REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
18 | 07 | 2019
   

Para la memoria histórica - Encarte

La polémica personalidad de Vicente Lombardo Toledano


Regina Crespo

La revista cubana, Casa de las Américas, en uno de sus más recientes números, ha publicado un ensayo de Regina Crespo sobre Vicente Lombardo Toledano, es un interesante repaso por los principales momentos históricos del líder marxista latinoamericano. El fundador de la CTM y de la CTAL, de la Universidad Obrera, del partido Popular Socialista, infatigable creador de instituciones políticas y educativas, tenaz enemigo del fascismo. Hoy los mexicanos parecen haberlo olvidado, pero es así porque no piensan en una izquierda marxista-leninista, suponen que basta proclamarse de izquierda y de esta forma pedir unos cuantos cambios en la fachada de la economía de mercado, del capitalismo que por ahora parece triunfante en su dura rivalidad con el comunismo.
Las obras escritas de Lombardo Toledano no han acabado de ser recopiladas y van unos cien volúmenes, fue un infatigable creador, un apasionado defensor de Marx y sus ideas. Creyó ciegamente en la Unión Soviética y no fue capaz de entender que el sistema que arrancó con Lenin, a su muerte perdió los principales pilares axiológicos. Pero hay algo más, Lombardo Toledano creyó que la Revolución Mexicana, en ella se formó, de ese movimiento surgieron grandes figuras y momentos históricos, podría tener una etapa más y transitar al socialismo acaso por la vía electoral. Esas concepciones lo distanciaron de los comunistas mexicanos, los militantes del PC que estaban, como bien lo señaló José Revueltas en un partido marxista-leninista sin obreros. O a la inversa: el proletariado mexicano carecía de cabeza, de una dirigencia oportuna, eficaz y realmente revolucionaria. La mejor prueba es que muchos de esos antiguos militantes ahora están bajo la dirección de ex priistas, dentro de un partido inestable y sin ideología.
El ensayo de Regina Crespo es un trabajo que vale la pena leer, da margen para repensar y analizar a fondo la ideología y la obra de un enorme intelectual (y un hombre de acción) mexicano que recorrió el continente latinoamericano buscando vías revolucionarias. Crespo hace énfasis en las dificultades de Lombardo en Brasil, cuando ante sus crítica al dictador Getulio Vargas, ese país decide declararlo persona non grata Pero es en sí mismo un repaso por sus más destacadas acciones en un siglo convulso y brutal. Al final nos indica su equivocación al calificar con duras palabras al movimiento estudiantil de 1968. No era fácil para Vicente Lombardo Toledano comprender los cambios en las estrategias de los jóvenes que no aceptaban la dureza del comunismo estalinista. A cambio, fue tolerante con un político criminal: Díaz Ordaz. Ya Lombardo Toledano estaba enfermo y a punto de fallecer. No es posible así, pedir claridad. Ante la ausencia de valores revolucionarios, será, como lo hace Regina Crespo, necesario analizar su obra escrita y desde luego las instituciones que creó a lo largo de su vida como se entenderá el papel clave que Vicente Lombardo Toledano jugó en México y en el resto de América Latina.

El Búho


¿PERSONA NON GRATA? LOMBARDO TOLEDANO ENTRE LOS BRASILEÑOS*
REGINA CRESPO**



El 23 de junio de 1935, Vicente Lombardo Toledano (1894-1968) escribió una carta a Henri Barbusse, a pedido de éste, en la que reflexionaba sobre su trayectoria personal.1 El mexicano se estaba preparando para fundar, en 1936, la poderosa Confederación de los Trabajadores Mexicanos (CTM), de la cual sería secretario general hasta 1941, y estaba en vías de crear, en 1938, con el apoyo explícito del presidente Lázaro Cárdenas, la Confederación de los Trabajadores de América Latina (CTAL), de la cual sería presidente hasta su extinción, en 1964. Lombardo Toledano tenía entonces cuarenta años y, según su esposa, Rosa Otero y Gama, autora de los registros biográficos que acompañan los tomos de su extensa Obra completa, éste fue su único texto explícitamente autobiográfico.2

La obra escrita y la actuación política de Lombardo Toledano son ejemplos de un tipo de trayectoria intelectual que fue paradigmática en México durante la primera mitad del siglo XX, principalmente a partir de la eclosión de la Revolución de 1910. Durante las décadas de 1910 y 1920 se vivieron en el país tiempos de violencia e inestabilidad política. Los generales que asumieron el poder estaban poco preparados para su ejercicio y acabaron buscando el apoyo de técnicos e intelectuales para mantener sus posiciones de mando. Estos años constituyeron el escenario de la ascensión de jóvenes universitarios transformados en secretarios de ministros, en directores técnicos e incluso alcaldes y gobernadores. En las décadas de 1930 y 1940 el país atravesó un período de consolidación institucional y estabilización política. Algunos de aquellos jóvenes intelectuales emergentes se consagraron como líderes políticos y sindicales. Otros garantizaron un lugar permanente en la máquina político-administrativa del Estado como funcionarios. Finalmente, la década de 1950 estuvo marcada por cambios estructurales que se dieron no sólo en México sino en toda la América Latina. Como resultado de la Guerra Fría, el dominio político-económico de los Estados Unidos sobre la región se consolidó. Las divisiones en el seno de la izquierda continental y el ascenso del populismo, aunados a la modernización económica de los países más importantes del subcontinente, contribuyeron a que se diera una paulatina sustitución de los intelectuales por técnicos especializados en la conducción de las políticas públicas. No me parece exagerado afirmar que en esos años se vivió el ocaso de los intelectuales demiurgos, tan activos en las cuatro décadas anteriores, particularmente en el México posrevolucionario.

