libro Antonio López de Santa Anna. Ese espléndido bribón… Acuse de recibo: San Benito… y otras historias de mar, de Julio César Lópezventura (Editorial Mux). Se trata del “rescate de la historia oral de la comunidad de Puerto Madero, Chiapas. Su personaje, Laura, en poco tiempo, descubre origen, tradiciones y costumbres de esta comunidad pesquera”, se lee en la contraportada… En septiembre aparecerá la nueva novela del japonés Haruki Murakami con el título de Baila, baila, baila (Tusquets).