REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
20 | 07 | 2019
   

Arca de Noé

Los trancos de Bracho


Carlos Bracho

TRANCO I
Hemos leído con atención este escrito realizado por el maestro Carlos Bracho, nuestro dilecto amigo. Todos los que formamos este siete veces H. Consejo Editorial, ya sentados en la cantina del barrio, ya con unos tequilas entre pecho y espalda, ya con unos vodkas a la vera de la mesa, ya con unas cubas haciéndonos guiños y con unas fenomenales tortas de jamón, huevos, frijoles, chiles jalapeños, sal de grano, jitomate y cebollita picada que engullíamos con singular alegría, y al calor de la charla ecuménica, llegamos a la conclusión de que el amigo Bracho, no ceja en empero de lanzar sus críticas a tirios y troyanos, a jueces y a soldados, a policías y diputados, a senadores y presidentes, y eso es signo de que él, el compañero Bracho no da su bracho a torcer. Así es la cosa. Y bueno, también reconocemos que él siempre ha tenido un color -el rojo, por cierto- y que no se le ha desteñido ni un ápice. Eso es elogiable, y claro, eso mereció un brindis general y espontáneo de todos nosotros. Y si, lectora no panista, lector zapatista, ya con ese brindis y con otros tres más que hicimos, como que el cuerpo empezaba a aflojarse, la mente a soltar cuerda y los ojos a bailar rumba. Al final, y ya eran las ocho de la noche, ya las sombras caían de los cielos, así que imagínese usted los tequilas y demás bebidas que por nuestra mesa desfilaron y que fueron a dar a nuestras sedientas gargantas; al final, pues, cada uno de nosotros -bueno lo que quedaba- enfilamos por el rumbo de nuestras respectivas casas u hogares u lo que sea. Fue una velada regia. De algo nos sirvió el Tranco de Bracho, de allí, de alguna de sus frases, de sus anotaciones, sacamos temas que con ganas aumentamos y desmenuzamos, como buenos filósofos de cantina que somos. En fin, dejamos a usted, lectora amable, que lea lo que el maestro escribió y por supuesto, le dejamos la libre interpretación de lo leído. Suerte.:
Recorrí el estado de Tamaulipas, Tampico, Madero, Cd. Mante, Cd. Victoria, Reynosa y Nuevo Laredo. Al público le ofrecí el monólogo sobre la vida y la obra de Pablo Neruda, trabajo literario/teatral que titulé ME LLAMO PABLO. El público llenó todos los teatros en los que me presenté. Público que deseaba, con esta acción, salir del stress, de la violencia, de los desmanes de policías y de soldados, y deseaba salir, con los poemas de Neruda, de los horrendos ruidos de la metralla, evadir por algunos momentos mágicos, con la ayuda de la musicalidad de la prosa de Pablo, la realidad punzante y amenazante y desalentadora y dura que ha provocado la guerra de Calderón -y qué bueno que ya se va-, y esa gente ávida llenaba el teatro, asistía ceremoniosamente a pesar de los ruidos mortales de los vehículos militares, a pesar de el olor a muerte que en el ambiente había. Y esos mexicanos -los pocos que se han quedado en México, pues una gran cantidad han emigrado a los EEUU, asistían al rito teatral y comulgaban con la palabra certera del chileno, reían con las ocurrencias literarias de Neruda, pensaban y reflexionaban sobre los exhortos que el poeta hacía a la humanidad para que reconociera el grave peligro que significa estar dominados por el fascismo -y venía al dedo esta reflexión, pues en México con los panistas al frente, el fascismo cunde por nuestro territorio-, y Neruda, terco, asistía a Congresos internacionales, una y otra vez, para denunciar a los hitleres que por el mundo caminan todavía. Y ese público soñaba con Neruda, soñaba con la posibilidad de un mundo mejor, con un mundo en donde los políticos fueran en verdad servidores públicos y no seres cínicos y traidores a los principios democráticos. Y los tamaulipecos viajaban con los versos mágicos que hablaban del mar, de la tierra, de la luna, de las estrellas, de la manzana, del albañil, y de las cosas pequeñas que le dan sabor a la vida cotidiana; y cuando Neruda le canta a la mujer, a su belleza, a su candor, a su sabor, a su entrega, a sus dones, cada uno de l@s asistentes sentía que esos versos fueron hechos ex profeso para la novia, la esposa, la amante de los presentes. La poesía une al mundo, la poesía de Neruda sigue todavía en el firmamento de los grandes poetas, siguen sus palabras llenado los espacios de los sueños, siguen llenando nuestra alma de versos magníficos que nos unen a la tierra, que nos unen al universo, que unen a lo bello, a lo deseable, a lo único, poemas que nos llevan a viajar por las regiones inacabables y plenas de rocas, de ríos, de mares, de animales, de flores, de árboles, de plantas y de cascadas de Chile, de México y del mundo. Sí, Pablo -por ejemplo- es más leído y más comprendido y más querido que Octavio Paz. Sí, Neruda está vigente, está presente en la lucha, está vivo con su vida plena de poesía, de música, de baile y de creación.
Los espectadores de este estado de Tamaulipas, aplaudían cuando Neruda fustigaba a los ejércitos que asesinan niñas y niños y ancianos. Neruda de ayer les recordaba a los ciudadanos de hoy el peligro que significa tener soldados haciendo labores que no les corresponden. En fin, esta gira fue grata y me llenó de orgullo poder presentar algo de la vida azarosa y nada calmada del poeta Pablo Neruda.
        Vale. Abur.