En su estudio biográfico sobre el grupo que se volvió conocido en la historiografía mexicana como "Los Siete Sabios" o "Generación de 1915" (Vicente Lombardo Toledano, Manuel Gómez Morín y otros colegas menos famosos), Enrique Krauze forjó el concepto de "caudillos culturales".3 Tal concepto, adecuado para definir a Lombardo Toledano y a Gómez Morín, también se ajusta para describir a sus antecesores y maestros, en especial a Antonio Caso y a José Vasconcelos, provenientes de la generación anterior y fuertemente comprometidos con el destino espiritual y social de su país. Según Krauze, al asumir el papel de servidores públicos, estos "caudillos culturales" adoptaron también la función de apóstoles. Buscaron fusionar la política y la cultura en un proyecto ético de carácter y alcance nacionales. Protagonistas del acontecer político y cultural mexicano, portadores de la autoridad moral e intelectual necesaria para la estabilización política y social de México, especialmente en los años candentes del llamado periodo posrevolucionario (1920-1930), estos apóstoles se fueron volviendo anacrónicos paulatinamente. Al ser rebasados por hombres más pragmáticos y quizá menos puristas, acabaron por perderse en el ostracismo, sin lograr reclutar discípulos. Pasaron a figurar como personajes de la historia oficial, muy citados pero poco leídos.

Además de la carta que envió a Barbusse, Lombardo escribió algunos otros artículos y discursos sobre su vida personal y política y dio varias entrevistas del mismo tenor.4 En sentido estricto, estos documentos de su puño y letra o de su testimonio transcrito y autorizado son escasos. Sin embargo, si observamos el conjunto de su obra publicada (que evidentemente incluye estos materiales) y el Fondo Histórico Vicente Lombardo Toledano —el monumental acervo documental que reúne una sección hemerográfica, fotos, carteles y cerca de ciento veinte mil documentos relacionados directa o indirectamente con su trayectoria personal, intelectual, profesional y política— depositado en la Universidad Obrera de México Vicente Lombardo Toledano,5 podemos considerarlos la materialización consciente de un proyecto memorialístico en sentido lato.6 En él, la vida de Lombardo Toledano y las instituciones y movimientos sociales y políticos en los que participó se fusionan de manera indeleble. Para alguien como Lombardo —un marxista-leninista que consideraba que los sujetos colectivos eran más importantes que los individuos en el proceso general de la historia— no deja de ser curioso tanto celo en la preservación de las cartas que recibió y de copias de las que envió; de sus discursos; de sus artículos; de sus textos que se mantuvieron inéditos y, finalmente, de la enorme cantidad de documentos relacionados con las labores cotidianas de dirección de las instituciones y confederaciones que presidió.

En la carta enviada a Barbusse sobre su trayectoria personal, encontramos elementos interesantes para entender el proceso de construcción casi literaria del perfil ideológico de un personaje que se sentía destinado a ser el gran líder de la clase obrera no sólo de México, sino de toda Latinoamérica. En ese sentido, a pesar de la creencia de Lombardo en la primacía de los hechos sobre la acción y el papel de los hombres, la vida de algunos (incluso la suya) podría ser determinante o por lo menos significativa en la definición y el desarrollo de esos mismos hechos.

Como Lombardo narró a Barbusse su interés por las grandes causas sociales y, particularmente, por la resolución de los problemas de la clase obrera, lo llevó a involucrarse con el movimiento sindical y simultáneamente a asumir puestos políticos como representante del Partido Laborista Mexicano (PLM), vinculado a la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM). Según Lombardo, esta experiencia, amarga en términos personales, fue muy productiva desde el punto de vista ideológico.7 La inercia, el oportunismo y la falta de compromiso con la propia clase social que manifestaban los representantes obreros en el seno de la política partidista e institucional lo llevaron a defender el fin del PLM, el fortalecimiento de los sindicatos mediante la atención personal de sus problemas por los líderes que habían ocupado puestos públicos, y un trabajo rápido y amplio de propaganda doctrinaria entre las masas.

Lombardo escribió a Barbusse diciendo que había llegado a la conclusión de que, en países semicoloniales como México, sin industrias, sin un ejército fuerte y casi sin cultura, el proletariado no podría emprender solo la lucha en contra del imperialismo y del feudalismo doméstico. Sería necesario asociar en esta empresa a todos los sectores del pueblo sometidos a la opresión interna y la agresión externa y respaldar al gobierno en la conquista de la verdadera independencia nacional. Pero el gobierno debería entender y cumplir su misión, sin asociarse con los enemigos del pueblo. En caso de que se decidiera por esta asociación, el proletariado debería luchar en contra de su tiranía.

