REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
15 | 11 | 2019
   

Arca de Noé

Pensar y ser


Hugo Enrique Sáez A.

La filosofía tiene que ver con el pensamiento, pero no con cualquier pensamiento. La ciencia también tiene que ver con el pensamiento, con el pensamiento convertido en un objeto para conocer los entes concretos. Un breve párrafo del budismo zen nos ayudará a entender la naturaleza del pensamiento en sentido profundo. “Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.” Pensar y ser. Identidad de sujeto y objeto; mejor dicho, se borra la separación entre alguien que piensa y lo que es pensado. En el transcurrir ordinario de las horas muchas imágenes se posan como mariposas en nuestra mente. De inmediato las convertimos en un objeto exterior. Su naturaleza es indiferente para el que las toma como objeto. Nada le cuesta al individuo aplastar una hormiga que se cruza en su camino. Su ser no le importa. Sin embargo, al meditar que es una manifestación de la vida, se detendrá con respeto a observar sin perturbarla cómo arrastra una pesada hoja desprendida del pasto. Se revela el ser, y el sujeto que caminaba distraído toma conciencia de que comparte el ser con esa minúscula hormiga. La escena se ilumina con esa visión y con ese sentido de pertenencia a algo común a todos. Ya no somos in-dividuos separados por todo tipo de categorías; por ejemplo, mamífero e insecto. El pensamiento revela el ser en su desnudez. Y ahí es pertinente la pregunta fundamental de Heidegger: ¿Por qué existe en general el ser y no más bien la nada? En efecto, existimos pero podría no existir esto que llamamos universo, del que somos una partícula infinitamente irrelevante.