La reorganización de la CROM y el trabajo doctrinario en los sindicatos para «formar en ellos la conciencia de su destino histórico»8 fueron ideas que, según afirmó en su carta a Barbusse, Lombardo defendió arduamente, pero sin éxito, después del viaje que hizo en 1930 a Sudamérica, para conocer la situación de la clase obrera en los países de la región. Las críticas de Lombardo llevaron a su separación de la CROM, en 1932.9 Sin embargo, también fueron responsables de su regreso triunfal al movimiento obrero, un año después, con el apoyo de la mayoría de los sindicatos del país y la creación de una nueva central sindical (la Confederación General de Obreros y Campesinos de México) que culminaría en la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM), en 1936.10 La condición que dijo haber impuesto para volver al movimiento sindical fue "luchar por la unificación de los diversos sectores obreros, por la rehabilitación de la lucha sindical en contra de la clase capitalista y por la unificación de los trabajadores de la América Latina y su contacto permanente con los europeos y estadounidenses".11

Lombardo envió este texto a Barbusse meses antes de realizar un viaje a la URSS, de donde regresó impactado. Volvió públicas su admiración por la mano dura del "camarada Stalin" en la conducción de la industrialización del país y su creencia en el modelo soviético como única alternativa viable para la derrota del fascismo y el fin del capitalismo.12 Todo este entusiasmo ayudó probablemente a nublar su visión y a evitar que pusiera a prueba la existencia de los problemas sociales, económicos y políticos que otros intelectuales de Occidente habían encontrado en sus visitas a la Unión Soviética durante los mismos años. Al regresar a México, sus conferencias y los artículos apologéticos publicados sobre lo que definió como "el mundo del porvenir" hicieron que muchos observadores lo definieran como el hombre de Moscú en México (concepción que, como veremos posteriormente, los diplomáticos brasileños en misión en el país también compartieron).

Lombardo creía que los proletarios necesitaban líderes ilustrados y defendía normas estrictas de conducta para tales líderes, las cuales plasmó en el texto "XVIII máximas para los revolucionarios mexicanos" (publicado en el nada revolucionario diario El Universal, en junio de 1934).13 Esta mezcla de maestro estoico y líder ascético, que Lombardo cultivó y supo personificar a la perfección, creó a su alrededor la imagen del intermediario ideal entre las masas y las instancias del poder. En cierto modo, sirvió también para justificar la atención personal que destinó a la preservación documental de su propia trayectoria política, construida y asociada, enfáticamente, al movimiento obrero nacional y, también, internacional. En este sentido, aunque nunca realizó una obra explícitamente memorialista como, por ejemplo, su antiguo maestro, superior jerárquico y, posteriormente, enemigo político, José Vasconcelos, Lombardo Toledano sí construyó un proyecto memorialístico, con un carácter tan —o quizá más— mesiánico y ególatra que el que Vasconcelos plasmó en sus cuatro gruesos tomos de memorias.14 Sin embargo, hay que reconocer las notorias diferencias entre estos dos proyectos. La obra de Vasconcelos se inicia con los recuerdos de un protagonista que se autodenomina «Ulises criollo» y concluye con una lúgubre constatación del fracaso del proyecto revolucionario mexicano, con el país patéticamente transformado en un "proconsulado". Las memorias de Vasconcelos constituyeron una especie de antiépica, en la que el autor asoció la ruina de México a la derrota de su propio proyecto político. Lombardo Toledano, un incansable «soldado» de la causa revolucionaria, construiría un registro del acontecer histórico, de la lucha de ideas —y también de su propia vida dentro de ellos— congruente con su perspectiva ideológico-intelectual.

A lo largo de su vida, Lombardo mantuvo un discurso voluntarista y a la vez optimista sobre México y sobre sí mismo, lo cual le permitió, a los setenta años, declarar que la etapa histórica que le había tocado vivir le parecía maravillosa. En las palabras de agradecimiento leídas en el homenaje que le hicieron, en los salones del Palacio de Bellas Artes, Lombardo reivindicó la opción que había tomado en su juventud de ser parte de la revolución y afirmó:
“mi vida como mexicano y como hombre de mi tiempo no me ha dado sino alegrías, porque no puede haber un incentivo mayor que el de sentirse parte, aunque sea infinitamente pequeña, de la grandiosa batalla por el acceso de toda la humanidad a los beneficios de la civilización, de la cultura y de la verdadera libertad que consiste en hacer del pensamiento una palanca para mover el mundo y transformarlo.15

Lombardo Toledano y Brasil
El interés de Lombardo Toledano por Brasil se remonta a 1930. En el Fondo Histórico Vicente Lombardo Toledano se encuentra un salvoconducto a nombre del mexicano, en el que el entonces ministro de Relaciones Exteriores Afránio de Mello Franco indicaba a las autoridades civiles y militares brasileñas que permitieran que su portador viajara por todo el territorio nacional y le ofrecieran la ayuda necesaria. El documento, emitido el 20 de octubre de 1930, demuestra que Lombardo pudo acompañar la eclosión de la Revolución de 1930 en suelo nacional. Poco se conoce sobre este primer viaje a Sudamérica, además del hecho —que Lombardo mencionó a Barbusse— de que lo había emprendido como delegado de la Universidad Nacional de México al Congreso Internacional Universitario, en Montevideo. En octubre de 1930, Alfonso Reyes era el embajador de México en Brasil y es posible inferir, por algunas cartas que le envió a Lombardo, que compartían una relación sino íntima, por lo menos amistosa.

Probablemente Reyes presentó a Lombardo no sólo con algunos políticos importantes (lo que explica el salvoconducto firmado por el propio ministro de Relaciones Exteriores), sino también con intelectuales progresistas de Río de Janeiro, entre los cuales estaba el núcleo de la llamada izquierda universitaria, reunida alrededor del profesor Bruno Lobo y su revista Folha Acadâmica.

De su viaje a Brasil resultó una serie de seis artículos aparecidos en la revista CROM, donde Lombardo realizó un estudio cuidadoso de la economía brasileña y la situación económica y socialmente desfavorable de los trabajadores en dicho país. Además, analizó la legislación laboral brasileña que, en su opinión, era una de las más atrasadas del mundo. El trabajo, acompañado de muchos datos estadísticos, denota rigor de análisis y el propósito de instruir a los lectores de la publicación gremial acerca de los aspectos económicos, políticos y sindicales de Brasil. La serie de artículos, que se publicó posteriormente en las Obras completas de Lombardo bajo el título general de "El Brasil de ayer, de hoy y de mañana",16 se inicia con una interesante comparación entre México y Brasil, a partir de su relación con el positivismo y el lema "Orden y progreso". A diferencia de los mexicanos que habían sido "positivistas de verdad", los brasileños, según Lombardo, habían sido seducidos por el espectáculo de su iglesia.17 Para él, en un país en que a principios del siglo XX todo estaba aún en formación, desde el programa económico hasta la doctrina didáctica, no podría haber choques ideológicos violentos. Lo que el autor encontró ahí, a pesar de la existencia de hombres de mucho mérito, fue, al contrario de México, un estado de evidente ausencia de formación mental. Asimismo, además de la falta de cohesión geográfica y la escasa difusión de la cultura, características de Brasil, Lombardo observaba que la selva, el aislamiento de los hombres, el sopor del trópico y la facilidad de la supervivencia material eran la causa de la "prolongada infancia del país".18
Nada más sorprendentemente determinista para un pensador en búsqueda de las grandes causas sociales que responsabilizar al medio de la situación de los hombres. Lo curioso es notar que, a pesar de todo, Lombardo confiaba en el futuro de Brasil. Para él, la Revolución de octubre de 1930 —que consideraba un levantamiento popular de protesta en contra del poder de las oligarquías económicas— podría ser el detonante de la "crisis de la pubertad" de ese país. Con esta «crisis» se podría formar una conciencia nacional a lo largo del enorme territorio, que uniera económica y moralmente a todos sus hijos bajo un programa económico claro y justo que acabara con los privilegios e impidiera el dominio extranjero. Sin embargo, Lombardo notaba que el ritmo de evolución de Brasil era lento. Mucho de lo que afirmaba acerca del país estaba evidentemente matizado por una serie de clichés que en ese entonces tenían el estatus de verdad. Así es que, según Lombardo, Brasil había pasado por un proceso de independencia sin fricciones y había alcanzado la república sin guerras internas. Su mezcla de razas había vencido los prejuicios étnicos y hecho de Brasil "el único país del mundo en donde los negros tenían un verdadero hogar".19
Sin embargo, a pesar de todos estos factores positivos, creía que los brasileños carecían de aquella "vanidad que da a los pueblos la creencia en su predestinación para grandes fines inmediatos o el sentimiento de una fuerza real, política o económica, capaz de interferir en la suerte de otras naciones".20 Asimismo, el mexicano recordaba la limitación del idioma que, según él, aislaba a los brasileños de las grandes corrientes espirituales de América y Europa, lo que lo llevaba a la conclusión de que Brasil se desarrollaba al margen de las grandes luchas y preocupaciones humanas del siglo anterior y del actual, reservándose un lugar de importancia solamente en la historia futura.

En estas conclusiones de Lombardo parece existir una comparación implícita entre Brasil y México. Desde las guerras de la conquista y la independencia, la historia de México siempre se caracterizó por el conflicto. Las luchas con Francia, los Estados Unidos y la pérdida de territorios anexados por este último país, el eterno conflicto —según Lombardo, inexistente en Brasil— entre la Iglesia y el Estado y, finalmente, la Revolución de 1910, que representó una serie de transformaciones en la estructura política y social de la nación, dieron a México un carácter distinto de aquél que su visión idílica hizo que asociara a Brasil. A una nación aguerrida, como la suya, Lombardo contrapuso un "gigante que duerme".21 México, cuyo pueblo se había labrado en una sucesión de crisis y guerras y había salido renovado del proceso revolucionario iniciado en 1910, podía mantenerse a la vanguardia continental, ofreciendo a los vecinos el ejemplo de sus luchas políticas. Era, pues, un país del presente y un modelo a seguir.

En diciembre de 1935 Lombardo escribió nuevamente sobre Brasil. En el artículo "La revolución de Brasil",22 defendía el levantamiento liderado por Luiz Carlos Prestes en noviembre de aquel año (conocido en la historiografía brasileña como la "Intentona comunista") y cuestionaba los reales alcances de la Revolución de octubre de 1930, ya que, después de cinco años, decía que lo único que podía observar en Brasil era el aumento de la influencia del capital estadunidense y el incremento del imperialismo yanqui. Para Lombardo, el levantamiento de 1935 había sido la revolución de un pueblo oprimido, cuyo programa de reivindicaciones, elaborado por Prestes, líder de la Alianza Nacional Liberadora, no era más que la suma de los programas de los movimientos revolucionarios mexicanos de 1857, 1910, 1917 y 1935: separación de la Iglesia y el Estado, libertad de cultos, sufragio efectivo, tierras para los campesinos, legislación protectora de los obreros, disolución de los monopolios, barrera a la penetración imperialista, obstáculos infranqueables al fascismo.23

En su defensa incondicional de Prestes, Lombardo no consideró la ausencia completa de articulación del movimiento que Prestes lideraba con el "pueblo oprimido" que defendía. Lombardo no pudo o no quiso ver que los organizadores del movimiento de 1935, respaldados por la Internacional Comunista, sobrestimaron el liderazgo del PCB entre los movimientos de oposición y sindicatos, y el carisma de Prestes entre los militares. Ahora bien, como sabemos, sin aquella necesaria articulación, el movimiento fue fácilmente dominado y sirvió como justificación para que Vargas emprendiera una cerrada represión contra comunistas y socialistas.

A partir de 1936 Lombardo Toledano pasó a ser tema sistemático de la correspondencia del cuerpo diplomático brasileño en México. Desde la "Intentona comunista", Lombardo y el grupo que lideraba empezaron a exigir la liberación de los revoltosos y, en especial, de Luiz Carlos Prestes, preso desde marzo de 1936. Las protestas se multiplicaron y los manifestantes llegaron a apedrear la embajada brasileña. Carlos Alves de Souza, encargado de negocios, responsable de la embajada durante 1936, definía a Lombardo Toledano como un "agitador profesional". Al comentar acerca del poder de la CTM, con sus más de doscientos cincuenta mil afiliados y considerada la principal fuerza política de la república, Souza, anticomunista contumaz, recordaba que quien la dirigía era precisamente Lombardo Toledano, «hombre altamente inteligente y francamente comunista».24 Según el brasileño, Lombardo había vivido varios años en Rusia y, además de gozar de una gran popularidad en el medio obrero mexicano, era amigo del presidente Cárdenas. Tal hecho lo llevaba a deducir que Cárdenas apoyaba a los "agitadores comunistas".25
En diciembre de 1937 Lombardo escribiría un editorial sobre el golpe de Estado del 10 de noviembre26 que, en su opinión, había resultado en la instalación del primer gobierno francamente fascista del continente americano, el primer Estado corporativo criollo. Para Lombardo, el golpe de Getúlio Vargas había sido la culminación de los acontecimientos llevados a cabo a partir del fracaso del "movimiento nacionalista y antimperialista encabezado por el ídolo popular Luiz Carlos Prestes en noviembre de 1935". El grande y falaz argumento para el golpe habría sido que la amenaza del comunismo justificaba destruir las instituciones democráticas del pueblo brasileño, y el triunfo del fascismo en Brasil no sería más que una amenaza a las fuerzas progresistas de todo el Continente.

Como ya hemos comentado, Lombardo fundó la CTAL en 1938. La influencia de México sobre el movimiento sindical latinoamericano avanzaba. Cárdenas crecía como figura política y su gobierno se consolidaba como una alternativa a los regímenes autoritarios del sur del Continente. Evidentemente, los brasileños no formaban parte de la CTAL, pues Lombardo, en comunicado público, afirmó su decisión de no aceptar ninguna representación brasileña en la entidad, a fin de evitar que el hecho pudiera servir para legitimar el Estado Novo.27 Al mismo tiempo que dirigía la CTAL y llevaba a cabo una intensa campaña por la unidad del proletariado latinoamericano en su lucha contra el fascismo, Lombardo continuaba atento a la situación política brasileña y organizaba campañas a favor de los presos políticos y en contra de la dictadura de Vargas. En 1942, le fue negada la visa y no pudo entrar a Brasil durante un largo viaje que realizó por los países del Continente a nombre de la CTAL.28

La prisión de Luiz Carlos Prestes tuvo una amplia repercusión en México, donde llegó a crearse un comité para apoyar al brasileño, y la misma Cámara de Diputados del país lanzó una moción solicitando su indulto y liberación. Según Carlos de Lima Cavalcanti, embajador de Brasil de 1940 a 1943, la moción indicaba al gobierno brasileño la disposición de México a ofrecer asilo político a Prestes.29

A Prestes no lo indultaron y el ofrecimiento de asilo no prosperó. Sin embargo, el tema continuó presente y culminó con el fallecimiento de Leocadia Prestes, madre de aquél, que entonces vivía exiliada en México, en junio de 1943. Los simpatizantes del brasileño exigían que Getúlio Vargas permitiera su viaje a México para asistir al funeral. La ausencia de respuesta por parte del dictador generó aún más descontento entre esos grupos, y varios artículos de crítica al gobierno brasileño circularon en los periódicos. El entierro se transformó en un acto político de enorme magnitud y reunió a varios líderes comunistas mexicanos, entre los cuales estaba Lombardo Toledano, quien pronunció un inflamado discurso. Contó también con la asistencia del expresidente Lázaro Cárdenas y del poeta Pablo Neruda, cónsul general de Chile en México, quien leyó un poema con duras críticas a Vargas. Lima Cavalcanti protestó y recibió disculpas oficiales del gobierno mexicano, cuyo presidente era entonces Ávila Camacho.30

En 1944, la tempestad disminuyó y Lombardo Toledano fue recibido en Brasil, durante algunos días del mes de marzo, ya no como el peligroso agitador profesional que los diplomáticos brasileños criticaban y temían, sino como el rector de la Universidad Obrera de México y gran líder del proletariado mexicano. El gobierno brasileño ya había decretado la guerra al Eje y dado su apoyo a los Aliados. Cárdenas había terminado su periodo presidencial hacía mucho, y su sucesor, Ávila Camacho, había resultado ser un antagonista menos peligroso y polémico. Un leve clima de distensión parecía cernirse sobre las relaciones entre los gobiernos de México y de Brasil y, evidentemente, entre este último y Lombardo Toledano. La prensa dio la noticia de la llegada del famoso líder, que había acabado de dirigir el Congreso de los Trabajadores de la América Latina en Uruguay. Los periódicos no hablaron mucho del congreso, en el cual probablemente ningún brasileño participó. En el Fondo Histórico Vicente Lombardo Toledano están depositados muchos recortes de periódicos brasileños que reseñaron la visita y la extensa agenda que el mexicano cumplió en el país. Prácticamente todos repetían los mismos datos de cajón acerca del importante líder obrero y rector de una universidad obrera. Una excepción fue el pequeño recuento biográfico hecho con mucha simpatía por el Diário da Noite, donde se lee que Lombardo hubiera podido ocupar embajadas o secretarías de Estado durante los gobiernos de Cárdenas y Ávila Camacho, pero que había preferido hacer a un lado el poder para dedicarse a la causa proletaria de su país y del Continente.31 La otra excepción fue el periódico de derecha A União, que criticó duramente el hecho de que la tradicional Liga de la Defensa Nacional festejara, a nombre del pueblo brasileño, a un agitador que, además de ser un movilizador del proletariado latinoamericano hacia direcciones equivocadas, era más político que trabajador, más burgués que obrero, nunca había trabajado en una mina de carbón o cultivado la tierra con sus propias manos, sino que había preferido estudiar derecho, enseñar filosofía y ocupar puestos burocráticos y de dirección.32

Significativamente, en el Fondo Histórico VLT no existe ningún documento que indique que, durante su permanencia en Brasil, el mexicano haya visitado algún sindicato o asociación de obreros. Al parecer, no lo hizo. Lo que sí está muy bien documentado es que en São Paulo lo recibieron con honores en la Asociación Comercial, en la Cámara Mexicana de Comercio y en la sede paulista del Instituto Brasil-México. En Río de Janeiro, entre otras actividades, dictó una conferencia auspiciada por la Liga de Defensa Nacional, por la sede carioca del Instituto Brasil-México y por la Unión Nacional de los Estudiantes. Asimismo, visitó la Cámara Brasileño-Mexicana de Comercio. Lo acompañaron empresarios e industriales e, incluso, el ministro del Trabajo, Industria y Comercio, Alexandre Marcondes Filho, responsable del incremento del control estatal sobre las organizaciones sindicales. En todos los eventos en la capital del país estuvo el embajador de México en Brasil, José María Dávila, lo que daba a la presencia de Lombardo en Brasil el carácter de una visita de Estado.
Pasado un mes, el embajador brasileño Lima Cavalcanti comentaría enojado que Lombardo Toledano, al regresar a México, a pesar de elogiar algunos aspectos de la política y la sociedad brasileñas y de definir con mayor rigor la naturaleza del régimen, relativizando su carácter fascista, había afirmado en una entrevista publicada en el periódico El Popular, controlado por el mismo Lombardo, que Brasil era una nación constituida por cincuenta millones de mal alimentados habitantes.33

El ocaso del gran líder
Lombardo supo mantenerse en el escenario político mexicano por mucho tiempo en la posición simultánea de líder, apóstol y concejal. Como dirigente sindical, logró ocupar un lugar privilegiado y en muchos sentidos ambiguo, dada la cercanía que siempre conservó con la mayoría de los dirigentes del país, a varios de los cuales apoyó políticamente desde su posición de líder del movimiento obrero. Lombardo creía que la alianza del movimiento obrero organizado con el poder público era condición sine qua non para conquistar el crecimiento económico nacionalista de México. Luchó para consolidar esta alianza y, durante el gobierno del presidente Cárdenas, la clase trabajadora organizada fue incorporada al Partido de la Revolución Mexicana, futuro PRI.

Lombardo dejó la dirección de la CTM en 1941. En 1947, durante el IV Congreso Nacional para elegir su Comité Central, convocó a los miembros de la CTM para fundar un nuevo partido. El entonces secretario general, Fernando Amilpa, lo acusó de violar el principio constitutivo de la confederación que la obligaba a ser parte del Partido de la Revolución Mexicana. A Lombardo lo expulsaron de la CTM y a sus seguidores los destituyeron de sus puestos.

En 1948 Lombardo fundó el Partido Popular (que, a partir de 1960, en gran parte debido a sus propios esfuerzos, se convirtió en el Partido Popular Socialista).34 En 1952, el Partido Popular postuló a Lombardo como su candidato a la presidencia de México. Ya no era el líder incontestable del movimiento obrero organizado. Evidentemente, fue derrotado en un régimen en el que prácticamente se habían legitimado las elecciones de candidato único. El partido oficial del Estado mexicano —debido, en gran parte, al trabajo del mismo Lombardo Toledano en los primeros años de la CTM— había dominado a los sindicatos, las asociaciones civiles y las instituciones. El moderno sistema de dominación se había consolidado en México.35

Lombardo Toledano impulsó la creación de la CTAL y la condujo, durante la Segunda Guerra Mundial, en la lucha contra el fascismo. Para él, los países semicoloniales deberían primero llegar a ciertos niveles de desarrollo para sólo entonces poder ascender hacia el socialismo. Por ello, la lucha en contra del fascismo debería ser de todos y no una lucha de clases. La CTAL dejó de existir en 1963, cuando no tenía ningún papel que cumplir o, como dijo su único presidente, «ya había cumplido su misión». Lombardo fue Diputado del Congreso de la Unión de 1964 a 1967. Falleció en noviembre de 1968. El antiguo líder sindical criticó el movimiento estudiantil en una conferencia que dictó el 1 de octubre, veinticuatro horas antes de la masacre de Tlatelolco. La juventud ya no lo escuchaba, como no lo escuchaban hacía mucho tiempo las grandes masas obreras que Lombardo Toledano se había acostumbrado a liderar.

Si en México la figura de Lombardo Toledano ya no es una referencia presente, en Brasil parece estar totalmente perdida. El lugar para los caudillos culturales, tanto en México como en Brasil, parece haber dejado de existir.

1 Vicente Lombardo Toledano: "Carta a Henri Barbusse", en Escritos auto biográficos, México, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 2004, pp. 1-8.
2 Rosa María Otero y Gama: "Efemérides 1934-1940", en Vicente Lombardo Toledano: Obra histórico-cronológica, tomo III, vol. 3, México, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 1995, pp. 465-466.
3 Los compañeros de Lombardo Toledano y Manuel Gómez Morín, su futuro antagonista, fundador, en 1939, del conservador Partido Acción Nacional, fueron quizá menos famosos, pero no por ello menos importantes. Alberto Vázquez del Mercado, Antonio Castro Leal, Alfonso Caso, Teófilo Olea y Leyva y Jesús Moreno Baca ocuparon puestos importantes en la alta magistratura y en la educación universitaria. Enrique Krauze agrega al grupo al también jurista y economista Miguel Palacios Macedo, al defensor de la educación socialista Narciso Bassols, quien fue secretario de Gobernación y Educación pública, y a Daniel Cosío Villegas, fundador de la Escuela Nacional de Economía y del Fondo de Cultura Económica. Enrique Krauze: Caudillos culturales en la Revolución Mexicana, México, SEP/Siglo XXI, 1985.
4 Tres ejemplos de estos materiales son "Mi vida la ilumina el pueblo", Escritos autobiográficos, 2004, pp. 9-14; "A propósito de la biografía, Carta a José Natividad Rosales", y "Lo que la vida me ha enseñado", Revista Siempre!, México, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 1994, pp. 47-48 y 54-56, respectivamente. En cuanto a las entrevistas, es importante mencionar la larga conversación que Lombardo sostuvo con James Wilkie y Edna M. de Wilkie, en 1964, llevada a cabo de acuerdo con los criterios que estos investigadores establecieron para conformar un nuevo modelo de historia oral. Los Wilkie realizaron una larga serie de entrevistas en forma de diálogos, en la que Lombardo hizo una retrospectiva de su vida política y personal, aunada a la reflexión sobre el contexto político mexicano e internacional. El texto, de 177 páginas, se publicó junto con varias entrevistas a otros personajes mexicanos importantes como Gómez Morín y Portes Gil. Ver James Wilkie y Edna M. de Wilkie: México visto en el siglo XX. Entrevistas de historia oral, México, Instituto de Investigaciones Económicas, 1969.
5 En 1933 Lombardo Toledano, junto con un grupo ideológicamente heterogéneo de intelectuales, científicos y artistas, fundó la Asociación Pro Cultura Nacional que, a partir de 1936, se transformaría en la Universidad Obrera de México. El propósito de esta institución era formar cuadros dirigentes del movimiento obrero, en función de sus intereses de clase, que posibilitaba su perfeccionamiento a través del conocimiento científico de la realidad social e histórica. Tal propósito se mantiene en la actualidad. La Universidad Obrera de México Vicente Lombardo Toledano es una asociación civil que ofrece a los interesados el diplomado integral de formación para la gestión político-sindical, con duración de un año, y el diplomado de formación sindical, con duración de seis meses, cuyo objetivo es "ofrecer al trabajador elementos teóricos, jurídicos, políticos y técnicos para la organización y gestión de un sindicalismo comprometido con la defensa de los intereses de la clase obrera mexicana". Consúltese <http://www.uom.mx/es/la-institucion/ antecedentes.html>.
6 Este proyecto concluyó póstumamente con la publicación de las Obras completas, llevada a cabo por una de las hijas de Lombardo, Marcela Lombardo Otero. Adriana Lombardo Otero, hermana de Marcela, se ha mantenido al frente de la Universidad Obrera de México hasta el día de hoy.
7 Lombardo Toledano: Ob. cit. (en n. 1), p. 3.
8 Ibid., p. 5.
9 Wilkie: Ob. cit. (en n. 4), p. 306.
10 Ibid., pp. 308-309.
11 Ob. cit. (en n. l), p.6.
12 Daniela Spenser hace un análisis muy riguroso y documentado de este viaje de Lombardo a la URSS y de cómo influyó en su pensamiento y actuación política posteriores. Ver "El viaje de Vicente Lombardo Toledano al mundo del porvenir", Desacatos, No. 34, sept. dic. de 2009, pp. 77-96.
13 Citado por Krauze, pp. 328-329.
14 Los cuatro tomos (Ulises criollo, La tormenta, El desastre, El proconsulado) se editaron por primera vez en 1935, 1936, 1938 y 1939, respectivamente. En 1959, cerca de un mes después de la muerte de Vasconcelos, se publicó un quinto tomo, que tuvo poca repercusión y nunca se incluyó como parte de las memorias. Se trata de La Flama. Los de arriba en la Revolución. Historia y tragedia.
15 "Lo que la vida me ha enseñado". Palabras pronunciadas en el homenaje que se le rindió con motivo de cumplir setenta años y que se realizó en el Palacio de Bellas Artes, el sábado 1 de agosto de 1964.
16 Vicente Lombardo Toledano: Obra historico-cronológica, tomo II, vol. 2, México, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toleda no, 1995, pp. 23-44.
17 Ibid., p. 23.
18 Ibid., pp. 24-25.
19 Ibid., p. 28.
20 Ibid., p. 28.
21 Ibid., p. 29.
22 Vicente Lombardo Toledano: "La revolución de Brasil", Obra histórico-cronológica, tomo III, vol. 3, México, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 1995, Pp. 433-437. Artículo originalmente publicado en El Universal México, 4 de diciembre de 1935.
23 Ibid., p. 437.
24 Alves de Souza al ministro de Relaciones Exteriores Macedo Soares, 15 de junio de 1936, en Archivo Histórico del Palacio Itamaraty (AHI), N 69, exp. 32/2/4.
25 Alves de Souza a Macedo Soares, confidencial, 10 de noviembre de 1936, en AHI, N 141, exp. 32/2/4.
26 Vicente Lombardo Toledano: Obra histórico-cronológica, tomo III, vol. 36, México, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 1996, pp. 291-294. Artículo originalmente publicado en Futuro, fundada por Lombardo como una revista de reflexión política destinada a las clases medias ilustradas.
27 Vicente Lombardo Toledano: "Discurso en la inauguración del Congreso Obrero Latinoamericano", Obra histórico-cronológica, tomo III, vol. 38, México, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 1997, p. 106.
28 En el Fondo Histórico Vicente Lombardo Toledano existe registro de la cadena de intentos para que el problema se solucionara, incluso con el envío de telegramas al ministro de Relaciones Exteriores Oswaldo Aranha. A Lombardo no le fueron concedidas las visas solicitadas en la embajada de Brasil y tampoco en la de Argentina.
29 Lima Cavalcanti al ministro de Relaciones Exteriores Oswaldo Aranha, reservado, 27 de noviembre de 1940, AHI, N 187, exp. 32/2/7.
30 Ver Lima Cavalcanti a Oswaldo Aranha, 19 de junio de 1943, N 160, exp. 32/2/14; Lima Cavalcanti a Oswaldo Aranha, confidencial, 29 de junio de 1943, AHI, N 166, exp. 32/2/14.
31 "Lombardo Toledano é hóspede de Sáo Paulo", Diário da Noite, Sâo Paulo, 11 de marzo de 1944. Fondo Histórico VLT, Información hemerográfica, Legajo 14, serie de recortes sobre la visita de Lombardo a Brasil.
32 "A Liga de Defesa Nacional festejará em nome do poyo brasileiro o agitador mexicano Vicente Lombardo Toledano!", A Uniáo, Río de Janeiro, 12 de marzo de 1944. Fondo Histórico VLT, Información hemerográfica, Legajo 14, serie de recortes sobre la visita de Lombardo a Brasil. El texto, sin autoría, denota un profundo conocimiento de la trayectoria política de Lombardo y sus posibles vínculos con el Komintern.
33 Carlos de Lima Cavalcanti a Oswaldo Aranha, 19 de abril de 1944, AHI, N 108/591.7 (23), exp. 32/2/15.
34 Rosendo Bolívar Meza: "La mesa redonda de los marxistas mexicanos: el Partido Popular y el Partido Popular Socialista", en Álvaro Matute (ed.), Ricardo Sánchez Flores (ed. asoc.): Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, vol. 16, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1993, pp. 193-213. Consultado en web: <http://www.historicas.unam.mx/mo derna/ehmc/ehmc 16/21 2.html>.
35 Lourdes Quintanilla Obregón: Lombardismo y sindicatos en América Latina, México, Fontamara/Nueva Sociología, 1982, p. 17.

* Este artículo es producto de una investigación más amplia sobre las relaciones diplomáticas entre México y Brasil, que abarca el periodo de 1919 a 1959. El trabajo se llevó a cabo dentro de los programas de fomento a la investigación de la Dirección General de Apoyo al Personal Académico de la UNAM


** Regina Crespo. "¿Persona non grata? Lombardo Toledano entre los brasileños". In revista Casa de las Américas. No. 267. La Habana, Cuba, Abril-Junio 2012. Páginas 3-14.